¿PODRÍA UN PAÍS CERRAR LA INTERNET?

El gobierno en Egipto “apagó” la internet, mientras miles de egipcios se organizaron para protestar contra su presidente a través de las redes sociales.

Al continuar las protestas y los violentos encuentros entre las autoridades en Egipto y aquellos que están manifestando pidiendo la renuncia del presidente Hosni Mubarak, el gobierno censuró la internet.

En la madrugada de este viernes, (28 de enero de 2011), una paralización sistemática de los servicios de internet se reportó en Egipto. Todos los servicios, computadores personales, teléfonos móviles y otros dispositivos quedaron sin acceso a la red.

 

Según algunos expertos, para lograr tal nivel de desconexión, exclusivamente en Egipto y sin alterar otros países del área, el gobierno tuvo que haber presionado a las compañías proveedoras del servicio.

“Al parecer el gobierno egipcio ordenó a los proveedores desconectar todas las conexiones de internet internacionales”, dijo la compañía de monitoreo de redes Renesys.

Cuatro de los proveedores de internet más grandes del país no respondían. A su vez, desde el exterior era muy difícil abrir la mayoría de las páginas web del país y comunicarse con los ciudadanos.

Pasará a la historia

Egipto ha hecho lo que muchos especialistas en tecnología creían era imposible: desconectar de la internet a todo un país para silenciar a los disidentes.

“Eso no podría suceder aquí”, dijo Jim Cowie, director de tecnología de Renesys, refiriéndose a Estados Unidos. En su blog, el especialista explica, en EE.UU. hay muchas formas de acceder a la web y serían cientos, o de pronto miles, las compañías que tendrían que bloquearse.

El tema de “cancelar” completamente el fluido de la internet en un país es sin duda algo que se ha discutido por los legisladores estadounidenses, algunos de los cuales han abogado por la facultad de tomar esta decisión frente a una emergencia nacional.

La censura total de internet en Egipto demuestra que si un gobierno tiene suficiente control sobre los proveedores de servicio, puede forzarlos a desconectarse todos al mismo tiempo. “Esto es algo, casi, precedentes en la historia de la internet”, dijo Cowie.

China e Irán

Otros países con historia en restricciones de la red a sus ciudadanos son China e Irán.

Por muchos años China ha censurado páginas de internet, al punto que la compañía líder de búsquedas, Google, enfrentó al gobierno chino por las censuras que aplicaban a sus servicios.

En 2009, Irán interrumpió el acceso a múltiples sitios en la red, especialmente aquellos de redes sociales, durante la controversial elección presidencial. Sin embargo, Cowie explica en su blog que “Irán nunca bloqueó la conexión a Internet, ellos sabían que su economía y sus mercados dependían considerablemente de la activad en internet.

Son las redes sociales?

Las redes sociales son la nueva forma de comunicarse. El mismo P.J. Crowley, vocero del departamento de Estado de EE.UU. escribió “estamos muy preocupados por lo que está sucediendo en los servicios de comunicación, incluyendo la internet, las redes sociales e incluso este tweet, que están siendo censurados en Egipto”.

A pocos minutos de que el ejército egipcio recibiera órdenes de salir a las calles, Robert Gibbs, vocero de la Casa Blanca publicó este mensaje en a través de su cuenta de Twitter, “estamos muy preocupados por la violencia en Egipto. El gobierno debe respetar los derechos de los egipcios y re establecer las conexiones de las redes sociales y la internet”.

Lea además: Obama: violencia no es la solución

Pero a pesar de que muchos culpan a las redes sociales, no es este nuevo medio lo que está provocando estas manifestaciones. Tampoco son los determinantes del éxito o fracaso de una protesta. Esto se debe a los usuarios, la gente. Sin las personas no se conectan, se unen y reclaman como comunidad, el medio no sirve de nada.

Por otra parte, es indiscutible que los nuevos medios y en particular las redes sociales, están reviviendo las protestas públicas que durante las últimas décadas han perdido tantos seguidores, especialmente en las nuevas generaciones.

 

17 comentarios en “¿PODRÍA UN PAÍS CERRAR LA INTERNET?”

  1. Sí, Obama encendió una mecha
    PorFABIÁN BOSOER

    Fue el 4 de junio de 2009 en la Universidad de El Cairo. Barack Obama llevó allí un mensaje que había preparado cuidadosamente a lo largo de varios meses y en el que tenía cifradas sus esperanzas de replantear en profundidad y sin imposiciones la relación entre Occidente y el Islam tal y como se había dado durante la era Bush. Inició su mensaje con un “Salam aleikum”, y el auditorio colmado de estudiantes, profesores, religiosos y algunos funcionarios estalló en aplausos.
    Les habló a los jóvenes y les dijo que EE.UU. estaría de su lado en su afán de un mundo mejor. Mencionó palabras como derechos humanos, justicia, educación y progreso.
    Lo que no sabía Obama ni quienes lo escuchaban –¿o acaso sí lo sabían él y algunos de quienes lo escuchaban?– es que se estaba encendiendo en ese momento la mecha de aquello que hoy está ocurriendo en Egipto y el mundo árabe : el inicio de lo que ya muchos llaman “una revolución democrática” en una región del mundo hasta ahora sometida al estereotipo de un supuesto dilema de hierro entre despotismo laico o autocracia religiosa. Noam Chomsky, entre otros, señaló que Obama hizo lo mismo de siempre frente a los sucesos egipcios: comportarse como un imperialista.
    No es cierto.
    Hay que releer ese discurso y observar de qué modo se fueron dando los acontecimientos. El presidente de la principal potencia militar del mundo y sustento del régimen que gobernó a Egipto en las últimas décadas les decía algunas cosas bien concretas a sus habitantes: “Tengo una convicción inquebrantable en que todas las personas anhelan ciertas cosas: la posibilidad de expresarse libremente y tener voz y voto en la forma de gobierno; la confianza en el estado de derecho e imparcialidad de la justicia; un gobierno transparente que no le robe a su gente; la libertad de vivir según escoja cada uno. Éstas no son solo ideas estadounidenses, son derechos humanos, y es por eso que nosotros los apoyaremos en todas partes (…). Y acogeremos a todos los gobiernos electos y pacíficos, siempre que gobiernen respetando a toda su gente”.
    Es probable que las cosas no salgan del mejor modo para EE.UU. Pero no se le puede quitar a Obama el valor de haber regado esa semilla.

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  2. | 09.02.2011
    Las “revoluciones Facebook”: ¿realidad o ficción mediática?
    Las protestas siguen en Egipto, ¿qué papel juega en ellas Internet?
    La guerra por el poder en Oriente Próximo y el Magreb no sólo se libra en la calle, sino también en Internet. Por blogs circulan fotos; vídeos llenan plataformas en la Red. ¿Son éstas realmente “revoluciones Facebook”?

    Un grupo de hombres grita en la Plaza Tahrir de El Cairo. Piden la dimisión de Hosni Mubarak. Las imágenes están movidas, desenfocadas: han sido tomadas con un teléfono móvil y minutos después colgadas en Internet.

    “En muchos aspectos, los manifestantes me han sorprendido”, escribe desde la capital egipcia el periodista Richard Gutjahr en su blog, “todo está bastante mejor organizado de lo que a primera vista pudiera parecer. Desde el principio se habilitaron lugares para posibles casos de emergencia y para que la gente pudiera lavarse. Constantemente hay grupos de voluntarios en acción, que recogen la basura y la meten en sacos que luego apilan en los sitios previstos. Sólo así es posible que, una semana después de que comenzaran las protestas, los manifestantes no se estén ahogando en su propia porquería”.

    Twitter, Facebook, Youtube, blogs. Gran parte del movimiento de protesta en Egipto, Túnez, Jordania y otros países árabes pasa también por Internet. Los gobiernos de la zona tratan una y otra vez de restringir la comunicación digital, hasta ahora sin éxito.

    Necesidades concretas

    Cuando la semana pasada el Gobierno egipcio trató de desconectar a sus ciudadanos de la Red, Twitter instaló un servicio en el que los ciudadanos podían dejar sus mensajes utilizando sólo el celular. Así fue como un hombre contó que en el centro de El Cairo se estaba apaleando a los manifestantes. Al igual que en 2009 en Irán, las redes sociales están jugando en las presentes revoluciones un papel importante.

    Y con todo, el poder de Internet no debería exagerarse, advierte Joachim Klewes, profesor de comunicación política de la Universidad de Düsseldorf: “Por supuesto que en estos países la clase media y los estudiantes acostumbran a usar este tipo de medios y se ven por ellos muy influenciados. Pero, al final, son necesidades concretas las que llevan a la gente normal y corriente a salir a la calle, y eso hubiera sucedido con o sin redes sociales”.

    Facilidades organizativas

    Bloggers le hablan al mundo de la situación en la Plaza Tahrir de El Cairo.
    “Otra cuestión totalmente diferente, y aquí cabe no confundir las cosas”, advierte Klewes, “es el rol de la tecnología, por ejemplo de la tecnología móvil, a la hora de organizar las manifestaciones. Como instrumento, no cabe ninguna duda de que es muy útil”.

    “¿Vais a manifestaros el 25 de enero?”, preguntaba un grupo formado en Facebook. 90.000 personas contestaron que sí. Unos días después, tenían lugar en Egipto las mayores protestas antigubernamentales de los últimos 30 años. Lo que antes eran las octavillas, son hoy los medios sociales.

    Útil, pero no libre de peligro

    Sin embargo, el ejemplo de Irán demuestra que también con Twitter y Youtube puede fracasar una revolución. Y después del intento, los internautas se convierten en presa fácil. “En regímenes autoritarios, los servicios secretos te observan constantemente. Quien planee una revolución a través de Twitter o Facebook debe saber que los datos son públicos y fáciles de obtener”, dice el blogger bielorruso Evgeny Morozov, que tiene experiencia suficiente en lidiar con un sistema autoritario.

    Observando las actuales “revoluciones Facebook”, hay quien se pregunta cómo fue posible que cayera el Muro de Berlín si nadie convocó por Twitter a su derrumbe. También sin las redes sociales se hubiera llenado la Plaza Tahrir de El Cairo, y hombres hubieran pedido a gritos a dimisión de Hosni Mubarak. “Pero seguro que no tan rápidamente”, puntualiza Klewes.

    Autor: Ina Rottscheid/ Luna Bolívar
    Editor: Pablo Kummetz

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  3. ¡Fuera Mubarak ya! ¡Por el triunfo de la revolución egipcia y árabe!

    Escrito por LIT-CI
    Miércoles 02 de Febrero de 2011 23:33

    Hay un proceso revolucionario que se expande por todos los países árabes. A partir de Túnez, en el norte de África, donde la movilización popular derribo al dictador Ben Alí, después de 23 años en el poder, como un reguero de pólvora fue extendiéndose al resto, produciéndose movilizaciones contra dictaduras gobernantes en varios países árabes, laicas o religiosas, “republicanas” o monárquicas, desde Mauritania hasta Yemen, pasando por Argelia y Jordania.

    Lo que ha dado lugar a este proceso ha sido la profundización de la miseria como consecuencia de los efectos de la crisis económica mundial, con crecimiento de la desocupación y la subida de los precios de los alimentos debido a la profunda dependencia del imperialismo de estos países.

    Este proceso revolucionario prendió con una fuerza gigantesca en el país más importante de la región, Egipto. Desde hace varios días explotó un gran proceso revolucionario, que empezó con varios miles de personas en las calles de El Cairo y otras ciudades del país, y fue se extendiendo llegando a ser millones el día 1 de Febrero, teniendo como centro la exigencia de su renuncia. A pesar de la represión, que ya ha provocado 140 muertos, según la versión oficial, la revolución no se detuvo y se radicaliza después de cada anuncio de supuestos cambios por parte de Mubarak, que trata por todos los medios de mantenerse en el poder.

    Si Mubarak cae como resultado de la acción revolucionaria de las masas egipcias, esto tendría una inmensa repercusión y profundizaría la revolución árabe. Al mismo tiempo, pondría en crisis todo el dispositivo imperialista de control de la región, del que el régimen de Mubarak es una pieza clave. Especialmente, pondría en riesgo la existencia del estado de Israel. Por eso, el gobierno israelí de Benjamín Netanyahu ha expresado su preocupación y apoyo a Mubarak.

    Este proceso revolucionario que tiene su eje en las reivindicaciones democráticas puede afectar directamente también a los regímenes teocráticos como el de Irán (que reprimió duramente hace dos años las movilizaciones que hubo contra el fraude electoral y por libertades democráticas). Así como puede afectar a organizaciones islamistas como Hamas y Hezbulah. Por eso no es de extrañar que cuando se realizaron manifestaciones de apoyo a la revolución egipcia en los territorios ocupados estas fueron reprimidas por Hamas en Gaza. Hamas hizo lo mismo que el agente del imperialismo en Cisjordania, la ANP (Autoridad Nacional Palestina).

    Egipto: país clave del mundo árabe

    Egipto es el país árabe más poblado, con más de 80 millones de habitantes: uno de cada tres árabes es egipcio. Este peso poblacional, se expresó también en un rol central en la vida y en los procesos políticos del mundo árabe.

    En 1953, el ejército dio un golpe nacionalista, encabezado por el entonces coronel Gamal Abdel Nasser que derrocó al rey Faruk I. En 1956, el gobierno egipcio nacionalizó el estratégico Canal de Suez, hasta entonces en manos de ingleses y estadounidenses. El nasserismo se convirtió en la dirección de la lucha de los pueblos árabes contra el imperialismo y su principal agente en la región, el estado de Israel. Sin embargo como corriente nacionalista burguesa no se propuso la expropiación de la burguesía con lo que se mantuvo la explotación capitalista y la miseria creciente del pueblo egipcio.

    Pocos años después de la muerte de Nasser (1970), su sucesor, Anwar Sadat, dio un profundo giro político capitulándole completamente al imperialismo. En 1979, firmó con EEUU e Israel el acuerdo de Camp David por el que reconocía a este estado y abandonaba la lucha contra él. Este acuerdo marcó el fin del papel relativamente progresivo que el nacionalismo árabe laico había cumplido en el pasado, enfrentando al imperialismo.

    Sadat fue asesinado en 1981. Su sucesor Hosni Mubarak, a través de una larga dictadura profundizó este giro y transformó a Egipto en una pieza clave de la política del imperialismo estadunidense para la región, por el apoyo al Estado de Israel y sus ataques al pueblo palestino. Lo que se expresó, hace pocos años, en el cierre y el bloqueo de la frontera entre la Franja de Gaza y la península del Sinaí. De esta forma, Egipto tiene el triste mérito de formar, junto con Jordania, la “pinza árabe” que ayuda a Israel en su intento de estrangular la lucha del pueblo palestino.

    A cambio de este papel, Egipto recibe 2.000 millones de dólares anuales de “ayuda militar” de EEUU (la mayor cantidad después de Israel), lo que le permite mantener un ejército bien armado y equipado.

    Las razones de la lucha

    Un aspecto que se destaca de la rebelión es el rol central de la juventud en un país en el que dos tercios de sus habitantes tienen menos de 30 años, con un altísimo porcentaje de desocupación. El telón de fondo para prender el fuego fue el constante empeoramiento de las condiciones de vida de los trabajadores y el pueblo. Egipto es una semicolonia saqueada por el imperialismo. El grueso de la tajada de riqueza que queda va a parar a las manos de una oligarquía ligada al régimen y a la cúpula del ejército. Por ejemplo, se estima que la familia de Mubarak acumuló una fortuna de varios miles de millones de dólares. La situación de empobrecimiento popular se agudizó con la crisis económica internacional que provocó un gran salto en la desocupación y un alza permanente del costo de vida, especialmente en los alimentos. La lucha contra esa situación ya venía de antes: Egipto fue uno de los países donde se produjo la “revuelta del hambre”, en marzo de 2008, encabezada por los trabajadores textiles de Mahalla, en la región del Alto Delta del Nilo.

    Las movilizaciones actuales se iniciaron por la convocatoria de la organización Movimiento 6 de abril (una de cuyas primeras acciones en el 2008 fue apoyar a los trabajadores de El-Mahalla, de hecho 6 de abril fue el día de la huelga de estos trabajadores de la industria textil), que días después también hizo el llamamiento a la Huelga General para derribar a Mubarak. A partir de la convocatoria inmensos contingentes de la juventud, sectores de clase media, trabajadores, incluidas algunas organizaciones sindicales independientes y pequeñas organizaciones de izquierda formaron parte del movimiento.

    El pueblo egipcio salió a las calles a derribar la dictadura que les oprime hace décadas exigiendo libertades democráticas. Por eso la exigencia central de las movilizaciones es la renuncia de Mubarak, que concentra todos los problemas. Las consignas más cantadas en ellas son “Fuera Mubarak” y “Mubarak, te espera el avión” (es decir, el exilio). El pueblo egipcio está harto de una dictadura que los mata de hambre y que reprime la más mínima protesta, por eso eliminó las libertades democráticas y persiguió, encarceló u obligó al exilio a numerosos dirigentes y activistas opositores. Pero, ante las maniobras y “reformas” propuestas por el gobierno, el proceso avanza y el repudio ya no se limita al presidente: “Queremos un cambio de régimen y no de rostros”, expresan los manifestantes (Clarín, 1/2/2011).

    La indignación de las masas, además, se nutrió del repudio a la política pro imperialista de Mubarak, especialmente su rol en sostener a Israel apoyando desde su frontera el cerco al territorio palestino de Gaza. Esto se expresó en que las movilizaciones se manifestase la consigna: “Hosni Mubarak, Omar Suleimán, los dos sois agentes de los estadounidenses”. Suleimán, es el jefe de los servicios secretos y ha sido nombrado recientemente como vicepresidente por Mubarak.

    La oposición burguesa intenta encabezar una transición pactada con el régimen

    Las dos expresiones políticas opositoras más conocidas internacionalmente, la Hermandad Musulmana (una vieja organización de ideología fundamentalista islámica) y el diplomático Mohamed El Baradei (ex presidente de la Agencia Internacional de Energía Atómica), recién adhirieron a las movilizaciones varios días después de iniciadas. Ahora participan y tratan de encabezarlas siendo parte de las marchas para tener legitimidad política, tratar de encauzarlas a la negociación política con el régimen y poder representar al movimiento en futuras negociaciones y fórmulas de gobierno.

    Según informaciones de la prensa, poco antes de estallar la rebelión, la Hermandad Musulmana realizaba negociaciones con el régimen de Mubarak para apoyar la maniobra de sucesión por su hijo Gamal a cambio de la legalización de la organización. Recordemos que la Hermandad Musulmana siempre ha defendido el establecimiento de un régimen de dictadura teocrática al estilo de Irán aunque ahora planteen la necesidad de respetar las decisiones del pueblo egipcio.

    ¿Cuáles son las perspectivas?

    La situación en el país se encuentra en un momento crítico, ni Mubarak consigue gobernar ni las masas aún lo derribaron: la rebelión popular ha herido al régimen de Mubarak mientras el imperialismo y la oposición burguesa buscan una salida que mantenga Egipto en el mismo papel que cumple hasta el día de hoy. Por su parte Mubarak, al mismo tiempo que prepara una posible salida del país (su familia ya se instaló en una lujosa casa de Londres), maniobra para mantenerse más tiempo en el poder y, esencialmente, para tener la llave de una transición parcial y controlada.

    Las masas que escucharon el discurso televisado de Mubarak, en el que simplemente anunció que no se presentaría a las próximas elecciones de septiembre, en plena movilización y desafiando el toque de queda ya le han respondido con indignación que no aceptan su permanencia por más tiempo. Ante la fuerza de la movilización la oposición burguesa mantiene que negociará con el gobierno solo si sale Mubarak, va a depender de las masas que sea barrido todo el régimen de Mubarak y que puedan avanzar a cambiar todo el sistema en beneficio de los trabajadores y el pueblo. Solo con la toma del poder por los trabajadores y el pueblo se puede garantizar que Egipto tome realmente medidas contra la miseria y la desocupación y rompa con el imperialismo y su avanzada en la región: Israel.

    El imperialismo quiere mantener su influencia a toda costa

    El imperialismo estadounidense, y también el europeo, sostuvieron plenamente el régimen de Mubarak y sus tres décadas de dictadura. Su deseo ahora sería mantener este régimen tal cual, pero la rebelión popular hace que eso sólo sea posible con un salto represivo y miles de muertos como piden los sionistas. Una alternativa algo que hoy parece de alto riesgo por la posible reacción popular y la posibilidad de división del ejército. Sin embargo, no podemos descartar que Mubarak ordene esta represión.

    En ese marco, el gobierno de Obama está trabajando con varias alternativas. Según las informaciones de la prensa, una opción está centrada en el nombramiento de Omar Suleimán (ex-jefe del espionaje y de gran prestigio en el ejército), como vicepresidente. Este plan incluiría la salida acordada de Mubarak, la asunción de Suleimán como presidente para descomprimir la situación y tratando de salvar lo esencial del régimen. Es decir, mantener intacto al ejército. Las declaraciones de Hillary Clinton, pidiendo “cambios”, y las de la cúpula militar diciendo que los reclamos populares son “legítimos” parecen ir en este camino.

    Mohamed El Baradei podría pasar a ser también una alternativa, apoyada por el imperialismo, postulándose como cabeza o parte de un nuevo gobierno y tratando de “aminorar las pérdidas” del imperialismo.

    La propuesta de los Hermanos Musulmanes colocando su confianza en el general Samir Enan (jefe del Estado Mayor del Ejército), al que apoyan porque tiene buenas relaciones con EEUU, muestra como esta organización estaría dispuesta a pactar con el régimen y ser parte de la transición. El imperialismo se muestra dispuesto a convivir con el fundamentalismo mientras acepten el estatus quo internacional. Así ha ocurrido con el gobierno islamista de Turquía que ha mantenido a su país en la OTAN y al servicio del imperialismo.

    Muchos elementos de crisis en el ejército

    En cualquier caso, es central el curso que tome el ejército, de hecho, la institución central del régimen. Su cúpula defiende y es parte de los grandes grupos económicos. Pero, al mismo tiempo, al funcionar con el sistema de servicio militar, su base tiene profundas ligazones con los trabajadores y el pueblo. Esto genera inmensas contradicciones a la hora de reprimir, lo que se expresó en la incipiente confraternización entre las tropas y los manifestantes. Más aún, los oficiales y suboficiales que comandan los blindados hasta ahora fueron tolerantes con las manifestaciones, en el marco que tampoco hubo una orden para reprimir a toda costa. Esa es una preocupación para los planes del imperialismo y la burguesía egipcia y, también, un claro alerta de que una orden de represión sangrienta, con la perspectiva de miles de muertos, podrían dividirlo.

    Hoy el ejército mantiene bastante prestigio y se muestra como llave para la salida negociada a la revolución en curso. Pero si los trabajadores y el pueblo egipcio avanzan van a tener que enfrentar a dicho ejército pues como todo ejército de un estado burgués está al servicio de mantener las propiedades y el régimen de explotación.

    Llamamos a las masas egipcias a no depositar ninguna confianza en el ejército como institución. Es el mismo ejército que fue, por décadas, la base de la dictadura de Mubarak y cuya cúpula se enriqueció a manos llenas a costa del hambre del pueblo. Por el contrario, el camino es desarrollar la confraternización entre los manifestantes y las tropas para lograr una división de clase dentro del ejército entre la base popular y la cúpula burguesa a la vez que desarrollar sus propios organismos de autodefensa que permitan enfrentar a la represión. Por ejemplo, frente a ataques de la policía contra los manifestantes de la plaza Tahrir, consentidos por el ejército, es necesario que los manifestantes se organicen para repeler e impedir la represión.

    ¿Quién va a gobernar y para qué?

    Es necesario impulsar la auto-organización independiente de los trabajadores y la juventud (en gran parte desempleada y sin futuro). Desarrollar los comités de autodefensa de los barrios populares que han surgido ligándolos a las organizaciones sindicales independientes y a las de la juventud que están llamando a las movilizaciones para que sean organismos de poder revolucionario.

    El poder en Egipto hoy está en disputa y se tendrá que resolver en pocos días. O bien el régimen de Mubarak consigue derrotar la movilización de masas y mantenerse en el poder o las masas consiguen derribarlo de forma revolucionaria. Si se da esta alternativa la oposición burguesía va a intentar ocupar ese espacio. Hay que impedir que le roben la victoria a los trabajadores ya al pueblo. La organización 6 de abril, junto a todas las organizaciones de trabajadores juveniles y populares, deberían llamar a un encuentro urgente de los trabajadores y el pueblo que discuta un programa al servicio de las masas y tome el poder en sus manos para llevarlo a cabo.

    Esta revolución no es sólo contra el actual régimen sino que afecta directamente al imperialismo dominante y objetivamente es una lucha contra el capitalismo que les ha llevado a la miseria. Esos gravísimos problemas que sufre el pueblo egipcio sólo podrán ser resueltos, de fondo, con la revolución obrera y socialista.

    Levantemos un programa socialista para la revolución egipcia y árabe

    Llamamos a mantener la lucha por ¡Fuera Mubarak y su régimen dictatorial, ya! ¡No a la maniobras ni a los pactos para una transición que no rompa con el imperialismo e Israel!

    ¡Por plenas libertades democráticas, de prensa, de comunicación, de organización política, plenos derechos sindicales para los trabajadores incluido el derecho a huelga!

    ¡Desmantelamiento inmediato del aparato represivo de la dictadura! ¡Juicio y castigo a los represores! ¡Inmediata libertad a todos los presos políticos!

    ¡Por elecciones libres inmediatas! ¡Por la convocatoria a una Asamblea Constituyente soberana con plenos poderes!

    ¡Por un inmediato aumento de salarios que cubra el costo de la canasta familiar!

    ¡Por un plan económico de emergencia destinado a garantizar trabajo para todos con la expropiación de la banca y las multinacionales y grandes empresas!

    ¡Fuera el imperialismo e Israel! ¡Por la inmediata y plena apertura de la frontera con la Franja de Gaza!

    ¡Por un gobierno obrero y popular que garantice estas medidas!

    La revolución árabe se extiende por varios países, es necesario, para barrer al imperialismo y a Israel de la región, unir todas las luchas para recuperar la unidad de la nación árabe en la perspectiva de la construcción de una gran Federación de Repúblicas Socialistas Árabes.

    Hagamos una gran campaña internacional

    Llamamos a desarrollar una gran campaña de solidaridad y apoyo a lucha del pueblo egipcio y de todo el mundo árabe. Es muy importante el desarrollo de grandes movilizaciones en todo el mundo, especialmente en los centros imperialistas, donde hay gran número de trabajadores inmigrantes árabes y musulmanes, por el triunfo de la revolución egipcia y de todo el pueblo árabe. Una victoria del pueblo árabe será un impulso a las luchas de los trabajadores, que en todo el planeta están sufriendo los estragos de la crisis económica, que las burguesías y el imperialismo están haciendo recaer sobre las espaldas de los trabajadores y el pueblo.

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  4. LA PRENSA OPINA | 03.02.2011
    “Egipto paga un precio demasiado alto”

    ”Mubarak no es digno de crédito”, opina la prensa.
    La intención del presidente egipcio, Hosni Mubarak, de permanecer en el poder sumirá a Egipto en un caos mayor, opina la prensa.

    Leipziger Volkszeitung, de Leipzig: “Los manifestantes dejaron claro que no se dejan engatuzar con las promesas de Mubarak de no volver a presentarse como candidato en las elecciones de septiembre. Quieren que comience de inmediato una nueva era sin Mubarak. Pero el régimen se defiende y contraataca utilizando a sus esbirros. La situación se agudiza y está muy lejos de ser la transición ordenada que el presidente Obama se imaginó. Washington, que apoyaba al régimen de Mubarak con casi 2 mil millones de dólares por año, ha tomado posición de manera oficial por primera vez, pero se distancia precavidamente del asunto. El problema es que el precio a pagar es demasiado alto si Egipto se sume en el caos sólo para que un presidente de 82 años pueda retirarse de escena sin perder su imagen. De todos modos, Mubarak ya perdió hace tiempo la oportunidad de hacerlo de ese modo.”

    El mensaje del faraón

    La Stampa, de Turín: “La Plaza de la Libertad fue, hasta entrada la noche, escenario de violentos enfrentamientos entre dos facciones bajo la misma bandera y con reclamos diametralmente opuestos: ‘Que se vaya Mubarak’ y ‘Que se quede Mubarak’. (…) Queda claro que la oposición nunca fue dueña de la situación. El viejo faraón dejó que se supiera que no piensa abandonar su puesto. ‘Yo sigo siendo la estabilidad’, es el mensaje que Mubarak envió a Washington.”

    “Mubarak no es digno de crédito”

    De Volkskrant, de Amsterdam: “Mientras Mubarak antes podía, con cierta credibilidad, presentarse como la panacea contra el caos, ahora lo provoca al seguir en el poder. No es digno de crédito que ahora quiera utilizar el tiempo que aún le queda para conducir a su país a unas elecciones limpias. Esa tare la debe asumir otra persona. Tampoco el recientemente designado vicepresidente, Omar Suleiman, que fue durante años la mano derecha de Mubarak, es el indicado. La responsabilidad debería asumirla un alto oficial respetable que no posea ningún tipo de vínculo personal con el presidente.”

    “Primer desafío al poder incontrolado”

    El País: “La mecha encendida en Túnez y prendida después en el decisivo polvorín egipcio amenaza con reducir a ceniza la foto fija de un mundo árabe sometido inmemorialmente al ilimitado capricho y la rapiña de los déspotas de turno, reyes o plebeyos. En ese vasto arco que une el Mediterráneo occidental y el golfo de Adén, por donde se extiende rápidamente el anhelo de la dignidad y las libertades, los vaivenes políticos, por radicales que fueran, han ocurrido siempre a espaldas de sus sometidos ciudadanos. Hace unas semanas resultaba impensable el triunfo de un levantamiento popular en Túnez, y ni se consideraba que pudiera plantearse en el granítico Egipto, epicentro árabe. (…) Es mucho lo que separa a Jordania y Yemen. Pero a Saleh y a Abdalá II, tan diferentes personalmente, les une su querencia por el poder incontrolado, por primera vez desafiado desde la calle.”

    CP/ dpa

    Editora: Emilia Rojas-Sasse

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  5. ¿Apertura democrática?

    En la década de 1980 se fueron los delincuentes Galtieri, Pinochet, Stroessner, y América Latina entró en una era de democratización. ¿Les tocará el turno a los países árabes? Es de esperar que sí. Ellos tienen una buena cantidad de delincuentes que deben irse para que el pueblo pueda vivir mejor. De momento, es alentador lo sucedido en Túnez, donde la Revolución de los Jazmines derrocó al déspota Ben Ali, en el poder desde 1987.

    “Ayer Túnez y hoy Egipto”, se corea en las enormes manifestaciones de El Cairo, Alejandría y otras ciudades principales. Desde 1981, los egipcios han soportado a Mubarak, con su gobierno corrupto y represivo. Como Mubarak cortó internet y los celulares, es difícil conocer los detalles de la rebelión popular. Pero tenemos el cuadro de conjunto: todo el mundo salió a la calle, incluidos ancianos y personas en sillas de ruedas. Ha sido una enorme explosión de civismo en que han participado desde dirigentes políticos hasta feministas. La Hermandad Musulmana, un grupo extremista, no ha tenido ni la iniciativa ni un rol importante en los acontecimientos. Se trata de gente cansada de un sistema que tiene como consecuencia la pobreza y la marginalización crecientes.

    Un elemento muy importante para las movilizaciones masivas de Túnez y Egipto han sido la internet y los teléfonos celulares. Como los medios de comunicación y los teléfonos de línea baja estaban estrictamente controlados, la gente utilizó estos nuevos medios para comunicarse y organizarse, de una manera que desconcertó a las fuerzas represivas. El corte posterior de internet y los celulares ya no impidió que el movimiento de base se extendiese y pudiese funcionar eficientemente. No es poca cosa reunir un millón de personas en El Cairo.

    La movilización popular de estos dos países nos obliga a descartar el prejuicio de que los árabes no están preparados para la democracia. El prejuicio ha sido sostenido por dirigentes de los países llamados occidentales, que no han dado muchas pruebas de conducta democrática en su relación colonial con los árabes. “Está bien que haya cambio, pero debe haber orden”, dijo Tony Blair a CNN, muy alarmado. El orden que les gustaba a Blair y a otros es el que ha llevado al deterioro de las condiciones de vida en los países así “ordenados”: menor educación, mayor discriminación contra las mujeres, comida y vivienda peores. Es justo y necesario que el pueblo busque algo mejor.

    De hecho lo busca. Jordania tiene como rey a Abdala II, rey constitucional (supuestamente) que se dice descendiente de Mahoma. Las protestas populares no han alcanzado directamente al rey, pero sí a los funcionarios públicos. Abdala ha hecho concesiones; lo mejor que podría hacer es irse.

    Argelia lo tiene a Bouteflika desde 1999. Aunque no se han dado manifestaciones enormes como las de Egipto y Túnez, las manifestaciones son frecuentes. La suba de los precios de la comida provocó protestas en las que murieron cinco personas; Bouteflika bajó los precios. Es dudoso que haga más o que ceda a los reclamos populares, porque tiene un sistema represivo más eficaz que el egipcio, aunque no tan cruel como el de Libia y Siria, dos países donde no ha habido protestas a causa del temor.

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  6. Google, Facebook y Twitter hallan su voz ante bloqueo en Egipto
    Google, Facebook y Twitter, rompieron con su tradicional silencio corporativo para criticar el bloqueo de internet en Egipto, impuesto por parte de las autoridades para hacer frente a las protestas políticas.

    Por Chris Lefkow.
    Al tiempo que Egipto es sacudido por las continuas protestas contra el régimen del presidente Hosni Mubarak, las tres empresas de internet criticaron los intentos de las autoridades de dejar sin conexión al país.

    Pese a que la responsabilidad corporativa es un concepto que nació cuando otras empresas fueron presionadas para cortar vínculos con la Sudáfrica del apartheid, varios expertos aseguran que las medidas de los tres gigantes de internet son poco comunes.

    “En la mayoría de las corporaciones lo que normalmente importa es generar ganancias y no necesariamente hacer bien al mundo”, dijo Benjamin Hermalin, profesor de Finanzas en la escuela de negocios Haas de Berkeley, Universidad de California.

    “Particularmente, dada la situación de incertidumbre política, sería muy extraño que las empresas apuesten por un bando porque si gana el otro, entonces estarán en graves problemas”, explicó.

    Pero la incertidumbre en Egipto no impidió a Facebook, con cinco millones de usuarios en ese país antes del bloqueo, emitir un comunicado en el cual dijo que “a nadie le debe ser negado el acceso a internet”.

    “Pese a que la situación en Egipto es un asunto que resolverán el pueblo y el gobierno egipcios, limitar el acceso a internet a millones de personas es un tema de preocupación para la comunidad global”, dijo el portavoz de Facebook, Andrew Noyes.

    Google y Twitter fueron más allá de las declaraciones y juntos crearon una herramienta para eludir el bloqueo y publicar mensajes de texto por medio de llamadas telefónicas.

    Google dijo que el sistema “Speak to Tweet” apuntaba a “ayudar a los egipcios a seguir conectados en este momento difícil”.

    YouTube, propiedad de Google, también destacó videos sobre Egipto en su canal de noticias y política, CitizenTube, e invitó a los usuarios a que publiquen los suyos y comenzó a transmitir el material de la cadena árabe Al Jazeera en vivo.

    Google también creó una página de “Respuesta a la Crisis” con vínculos a “Speak to Tweet” y CitizenTube, con teléfonos de emergencia y mapas de las protestas.

    Michael Connor, editor y responsable de la revista en línea Business Ethics, destacó que Google, cuyo lema es “No ser Malo”, ya ha tomado posiciones frente a crisis políticas anteriormente, rehusándose a censurar resultados de búsqueda en China, por ejemplo.

    Al mismo tiempo, Connor dijo que Google, Facebook y Twitter también actúan en favor de sus intereses.

    “La imagen de estas empresas está vinculada al libre intercambio de información Tenían que hacer algo. Tienen una clientela que espera que hagan ciertas cosas”, precisó.

    Es algo que no pueden hacer empresas que tienen bienes en distintos países, contrariamente a estos gigantes virtuales, explicó Hermalin. “Tienen alcance global, pero casi ningún bien en el terreno”, indicó.

    “Si Coca-Cola, por ejemplo, es vista como una empresa que usará sus bienes para derribar dictadores, entonces otros países con dictadores dirán ‘quizá tener a Coca-Cola no es una muy buena idea”, subrayó Hermalin.

    Pero en el caso de Google, Facebook y Twitter, la publicidad positiva que puedan recibir por oponerse a las autoridades egipcias “supera por lejos los riesgos contra cualquier negocio que tengan en Egipto”, dijo.

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  7. LA PRENSA OPINA | 01.02.2011
    Israel: “canalizar el cambio o prepararse para más inestabilidad”

    El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu (izqda.), obseva la frontera egipcio-israelí.
    Según la prensa, el efecto dominó de las protestas en los países árabes del norte de África también plantea a Israel una toma de posición que será clave en el desarrollo del cambio que se gesta.

    Süddeutsche Zeitung, de Múnich: “El Gobierno de Jerusalén tiene que ver qué puede hacer ahora para calmar la amenaza en ciernes, y, para ello, debe preguntarse también qué es lo que no hizo en los últimos 30 años, en los que la paz con Egipto hubiera abierto la posibilidad de lograr otros acuerdos de paz. Israel desperdició esa oportunidad con su arrogancia. Dilató la concreción de un equilibrio con Siria y boicoteó el consenso con los palestinos construyendo asentamientos. Ahora, a Israel sólo le quedan exactamente dos posibilidades: podría intentar canalizar positivamente las fuerzas del cambio a través de otra iniciativa de paz, o podría armarse para enfrentar una nueva fase de peligrosa inestabilidad en la región. El Gobierno de Jerusalén haría bien en tomar ambas medidas.”

    “Una estrella llega desde Oriente”

    Liberation, de París: “Lenin, que conocía bien la materia, tenía razón: Cuando los de abajo ya no quieren y los de arriba ya no pueden, triunfa la revolución. El pueblo egipcio ha manifestado que ya no quiere seguir así. ¡Y con qué fuerza, con qué valor! Y el ejército egipcio ha anunciado que ya no puede continuar, forzado a comprender dadas las circunstancias. Ya es tiempo de festejar el heroísmo de la gente común, que hace temblar a los tiranos y cambia la historia. Desde Oriente llega, inesperadamente, una gran luz. Estamos viviendo la salida del sol.”

    “La democracia necesita ayuda”

    Svenska Dagbladet, de Estocolmo: “Como por efecto dominó, cae un régimen, y luego caen todos. Las primeras protestas populares se produjeron en Túnez; luego en Marruecos, más tarde en Yemen, Jordania, y, ahora, el régimen de Egipto está al borde del colapso. (…) Y no son sólo las fuerzas democráticas las que están esperando que caigan todas las fichas. En Gaza está Hamas, en Líbano, Hizbolá, y Al Qaeda está por todas partes. En Egipto, los Hermanos Musulmanes tienen su propio orden, que no sabe de pluralismo. (…) Druante la guerra fría, los EE. UU. no querían perder nada y por eso apoyaron militarmente a regímenes a punto de caer, como los del sudeste asiático. En el mundo árabe, la estrategia era apoyar con medios económicos y militares a regímenes ‘moderados’ para que ejercieran un poder ilimitado dentro de su país. Eso se debe terminar. Ahora, es la democracia la que necesita ayuda.”

    “Mubarak se aleja de Israel”

    Der Standard, de Viena: “Los que están por un acuerdo de paz siempre le reprochaban a Benjamín Netanyahu que se comportaba como si Hosni Mubarak fuera a vivir eternamente. Sólo con una estructura de seguridad como la que aún existe en Egipto y otros regímenes árabes -como Jordania y Arabia Saudí- se podría asegurar la paz con Palestina en el marco regional. Pero Israel también tiene un problema con alguien cuya influencia los demás calificarían de positiva: Mohamed El Baradei, el campeón de Occidente, está al tope de la lista de enemigos de Israel. (…) Y aquellos que se enfrentan a Israel son los que se llevan las simpatías del pueblo. Es por eso que el ex ministro de Exteriores, y actual jefe de la Liga Árabe, Amr Moussa, se convirtió en una estrella de la política y hasta sería capaz de ganar las elecciones presidenciales. Está claro que Mubarak se alejará de Israel.”·

    CP/ dpa

    Editora: Emilia Rojas-Sasse

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  8. Carta ciudadana desde el Paraguay

    TÚNEZ, EGIPTO, YEMEN, ARGELIA… al dueño del circo…

    Le están creciendo los enanos.

    Busca pelos en la leche: Chester Swann

    Las sublevaciones populares ―que se iniciaron en Túnez, la antigua Cartago púnica destruida por Escipión Africano hace muchos siglos―, parecen contagiosas y es una de las pocas pandemias a las que adhiero de corazón, aunque a la elite norteamericana y a la mafia financiera internacional produzcan úlceras en el duodeno o cáncer en el epigastrio.

    Me explico.

    Desde el siglo XIX y la expansión del capitalismo colonialista sionista-europeo, los países islámicos han quedado bajo el yugo de tiranuelos corruptos, mantenidos y manejados con mando a distancia desde las metrópolis europeas y, desde la Guerra Fría por los norteamericanos y su remanido “desatino manifiesto” (sic) bajo la bota de sátrapas crueles ajenos a los intereses de sus pueblos y sí consustanciados con los intereses geoestratégicos del sionismo y la alta finanza internacional, aún antes de la Declaración Balfour que autorizara el genocidio sionista de Palestina en 1947.

    Egipto, cuya antigua grandeza fuera usurpada primero por los Ptolomeos, ex generales macedonios herederos putativos del imperio de Alejandro Magno; luego por las águilas romanas y, finalmente por Francia y Gran Bretaña (1945 a la fecha), al construirse a fines del siglo XIX el canal de Suez entre el Mediterráneo y el Mar Rojo.

    Tras el éxito inicial, la Compañía del Canal, fundada por Ferdinand de Lesseps intentó una aventura en el istmo de Panamá, territorio despojado de Colombia y que llenaba los requisitos para otro canal interoceánico por su escasa distancia entre los dos océanos.

    Tras innúmeros problemas técnicos ―sabotajes norteamericanos, fiebre amarilla, derrumbes y otros, la empresa de Lesseps abandonó los trabajos por quiebra.
    Entonces, a comienzos del siglo XX, el jedive egipcio vendió a Inglaterra las acciones que le correspondían de la administración dando su soberanía a los súbditos de Victoria, ya coronada emperatriz-meretriz de la India y reina de África.

    El propio Winston Spencer Churchill firmó la transferencia y Egipto quedó bajo la bota británica hasta hoy, aunque nominalmente con un sátrapa egipcio.

    En la segunda mitad del siglo XX, luego de concluida la II Guerra Mundial, el corrupto rey Farouk fue derrocado por oficiales nacionalistas encabezados por los coroneles Mohamed Naguib y Gamal Abdel Nasser.

    Nasser no tardó en desplazar a Naguib y hacerse con el poder absoluto, fundando la República Árabe Unida (RAU, con siria e Iraq) e intentando infructuosamente nacionalizar el estratégico canal.

    A comienzos de los sesenta, ante un intento de ocupación de Port Said, cabeza mediterránea del canal, tropas anglofrancesas invadieron Egipto y dieron por tierra con sus aspiraciones.

    Tras arduas negociaciones, y posiblemente para evita que Nasser se inclinara a la órbita soviética, accedieron a una administración compartida con la promesa de mantener las vías abiertas.

    Pero tras la declinación británica los Estados Unidos toman la posta y se erigen en dueños del circo internacional, manteniendo y apoyando a los sátrapas corruptos que engordan las alcancías sionistas de Wall Street, mientras los pueblos gimen en la pobreza y la opresión. Este fenómeno también se dio en Latinoamérica con intervenciones contra líderes democráticamente electos pero sin las bendiciones de Washington.

    Pero al dueño actual del circo comienzan a crecerle los enanos y eclosionan las reivindicaciones populares mientras el capitalismo, tan afecto a los tiranos, se rasca (sic) las vestiduras.

    Es que Israel también quiere para sí la otra mitad del Medio Oriente, y usa a su lacayo: los Estados Unidos, para lograrlo.

    Espero que los enanos sigan creciendo ―no sólo en Arabia, sino en todo el planeta, incluida la sub-américa (sic) del patio trasero. También desearía que se les encojan los elefantes para redondear la historia.

    Y será justicia.

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  9. Herramientas de democratización

    La explosión del hartazgo de la ciudadanía en Túnez, Egipto y demás países vecinos está poniendo en primera línea de fuego informativo a redes sociales como Twitter y Facebook, que se han mostrado como las mejores herramientas para globalizar y visibilizar en tiempo real cualquier problema local. Ello hace que los gritos a pie de calle se escuchen al momento en todo el mundo, por mucho empeño que los gobiernos ninguneados pongan en estancar todo el caudal informativo. Las redes sociales se han convertido en los últimos tiempos en unas potentes herramientas de democratización que preocupan, y mucho, a los que gobiernan desde la imposición y la exclusión. Son la voz de la calle. De eso saben un rato largo naciones como China, Irán, Corea del Norte, Cuba, Egipto, Marruecos… (por poner algunos ejemplos) que tiemblan ante todo esto e intentan inútilmente poner puertas a la Red, obviando que el ciberespacio no entiende, por ahora, de fronteras, tiranías y chulerías.

    PD: Me llega una ráfaga mental de esas sin meditar: ¿Por qué no volver a proponer algún año a Internet al Premio Nobel de la Paz? Lo dicho; fue una ráfaga mental…

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  10. Les envío el texto con pocas modificaciones, que mandé ayer noche a un buen amigo de Caracas sobre los sucesos de Egipto.

    Oswaldo, la rebelión de Túnez ciertamente ha sido muy importante, y pionera, no hay que menospreciar eso. Pero lo que está pasando en Egipto me parece que la sobrepasa y mucho. Porque Egipto sigue siendo, en mucho, “El centro poderoso” que dijera Desmond Stewart a comienzos de los sesentas. Es el país al que ven los árabes con más atención. Un poco como mirábamos los latinoamericanos a México en los 50s (o quizá a Argentina veinte años antes). Ha habido muchas cosas que aparentemente hicieron que se diera allí “la gota que derramó el vaso”. Una, como bien sabrás, fue el rumor (¿infundado? no lo sé) de que ya Mubarak, con 82 años, iba a dejar a su hijo Gamal como candidato para optar a una presidencia que sin duda, merced de sus malas artes manejando unos sufragios fraudulentos, iba a ganar con amplio margen (no es simple opinión mía: Mubarak, igual que Sadat antes -y Nasser, no hay que olvidarlo- ha ganado elecciones hasta con un 99 y pico% de votos. Una burla…)

    Admiro al pueblo egipcio. Paciente, cortés, lleno de humor, que se ríe de sí mismo en sus desgracias o sus crisis. Lo ha hecho desde hace seis mil años: ya en época faraónica se satirizaban y se hacían chistes de políticos y visires. Diferentes de los árabes, y sin embargo, con un alma cultural árabe mutuamente conquistada y conquistadora, los egipcios están llenos de problemas. Como tu destacas en tu Balanza, de manera parecida a los tunecinos, no tienen al petróleo como una gran fuente de recursos. Su fuente mayor es el turismo. Y francamente, creo que expolian más al turista en España e Italia que en Egipto. Nosotros, que lo visitamos en 2000, sentimos que eramos recibidos verdaderamente con hospitalidad. Y que en la relación con el viajero visitante la cortesía, a veces exquisita, iba mucho más allá de lo meramente formal y comercial, sin caer en la ramplonería y lo ordinario.

    La mayoría de los egipcios son un pueblo pobre, pero pocas veces he visto más dignidad en niños, ancianos, hombres y mujeres, inclusive mendigos y limpiabotas, como en esas personas que conocí en Luxor, en El Cairo, en Alejandría. Repito: hay más pobreza que en Venezuela, con mucho. Y sin embargo, no verás en los miles de autos que la gente deja estacionados en la calle, toda la pila de alarmas y protectores que aquí les ponemos. El Cairo es famosa desde siglos por tener carteristas en el mercado que pueden sacarte la camisa sin que te des cuenta, pero no hay esa suerte de neurosis paranoica que aquí tenemos cuando salimos a la calle al anochecer, sospechando de cualquiera que se aproxima. Los ladrones están donde deben estar, y tonto tu si vas adonde están y a las horas en que están, por ejemplo, si vas a Medína el Amuát (cité des morts) serás tonto, porque hasta familias enteras te asaltarán, pero nosotros caminamos por barrios que parecían sacados de la edad media, y aunque al principio nos daba miedo, aprendimos a confiar y nunca nos pasó nada que lamentar. Por otro lado, vimos tantos policías cuando fuimos, que pienso que la explicación sociológica-laboral de por qué había tantos era que así daban trabajo a cientos de miles de jóvenes incorporándolos a la policía. Ciertamente, no creo que fuera mala idea, porque todos los policías que conocimos -y conocimos y hablamos con varios- eran de lo más corteses y trataban de hablarnos en nuestra lengua, pues aprenden algo de inglés y francés, pero igual intentan otras. Uno les decía que venía de España y nos decían: “Prego, signori, scusi, avanti, buon giorno” y otras palabras en “Español” (renunciamos a hacerles entender que veníamos de un país que no conocían de Sudamérica. Para ellos, no hay Sudamérica. “América” es lo que hay, y es E.U.A., así que nos presentábamos como españoles, porque eso más o menos lo entendían).

    Quizá el Islam ayude a esa dignidad de los egipcios, quizá sea cosa del alma egipcia antigua, el “Ka” egipcio, de tantos milenios de presencia en la tierra del Nilo. No lo sé. Pero nunca me he sentido tanto en casa y queriendo tener casa como en la isla Zamalek en el Cairo. Y ahora ese pueblo amable, generoso, paciente, se ha levantado. Hay miles de heridos, pero no se han arredrado frente a tanques y ejércitos en la calle. Les han hablado a los soldados, les han besado a los soldados, y estos han hablado con los manifestantes, de igual a igual: “Por favor, váyanse a sus casas”, y los manifestantes: “Por favor, compréndannos” Y han surgido las bombas de gas y los golpes furiosos. ¿Caerá Mubarak? La verdad es que, ante lo que está sucediendo, con la gente, con las mismas fuerzas del orden, es caso irrelevante o tonto estar pensando en que va a hacer o no hacer Mubarak. Así se quede en el poder, ya lo ha perdido. Y así el pueblo vuelva a restañar sus heridas a sus casas, para volver mañana a sus labores cotidianas, saben que el país es de ellos.

    Y lo han visto y oído, y se lo han dicho unos a otros. Dentro y fuera de Egipto. Las cosas ocurrían y en cientos de partes del mundo se estaban viviendo. Protagonista de este suceso ha sido la comunicación: el celular, el blackberry, el internet, la cámara digital, etc. Un poder que nadie puede detener. Pasolini se burlaba de la “objetividad” de los medios en su película Teorema, cuando al principio muestra que hasta la supuesta imparcialidad de la prensa podía llegar a ser simplemente un proceso de selección de imágenes, para ‘vender’ una verdad ideológica conveniente, … y a muy buen precio.

    Pero esto que ha sucedido en todos estos días en Egipto sobrepasa y niega el cinismo de Pasolini y de tantos otros, que preferían ser pesimistas a tener fe. Lo sobrepasa porque las imágenes de lo que sucede ya no son selectivas ni seleccionadas, sino el caos mismo de lo infinito, abrumador, hastiante, insoportable. Es como si todo el ser de las cosas, con su horripilante multiformidad inagotable se volcara a la atención, y en mi ignorancia digo: no hay sala de prensa que aguante eso: las cientos de miles de imágenes, los cientos de miles de comentarios sobre lo que está pasando. No, eso sobrepasa nuestra capacidad de asimilación. Podría uno estar horas procesando eso, tratando de juntar en una síntesis, y la historia va más rápido. Es la libertad a su paso (perdona el Hegelianismo a la Croce) Al fin ha pasado. La historia, del jueves al domingo, ha ido rapidísimo. La historia egipcia, de miles de años, se ha movido a pasos agigantados en unos miles de segundos.

    Y creo que Egipto o cualquier realidad de medio oriente es buena para compararnos en cuanto a los grados de desastre o crisis vividos. Cuando se nos dice que el CNE hace fraude porque se “comió” en tal elección o tal referendum tres o cinco o siete puntos, hay que poner en perspectiva eso y compararlo con esas cínicas elecciones egipcias donde los presidentes ganaban con 95 o más por ciento de votos. Cuando se nos dice que la prensa es molestada en Venezuela eso es malo, ciertamente, pero es muy distinto a inexistir como prensa en el sentido y misión moderna de la misma, como sucede en medio oriente. Cuando se nos habla de castigo a opositores con prisiones preventivas o acosos, u otras molestias, eso es bien poco a ser enterrado vivo en Yemen, o aherrojado en una prisión siria, olvidado durante décadas, o ser devuelto a familiares al día siguiente de la detención en una bolsa negra de plástico, conteniendo el cuerpo, aún tibio, en pedazos cortados, como sucedió inclusive con un lugarteniente de Saddam Hussein que se le ocurrió hacer una leve crítica a su líder (tras la petición, tres veces, del mismo líder, de que le hicieran esa crítica) en reunión de cónclave. O ser dejado en una mazmorra a morir de hambre, cosa que sucede hoy como en el siglo XIV. O ser olvidado en un campo de prisioneros del desierto, o, tras ser torturado, en una prisión de las afueras de El Cairo. O ser asesinado sin que se sepa el día, el lugar, la hora. Eso ha sucedido siempre en medio oriente, y también en Egipto. No es tan frecuente que exista terror político, pero sí lo suficientemente seguido como para que uno se tome en serio no hablar de lo que no debe hablar ni hacer lo que no debe hacer. Y el valor de la vida humana es muy relativo, pero también barato. Cuando uno oye los testimonios de esas cosas, de gente misma de medio oriente, y piensa, en verdad el chavismo y toda su banda de maleantes bolcheviques no es lo peor que nos ha podido pasar. Estamos mejor inclusive que en Cuba: en la pobre isla en menos de un año habían caído en socialismo. Aquí todavía se mantienen islas de libertad después de once años…

    Pero, volviendo a Egipto, así y todo, el pueblo finalmente dijo lo que quería decir, e hizo lo que quería hacer: marchar contra Mubarak. Ahora falta saber que vendrá. Eso es lo más difícil. El movimiento más preparado políticamente y uno de los más fuertes, si no el más fuerte, es … La Hermandad Musulmana (Ijuan al-Muslimún). Fundada en 1927 por un maestro de escuela, Hassan Al Banna, asesinado en El Cairo en 1949. Es uno de los movimientos políticos islámistas más antiguos de esa parte del mundo. Organizados siguiendo el modelo de los SS y los “Squadristi” de la Italia de Mussolini, la hermandad llegó a tener entre dos y tres millones de miembros en los años 40, con campos de entrenamiento con jóvenes que eran una especie de boys scouts musulmanes un tanto fanáticos pero muy orgullosos. La Hermandad llegó a tener mucho poder económico también. Los ingleses la veían con recelo. Las minorías: franceses, griegos, judíos, coptos, armenios, malteses, etc. la veían con resquemor, pues no le hacían ascos a la xenofobia y el sentimiento antibritánico (este último algo merecido, para ser justos). La Hermandad Llegó a organizar el asesinato de muchos importantes políticos egipcios, entre ellos, de Nahas Baha, ministro del rey (El de: ” ‘Ana aqli ha’itír”, “Mon cerveau va eclater”). Con la caída del rey, y la venida de los militares republicanos como que la cosa se había calmado, pero no. Estaban más o menos bien con Mohammed Naguib, pero no con Nasser, e intentaron matarlo. Craso error: Nasser aprovechó de descabezarlos: puso a todos sus líderes en prisión. Y ejecutó a algunos, entre ellos a Sayyid Kutb. Éste escribió varios libros sobre política islamista. Son los libros que ha leído una generación de opositores a Mubarak. De ahí tomaron su fuerza contra él muchos de sus críticos. La hermandad no estuvo detrás de los atentados contra Sadat y otras figuras, pero sospecho que sí conocía de la preparación de los mismos, e inclusive es posible que compartiera información con el gobierno mismo, a modo de mafia política (espía / contraespía, negociación / metanegociación, eso es como el folklore de la política de medio oriente). Hoy, la hermandad es un partido moderno, acepta la economía de mercado. Tiene entre sus lugartenientes a graduados en occidente. Y en general, expresa una suerte de despotismo benigno, como el de una generosa monarquía absoluta. En otro lugar de la tierra, tal ostentación de poder, tal arrogancia, sería chocante, y aún, “políticamente perjudicial”. En medio oriente, eso puede ser inclusive considerado “moderado”…

    ¿Será este ahora el cuarto de hora de la hermandad musulmana? Tras más de ochenta años de actividad política. Puede ser, puede ser. También será importante lo que se piense en el Potomac, el Támesis y en la Europa comunitaria. Es imposible pensar en la libertad en Egipto o en cualquier país árabe. Los árabes le temen a la libertad: la ven como anarquía, desorden. (“Mejor un siglo de tiranía que un día de anarquía” ¿Cuánto se ha de temer para llegar a decir algo así? …) Tienen un miedo casi patológico a la libertad, inclusive a nivel doméstico (de ahí el modo como tratan a los niños y las mujeres, inclusive entre los cristianos o judíos de cultura árabe). Pero puede que tengan ahora más libertad que con Mubarak, y sobre todo, más identificación con causas que no me agradan, pero con las que están ellos de corazón más de acuerdo: más oposición a occidente, menos apertura, más posibilidad de exteriorizar el odio y la animosidad hacia Israel, y -lo que más me temo- más posibilidad de ACTUAR contra los cristianos, que en Egipto son varios millones, pero como en todo medio oriente, una comunidad en emigración (con números inmensos en Canadá, Australia, Sudamérica, EUA, etc.) ante un medio oriente que cada vez es menos tolerante, más identitario, menos hospitalario, más unificado, más sintético, menos paciente con lo nuevo y lo diverso, y más dinámico en la reinvención de sus tradiciones.

    No soy optimista con la suerte de medio oriente, lo confieso. A pesar de estos brotes de esperanza casi sartreanos en Túnez y Egipto y aún en Yemen. Pero yo, aunque he pasado más de la mitad de mi vida estudiando a los semitas (judíos, árabes, arameo-siríacos, babilonios, etc.), al medio oriente y al Islam, me siento que cada vez sé menos sobre esos temas como para que sea de fiar mi optimismo o pesimismo. Es bien fácil, por otro lado, ser pesimista con medio oriente. Por eso me gusta intentar el optimismo, por una pueril inclinación a la originalidad. Un abrazo, amigo mío, y seguimos en contacto.

    Luis

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  11. Qué hacer si tu Gobierno ‘corta’ Internet

    A raíz de los sucesos de Egipto, con la desconexión de Internet como arma de la dictadura contra las libertades de expresión, comunicación e información de su pueblo, han surgido varios sitios que ofrecen soluciones para casos similares, en países sometidos a regímenes absolutistas y también en países llamados democráticos que, llegado el momento, no dudan en recortar los derechos fundamentales de sus ciudadanos, con Internet siempre entre sus objetivos preferidos.

    A continuación te dejo un listado de algunos sitios que he econtrado vía MetaFilter con algún añadido personal:

    ‘Communicate if Your Government Shuts Off Your Internet‘ (Wired)
    ‘Get Internet Access When Your Government Shuts It Down‘ (PCWorld)
    ‘Plan B’ (el propio post de MetaFilter, en cuyos comentarios puedes encontrar varias alternativas)
    ‘Manual contra la censura en Internet‘ (un viejo post de Mangas Verdes, que cobra nueva vigencia)
    Si conoces algún artículo o tutorial más, puedes compartirlo con nosotros en los comentarios.

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  12. “MUBARAK NO CEDERÁ FÁCILMENTE”
    “Libertad”, piden los manifestantes en las calles de El Cairo.
    Pese al toque de queda y al caos en las calles de Egipto, las manifestaciones continúan. Deutsche Welle conversó con Ronald Meinardus, director de la alemana Fundación Friedrich-Naumann en El Cairo.

    En el corazón de El Cairo, en la plaza Tahrir, 7.000 personas permanecían manifestándose una hora después de iniciado el toque de queda, según reportan testigos. Deutsche Welle se puso al habla este domingo con el Ronald Meinardus, periodista y antiguo colaborador de este servicio de noticias, actual director en El Cairo de la Fundación Friedrich-Naumann para la Libertad (FNF), vinculada al Partido Liberal Democrático alemán (FDP).

    Meinardus calificó de precaria la situación de la seguridad en la capital, sobre todo en los suburbios, donde la policía se ha retirado por completo. Las embajadas han sido evacuadas y el ejército ocupa posiciones en esquinas e intersecciones claves.

    Las áreas urbanas y comerciales se hallan vigiladas por comités de ciudadanos que enfrentan, entre otros, intentos de saqueos de bandas llegadas desde los barrios más pobres y afectados por la enorme brecha social que divide a la población egipcia, dijo Meinardus a Deutsche Welle.

    Sobre la situación política, mediática y la postura deseable de la comunidad europea e internacional, Meinardus conversó con el periodista Andreas Illmer.

    Deutsche Welle: señor Meinardus, ¿cuáles considera usted que son los posibles escenarios de futuro en Egipto? ¿Cómo podría evolucionar la actual situación?

    Ronald Meinardus: Creo que hay dos escenarios posibles, llamémosles ‘el blanco’ y ‘el negro’. El primero sería uno en el que el presidente Mubarak renunciaría, y el segundo uno en que se aferre al poder y todo este asunto se prolongue y extienda de alguna manera. En este momento, tengo la sensación de que el escenario positivo u optimista en el que él se va es el menos probable y de que tendremos que estar preparados para lidiar con esto durante los próximos días o quizás semanas.

    Miles de egipcios desafían el toque de queda y salen a la calle a protestar contra el Gobierno.

    ¿Qué pasaría si Mubarak renuncia? ¿Se daría un vacío de poder y aún más caos?

    Hay mucha especulación con respeto a esto, pero nadie sabe nada, probablemente tampoco la gente más cercana al poder.

    El Gobierno – que solemos llamar autoritario y eso por buenas razones – insiste en su legalidad y en que el señor Mubarak ha sido elegido conforme a que se establece en la Constitución egipcia, con lo que descarta la renuncia sólo porque lo demande la calle.

    Que ahora el señor Omar Suleimán ocupe la posición de vicepresidente (un cargo nombrado por Mubarak por primera vez en sus 30 años de gobierno), es interpretado por muchos como una señal. Y se trataría efectivamente una salida a esta crisis en el sentido de la constitución egipcia. Pero, al mismo tiempo, la realidad política es que Omar Suleimán no es reconocido por los manifestantes como un (posible) presidente legítimo.

    Así que asumo que muchos manifestantes y opositores egipcios continuarán protestando porque ellos lo que le están pidiendo al presidente es que se retire y al régimen que se desintegre.

    ¿Cuán organizada está la oposición? Todos hemos oído hablar de los Hermanos Musulmanes pero, ¿existen otros grupos contrarios al régimen?

    Ésta no es una revuelta organizada, sino espontánea. No está dirigida por grupos, partidos u formaciones. Y eso hace las cosas más difíciles. No existen los voceros, no hay personas con las que el Gobierno pueda negociar. Incluso Mohamed El Baradei habla en su propio nombre y no está nada claro si cuenta con el apoyo de los manifestantes. Es popular en los medios, particularmente en los occidentales porque tiene un dominio fluido y elocuente del inglés, pero eso no significa que lo sigan las masas que protestan.

    La protesta en Egipto es espontánea: detrás no hay ni grupos políticos ni organizaciones, dice Ronald Meinardus.

    Pero, incluso si las protestas no han sido organizadas por grupos opositores, ¿existe en Egipto una oposición que estaría lista para actuar si el Gobierno llegase a colapsar?

    Ésa es una de las grandes preguntas. Es el mismo problema que vimos con la transición en Túnez. El régimen, el Partido Nacional Democrático, ha monopolizado la política egipcia durante muchos años y ha evitado el funcionamiento de una oposición como la conocemos en los países occidentales; ha ahogado toda actividad política.

    Sin embargo, creo que hay más vida política en Egipto de que la que jamás hubo en Túnez. Aquí existen los partidos, incluso otros más allá de los Hermanos Musulmanes. Está el tradicional partido Baaz, que ocupó el poder durante la primera mitad del siglo pasado, y hay además pequeños partidos socialistas.

    Pero estas formaciones no juegan un papel destacado en las protestas. El proceso político paralelo a las manifestaciones no está teniendo lugar, en parte porque el Gobierno se encarga de impedirlo. Eso demuestra que no nos encontramos al final del proceso, sino quizás muy al comienzo.

    Usted ha dicho que el escenario más probable es que Mubarak se aferre al poder. ¿Qué significa eso? ¿Se darán los manifestantes por vencidos?

    No, lo que he dicho es que Mubarak no cederá fácilmente. Su estrategia parece centrarse en mostrar fuerza. Justo ahora, el toque de queda está entrando en efecto y las fuerzas armadas vuelan sobre El Cairo, haciendo mucho ruido y mostrando que el Gobierno es poderoso. Mubarak se ha reunido hoy con las fuerzas armadas. Las dos personas que ha nombrado (como parte del nuevo gabinete), el vicepresidente y el nuevo primer ministro, son militares.

    La gran pregunta ahora es si el ejército usará la fuerza. Algunos periodistas están convencidos de que optará por disparar contra los manifestantes, pero eso todavía no ha sucedido. Ha habido violencia por parte de la policía, pero no del ejército.

    La policía ya ha usado la violencia contra los manifestantes. Si lo hará el ejército egipcio es la gran incógnita.

    El canal de televisión Al-Yazira ha sido prohibido hoy en Egipto. Algunos medios alemanes especulan con eso podría deberse a que el ejército planea proceder contra los manifestantes y no quiere que haya imágenes…

    Sí, las oficinas de Al-Yazira han sido cerradas, aunque siguen transmitiendo en inglés vía satélite. En mi opinión, la cadena es a veces poco ecuánime y parcial, pero lo cierto es que Al-Yazira ha irritado mucho al Gobierno egipcio, como a otros de la región, sobre todo porque no se trata de un consorcio occidental, sino de uno árabe, con origen en Qatar.

    Y si usted entra en las casas o los coffee shops egipcios, lo que oirá y verá es Al-Yazira. Por eso que el Gobierno la ha suspendido, igual que supendió el servicio de Internet e incluso de telefonía. Éste últimos está funcionando ahora nuevamente, pero no hay indicaciones de que se vaya a suceder lo mismo con los otros dos.

    ¿Cómo cree usted que debería actuar Alemania o la Unión Europea en los próximos días?

    Creo que Alemania y la UE tienen, en todo caso, una responsabilidad o posición secundaria detrás del Gobierno de Estados Unidos. Y es evidente que Barack Obama y Hillary Clinton se están tomado esto muy en serio y empezando a reconsiderar su apoyo financiero al Gobierno egipcio, que es mucho mayor que el alemán.

    En mi opinión, se debería hacer ver al Gobierno egipcio desde todos los rincones de Occidente que esta situación es insostenible y que lo se necesita ahora es una transición pacífica y democrática. Esto no debe quedar en retórica, sino alcanzar una dimensión concreta, que involucre la ayuda de cientos de millones que Egipto recibe también de Europa.

    Aún se habla del rol de Egipto en conflicto palestino-israelí, de que quizás a Estado Unidos le convenga la estabilidad del Gobierno de Mubarak, en aras de la estabilidad de la región…

    Creo que debemos reconsiderar nuestra creencia de que apoyar dictadores sirve para garantizar estabilidad. Los gobiernos democráticos de hoy día deben apoyar a los movimientos democráticos, y no a las dictaduras.

    Autor: Andreas Illmer
    Editora: Luna Bolívar Manaut

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  13. Egipto
    Enrique Vargas Peña

    La revolución que está en curso en Egipto no solamente es un hecho notorio por la importancia del país, sino porque definirá el camino que seguirá el mundo árabe en los próximos treinta o cuarenta años.
    Egipto es, desde que el faraón Menes unificó el país hace unos cinco mil años, el eje articulador de todo lo que ahora conocemos como Oriente Medio. No perdió ese papel ni aún mientras fue, durante seiscientos años, parte fundamental del Imperio Romano, ni después de ser conquistado por el califa Omar para los musulmanes, hace mil trescientos y algo de años.

    El golpe nacionalista de los coroneles Mohamed Naguib y Gamal Nasser, que puso fin a la dinastía de los Jedives egipcia, en 1952, fijó la política de todo el mundo árabe hasta 1978, cuando la Revolución Islámica iraní generó un modelo alternativo.

    En Egipto se desarrollan, desde el año 680, las principales matrices culturales del mundo árabe. Todo, lo bueno y lo malo, ha sido pensado, formulado y elaborado en Egipto, antes de que se ponga en práctica en cualquier otro país.

    El radicalismo furibundo de los musulmanes, por ejemplo, se origina en las ideas de Hassan al Banna, fundador de la “Hermandad Musulmana”, a principios del siglo XX, grupo que ahora es el más grande de los que se opone al actual gobierno egipcio.

    Ossama ben Laden y su red Al Qaeda reconocen explícitamente que sus acciones se sustentan en las ideas de Al Banna, aunque la “Hermandad” condenó sin atenuantes los atentados del 11 de setiembre de 2001 contra Estados Unidos.

    La apertura de la mayor parte de los gobiernos árabes hacia alianzas con Occidente se consolidó definitivamente después de que el presidente egipcio Anwar Sadat expulsó a los asesores soviéticos (provenientes de la entonces poderosa y desde 1991 extinguida Unión Soviética).

    El proceso de paz entre Egipto e Israel fue la inspiración y la base de la paz entre Israel y Jordania y la apertura de diversos niveles de negociación o cooperación entre Israel y algunos otros países árabes, incluso la Autoridad Nacional Palestina.

    El “modelo” egipcio, encarnado por el actual presidente Hosni Mubarak, es el que predominó desde Mauritania hasta Yemen (e influyendo incluso en Pakistán o Indonesia) durante los treinta largos años de gobierno del rais (presidente).

    Los paraguayos entendemos fácilmente el “modelo” porque es muy parecido al que instauró Alfredo Stroessner en nuestro país: Un régimen formalmente democrático, que tolera pluralismo y prensa libre, pero bajo una situación de hegemonía cuya preeminencia no se permite discutir.

    Culturalmente, el “modelo” egipcio tiene la característica de admitir la coexistencia de elementos propios de la cultura occidental (básicamente el secularismo) con elementos propios del islam (la fuerte influencia política del clero), pero se trata de algo precario, que todos comprenden que no se puede prolongar indefinidamente en el tiempo.

    Sin embargo, nadie en el mundo árabe, ni siquiera Nasser, se atrevió a hacer lo que Mustafá Kemal hizo en Turquía, para garantizar la libertad de cada turco: Destruir hasta los cimientos el poder político de la religión.

    El violento derrocamiento del régimen monárquico iraní de Mohamed Reza Pahlevi, en 1978, mostró ya entonces al mundo entero que el equilibrio precario que se mantuvo hasta hace pocos días en Egipto es eso, precario, y que puede quebrarse en cualquier momento.

    Sobre todo porque el “modelo” egipcio, como el de Stroessner, genera enorme corrupción. Nada nuevo, solo más demostraciones de las tesis de Lord Acton, “el poder corrompe, el poder absoluto corrompe absolutamente”.

    Las sociedades no toleran la corrupción por tiempo indeterminado, sobre todo porque la corrupción incuba injusticias y la injusticia es la base de la desigualdad. Las sociedades no toleran la corrupción porque esta permite que los menos capaces, los más torcidos, obtengan los mayores beneficios de la vida social en detrimento de los más capaces y de los decentes.

    Egipto está viviendo hoy el levantamiento de toda la gente decente, harta de ver a los amigos y a los familiares de los funcionarios públicos gozar de los beneficios del esfuerzo de todos sin otro mérito que la amistad o la consanguinidad.

    El riesgo está en que el esfuerzo de toda esta gente decente termine, como en Irán, secuestrado por los sacerdotes, cuyo siniestro plan es reemplazar a Mubarak con algún beato como Mahmud Ahmadinejad para que oprima al pueblo en nombre de Dios.

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  14. Roland (uruguay)
    Si que es un acto de dictadura enfermizo y de muestra la falta de argumentos para debatir las ideas; pero la democracia no es practicada por estos que no son otra cosa que reyes en un trono vitalicio , o salen por una revuelta , por muerte natural o por asesinato, ya sucedió en Egipto y mucho antes al Cesar en los idus de marzo

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  15. Adrian (mexico)

    Eso de “Apagar” el internet esta algo mal pues haymucha gente que depende de el hoy en dia, ademas, siempre hay formas y mas ahora de sacar la informacion al exterior ya que la tecnologia a alcanzado otros niveles, es por eso que esta dificil que la informacion quede en un solo lugar sin poder salir, es tal el caso del joven asesinado hace unas horas por un policia en egipto, este es el video que encontre: http://bit.ly/eEkevT

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