LA PELÍCULA “LOURDES”, ALGO MÁS QUE UN DOCUMENTAL

Ha pasado, al menos, un cuarto de siglo desde que asistí, como periodista gráfico, a una peregrinación de enfermos madrileños a Lourdes, en un tren muy especial, el tren de la Esperanza. Quisiera declarar, de entrada, mi respeto, mi emocion por el mágico espacio de fe que circunda el Santuario mariano de Lourdes, en el corazón de los Pirineos.

La directora austriaca Jessica Hausner ha elaborado el argumento y realizado, con dignidad y elegancia, este film, de 100 minutos de duración. Obtuvo en 2009, en el Festival Internacional de Cine de Venecia, el premio Fipresci. Y el Giraldillo de Oro a la mejor película, en el Festival de Cine Europeo de Sevilla. Descubrimos, en imagen, a la protagonista Christine (Sylvie Testud), enferma de esclerosis, que ha viajado en silla de ruedas a Lourdes por curiosidad, porque le han facilitado el viaje y, acaso, también, por aquello de que en Lourdes acontece, de vez en cuando, algún milagro. La interpretación que realiza Silvie de la muchacha inválida, y su curación, es memorable.

 

En el titulo de este post hablo de esta película como un documental, porque, en mi opinión, se ha rodado en el escenario real de la Basílica con tanta sensibilidad, con tanto mimo, que casi da la impresión de que una cámara oculta hubiera sido testigo fiel de un reportaje sin guión ni figurantes. El ritmo fílmico es reposado, meditativo. La banda sonora recoge con precisión toda la riqueza ambiental que un ciego percibiría sólo a través del oído.

He escrito también que se trata de un film muy especial, “algo más que un documental”, porque alguno de los diálogos plantea reflexiones, breves pero intensas, de alto calado espiritual. Anotad dos curiosas y contradictorias noticias: al tiempo que recibe de la Asociación Católica Mundial el Premio Signis, la Unión de Ateos y Agnósticos Racionalistas le otorga el premio Brian. Pero de ello hablaremos más adelante.

Del blog de : Nicolás de la Carrera

2 comentarios en “LA PELÍCULA “LOURDES”, ALGO MÁS QUE UN DOCUMENTAL”

  1. Cuando el cine católico triunfa
    Experiencias sorprendentes del mundo cinematográfico
    Por Elizabeth Lev

    ROMA, jueves 17 de junio de 2010 (ZENIT.org).- Los festivales cinematográficos tienden a suscitar mi lado más cínico. Ya se trate de Cannes, Venecia o el de Sundance, parece siempre que premios y publicidad recaigan en filmes que promueven tres temas principales: aborto, uniones homosexuales y eutanasia. Añádase una pizca de banal estereotipo anticatólico y ya está, he aquí un gran éxito. Más allá del mal gusto y de la obvia ofensa, todo el negocio de los premios cinematográficos se hace verdaderamente aburrido.

    ¿Qué ha sido, nos preguntamos, de los días en los que filmes como Beckett y Un hombre para la eternidad o incluso Sonrisas y Lágrimas acaparaban todos los premios?

    Una realizadora católica, Liana Marabini, ha decidido desafiar a estos festivales con uno propio, y la semana pasada tuvo lugar en el Auditorio de Vía de la Conciliación el primer festival de filmes católicos de Roma.

    Con el patrocinio del Consejo Pontificio de la Cultura esta reseña que ha durado una semana presentó filmes, documentales y obras televisivas que ilustran “valores morales universales y modelos positivos”.

    El festival, titulado Mirabile Dictu (in latín “maravilloso de decir”), seleccionó filmes de todo el mundo. Un jurado compuesto por actores, escenógrafos, productores y un teólogo concedió los seis premios para el mejor filme, mejor documental, actor de cortometraje y dirección. El premio a la carrera fue a Giancarlo Giannini, que trabajó con Luchino Visconti, Ranier Werner Fassbinder, Lina Wertmüller y Tony y Ridley Scott, y ha sido visto recientemente junto a Daniel Craig en la nueva aventura de James Bond.

    Los ganadores fueron dados a conocer el 10 de junio en un evento de gala que tuvo lugar en la terraza panorámica de los Museos Capitolinos. El premio al mejor filme fue a Désobéir, una película francesa de 2009 dirigida por Joel Santoni, que cuenta la historia de Aristides de Sousa Mendes, que salvó la vida de los judíos durante la II Guerra Mundial emitiendo visados para Portugal.

    Actuando de este modo, Mendes desafió al propio Gobierno, muriendo luego en desgracia y pobreza. La estrella del filme, Bernard le Coq, ganó el premio al mejor actor.

    El premio a la mejor dirección fue al irlandés Paul Brady por su Janey Mary, de 2007, que cuenta la historia de una niña de cinco años en las calles de Dublín de los años cuarenta del siglo XX. El racionamiento del periodo de guerra hace morir de hambre a la población, y la ciudad está presa de la depresión. La amistad entre la niña y un sacerdote agustino es el tipo de historia edificante que se quiere oir desde Irlanda justo en este momento.

    Un filme sorprendente no ha ganado premios pero ha arrojado un vislumbre de esperanza para el cine estadounidense: The Confessor, conocido también como The Good Shepherd, de Lewin Webb y con Christian Slater.

    Slater interpreta al padre Daniel Clemens, un astuto relaciones públicas de su archidiócesis. Cuando visita a un sacerdote en la cárcel por haber rechazado infringir el secreto de confesión, su estilo de vida materialista es desafiado y se da cuenta de lo que significa de verdad servir a la Iglesia. Aunque del 2004, el filme no ha tenido nunca una gran distribución. Mirabile Dictu encontró esta película y permitió que su mensaje positivo se transmitiera y que el público pudiera disfrutar de un Christian Slater en el que puede ser su primer papel edificante en un filme.

    Mirabile Dictu no es el primero de su categoría. El más antiguo Festival Internacional Cinematográfico y Multimedios Católico se celebra cada año en Niepokalanow, Polonia, y este año celebró el 25 aniversario. En 2009, debutó en Miami con gran éxito el JP2 International Film Festival. En Roma, entre el festival de Cannes y el de Venecia, Mirabile Dictu está dispuesto a convertirse en el caput mundi del cine católico.

    ——–

    Elizabeth Lev es profesora de arte y arquitectura en el campus italiano de la Universidad Duquesne y en el programa de Estudios Católicos de la Universidad de Santo Tomás. Se puede contactar con ella a través de la dirección de correo electrónico lizlev@zenit.org.

    [Traducido del italiano por Nieves San Martín]

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