EL NARCOTRÁFICO: GENERADOR DE GUERRA Y MISERIA

  • Por Alejo Alegría

El narcotráfico, como uno de los negocios más rentables en el sistema capitalista, es un tema clave de analizar ya que tiene muchas relaciones peligrosas y complejas que explican parte de la situación de guerra reaccionaria y descomposición social que hay en nuestro país, Colombia. Vamos a discutir algunos aspectos muy importantes y polémicos del narcotráfico:

1) Es un problema de degradación, muerte, adicción y consumo mundial, como también lo es el capitalismo en su fase superior y decadente: el Imperialismo.

2) Los principales perjudicados, que sufren las peores consecuencias, son los pobres, los de abajo, la clase proletaria, sectores obreros y campesinos pobres en países como Colombia y México.

 

3) Hace más de 50 años, desde la guerra contra la marihuana hasta la guerra contra la heroína, pasando por la pasta de coca, el perico, la bazuca y la cocaína pura, se han exterminado millones de pobres que han sido idiotas útiles en todo el mundo, incautos y ambiciosos que se fueron detrás de la “vida y dinero fácil”, detrás de la diversión sin límites, detrás del poder del dinero y las armas. Creyeron en mentiras tan peligrosas que los hicieron volar bajo y estrellar en mil pedazos.

 

4) Genera soledad y dolor a miles de “mulas” que han pagado muchos años de cárcel, que han perdido no solo la libertad sino también el disfrute de compartir con sus familias, su juventud y las posibilidades de estudio o de trabajo, la salud y la vida.

 

5) Crea cientos de ejércitos privados, de mercenarios, pagados para proteger el negocio y a sus capos, que mataron y matan a los que se opongan a su trabajo de muerte. No respetan nada ni a nadie.

 

6) Por la dinámica del sistema anárquico de producción imperante, por sus contradicciones internas y externas, por las relaciones entre la oferta y la demanda, por la productividad y la concentración de la tierra, por la crítica competencia tecnológica y de insumos como fertilizantes y abonos que tiene que soportar el campesinado; por todo lo anterior y por otras razones más, los narcóticos se han convertido en un gran negocio, donde las ganancias son altísimas con relativamente bajos costos de inversión de capital.

 

7) Colombia y sus vecinos productores de coca pasaron de ser países con autoabastecimiento alimentario a ser importadores de toda clase de alimentos producidos en otras latitudes en donde hay condiciones muy favorables de subsidios, impuestos e incentivos para la agricultura y el campo. Mientras tanto, los campesinos colombianos pasaron a ser delincuentes perseguidos como ratas por el delito de cultivar la hoja de coca. Y muchas de las tierras de los campesinos fueron arrebatadas a la fuerza para crear grandes latifundios donde cultivar solo agrocombustibles y beneficiar a los terratenientes y a los burgueses industriales.

 

8) El negocio del narcotráfico ha venido a engordar otro negocio muy afín, el contrabando de armas, que dan tremendo poder. En los campos el negocio y el monopolio de las armas han permitido el control, por la fuerza y el terror ejercido por las bandas narcoparamilitares, de extensos territorios para el manejo de cultivos “lícitos” e ilícitos. En las ciudades, la violencia y la muerte la ejercen por medio de esas mismas bandas de delincuentes que controlan el microtráfico y hacen extorsión a comerciantes y a humildes familias.

 

9) Las instituciones “democráticas” de muchos países han sido carcomidas por la corrupción narcotraficante y, en particular en Colombia, por la corrupción narcoparamilitar. No es posible la tan anhelada democracia en un país donde su presidente era el jefe máximo de las fuerzas militares y paramilitares y uno de los mayores capos del narcotráfico. Por favor, abramos muy bien los ojos para que veamos clara la realidad y cerremos bien la boca para que no nos metan los dedos como a los bobos del paseo.

 

10) El narcotráfico y, su hermano gemelo en Colombia, el paramilitarismo han creado una vida propia y natural en la mente de una gran masa de colombianos quienes de frente defienden, apoyan y patrocinan la cultura y mentalidad narco-paramilitar. Y para acabar de ajustar, las instituciones que tienen la responsabilidad de la diversión, la educación y la cultura a través de la televisión, promueven una sarta de groseras novelas donde le hacen pleitesía al narcotráfico, a sus capos y a su horrible y lamentable forma de vida.

 

 

Después de tratar de analizar estas relaciones y muchas más que usted ha vivido, ¿cuáles piensa que son las salidas para tan gran problemática?:

 

 

¿Son los paños de agua tibia que proponen los hipócritas de la guerra narcoparamilitar?, ¿son las oraciones al cielo?, ¿son los héroes?, ¿son los salvadores?, ¿es un mesías?, ¿son las elecciones y los que salen elegidos?, ¿son los ricos y gobernantes?… No. Somos nosotros mismos, nuestra clase proletaria organizada y unida a los campesinos. Somos los pobres los que tenemos que resolver nuestros propios problemas y transformar esta realidad que tanto nos explota, oprime y mata.

Redher

Red de Hermandad y Solidaridad – Colombia

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