CENSURAR INTERNET ES “RIDÍCULO Y TRIVIAL”

Imposible esconder algo en Internet.

El 12 de marzo es el “Día internacional contra la censura en Internet”. Para conmemorar esta fecha Deutsche Welle habló con el bloguero persa Arash Apadpour.

A menudo pensamos que la censura es sólo una herramienta para interrumpir el intercambio de ideas para silenciar a un pueblo. Pero la censura es más: la censura produce un vacío que puede ser ocupado por agentes de un régimen para imponer, justamente, la censura.

Desde este punto de vista, la censura es utilizada por algunos Estados dictatoriales para proveerse de ayudantes.

 

Tradicionalmente, la censura en el mundo físico ha sido aplicada en la acusación y persecución de personas que pueden representar otros puntos de vista. Mientras las personas (físicas) no se pueden clonar por sí solas, sus representantes electrónicos sí lo logran, viviendo escondidos, creando grupos u otras formas de presencia en Internet.

 

Regímenes irrumpen en mundos real y virtual

 

Siguiendo la misma línea de pensamiento, lo que hace pensar a alguna gente en algunos métodos medievales, los regímenes intentan y pueden irrumpir en los mundos virtuales.

 

Lo que tiene que ser aún entendido es que la conexión masiva de estas esferas se convierte en un contragolpe y no en el mensaje censurado, pero la sola existencia de un régimen de censura se convierte en una fuente importante de ilegitimidad para el sistema.

 

En el caso de Irán, para ser más específico, leí recientemente que el fanático autor de una bitácora pro estatal, estaba celebrando su blog como “el más visitado del mundo persa”.

 

Con estadísticas que no se muestran no vale

 

Un usuario le dejó entonces un smiley por dicho posting en Google Reader que rezaba “Se necesita que alguien le haga ver la realidad a este hombre”.

 

Para ser más claros, el comentarista no sólo se refería al hecho de que el blog en cuestión debería presentar estadísticas para demostrarlo, sino que él, o ella, se estaba refiriendo, de forma implícita a que grandes áreas de la blogosfera están bajo observación y ésta es sometida a filtros y otros métodos como Social Networks, RSS Feeds y aquellos para llegar a su audiencia.

 

Ante tales condiciones desiguales de competencia, en términos de page visits, aparecer en primer lugar de clics es, en esencia, insignificante.

 

Practicar censura con resultados en el mundo virtual en que vivimos es ridículo e ilegítimo. La masiva conectividad del mundo virtual hace de la censura algo trivial y, al mismo tiempo, es otra evidencia de que el sistema que oprime está escondiendo algo. Y en Internet usted no puede esconder nada.

 

Autor: Arash Abadpour (jov)

Editor: Pablo Kummetz

 

* El autor es miembro de Deutsche Welle Blog Awards – The BOBs.

 

 

2 comentarios en “CENSURAR INTERNET ES “RIDÍCULO Y TRIVIAL””

  1. | 15.04.2011
    ¡Investiga conmigo!

    Los investigadores ya no están solos en sus laboratorios.
    Facebook, MySpace y las redes sociales en general experimentan un boom. Casi 40 millones de alemanes las usan. También lo hacen los científicos: Reserchgate es el mayor portal creado para conectarlos a nivel mundial.

    La idea provino de Alemania: Ijad Madisch, un doctor en medicina de 30 años de edad e hijo de sirios, fundó Researchgate con dos amigos, en 2008. “En la universidad realizaba investigaciones con células madre y trataba de cultivar huesos para dedos artificiales, pero por alguna razón no avanzaba”, comenta. No encontraba respuesta ni en su laboratorio ni en su entorno inmediato.

    Fue así como Ijad Madisch tuvo la idea de crear una plataforma de Internet para científicos. La intención era que “cada investigador pudiera presentarse allí con sus aptitudes y proyectos, y buscar contacto con otros”, explica.

    Adiós a la torre de marfil

    Más de 900.000 científicos del mundo entero se han registrado entretanto en Reserachgate. “Abandonar la torre de marfil” es la consiga de esta red. Ecologistas de Noruega intercambian informaciones con sociólogos de Egipto. Químicos de Estados Unidos piden consejos a matemáticos indios. El intercambio traspasa las fronteras de países y disciplinas.

    “El 80 por ciento del trabajo científico lo constituyen experimentos que no dan resultados. Pero, al final, sólo se publica lo que ha funcionado”, apunta Ijad Madisch, esbozando una sonrisa. El asunto es diferente en Researchgate. Aparte de artículos especializados, allí se puede encontrar también informes sobre experimentos fallidos. “De ese modo no se repiten los errores y la ciencia se vuelve más rápida y eficiente”, señala el creador del portal.

    Sin publicidad

    Empresas de Silicon Valley, en California, aportaron el dinero necesario para que Ijad Madish pudiera abrir Researchgate. El médico egresado de Harvard comenta que “al comienzo, en Alemania todos se mostraban más bien escépticos; en Estados Unidos es más probable que se dé respaldo a semejantes ideas poco comunes”.

    A diferencia de Facebook, Researchgate no contiene publicidad. Los datos de los investigadores tampoco son difundidos. “Nos financiamos, entre otras cosas, mediante una bolsa de trabajo científico, que es gratuita para los investigadores. Las empresas que se publicitan allí son las que pagan”, explica. Además, Researchgate construye redes privadas para institutos de investigación como la Sociedad Max Planck.

    Práctico y gratuito

    Para el Dr. Tim Hucho, lo fundamental es que se trata de una plataforma “de” y “para” científicos. Hucho, de 40 años, investiga el fenómeno del dolor y dirige una red de varios grupos de trabajo. Considera que el portal Researchgate “es bastante práctico cuando uno quiere dar a conocer importantes datos de laboratorio o informaciones sobre conferencias”.

    También lo es cuando se desea acceder, sin costo, a artículos especializados. “Normalmente estos sólo están disponibles en revistas de renombre, que suelen costar mucho dinero”, apunta Hucho. Por esa razón, Reaserchgate resulta atractivo sobre todo para científicos de países en vías de desarrollo, que no tienen mucho presupuesto para comprar tales publicaciones y pueden acceder a la información por esta vía.

    Autoregulación en lugar de control

    No obstante, Researchgate no es un competidor para las revistas especializadas, sino sólo una fuente adicional de información. La razón radica en que los investigadores de mayor edad y renombre prefieren los canales tradicionales de publicación, quizás también porque en Researchgate cualquiera puede registrarse como científico y difundir contenidos. El portal no controla activamente la seriedad de estos textos.

    En opinión de Tim Hucho, eso tampoco es necesario. “La red se autorregula. ¿Quién estudió con cuál profesor? ¿Cómo se ve una lista de publicaciones? Estas cosas permiten separar rápidamente el trigo de la paja”, señala el científico. Además, cada investigador puede evaluar los comentarios de los demás, subraya Ijad Madisch. El fundador de Researchgate ha abandonado entre tanto la medicina. No obstante, sigue soñando con ganar un premio Nobel. No por investigaciones extraordinarias, sino por haber erigido una gigantesca red científica. Claro que esa categoría aún habría que inventarla.

    Autora: Aygül Cizmecioglu /Emilia Rojas
    Edición: Rosa Muñoz Lima

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  2. Francia condena a Google a multa de 100.000 euros por Street View

    La Comisión francesa para la Protección de Datos (CNIL por sus siglas en francés) condenó hoy al gigante Google a pagar una multa de 100.000 euros por incluir- aparentemente debido a un error- datos privados en Street View, el servicio de la compañía que proporciona panorámicas a nivel de calle, informa el diario galo Le Parisien.

    Se trata de la mayor suma impuesta hasta ahora a una empresa por la citada Comisión.

    Google ya se disculpó por estos hechos a mediados de 2010 y explicó que los datos objeto de la discordia habían sido destruidos en cuanto las respectivas oficinas estatales informaron al consorcio del fallo.

    Los coches de Street View circulan por las calles con cámaras especiales, tomando fotografías de éstas. Google, sin embargo, no está autorizado a hacer uso de las imágenes si los propietarios de los inmuebles no lo desean, del mismo modo que debe hacer irreconocibles las matrículas, las caras y cualquier cosa que pudiera lleva a una identificación. (dpa)

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