“¡HABLEMOS DE PORNOGRAFÍA!”

“Pubertad 2.0: crecer en un mundo sexualizado”

La jornada dedicada a la seguridad en Internet lleva este año el lema “Pubertad 2.0″.En el marco de la iniciativa klicksafe se presentan materiales didácticos para hablar abiertamente de la pornografía.

En más de setenta países del mundo se dedica una jornada a la seguridad en Internet, una iniciativa creada por la Unión Europea. En las actividades del Safer Internet Day participaron en Alemania más de 100 instituciones, que tienen como objetivo apoyar y coordinar iniciativas que promuevan y favorezcan entre los jóvenes un uso comedido y seguro de la red. Si en ediciones anteriores se ha enfocado el cybermobbing y la protección de datos, este año el tema es “Pubertad 2.0: crecer en un mundo sexualizado”.

 

 

¿Generación Porno?

 

“Generación Porno” se suele llamar a la juventud de hoy, pues se parte del supuesto de que su búsqueda de “hechos al desnudo” es incesante. La realidad, sin embargo, no es tan clara como esta aseveración. De cómo manejar este tema eficiente y cuidadosamente se ocupa el proyecto europeo klicksafe, en el cual colaboran tanto maestros como alumnos.

 

Hablar del tema no es fácil

 

Hablar del tema genera tensiones y el silencio reina cuando se trata de ponerlo a discusión. En la era del Internet, en la que la pornografía y el erotismo están más que nunca al alcance de la mano, el tratamiento del tema no deja de ser sorprendente.

 

Según un reciente estudio, un setenta por ciento de los muchachos declara haber visto pornografía en la red; entre las muchachas el porcentaje es de 57. No obstante, según especialistas y los propios implicados, de ello no puede concluirse que los chicos sean adictos al sexo.

 

La experiencia de los jóvenes

 

Younes, un joven de 18 años de la ciudad alemana de Kiel, se ha enfrentado muchas veces a los prejuicios a este respecto, pues trabaja como asesor telefónico en Nummer gegen Kummer, una oficina a la que pueden llamar los muchachos para contar sus preocupaciones y que forma parte del proyecto klicksafe.

 

“Es verdad que se piensa que la juventud está dañada. Por eso una iniciativa como klicksafe es provechosa para favorecer el intercambio con la sociedad. Esperamos que dejen de señalar con el dedo a los jóvenes y que empiecen a detectar los motivos del consumo de pornografía”, cuenta Younes.

 

Katja, una joven de 17 años proveniente de Landau, opina por su parte que cuando se trata de sexualidad y pornografía, la comunicación entre adultos, maestros y jóvenes deja bastante que desear. “Creo que los adultos tienen miedo de saber lo que los jóvenes piensan acerca de la pornografía. Creen que tendrían que protegernos y que nos estamos criando mal. Entre los jóvenes el problema radica en la presión que sienten al consumir un producto de ese estilo”, analiza Katja.

 

Hablemos de pornografía

 

Para facilitar el diálogo, en el marco de klicksafe se ha desarrollado nuevos materiales didácticos. “Hablemos de pornografía”, se llama uno de los folletos, en el cual se va al grano.

 

Para Birgil Kimmel, autora de los materiales pedagógicos, es desatinado calificar a los jóvenes de hoy de “generación porno”. En su opinión hay que tratar el tema con más objetividad. “Los adultos y pedagogos tienen que dejarles claro a los muchachos, que en la pornografía se trata de una sexualidad escenificada que no tiene mucho que ver con la realidad, en la cual los sentimientos tienen mucho que ver”.

 

No dejarlos solos

 

“Si la pornografía y la cirugía estética son aceptadas en la sociedad y si los castingsshows determinan la escala de valores de nuestros jóvenes, estamos llamados a actuar responsablemente”, declara en la presentación de klicksafe Jürgen Brautmeier, director de la Unión de Medios de Renania del Norte-Westfalia. “No podemos dejar solos a los jóvenes, hay que ayudarlos a que reflexionen acerca de sus experiencias con los medios actuales y que las pueden procesar“, puntualiza.

 

Autor: Marcel Fürstenau/Mirra Banchón

Editora: Emilia Rojas

 

 

2 comentarios en ““¡HABLEMOS DE PORNOGRAFÍA!””

  1. Amor y pornografía

    La sexualidad es uno de los aspectos más hermosos de una personalidad –en el sentido de lo que representa una persona ante los demás–, y no en balde su expresión más íntima y desnuda, por decirlo literalmente, solo es compartida con una persona muy especial, la pareja, esa persona con la que uno desearía –sin considerar como un esfuerzo, más bien un placer– pasar una vida entera a su lado. Es como yo lo siento. Una versión más ligth de este enamoramiento son los amores de verano o de discotecas, que ahora no vienen al caso.

    Para ir al grano, de mi pareja me fascina la manera de encajar, enredarnos y quedar pegados como dos piezas de un puzzle con los bordes exactos, el uno en el otro. En dicha circunstancia, me gusta su tibieza, sentir las pulsaciones en sus brazos enlazados a mí, el leve temblor de sus labios. Me gusta ella, y lo sabe.

    El sexo, sin embargo, implica responsabilidades y conocimientos; es decir, madurez de la persona, física, sicológica y emocionalmente como para sobrellevar una relación que no se debe pensar como solamente maripositas en la barriga, o que deba ser necesariamente duradera.

    También hay que saber que existe otro tipo de sexo, el comercial, el que expone al individuo como objeto de placer. Esto no es nuevo, la pornografía –una de las industrias más importantes y esclavizantes de la faz del planeta– es un negocio que lleva décadas de existencia y la prostitución es una de las profesiones más antiguas de la humanidad, según las leyendas. Pero la vulgarización del acto sexual mediante las facilidades que brinda hoy día la tecnología para acceder a las páginas de pornografía ha corrompido enormemente la comprensión de la sexualidad y el sexo, trastrocando la idea de la compañera de vida por la de mujer objeto, una de las ideas fundamentales del machismo. Y eso es muy peligroso cuando llega a adolescentes, incluso niños en edad escolar.

    La pornografía –que por naturaleza ofrece explotación sexual de la mujer– alimenta perversidades tales como la violación y el abuso infantil, cuyos reflejos y experiencias materiales los vemos a diario en las noticias.

    Violadores siempre han existido, abusadores de niños también, pero en esta época de la globalización la cantidad es abrumadora, a tal punto que los potenciales abusadores de niños –en su caso– son lo que para los adultos representan los motochorros en las calles.

    Como sociedad libre, uno tiene la libertad de mirar o no pornografía, pero los violadores y abusadores deben saber que sus actos les pueden llevar a arrepentirse por el resto de su miserable vida.

    Roque Jara

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  2. “La pornografía es buena para la sociedad”

    Así lo expresa Anna Span, la pionera del “porno feminista”, quien defiende su convicción ante críticas de feministas de EEUU. “Yo soy proporno pues no serlo es entregarle el sexo y la visualización del sexo a los hombres”. La pornografía “ha liberalizado nuestra actitud hacia la actividad sexual”, asegura y dice que “democratiza el cuerpo”, pues no existen estereotipos como en los medios dominantes: “el 50% del mercado es amateur, así que todos los tipos de cuerpos están representados”, sentencia.

    En un artículo para la BBC, Dalia Ventura aborda la discusión respecto al papel de la pornografía en la sociedad, y la visión de una de sus principales defensoras en la actualidad. Aquí el texto completo:

    “En la pornografía nadie hace el amor, todo el mundo hace el odio”, dice la feminista antipornografía Gail Dines.

    Y aunque quizás no todos hagan declaraciones tan tajantes, no es desatinado decir que, cuando se trata el tema, el consenso va por esas líneas.

    Sin embargo, para Anna Arrowsmith, “la pornografía es buena para la sociedad”.

    Arrowsmith es conocida como Anna Span en la industria del cine para adultos, en la que se distingue por ser la primera británica en dirigir una película porno, con la que debutó en 1999 (“Eat me/Keep me”).

    Pero su declaración no responde a un mero interés comercial. De hecho, al menos por el momento, Anna Span no está produciendo películas.

    Se trata de una convicción y su misión es alentar a más gente a adentrarse en ese mundo.

    Dinero o liberación

    Debido a que su posición es inusual, de tanto en tanto la invitan a defenderla en debates organizados por grupos intelectuales. En el más reciente, se enfrentó nada menos que a uno de los íconos del feminismo: Germaine Greer.

    Sin embargo, Anna Span no tiene nada que temer en esos círculos, pues es graduada de una de las más prestigiosas escuelas de arte del mundo -Central Saint Martin’s School of Art and Design-. Además tiene un master del Birbeck College en Filosofía y está por recibir otro de la Universidad de Sussex en Estudios de Género.

    De hecho, Anna es también feminista y las cintas que produjo son “pornografía feminista”.

    “Yo solía ser antiporno. Pero un día, en los 80, estaba caminando por la zona roja de Londres y mientras miraba las tiendas y bares me di cuenta que mi rabia era más bien envidia: envidiaba la libertad de los hombres… ¡sus necesidades sexuales eran atendidas de tantas formas distintas! Así que me convertí en pro la industria del sexo”, le cuenta a BBC Mundo.

    “Yo soy proporno pues no serlo es entregarle el sexo y la visualización del sexo a los hombres”.

    Pero en conversación con la BBC Greer argumenta que “se trata de dinero, no de liberación. La obscenidad tiene un papel importante en el arte, así como el arte erótico, pero la pornografía estrictamente hablando no es más que una manera de hacer plata”, asegura.

    “La literatura de la prostitución”

    Para Greer, el problema con la pornografía es que “es una industria inmensa, que mueve enormes cantidades de dinero, y siempre lo ha hecho, pues la pornografía es la literatura de la prostitución”.

    Greer aclaró que ella siempre ha abogado por la incorporación de la sexualidad en la narrativa de la vida cotidiana, en vez de confinarlo a una industria separada.

    Pero ese parece ser el objetivo último de Arrowsmith, según lo que le dijo a BBC Mundo, sólo que ella no tiene problema en que el punto de partida sea precisamente esa industria.

    “Parte de mi labor es normalizar la pornografía”, explica Arrowsmith. “Las feministas antiporno dicen que eso es peligroso, pero entre más normal sea, más peso tendrá la influencia de las mujeres en la industria y más aprenderán sobre sexo… y para mí, eso es totalmente positivo”.

    ¿Positivo? Convénzanos

    Anna Span dirige películas para adultos desde 1999. Foto: heresycorner

    En primer lugar, la artista y activista alega que la pornografía sirve para mantener a las parejas unidas.

    “Por ejemplo, cuando en la pareja uno tiene una libido más alta, la pornografía llena la brecha evitando que quien siente más necesidad tenga que fastidiar a su compañero, ir a satisfacer su deseo sexual en otra parte o terminar la relación”.

    “En segundo lugar, ha liberalizado nuestra actitud hacia la actividad sexual. Hasta hace poco, particularmente a las mujeres se les hacía sentir vergüenza si hacían algo que no fuera convencional”.

    Siguiendo el hilo de esa idea, la pornografía estaría jugando el papel de educador: cada vez más mujeres tienen acceso a la pornografía, se enteran y entienden más. El conocimiento trae consigo la libertad.

    No obstante, como anotan pesos pesados del feminismo, el efecto puede ser completamente el opuesto.

    Temen que ahora las mujeres se están viendo obligadas a hacer cosas que ellas no quieren hacer, y a comportarse y verse de una manera que concuerde con la imagen que muestran ese tipo de películas.

    “Desde mi punto de vista, esa visión subestima la fortaleza de la mujer. Estas críticas provienen de una segunda ola de una posición feminista que considera a la mujer como una víctima. Para mí, ese punto básico del argumento es incorrecto”, opina Arrowsmith.

    “Es cuestión de escoger: ¿Lo que se quiere es evitar que las mujeres hagan cosas o alentarlas a que se arriesguen?”, agrega.

    “Además” -le dice a BBC Mundo- “muchas jóvenes hoy en día están más cómodas con su sexualidad y sabemos que en los países más liberales sexualmente las mujeres tienen más derechos sociales. Si yo mostrara un mapa del mundo con los lugares en los que la pornografía ha sido prohibida en otro color pero sin decir de qué se trata, se podría pensar que es un mapa de los países en los que los derechos de las mujeres son más restringidos”.

    “Quienes alegan que ahora las mujeres están obligadas a hacer cosas que no quieren, se basan en que el sexo es malo. En mi opinión, es más complicado que eso: es malo pero también bueno y muchas otras cosas más, y tenemos que desarrollar mejor nuestra actitud en ese respecto”, concluye.

    Democratización del cuerpo

    “En tercer lugar, la pornografía democratiza el cuerpo. En contraste con cualquier otro género cultural tiene una apreciación muy amplia, especialmente de la figura femenina. Desafortunadamente, cuando es presentado por la industria mediática dominante, la imagen siempre es la de una rubia neumática con busto grande, etc.”.

    En contraste con la imagen que se tiene de la estrella porno, un estudio publicado por el escritor Jon Millward en febrero del 2013, basado en la información comprendida en el Internet Adult Film Database, mostró que la estrella de porno promedio en Estados Unidos tiene 23 años, copa B y el cabello castaño.

    “Además, lo que el radar no detecta es que el 50% del mercado es amateur, así que todos los tipos de cuerpos están representados”, asegura Arrowsmith.

    “Yo siempre le digo a las mujeres que lo que sea que no les guste de su cuerpo, lo escriban en un buscador y agreguen la palabra ‘porno’ y encontrarán una cantidad de sitios visitados por gente que piensan que eso es lo más atractivo que existe”, aconseja.

    “Los medios convencionales podrían aprender mucho de la pornografía en ese sentido y yo creo que las mujeres están representadas más honesta y equitativamente en la pornografía”.

    Anna Span hizo porno para mujeres, una tendencia que ahora tiene su propio galardón, que se entrega anualmente en Toronto: el Premio al porno feminista. Y en el Festival de porno de Berlín cada vez se ven más cineastas mujeres.

    “Estamos cambiando la industria desde adentro, de a poquitos. Cuando yo empecé, los actores eran no sólo pocos sino poco atractivos. Mucho de mi esfuerzo se fue en atraer nuevos actores”.

    “Ahora, los actores porno sienten la responsabilidad de cuidar su cuerpo y verse bien, y esto es para el público femenino”.

    Fuente: BBC

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