¿DÓLAR, EURO, YEN? ¿CUÁL SERÁ LA MONEDA DE RESERVA INTERNACIONAL?

Michel Camdessus: “Es necesario introducir una nueva moneda internacional”

El dólar ha perdido relevancia como moneda internacional a causa del enorme déficilt comercial y de la balanza de pagos de EE. UU. Según expertos, debe aparecer un nuevo referente, pero, ¿cuál?

El sistema monetario internacional necesita, según el antiguo director del Fondo Monetario Internacional, Michel Camdessus, una reforma radical. “En los mercados de divisas se producen una y otra vez fluctuaciones excesivas”, dice, dice Camdessus, que hoy asesora al jefe de Estado francés y presidente el G-20, Nicolas Sarkozy, en una entrevista con el periódico alemán Die Zeit. Según Camdessus, el curso de las monedas a menudo “no tiene nada que ver con los datos económicos marco”, por lo cual sería recomendable introducir un nuevo anclaje monetario.

Un referente de ese tipo ya existió, pero hace mucho tiempo. En el verano de 1994, los EE. UU. invitaron a una conferencia monetaria y financiera internacional para reformar la economía mundial, quebrantada por la Segunda Guerra Mundial, a la ciudad de Bretton Woods, en el Estado de New Hampshire. Allí se estableció un nuevo orden económico y financiero y se fundaron el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI). El primero, para ocuparse de la reconstrucción en Europa y en los países en vías de desarrollo. El segundo, para estabilizar a aquellos estados cuya moneda estaba bajo presión a causa del déficit económico interno.

 

El dólar: un ancla en medio de la tormenta

 

El mayor éxito de los Acuerdos de Bretton Woods, sin embargo, fue lograr que los Estados coincidieran en establecer al dólar como moneda de reserva internacional, y que dicha moneda estuviera cubierta por su valor en oro. Dado que EE. UU. dispone de dos tercios de las reservas en oro del mundo, el dólar era entonces una buena alternativa como moneda de referencia.

 

Es por eso que, después de la 2ª Guerra Mundial, EE. UU. no sólo se convirtió en una potencia, política y militarmente hablando, sino que también asumió el liderazgo económico y financiero a nivel internacional. En esa época, la economía mundial estaba en orden: había cursos fijos de divisas, bajos intereses, y el dólar era reconocido mundialmente como moneda de cambio.

 

Stephan Schulmeister, investigador del Instituto Vienés de Investigación Económica, mira hacia atrás con cierta nostalgia: “Cuando los tipos de cambio son fijos, y la tasa de interés es baja, cuando las bolsas de valores duermen y los precios de las materias primas son estables, entonces, en el mundo de las finanzas, nadie puede enriquecerse con la especulación”, describe Stephan Schulmeister la situación en los años 50 y 60.

 

“Bajo tales condiciones, el afán de ganancia sólo se plasmaba en la economía real, y así es como se produjo un boom económico, hubo pleno empleo, se desarrolló del Estado social, y todo en un marco de constante disminución de la deuda estatal”, explica el experto.

 

Fin de un referente monetario

 

Lo malo fue que al 36º presidente de EE. UU., Lyndon B. Johnson, se le ocurrió la idea de sacar de un aprieto a las fuerzas de ocupación francesas en Vietnam enviando miles de millones de dólares a la guerra. A eso se sumó que el país vivió su primer déficit comercial del siglo XX. Pronto, los préstamos en dólares ya podían ser cubiertos por el oro, y países como Gran Bretaña y Francia exigieron que se convirtiera sus excedentes de dólares en el noble metal. Y eso hizo que disminuyeran las reservas de oro estadounidenses.

 

El 15 de agosto de 1971, Richard Nixon, entonces presidente de EE. UU., anuló la obligación de convertir el dólar en oro para aliviar la balanza comercial de ese país, lo que produjo que se diera vía libre a los tipos de cambio. Eso, a su vez, llevó a un cambio fundamental en el sistema financiero, explica el investigador vienés. “El capitalismo pragmático fue desterrado por el capitalismo financiero”, lo que trajo consecuencias fatales, ya que “tales condiciones, es decir, tipos de cambio inestables, tasas de interés altas e inseguras, mercados financieros en alza y en baja, y precios fluctuantes de materias primas, hacen que florezca la especulación”, subraya Schulmeister.

 

Consecuencias fatales

 

Desde entonces, nuestro sistema financiero internacional está desacoplado de la realidad. La economía mundial no dispone de una escala de valores mundialmente reconocida. La creación de dinero se basa en la adjudicación de crédito por parte de bancos privados y ya no está ligada a la realidad material. La digitalización del dinero, gracias al desarrollo tecnológico, posibilita además la transmisión de grandes sumas en forma de datos. A causa de eso, han aumentado enormemente las transacciones especulativas de divisas. Actualmente, sólo un cinco por ciento de todas las transacciones monetarias corresponden con un intercambio real de bienes y servicios, y un 95 por ciento son de carácter especulativo.

 

Ante este panorama, se plantea la cuestión de si sería mejor retornar a los años 50. “Por supuesto que no”, dice Stephan Schulmeister. “Tenemos que lograr que se valorice y se remunere mejor la conducta empresaria que la especulación financiera. Y en los últimos 30 años ha estado sucediendo justamente lo contrario”, añade.

 

El ex presidente del FMI, Michel Camdessus, argumenta del mismo modo. “Desde la quiebra del sistema monetario luego de Bretton Woods, en los años 70, nuestro orden económico ya no cuenta con un punto de referencia”, dijo Camdessus a Die Zeit.

 

Y no se avizora otra moneda referencial

 

El dilema parece no tener solución. Al faltar una moneda de referencia, el dólar sigue siendo, a falta de mejor alternativa, la moneda internacional. Según el jefe de Estado chino, Hu Jintao, un sistema financiero dominado por el dólar no tiene futuro. El liderazgo del dólar estadounidense es “un producto del pasado”, dijo Hu en conversación con el Washington Post y el Wall Street Journal, poco antes de su encuentro con el presidente estadounidense, Barack Obama, en la cumbre realizada en enero. Pero Hu Jintao tampoco sabe cuál es la moneda que podría remplazar al dólar.

 

Ante este panorama, especular acerca de un nuevo orden económico no tendría sentido, según creen algunos expertos en el asunto. “Necesitamos una moneda internacional”, dice, por ejemplo, Rolf Langhammer, vicepresidente del Instituto de Economía Mundial de Kiel, “pero esa moneda sólo existe en forma de dólar”, agrega. Y ese es el dilema de los chinos, que son acreedores importantes y hablan mal del dólar, pero, al mismo tiempo, lo apoyan. “En tanto no se resuelva este dilema, no necesitamos hablar de un nuevo orden monetario global, ya que no será posible ponerlo en práctica”, concluye el experto.

 

Autor: Rolf Wenkel/ Cristina Papaleo

 

Editor: José Ospina Valencia

 

 

3 comentarios en “¿DÓLAR, EURO, YEN? ¿CUÁL SERÁ LA MONEDA DE RESERVA INTERNACIONAL?”

  1. | 23.03.2011
    Cumbre para el euro: ¿cielo despejado con nubarrones?

    En esta cumbre de primavera del Consejo Europeo se iba a acabar de atar el paquete integral de medidas para fortalecer el euro. La crisis en Portugal y disonancias en la eurozona probablemente harán postergar decisiones.

    El primer ministro luso, José Sócrates, unió su destino político a la aprobación por su cámara legislativa de medidas de austeridad. Y fueron rechazadas. Sócrates ha anunciado su renuncia. Se esperan elecciones en mayo.

    Pocas horas antes de una cumbre decisiva para la estabilidad del euro, la moneda europea caía frente el dólar debido a la decepción ocasionada por el aplazamiento de una decisión sobre el incremento de su fondo de rescate (EFSF).

    La canciller alemana, Angela Merkel, y su ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, se han esforzado por tener listo, puntualmente para la Cumbre de Primavera del Consejo Europeo, el “paquete integral” de medidas para la estabilización de la zona euro. Se trata de que ésta no sea más azuzada por las crisis y que pueda enfrentar a los mercados con un concepto claro. Después de largos preparativos, los jefes de Estado y de Gobierno de los 27 países de la Unión Europea acabarán de debatir y decidir el tema, pero no esta vez como se esperaba, sino apenas en junio.

    Por otra parte, el socio liberal en la coalición de Gobierno de Berlín, frunce el ceño, ellos quieren una renegociación del Mecanismo Europeo de Estabilidad (ESM), como instrumento permanente. Se trata del fondo de emergencia para los Estados de la zona euro que entren en insolvencia, al cual Alemania deberá aportar en total 22 mil millones de euros. También los otros 16 miembros de la eurozona aportan al fondo, de acuerdo con su economía y con su tamaño. El mecanismo entraría en vigor en julio de 2013.

    El FDP quiere lograr que Alemania aporte su parte del capital en cuotas, para no desestabilizar el presupuesto nacional. Inquietud causa también que haya planes de que el mecanismo pueda comprar ahora bonos estatales de países en aprietos. En ello ven algunos una violación del tratado europeo en el cual consta que las deudas de un Estado no pueden ser asumidas por otro.

    El paraguas permanente enfada a Helsinki

    Este fondo permanente de salvataje deberá contar con un capital de 500 mil millones de euros: 80 mil en capital disponible y el resto en garantías estatales. Con el mecanismo se podrá conceder créditos, sólo a los Estados de la zona euro, cuando la moneda única se encuentre en peligro. Las decisiones de esta nueva institución financiera internacional deberán ser tomadas por los 17 Estados miembros, por unanimidad.

    Está previsto que el ESM reemplace al fondo de salvataje que existe en este momento, que fue decidido ad hoc hace un año. Este último cuenta con 250 mil millones de euros proveniente de los países de la eurozona. El monto resultó demasiado pequeño y hasta julio de 2013 deberá ser ampliado en 440 mil millones de euros. Para lograrlo, las seis economías más fuertes de la zona euro deberán doblar sus garantías.

    Sorprendentemente, Finlandia, una de esas seis economías, no está de acuerdo. Por eso habrá que esperar a que pasen las elecciones a mitad de abril para tomar una decisión. Un fuerte partido de oposición en Finlandia, un “euroescéptico”, no está de acuerdo con nuevas ayudas a países en aprietos y pone en apuros a la coalición gubernamental. Por el momento, Helsinki ha disuelto su Parlamento en espera de las elecciones del 17 de abril. Así que no se podrá tomar decisiones hasta entonces.

    Multas más severas

    Al primer ministro luxemburgués y jefe de la eurozona, Jean-Claude Juncker, le es muy importante que el remozado pacto de estabilidad sea aprobado en esta cumbre. Este nuevo pacto prevé multas en casos de deuda pública demasiado alta. A este respecto, la canciller Angela Merkel anunció ya que Alemania, por el momento, atenta contra la regla. A 60 por ciento del PIB puede ascender la deuda; a un 80 por ciento asciende en este momento la de Berlín. Los ministros de Finanzas son los que decidirán sobre las sanciones; no habrá una punición automática de los violadores del pacto de estabilidad.

    Palabra de honor

    En el “Pacto por el Euro”, que pretende incrementar la competitividad e impedir nuevas turbulencias financieras, los miembros de la zona euro se comprometen a llevar a cabo reformas en sus sistemas económicos y sociales. Rigor presupuestario y reducción de la deuda estatal deberán tener prioridad. Esto fue lo que Angela Merkel exigió a cambio de su disposición a aumentar el fondo de rescate. Cabe resaltar que este pacto no es un tratado, es más bien una promesa que harán los 27 jefes de Estado y de Gobierno. Desde la década de los noventa ha habido innumerables decisiones al respecto, comenta Juncker, “ahora se trata de llevarlas a la práctica”.

    Según dijo a Deutsche Welle Michael Hüther, director del Instituto de la Economía Alemana, el paquete de medidas está enfocado en la dirección correcta. Tan importante es que el otorgamiento de créditos de emergencia esté unido a condiciones estrictas como que las promesas para aumentar la competitividad sean convertidas en realidad.

    El paquete que discutirán en pocas horas en el Consejo en Bruselas prevé también que los acreedores privados que tengan bonos de Estados en dificultades participen en las pérdidas y la reestructuración de la deuda, algo totalmente normal en procesos privados de insolvencia.

    No obstante, esto sumado al retraso en la ampliación del EFSF, a la inminencia del colapso portugués y a la inseguridad frente al paquete integral, han tenido como consecuencia que los intereses de la deuda de Grecia, Irlanda y Portugal -que quería con sus medidas de austeridad no tener que echar mano al fondo de salvataje- escalen a las alturas. Nubarrones se ciernen sobre la cumbre del euro.

    Autor: Bernd Riegert/Mirra Banchón
    Editora: Rosa Muñoz Lima

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  2. La proyección económica mexicana en 2011

    Por Héctor Farina Ojeda (*)

    Tras un año de recuperación económica como 2010, luego de la fuerte caída de 2009, la proyección de México para 2011 apunta a seguir en la senda del crecimiento económico, aunque en proporciones mucho menores de las que se requieren para atender las necesidades del país. Se estima que la economía crecerá aproximadamente un 4% en 2011, debido a varios factores, como el repunte de Estados Unidos –el principal socio comercial- y el aumento del consumo interno mexicano. Pero aunque se experimente esta mejoría, en realidad se tendrá una desaceleración o, en otras palabras, la economía seguirá creciendo pero a un ritmo menor a 2010 cuando se llegó a entre 4.5% y 5%.

    Por el lado del empleo, se espera que se generen aproximadamente unos 600 mil puestos de trabajo, los que se sumarían a los más de 730 mil empleos generados en 2010, según los datos oficiales. Sin embargo, la cifra es insuficiente para atender las necesidades de una población que requiere como mínimo 1.2 millones de empleos por año. Esto nos habla de que si bien habrá generación de oportunidades laborales, las tasas de gente sin trabajo se mantendrán por encima de las que se tenían en 2008, antes de la crisis económica global.

    Igualmente, con un crecimiento económico menor al esperado y con la creación de menos puestos laborales que el año pasado, también es de esperarse que los salarios no sean los mejores, lo que afectará directamente al poder adquisitivo del ciudadano, que ya de por sí está disminuido.

    Por otro lado, en cuanto al nivel de los precios, la expectativa oficial es que aumenten en promedio 3% durante 2011. Pero esto será difícil de lograr, puesto que se mantendrá el aumento constante a las gasolinas (que en 2010 fue cerca de 10%), con lo que es normal que los productos de la canasta básica también incrementen sus precios, y seguramente en porcentajes mayores a los esperados.

    Lo bueno para 2011: se mantiene el crecimiento de la economía, por segundo año consecutivo, y se seguirán generando empleos, sobre todo en los sectores de recuperación más fuerte como las industrias maquiladoras, los servicios vinculados al turismo y en menor medida la industria de la construcción.

    Lo malo: el crecimiento es insuficiente para atender las necesidades de un país con cerca de 40 millones de personas en situación de pobreza, en tanto los empleos generados tampoco alcanzarán para cubrir la demanda, ya que cada año se necesita el doble de lo que se generará en 2011. Igualmente resulta negativo que el crecimiento dependa excesivamente de factores externos, sobre todo de la recuperación de Estados Unidos, y no de una reforma interna que garantice un dinamismo propio. Esto deriva en que no se pueda garantizar un crecimiento sostenido y en que no se tengan las condiciones para que la riqueza que se genere llegue a los sectores más necesitados.

    Los desafíos son varios: aprovechar el momento de recuperación para trabajar en el desarrollo de una economía competitiva, que tenga un dinamismo propio, que pueda generar más fuentes de empleo sobre la base de la calidad de lo que se produce. Esto implica invertir más en la innovación tecnológica, en la capacitación de los recursos humanos, facilitar el acceso a los créditos y generar condiciones para atraer inversiones extranjeras que apunten a proyectos de futuro.

    Igualmente, se debe apuntar al desarrollo de oportunidades para la gente, lo que se logra sobre la base de mejorar la educación y hacer que esta llegue a todos los rincones, con lo que se logrará que la gente tenga mejores condiciones de conseguir un trabajo, de desarrollar proyectos productivos y de incentivar la capacidad emprendedora y el autoempleo. Otro desafío importante es apuntalar el desarrollo de las microempresas y no dejarlas abandonadas en la informalidad.

    En resumen, 2011 será un año de recuperación y de generación de oportunidades. Pero esto es claramente insuficiente si se pretende reducir los niveles de pobreza, de desempleo y exclusión. El reto es buscar mecanismos para crear más oportunidades por cuenta propia y para mejorar la capacidad de producir de la gente.

    (*) Periodista y profesor universitario.

    Comentario económico realizado en el Noticiero de Red Radio Universidad de Guadalajara en Ocotlán, México.

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