EL OCASO DEL JUGUETE CHINO

China produce aún la mayor parte de los juguetes del mundo.

El aumento de salarios en China está generando un fuerte movimiento en la industria del juguete en todo el mundo, reviviendo factorías en Occidente, según un análisis previo a la Feria del Juguete de Núremberg.

 

Una gran parte de las muñecas que se exhibe cada año en la Feria del Juguete de Núremberg (del 3 al 8 de febrero) se diseña tradicionalmente en Occidente y lleva marcas occidentales, pero son fabricadas en el sur de China con trabajadores que cobran escasos salarios.

Las plantas chinas cortan la madera para producir bloques, sueldan y atornillan tractores y monopatines, y ensamblan coches de juguete y robots electrónicos. En Alemania, el mayor mercado juguetero de Europa, casi el 80 por ciento de los juguetes son de fabricación china. Pero no por mucho tiempo.

Costos en aumento

Por una parte, los comerciantes son cada vez más desconfiados tras una serie de problemas de seguridad registrados en los últimos años, por ejemplo con pintura tóxica y piezas pequeñas que se podían separar y que los bebés se podían tragar. Se culpó a las plantas chinas de estos defectos y se reforzaron las medidas de control, desde Alemania a Argentina.

A esto se añade que la inflación que existe en el país asiático está subiendo salarios y costos. Oficialmente, la tasa es del cinco por ciento para los consumidores, pero la cifra real es mayor. La cotización de la moneda china ha ido en aumento y la apuesta china por el trabajo barato se está agotando.

El precio de los juguetes en el comercio minorista aumentará en Europa este año un 30 por ciento, según los analistas, en gran medida por China. Las empresas alemanas afirman que las fábricas chinas están subiendo lo que piden por sus productos y algunos se plantean volver a producir en el Viejo Continente, en vista de que allí los salarios y la inflación están contenidos.

Los juguetes ya no son prioridad

La tendencia será uno de los temas más debatidos en la feria de Núremberg, abierta solo a los mayoristas. Los expertos del sector que viajaron recientemente a China afirman que la época en que las fábricas del sur de ese país podían contar con una mano de obra migrante barata ha llegado a su fin. “Los trabajadores se están trasladando a manufacturas de mayor valor agregado”, explica Martin Böckling, jefe de la cooperativa de compras “Spiel und Spass” (Juego y Diversión). Y añade que Pekín ya no ve a los juguetes como una prioridad.

Aunque dos tercios de los juguetes vendidos en el mundo son de fabricación china, el sector contribuye sólo en un 1,5 por ciento al producto interno bruto (PIB) del país. Pekín ha decidido por ello que esa mano de obra debe ser redirigida a manufacturas de mayor valor añadido, como los automóviles y la electrónica. China está, por tanto, abandonando el sector juguetero de ganancias reducidas, y no hay un sucesor claro entre las naciones con bajos salarios.

Mano de obra insuficiente

Otto Umbach, jefe de otra cooperativa, “Idee und Spiel” (Ideas y Juegos), añade otra cuestión: “De las universidades chinas salen 6,5 millones de graduados al año. Ellos no quieren trabajar en las cadenas de montaje”.

China está sufriendo una falta de mano de obra, y las plantas jugueteras tendrán que aumentar sus salarios un diez por ciento este año, explica. Los importadores europeos pueden absorber esa cantidad, pero no combinada con un aumento del precio de las materias primas y el coste del transporte marítimo.

“A principios de 2009 se podía transportar un contenedor por barco de China a Europa por unos 600 dólares”, afirma Böcklin. “Hoy cuesta entre 1.400 y 1.500 dólares”. Por eso, muchas empresas se están planteando producir más cerca de casa. (dpa)

Editora: Emilia Rojas

2 comentarios en “EL OCASO DEL JUGUETE CHINO”

  1. PlayMais: pequeñas piezas coloridas hechas de maíz.
    Cada vez son más los padres que leen con atención las etiquetas de los juguetes y buscan alternativas al plástico moderno: en la Feria del Juguete de Núremberg se presenta todo un colorido mundo hecho de maíz.

    El instinto comercial lo ha acompañado desde niño, cuenta el productor de juguetes Hubert Loick, y siendo aún joven empezó a interesarse por las posibilidades que ofrecían recursos naturales como el maíz.

    Del maíz se pueden extraer diversidad de productos, como por ejemplo envases, pero también juguetes “que fomentan la creatividad natural de los niños”, dice Loick. “Toys go green”, el eslogan bajo el cual se celebra la actual Feria del Juguete de Núremberg, no es para este alemán una mera frase vacía, sino toda una filosofía de trabajo.

    Imaginativo, orgánico, seguro

    “Lo que ven ustedes aquí es una extrusora con una potencia de 120 kilovatios. En la parte de arriba encuentran un vaso dosificador que contiene almidón y después un segundo recipiente con otras sustancias procedentes de la industria alimentaria, como puedan ser grasas o también talco”, describe Kalus Schuppan una de las máquinas con las que en la empresa de Loick se procesan los granos de maíz.

    Que el niño cree por sí mismo es el objetivo.
    Finalizada la elaboración, resultan unas coloridas piezas que, al mojarlas con agua o con la misma saliva, se tornan fácilmente moldeables y sirven para que los pequeños dejen volar su imaginación. “Hay un mundo pirata, un mundo princesas, un mundo safari, una granja, una selva… una serie de piezas de cartón con formas básicas acompañan al PlayMais para dar forma a estos escenarios, pero lo principal es que los niños pueden hacer cosas por sí mismos”, explica Loick, “si no se les da la oportunidad, los niños no desarrollan su creatividad”.

    Para tranquilidad de los padres, el PlayMais es además totalmente orgánico, un dato que en tiempos de noticias acerca de nocivos químicos en los juguetes infantiles no resulta en absoluto carente de importancia. Y no sólo eso: “no hay peligro de atragantamiento porque, si el niño se lo lleva a la boca, el material absorbe tanto la saliva que se queda pegado a la lengua. Si el menor lo mastica y se lo come, tampoco pasa nada”, asegura Loick.

    Dos millones de paquetes de PlayMais se venden al año en Europa.
    Dos millones de paquetes de PlayMais vende el productor cada año en Europa, lo que equivale a una facturación de unos 15 millones de euros.

    Sin embargo, un juguete natural como éste no puede competir en durabilidad con uno hecho de plástico. Por eso, Schuppan se ha encargado de estudiar minuciosamente el precio al que debe venderse. “Nuestros estudios”, indica, “revelan que con el PlayMais se juega una media de 55 minutos, luego se guarda y se vuelve a desempaquetar. Al final, con una caja de 14,95 euros el niño alcanza a jugar de ocho a diez horas”.

    Autor: Klaus Deuse/ Luna Bolívar
    Editor: Enrique López

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  2. ¿Que los europeos empezarán a producir nuevamente juguetes? Me parece una de las noticias más ABSOLUTAMENTE buenas que he oído en décadas. Los europeos fabricaban bastante buenos juguetes desde siglos, hasta que empezó a metérseles en la cabeza hacer guerras y tomarse en serio cosas de política , racismo, socialismo o religión. Como no pueden tomarse nada a la ligera, porque si no creen que va a perder su alma inmortal, tuvieron que morir docenas de millones para que recuperaran la sesera. Ahora están más sensatos: solo les interesa ser felices, y trabajar un poco para vivir bien. Ojalá lleguemos nosotros a eso aquí en Sudamérica, sin tantos muertos ni fanatismos irrespetables. Por eso me parece bueno que hagan juguetes, pues los juguetes son las máquinas de la imaginación de quienes vivirán en el futuro: los niños.

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