Un comentario en “NO MÁS VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES”

  1. El amor malhadado

    Cuando una persona pertenece a una sociedad que se rige por las emociones sin equilibrar con la razón, suelen pasar desgracias como la que ocasionó el abogado en cuestión. Así un solo hombre usó la estrategia vieja como el diablo, el cuento del tío, el gastado “quiero rehacer mi vida” para que más de una docena de mujeres estuvieran prestas a cumplir su sueño de estabilidad afectiva. Solo algunas de las desdichadas denunciaron, pero se cree que la cadena es más larga. Después de esto, surgieron olas de comentarios, por supuesto, maldiciendo al hombre que transmitió el virus a mujeres y posiblemente a los bebés que tuvo con ellas. Es sin duda un caso que, aparte de la enfermedad concreta de él, saca a luz los trastornos femeninos, las cargas heredadas, las debilidades, la necesidad económica, la inmadurez que lleva a construir castillos en el aire. Hay una carencia respecto a prepararse constantemente para interpretar la vida que nos toca. En este caso que miramos desde afuera, pero no sin preocupación porque son mujeres muy jóvenes y quién sabe cuántos casos similares hay ocultos. Por supuesto que nadie es culpable de enamorarse, sobre todo en nuestra cultura, que tienen tantas carencias familiares, es muy probable que esto suceda. Tampoco somos culpables de nuestras debilidades porque a veces las heredamos; pero nada anula el que podamos aprender a autoprotegernos, cuidando la mente y el cuerpo, es decir cómo vivimos, a quién le permitimos intimidad, no confiar de buenas a primeras.

    Es una ingenuidad atribuir toda la seguridad a usar preservativo, acá el gran enemigo fue el no haber dicho que no, aunque esto implique acabar con la relación. Jóvenes que no están maduras para manejar situaciones de este tamaño, proliferan. El tema es internalizar la prevención y tenerla siempre lista. Un simple “no” puede evitar una infelicidad tan dolorosa.

    Como padres, maestros, tíos, amigos adultos e incluso como conversadores casuales con chicas y chicos desconocidos, tenemos que reforzar la idea de la prevención e ir más allá de hablar limitadamente como un ministerio de salud encargado de distribuir condones y anticonceptivos. Es más, desde hace décadas se aplica un programa de educación sexual que no sirve para nada.

    Acá se trata de que, los jóvenes, principalmente las mujeres (que son las que podrían embarazarse) aprendan que no hay bienestar sin vida sexual sana, pensada, consensuada.

    Conozco padres que se declaran incapaces de hablar de sexualidad con sus hijos, y a sus hijas las tratan como eternas bebés, y no solo eso, sino que nunca les hablaron de cómo relacionarse con el sexo opuesto en cuestiones cotidianas. Si es difícil elegir pareja estando preparados, cuánto costará sin tener noción.

    Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) tienen amplio espectro y pueden complicarse muy mal. No es un tema fácil cuando el entorno en vez de ayudar, entorpece o impide, pero es urgente. O vamos al fondo o el próximo caso puede tocarnos muy de cerca. La entrega amorosa necesita siempre pautas claras. “Es bueno ser ingenuo para el corazón y no serlo para la mente” (Anatole France)

    Por Lourdes Peralta

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