SAUNA EN EL AEROPUERTO

¿Le gustaría darse un baño o echar un vistazo a una librería en lugar de quedarse sentado sin nada que hacer? A continuación ofrecemos una selección de lo que ofrecen los grandes aeropuertos de todo el mundo.

El “Finair Via Spa” de Helsinki proporciona a sus clientes las manos expertas de un masajista. Además de la ocasión para relajar los músculos hay cuatro tipos distintos de saunas. Y es que después de todo, Finlandia es Finlandia. El servicio está abierto a cualquiera que haga escala con vuelos de Europa a Asia.

A 95 grados centígrados

 

“Conozco a gente que ha planeado su viaje para poder pasar unas horas aquí”, afirma Andreas Spaeth, de la aerolínea alemana Lufthansa. Spaeth pasa un tercio de su año viajando por las nubes, pero cuando está en tierra prefiere que sea en Helsinki, donde puede disfrutar de una vista panorámica sentado en una sauna a 95 grados centígrados.

 

Si uno tiene que pasar un tiempo en Islandia, puede organizar una excursión rápida a alguno de sus famosos géisers. “A 20 minutos en coche desde el aeropuerto de Keflavik se encuentra la ‘Laguna azul’, muy popular entre los locales y viajeros”, señala Ute Zimmer, de

 

Icelandair en Fráncfort. Uno puede relajarse en la laguna de aguas cálidas, darse un masaje o simplemente pasar el rato flotando.

 

Los aeropuertos alemanes no pueden ofrecer la misma experiencia, al menos de momento, pero en Hamburgo y Múnich se ofrecen masajes para quienes tienen los músculos resentidos por las largas horas de vuelo. Múnich y Fráncfort tienen solarios y en Dusseldorf hay un spa con oxigenoterapia. Si a ello le sumamos un zumo fresco de zanahoria, el cuerpo está listo para otras diez horas de vuelo.

 

Los spas que ofrecen masajes de espalda y otros extras son muy comunes en la mayoría de aeropuertos asiáticos. Entre los principales figuran Singapur, Incheon (cerca de Seúl) y Hong Kong, galardonados con el top tres en la competición “Skytrax Best Airport Awards 2010”.

 

La piscina en la azotea

 

El aeropuerto Changi de Singapur tiene una piscina en la azotea de su Ambassador Transit Hotel, que también está abierta para los viajeros que no se alojen en sus habitaciones.

Pero si le interesa más una buena lectura o ver una película, su aeropuerto es el Schiphol de Amsterdam. Tiene una biblioteca con libros, dvds y cds en 29 idiomas. Y aunque no se pueden sacar libros, sí es posible descargarse gratis una copia en el ordenador para que el viaje sea más ameno.

 

Y hay otro puñado de buenas razones para elegir dónde hacer escala. “Yo siempre me fijo en qué aeropuerto tengo que cambiar vuelos”, dice Spaeth. Y si puede elegir entre uno grande y uno pequeño, se queda con éste último. “Es más raro que tengas que sufrir retrasos y hay que caminar menos”, explica.

 

Sin duda, un buen lugar para esperar en un aeropuerto son los “lounges”, pero sus puertas no están abiertas a todos. Quienes viajen en primera clase o hayan conseguido acceder mediante un programa de puntos pueden relajarse tranquilamente: estos “lounges” se  ocupan de la facturación y de aparcar su coche. Y mientras uno espera al embarque puede tomarse algo del buffet, echarse una siesta, ducharse o ver la televisión.

 

dpa

Editor: Pablo Kummetz

 

 

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