INTERNET, ESE DERECHO FUNDAMENTAL

Casi cuatro de cada cinco encuestados en 26 países creen que el acceso a Internet debería ser un derecho fundamental, según un estudio elaborado por la BBC entre más de 27.000 adultos de 26 países (…) Hemos entrado en la sociedad del conocimiento y cada ciudadano debe tener derecho a participar”.

 

2 comentarios en “INTERNET, ESE DERECHO FUNDAMENTAL”

  1. Autoridades españolas pueden bloquear sitios web de descarga gratuita

    El cine español perdió 7 millones de espectadores en 2010.
    La piratería en Internet sigue in crescendo. En todo el mundo se bajan ilegalmente cada vez más programas, música y películas. En España, el Gobierno planea acabar con la ciberpiratería empleando una ley muy polémica.

    Las entradas de cine en Europa están cada vez más caras. Para ver una película en 3D en una cómoda butaca, hay que pagar más de 20 euros. A menudo, los cinéfilos no pueden darse ese lujo, y mucho menos los estudiantes o jóvenes desempleados españoles, por lo cual la tentación de ver una película gratis en Internet es muy grande.

    Sitios españoles como “Megaupload” están en boga.
    En España, páginas como “Megaupload” o “Peliculajonkis” permiten bajar varios filmes, incluso aquellos que recién acaban de estrenarse. Sólo basta con tipear unas palabras en el ordenador y conectarlo a un televisor, en el mejor de los casos, un con una enorme pantalla plana, y ya se puede disfrutar del cine desde el sofá de casa.

    Pero tanto, el cine casero tiene su lado negativo, ya que las descargas ilegales transgreden los derechos de autor. El cine español perdió en 2010 alrededor de siete millones de espectadores, y la industria cinematográfica tuvo pérdidas enormes, mientras que los responsables de las páginas desde donde se pueden bajar ilegalmente las cintas hacen pingües ganancias al basarse en la publicidad.

    España bloquea sitios que ofrecen descargas ilegales

    Alberto Jarabo, cineasta mallorquino, ve en peligro a a la libertad de expresión.
    Considerando estos hechos, parece más que lógico que el Gobierno español le haya declarado la guerra a los piratas de internet aprobando una ley que le permite bloquear todos los portales que ofrezcan este tipo de descargas de música, cine o software. Se trata de la Disposición Final Segunda del Proyecto de Ley de Economía Sostenible, más bien conocida como Ley Sinde.

    Esta controvertida ley fue concebida para proteger a los directores y a la industria cinematográfica de España, que se financian a través de las entradas y la venta de sus filmes. Pero también en el sector cinematográfico hay quien transgrede las normas. El presidente de la Academia Española de Cine, Alex de la Iglesia, por ejemplo, renunció a su cargo luego de que se aprobara la mencionada ley. Y lo apoyan especialmente cineastas independientes, como Alberto Jarabo, un documentalista de Palma de Mallorca. “Estoy en contra de la nueva ley porque coarta la libertad en internet y la libertad de expresión en general. Si el Estado decide cerrar sitios web, está ejerciendo la censura. No se anima tan fácilmente a prohibir un periódico, pero un sitio web también es un medio de comunicación”, dice Jarabo.

    Descargas legales

    El documental más reciente de Alberto Jarabo trata el tema de la violencia infantil y el director lo colocó en internet para que todo el mundo pueda bajarlo libre y legalmente. “La red es, sobre todo, un buen instrumento para presentar los trabajos que uno realiza. Si no existiera, sólo los cineastas establecidos podrían llegar al público. Pero, gracias a Internet, también los autores no tan conocidos tienen la posibilidad de difundir sus obras. Gracias a Internet, esto es más fácil”, señala Alberto Jarabo.

    Fomento a la industria del cine

    Internet ha cambiado las costumbres.
    El último documental de Jarabo fue financiado con medios públicos, por eso, el cineasta cree que lo más lógico es ofrecerlo gratuitamente. Y cree que debería ser posible que los directores que viven de la taquilla también lo pongan en práctica. “Internet ha cambiado las costumbres de la gente, que ahora quiere descargar películas sin tener que gastar mucho. Pero la industria del cine aún no se adapta a esta realidad. Me pregunto por qué la industria del celuloide no hace lo mismo que “Megaupload”, es decir, por qué no crea un sitio desde donde se puedan bajar filmes por dos o tres euros”, cuestiona el realizador.

    Un modelo que, sin duda, también significaría un paso en la lucha contra la piratería en Internet, y sería, al mismo tiempo, una buena oferta para que la gente pueda acceder al buen cine por un precio conveniente y mirar cómodamente su peli favorita sin salir de su hogar.

    Autora: Stefanie Eichler/ Cristina Papaleo
    Editor: José Ospina Valencia

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  2. CUESTIONAMIENTO A EMPRESA DE CELULARES

    Señor Director: Agradeciendo el espacio brindado por el diario para comunicación con sus lectores, quiero expresar mi indignación por el trato brindado por la empresa Telecel para su producto telefonía celular Tigo con sus clientes. Mi esposa y 11 personas más, componentes de un paquete de 45 miembros de un núcleo corporativo, tres meses atrás adquirimos de la empresa 12 aparatos celulares de la marca Black Berry, seducidos por el aparato marketinero, las bondades técnicas y las posibilidades de pago. Aparentemente eran aparatos nuevos, y digo aparentemente, pues grande fue nuestra sorpresa cuando hace dos semanas, se bloquea el aparato perteneciente a mi esposa y lo enviamos a la mencionada empresa, quienes indican llevarlo a otra de su propio servicio técnico tercerizado. Tres días después y ante requerimiento nuestro nos informan que el mencionado elemento electrónico se encontraba bloqueado por denuncia de robo en este país.

    Luego de una semana de explicaciones vanas, nos comentan que hubo “un error” en la comunicación de robo de otro aparato, perteneciente al grupo corporativo y que se subsanaría sin mayores demoras ni trámites. De eso pasó otra semana más. La preocupación del oficial de enlace de la empresa con nuestro grupo ha sido otro vejamen, pues no sólo no ha dado las respuestas, en tiempo ni forma, que uno esperaba sino que por el contrario, se ha mostrado indiferente y despreocupado.

    Sabrán los lectores del diario, que ir a hacer un reclamo a las oficinas de atención al cliente son tortuosas y dilatorias, y con ese reclamo pasamos otra semana más.

    Las bondades técnicas del aparato de marras son excelentes, pues permite estar conectado con todo un grupo corporativo (en nuestro caso familiar), tener el correo electrónico activo e interactuando y, sobre todo, dar respuestas inmediatas en el caso de que se lo use como elemento de trabajo. Obviamente, si no se cuenta con él, la comunicación, hoy elemento vital del mundo laboral, se traduce en pérdidas de ocasiones o demoras en la dinámica laboral. ¿Quién nos devuelve el tiempo perdido por la pérdida de datos, consultas o contactos? ¿Cómo procedemos si el aparato fue vendido por la empresa y ellos mismos a través de su agente técnico, lo denuncian o bloquean por ser un aparato robado? ¿Qué hace el consumidor cuando le venden un artículo como nuevo y resulta ser (como aparentemente se presenta la situación) un aparato remanufacturado o tal vez reacondicionado?

    Alberto Bogarín

    C.I. 591.224

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