COMPRA MASIVA DE TIERRAS: MÁS HAMBRE Y MÁS POBREZA

Inversores de países industrializados y emergentes compran tierras a gran escala en países en vías de desarrollo para producir alimentos, mientras campesinos locales son desalojados.

El Gobierno de Madagascar intentó vender, en 2008, un cuarto de la superficie agrícola total del país africano al grupo económico surcoreano Daewoo. Pero los poderosos no tuvieron en cuenta a los granjeros locales. Se produjeron fuertes protestas y, en la primavera de 2009, los trabajadores del campo derrocaron al Gobierno.

Estados superpoblados, como China, India y Corea del Sur, o aquellos que carecen de suficientes recursos hídricos, como los estados del Golfo Pérsico, adquieren enormes superficies de tierra en países en vías de desarrollo para garantizar su abastecimiento de alimentos, y proveyendo de pingües ganancias a los gobiernos de estos últimos.

 

Los perdedores en esta carrera por los alimentos son los campesinos locales, que cultivan esas tierras durante generaciones. “Los sistemas tradicionales de explotación de la tierra, así como la falta de registros catastrales, llevan a que se considere a esos terrenos oficialmente como inutilizados y a que sean vendidos a gobiernos de otros países, a pesar de que miles de familias de trabajadores viven allí”, explica Martin Bröckelmann-Simon, de Misereor, la Obra episcopal de la Iglesia católica alemana para la cooperación al desarrollo. Eso significa que esos campesinos deben, a menudo, abandonar sus tierras de un momento para el otro.

 

Hambre, pobreza y urbanización

 

Son justamente los países en vías de desarrollo los que dependen de las inversiones extranjeras. Sus gobiernos atraen a Estados y empresas ávidos de tierras con todo tipo de estímulos y concesiones. Pero los campesinos no ven ni un centavo de los miles de millones invertidos. En lugar de ir a sus manos, el dinero fluye hacia proyectos destinados a mejorar la imagen de sus países. En Kenia, por ejemplo, el Emirato de Catar cultiva frutas y verduras en un área de 40.000 hectáreas, a cambio de lo cual debe construir allí un puerto por un valor de 2,3 mil millones de dólares.

 

También la creciente demanda energética de los países ricos y emergentes hace que cada vez compren más tierras para producir biodiesel. China planea en la República Democrática del Congo la plantación de palma de aceite más grande del mundo. Se supone que la extensión del plantío será de 2,8 millones de hectáreas.

 

La destrucción de la agricultura típica de la región tiene consecuencias dramáticas para los países en vías de desarrollo. “La soberanía alimentaria de los países objeto de esas inversiones está en peligro”, señala Bröckelmann-Simon, de Misereor. “A raíz de eso, problemas como el hambre, la urbes súperpobladas y la pobreza van en aumento”, dice.

 

Aumento de apropiación de tierras por crisis económica

 

No se cuenta con cifras exactas que reflejen las dimensiones del problema de la compra de tierras a gran escala, dado que se realiza en la clandestinidad. Las Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) estima que, entre 2006 y 2009, los países ricos y los emergentes compraron alrededor de 33 millones de hectáreas de tierra en países en vías de desarrollo, una superficie casi del tamaño de Alemania. El Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias, con sede en Washington, calcula que el volumen de las inversiones llega a los 30 mil millones de dólares.

 

Desde que comenzó la crisis económica global, en 2008, el fenómeno de la compra de terreno en países pobres aumentó en gran medida, según indica Marita Wiggerthale, de la organización humanitaria OXFAM en Alemania. “La tierra se ha convertido en una inversión muy atractiva, por lo que realizaron compras especulativas”, subraya Wiggerthale.

 

Normativa internacional se aprobaría este año

 

La FAO elabora, en conjunto con los gobiernos y las ONGs, un reglamento internacional para hallar una solución al problema de la adquisición masiva de tierras que se aprobaría a fines de 2011. Una normativa de este tipo deberá asegurar que los Gobiernos tengan que rendir cuenta a los ciudadanos, exige Marita Wiggerthale, de OXFAM. “Creo que, al final, la cuestión más importante es si la ley se lleva a la práctica, o si sólo contamos con un documento que nadie tomará en cuenta”, advierte la experta.

 

Autor: Christoph Ricking/ Cristina Papaleo

 

Editora: Emilia Rojas-Sasse

 

 

 

5 comentarios en “COMPRA MASIVA DE TIERRAS: MÁS HAMBRE Y MÁS POBREZA”

  1. Sequía récord en el cuerno de África

    Al menos diez millones de personas se encuentran afectadas por la falta de lluvias, lo que podría acarrear la hambruna en algunas regiones. Se trata de la peor sequía en 60 años en zonas pastorales, alerta la ONU.

    “Más de 10 millones de personas están afectadas a un nivel u otro por la sequía que dura desde hace años”, advirtió este martes Elisabeth Byrs, la portavoz de la Oficina de Coordinación de Asuntos humanitarios (OCHA) de la ONU.

    El organismo, que asegura que “no se ha visto tal sequía desde hace 60 años”, asevera que “en varias regiones lejos de las costas de Kenia, Etiopía y Somalia estamos cerca de la hambruna”.

    La falta de lluvias, y en particular en los dos últimos años, afecta las cosechas y provoca un fuerte aumento del precio de los cereales, lo que afecta sobre todo a los pastores, que no pueden alimentar a sus animales.

    La desnutrición afecta sobre todo a los niños, sobre todo en Somalia, donde la padece uno de cada tres chicos.

    La ONU deplora la falta de fondos para luchar contra el fenómeno y alerta sobre los desplazamientos masivos de poblaciones que huyen de la sequía. Según la OCHA, sólo en las dos últimas semanas 20.000 somalíes llegaron al campo de refugiados de Dadaab, en el noroeste de Kenya.

    “Más de la mitad de los niños que llegar del sur de Somalia a los campos de refugiados en Etiopía sufren de malnutrición”, lamenta la OCHA.

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  2. Un cambio necesario
    Además de una crisis económica y financiera, el planeta sufre una crisis alimentaria. La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) ha hecho pública la mayor subida en el precio de los alimentos desde 1990. El índice de precios de los alimentos básicos subió en enero un 3,4% respecto a diciembre de 2010. Este dato, unido al crecimiento demográfico en proceso (se prevé que, con el ritmo actual, en 2050 habrá más de nueve mil millones de personas en la Tierra), al aumento del consumo mundial de cereales (se ha pasado de 21 millones de toneladas al año a 41 millones en los últimos cinco años) y a la especulación financiera en las principales bolsas agrícolas del mundo (Nueva York, Londres y Chicago), hace pensar que, en los próximos años, esta crisis empeorará.
    “La subida del trigo a lo largo de 2010 ha sido en torno al 80%. Y aún queda algo de recorrido al alza”, pronostica Abdolreza Abbassian, economista jefe de la FAO. El informe del Banco Mundial (BM) Monitor de Precios de Alimentos, alerta de que cerca de 44 millones de personas más se encuentran bajo el umbral de pobreza (menos de 1,25 dólares al día) en los últimos nueve meses.
    Entre las múltiples causas que desencadenaron las protestas populares en el Norte de África y Oriente Medio, el precio de los alimentos supuso un factor importante. La ONU ha alertado de la posible aparición de movimientos de protesta en los países más afectados, como ya se vio en algunos países de América Latina (Haití, Guatemala), Asia (Indonesia, Bangladesh, Tailandia o India) y África (Mozambique) durante la última crisis de alimentos de 2008. Las protestas no han parado en Argelia, Jordania, Sudán o Yemen y podrían extenderse a los más de treinta países afectados.
    Presente en la más reciente edición del Foro Social Mundial, la Vía Campesina defiende la agricultura sostenible a pequeña escala como forma de conseguir la justicia social y la dignidad de los campesinos. Formada por más de 200 millones de campesinos de todo el mundo, pretende acabar con el proceso neoliberal y hacer realidad la soberanía alimentaria: el derecho de los pueblos a definir sus propios sistemas agrícolas y alimentarios mediante métodos sostenibles y respetuosos con el medio ambiente. Como respuesta a la crisis alimentaria actual, la Vía Campesina promueve manifestaciones y protestas en los países africanos más afectados por la subida de precios, el acaparamiento de tierras y las expropiaciones forzosas.
    El FSM se ha convertido en un punto de encuentro para personas y diversas organizaciones que comparten ideas y propuestas para construir un mundo mejor. La crisis alimentaria global, los levantamientos populares en Oriente Medio, la libre circulación de personas o el replanteamiento del sistema informativo mundial, estuvieron presentes en Dakar (Senegal), en la más reciente edición de este foro.
    Desde su creación en 2001, han nacido en el FSM ideas como la condonación de la deuda externa a los países empobrecidos, la implantación de un impuesto sobre las transacciones financieras internacionales para ayuda al desarrollo y frenar la especulación, o la reforma o supresión de las instituciones financieras internacionales (FMI, OMC, BM…).
    Contrarias a las recientes políticas anti-inmigración de los países europeos, otras alternativas toman forma cada año en el Foro Social Mundial. En Dakar, La Asamblea Mundial de Migrantes aprobó la “Carta Mundial de los Migrantes”. En ella se propone la consecución de un mundo sin barreras en el que los derechos de las personas vayan por delante de cualquier política segregacionista. “Porque pertenecemos al planeta Tierra, todas las personas tenemos que poder circular e instalarnos en cualquier parte del planeta”, dice el documento.
    Cansadas de las políticas neoliberales de las últimas décadas y sus consecuencias, cada día son más las personas que apuestan por una alternativa. Una alternativa basada en la justicia social, el respeto de los derechos humanos, el respeto a la vida y la solidaridad. Una alternativa diferente, posible porque es necesaria.

    Ignacio Morilla Pérez
    Periodista
    correo@electronico.com

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  3. Las causas del aumento de precios y de la crisis alimentaria en el mundo

    Egídio Bruneto y João Pedro Stedile
    Militantes del MST y de la Vía Campesina
    Adital
    En las últimas semanas han circulado diversos artículos y comentarios sobre la crisis del aumento de los precios de alimentos. La mayoría de los análisis son buenos. Aunque algunos quedan atrapados en la visión economicista de la oferta y demanda. O de algún problema de sequía o inundación en algún país, que de hecho no son la causa del aumento de precios de los alimentos.

    Dentro del MST y de la Vía Campesina hemos producido buenos análisis, y no está demás reforzarlos. Por eso estamos compartiendo con Uds. nuestra opinión, como una especie de resumen sobre las causas del incremento de precios de los alimentos y de la crisis alimentaria que afecta a millones de seres humanos, más allá de los mil millones de hambrientos que ya pasan hambre todos los días, según la FAO.

    1.- El control oligopólico que unas pocas empresas tienen del comercio agrícola mundial, de los principales productos, como: soya, maíz, arroz, trigo, leche y carnes; pues ellas imponen un precio, independientemente del costo real de producción.

    2.- La especulación de grandes inversores en las bolsas de mercancías agrícolas ha convertido a los alimentos en meros papeles de negocios. Se comenta en los periódicos que ya están vendidas en las bolsas las próximas siete cosechas de soya del mundo. Éstas ya tienen dueño, como títulos de ventas.

    3.- La especulación financiera: muchos bancos invierten sus capitales volátiles en mercancías agrícolas, para protegerse de la crisis general.

    4.- La producción agrícola de agrocombustibles, que tiene sus precios basados en el petróleo, termina empujando la tasa medía de ganancia en la agricultura hacia arriba. Y así, debido al elevado precio del etanol, suben todos los productos agrícolas.

    5.- El elevado costo de transformar millones de toneladas de cereales en proteína animal. O sea, las élites demandan cada vez más carnes, y por eso parte de la producción de vegetales, que podría ser consumida por la población, va para los animales y, por tanto, acaba incidiendo en el aumento del precio de las carnes.

    6.- Las privatizaciones de los servicios públicos para la agricultura, que los transfieren al control de las empresas transnacionales, también repercuten en el incremento de costos en el precio final.

    7.- Las legislaciones ambientales de sanidad y certificados de patentes, implementados en el periodo de los gobiernos neoliberales para favorecer el control oligopólico de algunas empresas sobre la mayoría de los productos que exigen transformación industrial, les da poder para imponer precios.

    8- La regla general impuesta por la OMC (Organización Mundial del Comercio) a partir de 1994, que transformó los alimentos en meras mercancías, que deben ser reguladas sólo por el mercado. Y como el mercado es controlado por las grandes empresas transnacionales, eso tiene efecto directo en el precio.

    9- La introducción de la propiedad privada de las semillas transgénicas impone una nueva matriz tecnológica con costos de producción mayores y en beneficio de las mismas empresas que controlan el comercio, las semillas y los insumos agrícolas.

    10. Hay una corrida de los capitalistas en general y de las grandes empresas hacia el hemisferio sur, para apoderarse de los recursos naturales: tierras, agua, lagos, reservas de madera, etc. y con eso van expulsando a las poblaciones nativas y los campesinos en general, e imponiendo la regla general del capital sobre los alimentos.

    11- En las últimas dos décadas con el proceso de internacionalización del capital y de las empresas capitalistas, los precios de los alimentos se internacionalizaron. Esto determina que los parámetros de producción y de los precios no son más el costo real de producción de alimentos en cada país, sino que se establece un precio medio mundial, controlado por las empresas, que excluye completamente otras formas de producción, locales, campesinas, etc.

    Como se ve, la lucha por la soberanía alimentaria que los movimientos de la Vía Campesina en todo el mundo adoptaron como prioridad es más que correcta, es necesaria y urgente. La soberanía alimentaria es la política de que cada pueblo, en su región, municipio y país, desarrolle condiciones para producir los alimentos que necesita para sobrevivir. Y que sólo exporte el excedente, y sólo importe lo que va más allá de su canasta básica en consonancia con sus hábitos alimenticios.

    Además, todos los nutricionistas advierten que nuestra dieta alimentaria tiene que darse a partir de los alimentos producidos en los biomas donde vivimos. Eso es lo que garantiza energía saludable para la reproducción de todos los seres vivos, en su propio hábitat. Las empresas transnacionales están transformando el mundo en un único y gran supermercado, a base de soya y maíz.

    Esperamos que las contradicciones que el movimiento del capital nos presenta cada día, nos ayude a concientizar nuestra base y la sociedad en general, para los cambios necesarios, para un nuevo modelo de producción agrícola, en el Brasil y en el Mundo.

    Esta es la tareita, por ahora!

    Abrazos

    (Traducción Minga Informativa de Movimientos Sociales)

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  4. EN LA CADENA ALIMENTARIA LAS CORPORACIONES MANDAN
    Por Pa’i Oliva

    “Hoy podemos decir sin miedo a equivocarnos que son las corporaciones las que fijan las reglas globales de la alimentación” (Gustavo Duch, “La agroindustria bajo sospecha”)

    En el 2007 los datos mostraban ya una imagen extremadamente peligrosa. Las cinco grandes transnacionales alimentarias generaban ya el 75% del comercio mundial de cereales. Cargill controlaba el 42% y el 33% de las exportaciones en los EEUU, de maíz y soja respectivamente. Otro ejemplo: cuatro compañías manejan mundialmente el 60% de la producción de azúcar.

    Y este papel hegemónico de la alimentación en pocas manos ha sido favorecido por la OMC y por la confluencia de intereses y actores entre los gobiernos de los países productores y las multinacionales. Uno de los casos: Daniel Amstutz estaba en un alto puesto en Cargill. Lo abandonó para ser nombrado representante de los EEUU para el Comercio. Luego se reincorporó a Cargill.

    En el Paraguay van a subir un 10% los panificados. A los dos millones de empobrecidos se les hará más difícil el consumir algo tan importante en su escasa dieta como es la galleta.

    Por los cambios climáticos se han perdido cosechas en los grandes países productores de trigo y las multinacionales se apresuraron en aumentar mundialmente su precio. Ellas ganan siempre y nosotros lo padecemos.

    De este modo, no comemos lo que queremos, ni siquiera lo que podemos, sino lo que las multinacionales nos ofrecen y al precio que fijan ellas.

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  5. CRISIS ALIMENTARIA
    La Gran Depresión del hambre: la crisis que esconde el siglo

    Un tercio de la mortalidad infantil se atribuye a la desnutrición.

    Por Jesús Moreno Abad
    La cumbre del G-20, obligada a tratar sobre el tema. Los precios históricos de la comida provocan la segunda crisis alimentaria en tres años. Hay mil millones de hambrientos y 44 millones de nuevos pobres en seis meses. ¿Causas? Demografía, especulación y clima, sobre todo.

    Desde 2008, lo árboles negros de la crisis financiera mundial no han dejado ver el bosque de la verdadera crisis económica: la hambruna. Una nueva explosión de los precios de los alimentos, la mayor en décadas, ha provocado la segunda crisis alimentaria en tres años. El número de hambrientos en el mundo no disminuye, mil millones de ellos lo atestiguan, y los datos dicen que se acabó la comida barata. La Gran Depresión del hambre acecha.

    En seis meses el precio de los alimentos ha arrojado a 44 millones de personas a la pobreza y, en ese tiempo, el precio del trigo aumentó entre un 60% y un 80%. El del maíz, un 73%. Cada informe que aparece en los últimos meses de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), del Banco Mundial o de organizaciones no gubernamentales como Intermon Oxfam, enciende una nueva alarma que dice que estamos ante la segunda crisis alimentaria mundial en tan sólo tres años. Si en alguna parte existe un teléfono rojo que suene al producirse una crisis del hambre, en estos momentos debería estar sonando con fuerza.

    Evolución del índice de los precios de los alimentos de la FAO
    ©FAO
    Según los datos del Banco Mundial, al menos mil millones de personas sienten el sonido del hambre bajo sus ombligos y en los últimos meses 44 millones han entrado en situación de pobreza al tener que afrontar una subida de precios de los alimentos sin precedentes. “Los precios mundiales de los alimentos están alcanzando niveles peligrosos y están arrastrando a decenas de millones de personas a la pobreza”, denuncia Robert B.Zoellick, presidente del Grupo del Banco Mundial. Habla de gente que vive con menos de 1,25 dólares al día.

    En las economías de mercado, los precios siempre dan señales de que algo ocurre. El índice de precios de los alimentos que elabora el organismo que preside Zoellick ha registrado un aumento del 15% entre octubre pasado y enero de 2011, un 29% superior al nivel alcanzado un año antes. Ya roza, el nivel de 2008, año que comenzó la gigantesca subida del precio de los alimentos, tras largas décadas de estabilidad.

    Los sensores de Naciones Unidas en esta materia también tienen una bombilla roja que gira violentamente. El Índice de la FAO para los precios de los alimentos alcanzó los 231 puntos en enero, un 3,4% más que el mes anterior. Es el valor más alto que ha alcanzado nunca. Una pista: hace una década, el índice apenas sobrepasaba los 90 puntos.

    Esa subida tiene su correspondencia asfixiante en los alimentos más básicos: en un sólo mes el Índice sobre los cereales ha subido 32% alcanzado un promedio de 245 puntos, el de los aceites subió un 5,6% hasta alcanzar los 278 puntos, al igual que los lácteos, que también subieron un 6,2%, hasta encaramarse a los 221 puntos. Casi todos los indicadores se hallan en registros récord.

    La demografía se dispara: China e India comen mejor

    Un principio básico de economía es que si la demanda de un bien es mayor que su producción el precio no parará de subir. Y la velocidad a la que crecen los demandantes de este bien irrenunciable desborda todas las expectativas.

    La población mundial no para de aumentar a un ritmo vertiginoso. Eso lo sabe bien, Adnan Nevic, un niño de Sarajevo que no tendría nada de particular sino fuera porque en 1999 se convirtió en el habitante número 6.000 millones del planeta, según la ONU. De acuerdo a las proyecciones de la Oficina de Censo Demográfico de Estados Unidos, perderá el honor de su efeméride entre este año y el que viene. La población ha aumentado mil millones en doce años, cifra que coincide curiosamente con el número de hambrientos del mundo.

    La producción de cereales de este año no será suficiente para cubrir la demanda mundial, según los datos de la FAO. Sus pronósticos dicen que el consumo mundial de cereales en 2010/11 alcanzará los 2.260 millones de toneladas, un 1,8% más que en la campaña anterior. Unas 32 millones de toneladas menos de las demandadas.

    En este sentido, tiene mucha importancia el papel de China y la India, y en general de todos los emergentes asiáticos, cuya evolución económica los lleva a ser cada vez más numerosos y cada vez mejor alimentados. Aumentan su consumo de grano y comen más carne.

    Precios de los cereales en dólares por tonelada.
    ©FAO

    La especulación también causa hambre

    Pero los expertos enuncian también causas cortoplacistas que han llevado a los precios de los alimentos a retomar el camino del año 2008, cuando sufrieron un repunte histórico. Todo comienza con condiciones medioambientales que hicieron que baje la producción: sequías, inundaciones e incendios. En seguida esto se unió a un alza del precio del petróleo y a decisiones políticas controvertidas, como las restricciones a la exportación realizadas por Rusia y Ucrania para controlar los precios.

    Unos de los orígenes de la crisis financiera y de deuda de los Estados han sido los ataques especulativos en los mercados. Los especuladores tampoco se olvidan de clavar sus dientes en el terreno que abona el hambre. Así, el precio referencial del trigo de los Estados Unidos alcanzó los 325 dólares por tonelada en diciembre pasado, alrededor de un 70% más que al principio de la campaña comercial en julio, según la FAO. Y el precio de referencia del maíz de los Estados Unidos alcanzó un promedio de 245 dólares por tonelada, un 48% más que hace un año y sólo un 13% más bajo que el nivel máximo alcanzado en junio de 2008.

    Esta volatilidad en los precios se debe en parte a los ataques de los mercados, según denuncia el presidente francés, Nicolas Sarkozy, que llevará este tema a la cumbre del G-20. Este comportamiento le merece los calificativos de “extorsión y pillaje”. Ése es uno de los puntos clave también para el presidente del Banco Mundial, que pide “información más precisa para tranquilizar a los mercados” y para calmar las alzas abruptas de precios inducidas “por el pánico”.

    Agrocombustibles, ¿“crimen contra la humanidad”?

    Los más de 2.200 millones de toneladas de cereales que se producirán este año no serán suficientes. Sin embargo, no toda la producción se destina a consumo humano. Según datos de la FAO, 764 millones de toneladas irán destinadas a alimentar la producción ganadera y 433 millones de toneladas se destinarán a otros usos, como la producción de combustibles.

    Países que necesitan ayuda externa para proporcionar alimentos a sus ciudadanos
    ©FAO
    Este último punto despierta no pocas polémicas. La obtención masiva de combustibles como el etanol y el biodiesel a partir de productos agrícolas como el trigo, el maíz o el girasol fue calificado por John Ziegler, relator de la ONU para el derecho a la alimentación, como “un crimen contra la humanidad”. Según denuncia el economista Francesc Reguant en el diario El Periódico, solo en EEUU, en el 2010 “se destinó el 35% de la producción de maíz a etanol”. El dato es relevante, ya que EEUU produce el 40 % del maíz mundial. Es decir, cerca del 14% del maíz del mundo sale en forma de humo por el tubo de escape de los coches.

    Así las cosas, “sólo cuestión de meses que los más pobres del mundo se vean afectados por otra crisis de precios de los alimentos básicos”, denuncia Gonzalo Fanjul, portavoz de la ONG Intermón Oxfam. En su opinión “los gobiernos deben actuar ahora y hacerlo juntos para detener esta situación”. Los ministros de Finanzas del G-20 se reúnen el próximo fin de semana en París. Tratarán el tema, en teoría buscarán soluciones. Fanjul desconfía: “Los gobiernos deben evitar repetir los errores del pasado, cuando los países reaccionaron a la espiral de aumento de precios prohibiendo las exportaciones y acaparando alimentos. Esto sólo empeorará la situación y es la gente más pobre del mundo la que pagará los platos rotos”. El tiempo apremia.

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