CARTA MUNDIAL DE LOS MIGRANTES

Las personas migrantes son el blanco de políticas injustas. Estas últimas, en detrimento de los derechos universalmente reconocidos a cada persona humana, generan oposiciones entre los seres humanos utilizando estrategias discriminatorias, basadas en la preferencia nacional, la pertenencia étnica o religiosa.

Esas políticas son impuestas por sistemas conservadores y hegemónicos que buscan mantener sus privilegios explotando la fuerza de trabajo física e intelectual de los migrantes. Para ello, utilizan las prerrogativas exorbitantes permitidas por la potencia arbitraria de los Estados-Nación y del sistema mundial de dominación.

 

 

Los migrantes se ven privados en todas partes del pleno ejercicio de su derecho a la libertad de circulación y de instalación sobre nuestro planeta. Se ven privados de sus derechos a la libertad y a la paz, así como también de sus derechos económicos, sociales, políticos y culturales.

 

 

Sólo una gran alianza de personas migrantes podrá promover el surgimiento de nuevos derechos para cada persona por su nacimiento, sin distinción de origen, color, sexo o credo. Para ello, la alianza de migrantes deberá articularse en torno a principios éticos que permitan que los migrantes contribuyan a la construcción de nuevas políticas económicas y sociales, a la elaboración de una nueva concepción de la territorialidad y del sistema de gobernanza mundial dominante en la actualidad, así como de su fundamento económico e ideológico.

 

 

Es por ello que nosotros, migrantes del mundo entero, a partir de las propuestas que hemos recibido desde 2006, sugerimos una amplia discusión a escala planetaria, con vistas a adoptar la presente Carta Mundial de los Migrantes en nuestro próximo encuentro en febrero de 2011 en la isla de Gorea, en Senegal.

 

 

Nuestra ambición es hacer valer, a partir de las situaciones que viven los migrantes en el mundo, el derecho para todos de poder circular e instalarse libremente sobre nuestro planeta y contribuir a la construcción de un mundo sin muros

 

 

Propuesta de Carta

 

 

Porque pertenecemos al planeta Tierra, todas las personas tenemos que poder circular e instalarnos en cualquier parte del planeta. Toda persona debe poder desplazarse libremente del campo hacia la ciudad, de la ciudad al campo, de una provincia a otra y de un país cualquiera hacia otro país.

 

 

Las leyes relativas a las visas, los permisos, las autorizaciones, así como todas las demás leyes que limitan la libertad de circulación e instalación deben ser derogadas.

 

 

Los migrantes del mundo entero deben gozar de los mismos derechos que los grupos nacionales y asumir las mismas responsabilidades en todos los ámbitos esenciales de la vida económica, política, cultural y social. Deben tener derecho a votar y a ser elegidos en cualquier órgano legislativo. Los migrantes deben tener derecho a hablar y compartir su lengua materna, a desarrollar y dar a conocer sus culturas y costumbres tradicionales y a practicar sus religiones.

 

 

Los migrantes deben gozar del mismo derecho a ejercer un comercio adonde lo deseen, a dedicarse a la industria o adoptar un oficio, manual o no, así como cualquier profesión permitida para los grupos nacionales, de manera tal de permitirles asumir su parte de responsabilidad en la producción de las riquezas necesarias para el desarrollo y la realización de todos.

 

 

La tierra debe ser repartida entre quienes la trabajan. Las restricciones a la propiedad de terrenos impuestas por razones de orden étnico y/o nacional deben ser abolidas a favor de una nueva visión de una relación responsable entre los seres humanos y la tierra.

 

 

Las personas migrantes, al igual que los grupos nacionales, deben ser iguales ante la ley. Nadie debe ser encarcelado, deportado o ver restringida su libertad sin que su causa haya sido justamente escuchada y defendida.

 

 

Toda ley que prevea una distinción basada en el origen nacional, la situación matrimonial y/o jurídica o las convicciones personales debe ser abolida.

 

 

Los derechos humanos son inalienables e indivisibles y deben ser los mismos para todos. La ley debe garantizar a todas las personas migrantes el derecho a la libertad de expresión, el derecho a organizarse, el derecho a la libertad de reunión, el derecho a publicar, practicar el culto y dar a sus hijos la educación que elijan.

 

 

El trabajo y la seguridad deben ser garantizados a todas las personas migrantes. Todos los trabajadores tienen derecho a unirse y formar sindicatos. Los migrantes deben recibir un salario igual a trabajo igual y tener la posibilidad de transferir el fruto de su trabajo, sin ningún tipo de restricción, contribuyendo al sistema de solidaridad necesario a la sociedad de residencia.

 

 

El acceso a la educación y a la instrucción debe garantizarse para las personas migrantes y sus hijos. La instrucción debe ser gratuita, universal e idéntica para todos los niños. Los estudios superiores y la formación técnica deben ser accesibles a todos en una nueva visión de diálogo entre las culturas. En la vida cultural, deportiva y educativa debe abolirse toda distinción que obedezca al origen nacional.

 

 

Las personas migrantes deben tener derecho a la vivienda. Toda persona debe tener derecho a habitar el lugar de su elección, vivir en un hábitat decente y mantener a su familia con confort y seguridad, del mismo modo que los grupos nacionales. Las personas migrantes aspiran a tener la oportunidad y la responsabilidad al igual que los grupos nacionales, y a enfrentar juntos los desafíos actuales (vivienda, alimentación, salud, realización…).

 

 

El objetivo de los principios enunciados en la Carta Mundial de los Migrantes es el de contribuir a la desaparición de todo sistema segregacionista y al advenimiento de un mundo plural, responsable y solidario.

 

Gorée (Senegal), 5 Febrero 2011.

 

5 comentarios en “CARTA MUNDIAL DE LOS MIGRANTES”

  1. Mediterráneo no es frontera

    “¡Qué absurda sería una España que acogiera a los polacos y rechazara a los marroquíes y argelinos, una España que intentara controlar la inmigración desplegando el Ejército como hizo Italia con los refugiados albaneses en Brindisi!, dijo el líder argelino Ben Bella. Aunque Europa quiera vivir dentro de sus muros ignorando al resto del mundo, el resto del mundo no ignorará a Europa. El Sur es un arrabal de chabolas que tiene delante un campo de golf. ¿Qué puede ocurrir? Una invasión del terreno. Para impedirlo sólo hay una fórmula: que el arrabal viva mejor. Europa debe ayudar a los países del Sur a desarrollarse, siguiendo sus propios caminos.
    Sami Naïr, es autor de un libro fundamental sobre los flujos migratorios en el Mediterráneo: “Las heridas abiertas. Las dos orillas del Mediterráneo: ¿un destino conflictivo?”, prologado por Joaquín Estefanía.
    Su lectura es imprescindible ante los brotes de xenofobia que se producen en Europa. Deslumbrados por los nuevos inmigrantes de los países del Este, a quienes consideran más afines por la apariencia externa, por la educación y por su fácil integración, corren el peligro de olvidar de dónde proceden las materias primas que durante siglos cimentaron el desarrollo de este continente. No se puede concebir una democracia si una parte de la población está excluida y no participa; la cuestión social es clave. Es preciso esclarecer los conceptos sobre la emigración: la psicosis de invasión de emigrantes y la falta de fundamento del impacto de los trabajadores extranjeros sobre el paro y la productividad.
    Los extranjeros que viven es España no representan ni el 3% de la población. Como demuestra Antonio Izquierdo, en “La inmigración inesperada”, la exageración de las cifras son un hecho ideológico y un componente inductor de la xenofobia. Y esto antes del regreso a sus países de miles de extranjeros que convivían con nosotros y que tanto contribuyeron en su día al crecimiento económico, al boom inmobiliario, a la transformación de la agricultura tradicional en otra más competitiva para la exportación.
    Hoy asistimos al difícil trago de ver a miles de jóvenes españoles bien preparados a buscar trabajo en otros países. Como lo hicimos durante siglos españoles, italianos, franceses, irlandeses, polacos y gentes de otros pueblos de Europa. Si nuestros anfitriones hubieran mostrado con nosotros la actitud que no pocos europeos de hoy muestran con los Inmigrantes de pueblos africanos que buscan, con todo derecho, un puesto de trabajo entre nosotros, habría que reescribir la historia desde la revolución industrial inimaginable sin las aportaciones humanas y en riquezas naturales de África y de América.
    La integración europea será imposible si en el sur del Mediterráneo perdura la miseria: el Sur requiere compartir los beneficios de la riqueza. Sami Naïr propone hacer un lugar de encuentro, de intercambio y de solidaridad que tenga en cuenta el mestizaje de las orillas del Mediterráneo. En lugar del mar como frontera, el Mediterráneo como espacio común. Ni se pueden promover entradas masivas ni sostener políticas de inmigración sin abordar las condiciones de vida de donde proceden los inmigrantes. España, tierra de asilo, debe promover la política más generosa y no dejar la libre circulación para los capitales mientras se es cicatero con la de las personas que, muchas veces, se ven obligadas a emigrar por los excesos de una globalización desmesurada y torpe por inhumana.
    De ahí la torpeza de concentrar el problema de la movilidad de mano de obra en el sur de Europa, sobre todo, Italia y España, cuando de lo que se trata es del sur del espacio Schengen europeo. Y que se hable de invasiones violentas de desarrapados sin derechos. No existen las mismas cautelas para respetar las fronteras de esos países africanos a la hora de invadirles con nuestros excedentes de producción y controlar sus producciones de acuerdo a las supuestas necesidades de nuestros mercados. Así hemos impuesto mono cultivos, contribuimos a la desertización creciente al tiempo que imponemos modos de envase y de transporte por la Organización Mundial del Comercio. Lo que vale para la libre movilidad de capitales, fondos de pensiones y especulaciones financieras debería servir para la circulación de seres humanos procedentes de países sin cuyas riquezas naturales la Unión europea no podría subsistir más que tres meses al año.

    José Carlos García Fajardo
    Profesor Emérito de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) Director del Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS)
    fajardoccs@solidarios.org.es
    Twitter: @GarciafajardoJC

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  2. Ciudadanía europea en venta

    “Asistimos a una competición entre países de la Unión Europea (UE) para ver quién se lo pone más fácil a los ricos y quién vende más permisos de residencia”, estima Kinga Göncz, europarlamentaria socialista húngara. “Es un fenómeno que mueve mucho dinero y que es muy peligroso porque atenta contra los valores europeos que establecen la no discriminación entre las personas. Por un lado ponemos todo tipo de barreras a los refugiados para que no entren, y por otro abrimos las puertas a los extremadamente ricos. Esto es algo que choca con el espíritu del proyecto”.
    En la capital de la Unión europea se alarman al constatar cómo países de la UE venden pasaportes europeos a fortunas extranjeras con la nacionalidad y el derecho de residencia.

    En un espléndido reportaje, Ana Carbajosa denuncia cómo con un millón de euros se puede comprar un pasaporte legal en Malta. También en España, Portugal, Chipre o Grecia se puede residir o nacionalizarse mediante el dinero. Las crisis financieras y el ansia recaudatoria de algunos socios de la UE son los responsables de que valores y consensos hasta ahora intocables empiecen a agrietarse. La Comisión y el Parlamento Europeo luchan ahora por preservar el espíritu de la Unión, mientras que los grandes capitalistas aprovechan la crisis para agenciarse nacionalidad y pasaportes. Es lo que algunos Estados ofrecen como “programas de residencia por inversión”.

    Hay países como Malta o Chipre, en los que el pasaporte se puede conseguir a cambio de inversiones o dinero en metálico. Luego hay una larga lista de Estados como Portugal, España, Letonia, Austria o Reino Unido en los que, por medio de la adquisición de una vivienda o invirtiendo en deuda pública o en un negocio, se obtiene la residencia. Y la residencia abre la puerta a la nacionalidad. También existen sin crítica alguna ni alarma social los casos considerados de interés nacional, supuesto bajo el que en 22 países de la UE conceden la nacionalidad a deportistas, artistas o inversores que consideran beneficiosos para el país.

    Los visados de oro se han disparado en el último año, denuncia Carbajosa y cita a Christian H. Kälin, al frente del departamento de residencia y ciudadanía de una empresa con sede en las islas Jersey y el referente para las grandes fortunas en busca de pasaporte: “Observamos un incremento constante de solicitudes, porque cada vez son más países los que ofrecen esta posibilidad”. Kälin explica que sus clientes proceden de países de África, Europa del Este y Oriente Próximo que “buscan flexibilidad, seguridad y tener opciones para invertir, hacer negocios y vivir en Europa”.

    Un gestor de grandes fortunas de la antigua URSS explica el proceso: “Para las grandes fortunas es más cómodo tener el permiso de residencia porque cuando vienen a hacer negocios no tienen que pedir un visado. Además, para los rusos, es una cuestión de prestigio social”. Se calcula que de 10.000 o 15.000 euros es lo que sus clientes pagan a los abogados que tramitan la residencia y se sabe que esas operaciones sirven para los negocios turbios que rodean todo el proceso. Cuando lo que el país europeo exige es invertir en un negocio, muchos montan empresas falsas como sucede en los paraísos fiscales.

    El Parlamento Europeo aprobó una resolución no vinculante en la que indica que “se espera que todos los Estados miembros actúen de manera responsable para preservar los valores y logros comunes de la Unión, y dichos valores y logros son inestimables y no pueden llevar pegada una etiqueta con el precio”. Pero compete a los países miembros decidir quién obtiene la nacionalidad en su país, aunque también alerta del peligro de socavar los principios del proyecto europeo. Obtener un pasaporte de algunos de esos países complacientes permite la libre circulación por el resto de los Estados de la UE.

    Resulta dramático y paradójico que mientras se alzan fronteras y encarcelan a inmigrantes se monten tinglados legales para acoger a personas ricas aunque se sepa que sus objetivos son delictivos, tal como sucede con los casinos financieros. Una vez más no son las instituciones democráticas sino las oligarquías financieras dominadas por bánksters quienes ejercen los poderes oligárquicos en esta enorme ilusión que aún es la Unión Europea.

    José Carlos García Fajardo

    Profesor Emérito de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Director del Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS)

    fajardoccs@solidarios.org.es

    Twitter: @CCS_Solidarios

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  3. Latinoamericanos en Europa: las crisis los volvieron transmigrantes

    Vuelven, van, regresan. A la crisis europea, los latinoamericanos responden con formas más complejas de migrar. Sobre los transmigrantes, DW habló con especialistas.

    “Con la crisis española y portuguesa se está esperando ya la llegada de profesionales a trabajar en Brasil, Colombia, México y Estados Unidos”, dice a DW Beatriz Padilla, socióloga del Centro de Investigacao e Estudos de Sociologia de Lisboa, en el marco del VII Congreso del Centro Europeo de Estudios Sociales de América Latina (CEISAL, Oporto, junio 2013).

    Las crisis en América Latina los había obligado a emigrar en grandes olas. Mayormente con destino España. A partir del 2001 comenzaron a salir los argentinos; los ecuatorianos, en 1998; los colombianos, a partir de 1999; los bolivianos, a partir del 2000. A Portugal llegaron miles de brasileños, a partir de mediados de los 80. También llegaron peruanos y venezolanos, muchos de ellos de origen peninsular que habían emigrado a Venezuela en la década de los 70.

    Acuerdos bilaterales y programas de migración circular –como en el caso de Colombia y los trabajadores en la agricultura- intentaron regular y dosificar la inmigración masiva de latinoamericanos en busca de oportunidades económicas; directivas restrictivas buscaron hacer retornar “voluntariamente” a los inmigrantes en Europa.

    Pero en 2008, la tortilla se vuelve y la crisis en suelo europeo cambia de dirección el flujo de migrantes. Y algunos países que habían exportado masivamente población en la década anterior -como Ecuador y Argentina- ofrecen programas de retorno para su población en la diáspora; se trata sobre todo de atraer a los más cualificados.

    Forzados a reaccionar

    Según investigadores presentes en el Congreso de CEISA, los procesos son mucho más complejos e incluyen más elementos que un país de origen, otro de destino y un pasaje de ida de por medio. Las relaciones con su diáspora que algunos países latinoamericanos se vieron obligados a desarrollar –voto en el extranjero, facilidad de flujos de remesas- han aportado a la movilidad transnacional. Y favorecen una circularidad inusitada en décadas anteriores.

    Tanto es así que a nivel europeo, desde la Cumbre de Santiago entre la UE y América Latina y el Caribe, se habla de la posibilidad de flexibilizar los sistema de pensiones: esto facilitaría que los fondos acumulados en un país puedan ser trasladados a otro, no necesariamente al país de origen.

    “Los países se han visto forzados a reaccionar. Cuando España decidió no permitir más la entrada de brasileños, Brasil aplicó la misma medida. Y tuvieron que negociar en condiciones de igualdad”, explica Padilla añadiendo que reacciones como éstas habrían sido impensables antes, cuando muchos de los países latinoamericanos miraban hacia otro lado cuando de defender a su diáspora se trataba.

    Entretanto, los paradigmas han cambiado y la movilidad globalizada es tal que “la mayoría de los migrantes mantiene vínculos con el país de origen y vínculos con la sociedad de acogida a donde quieren pertenecer, ellos y sus hijos”, dice Padilla. “Se habla mucho del retorno masivo al país de origen, pero es un mito”, agrega.

    En el caso de España, en el 2013 se registra un descenso de la población extranjera; de ésta, el 58% son de fuera de la UE. De los latinoamericanos –el colectivo que más ha optado por las nacionalizaciones- han sido sobre todo colombianos y ecuatorianos los que han abandonado la Península Ibérica, en buena parte hombres y no menores. Y la mayoría no se ha acogido a los programas oficiales de retorno.

    Se van, pero volverán

    “Esto habla de estrategias de movilidad a corto plazo para hacer frente a la crisis”, explica Francisco Torres Pérez, sociólogo catedrático de la Universidad de Valencia. Se podría tratar, por ejemplo, de una migración circular: el hombre se va y la mujer y los niños se quedan. Para no perder la residencia, para poder seguir pagando la vivienda adquirida o porque la perspectiva no es regresar definitivamente.

    Por desplazarse a otro país europeo –lo cual permitiría el espacio Schengen- opta por ahora la minoría de los latinoamericanos. Por el contrario, los trabajadores de origen europeo provenientes de España, Portugal –y también Grecia- sí han optado por un trasladarse hacia el norte de Europa.

    Según un estudio del Centro de Estudios e Investigación de la Migración de la Universidad Autónoma de Barcelona, entre la población boliviana en España, sólo un 11,4% quiere retornar definitivamente; el 23,9% quiere retornar temporalmente –a Bolivia o a un país tercero donde hay familia como en la Argentina.

    Así, de nuevas lógicas migratorias con nuevas estrategias de espera y búsqueda de destinos alternativos hablan los especialistas, que abandonando la terminología usual hablan del transmigrante, un fenómeno ante el cual, lentamente, los Estados comienzan a reaccionar.

    Autora: Mirra Banchón
    Editora: Claudia Herrera Pahl

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  4. Los niños latinos en Estados Unidos

    Cristina Baccin (APE)

    Se estima que unos 40 millones de personas de Estados Unidos son parte del “país” latino que constituye una de sus minorías étnicas. Los latinos (o como los denominan según una categoría censal del Congreso: Hispanics) provienen de una gran variedad de países (México, predominantemente, pero también de otros países de Centroamérica y Sudamérica), de una impactante diversidad étnica y, aunque el español sea la lengua dominante, los latinos son también portadores de un rico legado lingüístico.

    Cabe destacar que este “país” latino que describimos es el segundo de mayor habla española en el mundo. El número de los latinos en EEUU hace que sea cada vez más difícil sostener que se trate de una minoría en términos numéricos. En casos como California, los latinos representan casi el mismo porcentaje (38%) que la población “blanca”. Sin embargo, ser la minoría más numerosa de este país no equivale a su peso en las decisiones políticas, a la hora de sentarse en Washington o en las Casas de Gobierno de los Estados.

    Cuando se trata de considerar los derechos de los inmigrantes, el-país-del-no-me-acuerdo actúa ferozmente para disminuir o directamente, cercenar derechos. EEUU es un país que actúa como dice la canción de María Elena Walsh: “un pasito para atrás y no doy ninguno más, porque ya me olvidé donde puse el otro pie”: la mayor parte de los legisladores y gobernantes de Estados Unidos son descendientes de inmigrantes y se olvidan del abuelo o bisabuela que pasó por las duchas desinfectantes de Ellis Island poco tiempo atrás. Como otros pueblos que se niegan a hacer memoria, la condena es repetirla: y estos descendientes de los barcos quieren condenar a quienes en vez de descender de los barcos, descienden de los otrora territorios mexicanos, descienden de los aviones o llegan con la “espalda mojada” al cruzar la frontera entre México y Estados Unidos.

    La población de este “país” latino presenta la mayor tasa de crecimiento del país y todo parece indicar que el futuro de Estados Unidos reside en los niños latinos. Sin embargo, son los niños y jóvenes de origen latino -sean inmigrantes o nativos de esta tierra por más de 400 años- quienes sufren el mayor cercenamiento de sus derechos: derecho a la tierra, derecho a la identidad, derecho a la salud, derecho a la educación, derecho a trabajar, derecho a crecer en un medioambiente saludable, derecho a sus propias lenguas, derecho al futuro.

    El 22% de los niños y adolescentes menores de 18 años en Estados Unidos son latinos. El mayor porcentaje de inmigrantes sin documentos estadounidenses son de México (6 millones y medio de personas) y del resto de Latinoamérica (2 millones y medio). Los denominan “indocumentados” aunque sean portadores de documentos de identidad de sus países de origen.

    En una familia latina, la situación legal de sus miembros genera una particular tensión. Hay familias en las cuales los progenitores tiene un estatus legal mixto: uno es un inmigrante legalizado y el otro, no. Uno es nativo de esta tierra por más de 400 años y otro, cruzó la frontera recientemente. En el caso de los hijos, se puede presentar la misma situación mixta: algunos tendrán el acceso a la educación y la salud garantizados, podrán entrar y salir del país; y en cambio, otros, no. ¿Cómo crece un niño en un entorno tan difícil de comprender por su complejidad, y en especial, por su injusticia? Tener un papá o una mamá “indocumentados” puede implicar que sus niños entren en el juego del dominó de los “perdedores”. Y para Estados Unidos, la sociedad del culto al éxito, ser un “looser” o un perdedor es un insulto de gravedad. Y los niños lo aprenden desde pequeños en la escuela.

    Los hijos de los latinos corren la carrera de los “perdedores” desde la partida: al grito de Ya!, a la hora de acceder a ejercer sus derechos básicos. Y si son ellos mismos “indocumentados”, aún más. Los niños en dicha condición pueden recibir algunos beneficios sociales pero no todos: legalmente tienen derecho a ingresar a una escuela pública, tienen algunos servicios de salud –pero sólo de emergencias-, y pueden obtener la ayuda de algunos programas de alimentación. Pero no tienen derecho a ser beneficiarios de otros programas federales que proveen salud y seguridad a los niños tales como el “Programa de asistencia para nutrición complementaria (tradicionalmente denominado “Food stamp”), Asistencia Temporaria para Familias Necesitadas (TANF, su sigla en inglés), el programa de salud MEDICAID de no emergencias y el Programa del Estado de Seguro de Salud Infantil. En el caso de la educación, los estudiantes indocumentados tampoco son aceptados para obtener becas de estudio que les permitan seguir sus estudios después de terminar la escuela secundaria. En la mayoría de los estados, directamente no pueden inscribirse en las universidades estatales y públicas como residentes de dicho estado. En consecuencia, pocos acceden a la educación postsecundaria.

    Una historia muy reciente de discriminación hacia los latinos y, en especial, hacia los mexicanos, es aún recordada por la actual generación de adultos. Las leyes de Jim Crow segregaban a los mexicanos (o mexicano-americanos) de los espacios públicos. Arizona, New Mexico y Texas están recreando aquellos tiempos con diferentes medidas cuyo blanco son nuevamente los mexicanos y todo aquel que sea sospechado de latino o hispanic. Y el círculo de hostilidad hacia la identidad latina vuelve a comenzar.

    Aún es una incógnita cómo pretende esta nación apostar al futuro. ¿Cómo podrá dar un pasito para adelante, sin olvidarse dónde puso el otro pie, tal como decía la canción de María Elena Walsh? ¿Encontrará el coraje para recuperar su propia memoria y avanzar hacia el cambio de una sociedad que respete los derechos humanos básicos de sus habitantes y en especial, de sus jóvenes y niños?

    Cristina Baccin es periodista, ex decana de la facultad de Ciencias Sociales de la Unicen. Escribe desde New Mexico, Estados Unidos.

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  5. Estados Unidos: Los latinos son los segundos más numerosos en California

    Según las últimas cifras facilitadas por el censo, los latinos son la segunda población más numerosa en California. En los últimos diez años han alcanzado alrededor de 14 millones de personas, lo cual supone un incremento del 28% desde el año 2000.

    La comunidad hispana suma ya casi el 38% de la población californiana sólo superada por anglosajones -con el 40%- quienes, además, han reducido su presencia en un 5%.

    Estos datos son relevantes ya que significa un cambio gradual en la cultura de la región y tienen especial interés político de cara a las próximas elecciones. Sin embargo, aún hay un alto porcentaje de latinos que no se han registrado en el censo por miedo a ser deportados.

    Este sector de la población se aglutina principalmente en las regiones rurales, huyendo de las zonas costeras donde se concentran los centros económicos y de negocios de California. San Francisco o Los Ángeles prácticamente no notaron crecimiento de la población, un hecho que se contrapone al caso de Riverside, al sur de California, que es una de las ciudades con crecimiento más rápido de los Estados Unidos. Esta ciudad ha sido un enorme reclamo en el sector laboral agrícola e industrial.

    Asiáticos, con un 31% de aumento en la última década y afroamericanos con más de 2 millones de censados, son otros grupos de población mayoritarios en el estado gobernado por Dan Brown.

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