EL MUSEO EN CASA

Google acaba de lanzar el sitio “Art Project”, que permite a los usuarios dar una recorrida virtual por los más importantes museos del mundo.

Hoy en día para visitar las grandes capitales del mundo ya no es necesario viajar, alcanza con “navegar” hasta el sitio Internet de Google Street View, seleccionar el destino deseado, hacer clic y caminar virtualmente por las calles de París, Londres, Madrid o Buenos Aires.

Ahora el consorcio estadounidense además de coleccionar ciudades, se dedica a coleccionar arte. Valiéndose de la misma técnica empleada en Google Street View, se pueden visitar virtualmente 17 museos, entre ellos el Museum of Modern Art de Nueva York, el Museo Reina Sofía de Madrid z el Museo del Hermitage de San Petersburgo, entre otros.

Más de mil cuadros, provenientes de los museos más importantes del mundo pueden ser admirados de este modo. Pero el usuario no sólo ve la obra de arte, sino que, gracias a la técnica de 360 grados de Street View, tiene la posibilidad de recorrer virtualmente casi 400 salas de museo.

Más real que la realidad

Aunque a primera vista este tipo de proyecto puede parecer una ofensa para algunos amantes del arte muy puristas, los directores de los museos en cuestión se muestran encantados: “es un paso adelante que por primera vez museos cooperen con Google y brinden a todo el público una oportunidad sin igual de acercarse a grandes obras de arte”, opina Sir Nicholas Serota, director de la galería nacional Tate Britain.

Pero Google tiene además otro as en la manga y pone en línea un cuadro especialmente seleccionado por cada museo en una resolución nunca antes vista: cada uno de estos lienzos contiene siete mil millones de píxeles, lo cual proporciona una imagen más nítida que en la realidad.

Los dos museos alemanes participantes del proyecto son la Antigua Galería Nacional y la Pinacoteca de Berlín. Ambos museos estatales berlineses trabajaron durante 18 meses con Google para poder llevar a cabo el “Art Project”. Las obras seleccionadas para ser admiradas en alta resolución fueron en este caso “Jardín de invierno”, de Edouard Manet y “Retrato del mercader Gisze”, de Hans Holbein el Joven.

Google recompone su imagen dañada

¿Pero qué interés puede tener un imperio como Google en presentarse ahora como amante al arte y además en un sitio libre de publicidad? Es posible que en Alemania esta acción sirva para recomponer un poco la imagen dañada del consorcio. La opinión pública alemana se había mostrado muy crítica frente a la intención de Google de filmar ciudades enteras, valiéndose de la tecnología Street View. Un simple clic permitía ver el barrio, la calle y la casa de un ciudadano común. Los alemanes, tan celosos de su esfera privada, temían que estos datos pudieran ser usados en su contra, por ejemplo, a la hora de presentarse para un nuevo trabajo. O simplemente, con todo el derecho del mundo, no tenían ganas de compartir esta información con el resto del planeta.

Según Günther Schauerte, director general suplente de los Museos Estatales de Berlín, “Google Art Project” es un ejemplo clásico de “patrocinio cultural, de gran efecto”. Nelson Mattos, vice-jefe de productos para Google Europa, explica su motivación de la siguiente manera: “primero nos preguntamos, ¿por qué no hacerlo si disponemos de la tecnología necesaria? Y en segundo lugar quisimos reunir toda la pintura en un único proyecto, en un sitio web.” Según informa el consorcio, la idea para este proyecto nació en el tiempo creativo de los colaboradores. Es decir, en aquel 20 por ciento del tiempo laboral del cual disponen los empleados de Google para desarrollar ideas propias.

Autora: Valeria Risi

Editor: Pablo Kummetz

2 comentarios en “EL MUSEO EN CASA”

  1. VIP Art Fair: la primera feria virtual de arte

    Bogotá, Rotterdam, Berlín y toda metrópoli que se precie de tal cuentan entretanto con prestigiosas ferias de arte. La VIP Art Fair, sin embargo, es la primera feria que solamente se realiza por medio de Internet.

    Thomas Zander, un galerista de Colonia, recorre una exposición de arte y entra en contacto con otros coleccionistas. Sin embargo, esta vez su experiencia es diferente, porque todo se lleva a cabo a través de Internet. Esta plaza de negocios virtual desiste de glamour, copas de champaña y conversaciones sin importancia. Tampoco son necesarias las obras originales. En esta ocasión, las ocho fotografías del artista norteamericano Trevor Paglen se pueden apreciar en formato digital con un click. “Escogimos conscientemente a un artista que se acopla a este medio. La fotografía se puede negociar más fácilmente a través de Internet que la pintura. Cuando una obra es especialmente interesante, se puede bajar la información relacionada de un banco de datos”, dice Zander.

    VIP = ver en privado

    Para Art Fair, la primera feria internacional virtual de arte contemporáneo, la sigla VIP no se traduce como “very important person” (en español “persona muy importante”), sino como “ver en privado” o incluso “ver en piyama”, comentan sus usuarios. La razón es que nadie tiene que dejar su casa para asistir a una exposición. En el caso de que un coleccionista esté interesado en adquirir más información sobre la obra expuesta por Zander, puede entrar en contacto con el galerista vía Chat o Skype. Para negociar tranquilamente, sin distracciones y sin que otras personas se enteren, los galeristas pueden invitar a los clientes a “salas privadas”.

    Pero este nuevo concepto de negocios de arte también tiene su precio. Para poder adquirir obras en la VIP Art Fair cada potencial comprador desembolsa 100 dólares por cada uno de los dos días de inauguración de la exposición. Los días siguientes tienen un costo de 20 dólares cada uno. Quien sólo desea mirar puede registrarse gratuitamente como visitante.

    Beneficios virtuales

    A diferencia de las galerías convencionales, las virtuales varían sus exposiciones cada dos días. Las nuevas imágenes son “subidas” a la página Web, mientras que las antiguas son almacenadas. Lo particular de este nuevo método de negociar arte es que los detalles se pueden ver mejor, así como salvar o guardar las obras predilectas en el ordenador. Los visitantes de estas exposiciones virtuales también pueden compartir lo que más les gusta con el botón de “share” en las redes sociales de Facebook y Twitter.

    Para poder imaginarse las dimensiones de las obras reales, la imagen simulada de un visitante muestra las proporciones de las obras en pantalla. “Nosotros negociamos con obras de arte de hasta cinco metros de altura. Si no se realiza esta simulación no se puede imaginar qué tan grandes son”, dice Zander. El galerista coloniense es uno de los cuatro expositores alemanes que participa en la VIP Art Fair.

    Calidad real

    La calidad de las galerías que crearon este concepto habla por sí sola de la primera feria virtual de arte del mundo. David Zwirner, Larry Gagosian y Max Hetzler son algunos de los nombres destacados de este sector y actores globales de este mercado. Ellos exponen obras de Neo Rauch, Damien Hirst o Louise Bourgois. Gracias a la exclusividad de los 139 participantes fue que Thomas Zander, quien ve de manera crítica la relación entre arte e Internet, también decidió hacer parte de esta feria virtual. “En las subastas muchas personas compran por el nombre y sin haber visto las obras”, dice.

    Este nuevo concepto virtual no reemplazará a las ferias reales; es más bien un complemento al negocio de los galeristas. Los costos de participación en la VIP Art Fair no son, sin embargo, bajos. Éstos dependen del “espacio de exposición” de cada galerista, y oscilan entre 5.000 y 20.000 dólares.

    ¿Comprar sin ver?

    Alrededor de 50 de las 8.000 obras que se exponen en la VIP Art Fair traspasan el valor del millón de dólares. ¿Quién pagaría una suma tan alta sin ver antes el original? Barbara Engelbach, subdirectora del Museo Ludwig de Colonia, nunca adquiriría vía online obras para la colección del museo. “Tenemos una responsabilidad muy alta que sólo se puede llevar a cabalidad si podemos ver los originales de las obras en persona”, dice Engelbach. Sobre todo en las pinturas, en las cuales las pinceladas y las sutiles diferencias del color juegan un rol importante, la curadora es escéptica en que los coleccionistas se conformen con una versión online de la obra.

    Aún así, Engelbach considera la feria virtual como un portal de información valioso. “Este concepto puede ser interesante para un público interesado en arte, pero que no iría a un feria de este tipo. Por este medio uno puede recorrer cómodamente desde su casa las galerías de forma anónima e informarse sobre artistas y obras”.

    Problemas técnicos

    El comienzo de este nuevo concepto de feria virtual de arte tuvo empero sus traspies. Los problemas técnicos, propios de la era de Internet, estuvieron presentes en los primeros días de la VIP Art Fair. En vez de chatear con clientes, los galeristas tuvieron que hacer fila de espera en la hotline, debido a fallas técnicas. Debido al constante colapso de la página Web, los visitantes con código de acceso se cansaron de tratar de registrarse. Tampoco se pudo llevar a cabo la venta online de las obras de arte.

    Ante estos impasses, el organizador de la VIP Art Fair dijo que los servidores estaban sobrecargados debido a la demanda internacional. Esto influye negativamente en la percepción de seguridad y confianza de este nuevo sistema de negociación de arte contemporáneo.

    Autora: Sabine Oelze / Cristina Mendoza Weber
    Editora: Emilia Rojas

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  2. El arte del mundo a un solo clic y como nunca se vio
    Google presentó Art Project, más de mil obras de arte en altísima resolución. Participan 17 de los museos más importantes del planeta.

    POR JULIETA ROFFO, ESPECIAL PARA CLARIN

    Recorrer sólo algunos de los museos que reúnen a los artistas plásticos más importantes del mundo llevaría días, meses, miles de kilómetros y unos cuantos miles de dólares, también. O puede hacerse con un clic, desde que ayer Google lanzó Art Project (www.googleartproject.com).

    El portal invita a pasear virtualmente por sectores seleccionados de 17 museos en nueve países, entre Europa y Estados Unidos. El Reina Sofía de Madrid, la galería Uffizi de Florencia, y el MoMA de Nueva York son algunos. Para eso, Google puso bajo techo la misma tecnología con la que el Street View recorre las calles y las muestra en 360 grados.

    Además de “caminar” por 385 salas, los museos han seleccionado parte de su colección –1.061 obras entre las 17 instituciones– para que el espectador pueda ver de cerca, y conocer detalles sobre su autor, la historia de la pintura, las colecciones a las que perteneció, y la técnica utilizada. La alta resolución de las imágenes permite descubrir detalles que habitualmente permanecen ocultos al ojo: los hombres metidos en el río en Vista de Toledo , de El Greco, son un ejemplo.

    Cada museo eligió una de las obras de la selección para que se publique en gigapíxeles, una resolución mil veces más detallada que la de una cámara digital promedio. La intensidad de la pincelada de Manet, Van Gogh o Botticelli, entre otros, se desnuda a través de una forma de ver la pintura antes reservada a los restauradores.

    El proyecto llevó 18 meses de trabajo en colaboración con los museos. Agrupa a 486 artistas que van desde el arte medieval hasta el contemporáneo, y que incluye a Da Vinci, Renoir, Monet y Tintoretto, entre muchos otros.

    Google, que no deja nada librado al azar, muestra a través de su aplicación Maps la ubicación exacta de los museos, así como el lugar de nacimiento y muerte de cada artista. Permite rastrear bibliografía académica de los autores a través de su buscador especializado, Scholar, y con una cuenta creada, el visitante puede “armar su colección”: elige vistas de cada obra, las comenta y hasta puede compartirlas con amigos.

    “Creamos una plataforma que ojalá sirva como recurso para los amantes del arte, los estudiantes y los visitantes casuales de los museos; ojalá los inspire para algún día visitarlos personalmente”, dijo Amit Sood, director del proyecto. La intención, según anuncia el portal, es incorporar más museos (el Louvre y el Prado son los ausentes más renombrados).

    Ayer, mientras Google Art Project hacía su debut en la web, se convertía en uno de los temas más mencionados en Twitter: “Voy hasta Versalles y vuelvo”, anunció una usuaria desde Río de Janeiro. De la ciudad carioca al palacio francés hay unos 9.200 km. O un clic.

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