EL KILO HA ADELGAZADO

No es una broma: el kilogramo ya no pesa 1.000 gramos, ha perdido 50 microgramos en los últimos 100 años. Científicos de la Royal Society tratan de buscar un sistema de medida para el peso que se base en un valor universal y no en un cilindro conservado bajo una urna en Francia.

Puede parecer una broma, pero no: el kilo ya no son 1.000 gramos. Resulta que ha perdido peso. 50 microgramos, exactamente, según ha sopesado un equipo de científicos de la Royal Society de Gran Bretaña.

Parece que las grandes verdades establecidas se tambalean en algunos campos. Hace unas semanas, astrónomos de la Minnesota Planetarium Society establecieron que los signos del zodiaco ya no son doce sino trece (hay que añadir Ofiuco). Y ahora se pone en cuestión otra de las verdades que parecían inmutables, el peso del kilogramo.

 

Resulta que el kilogramo es la única unidad de base en el Sistema Internacional de Unidades que aún se define por un objeto físico: un prototipo de platino e iridio que se almacena en una caja de seguridad de la Oficina Internacional de Pesas y Medidas (BIPM), en Francia.

 

Y se ha desgastado: mediciones realizadas hace más de 100 años sugieren que la masa del prototipo internacional ha variado unos 50 microgramos, el tamaño de un grano de arena, que sin embargo sirve para vencer eso que parecía una verdad inmutable y comúnmente aceptada.

 

Así, los científicos expertos del BIPM estudian una definición que pueda trascender al objeto físico que le da la medida, tal como hicieron con el metro, definido ahora por la velocidad de la luz. El objetivo es redefinir todas las unidades básicas -masa, distancia, tiempo, etc.- con valores estables y universales.

 

Los científicos se reunirán el lunes en la academia nacional de ciencia de la Royal Society para presentar sus avances en la redefinición del kilogramo: ese milagro científico lo conseguirá “la constante de Planck”, una constante fundamental de la física cuántica, poniendo fin a 200 años de misterio.

 

Un comentario en “EL KILO HA ADELGAZADO”

  1. El kilo pierde peso

    El kilo original- aquel que sirve de medida para todos los kilos- ha perdido aproximadamente el peso de un grano de arena. El adelgazamiento apenas resulta perceptible, pero a la física le plantea un problema.

    Tiene forma de cilindro metálico y en él se basan todas las cosas que se miden en kilogramos. Sin embargo, con el paso del tiempo este kilo “original” ha perdido peso, abriendo con ello una discusión acerca de su valor como referencia. En un encuentro de científicos celebrado en Londres, los presentes se mostraban de acuerdo en la necesidad de buscarle un sustituto.

    El cilindro de la discordia data de 1889 y se conserva bajo llave en la Oficina Internacional de Pesas y Medidas, con sede a las afueras de París. Compuesto está en un 90 por ciento de platino y en el restante 10 por ciento de iridio. “La combinación es más preciosa y cara que el oro”, dice Michael Mecke, del Instituto Físico-Técnico Federal alemán, para quién el motivo del desgaste del centenario kilo, aunque sea mínimo, resulta todo un misterio.

    La solución hasta 2015

    En 2015, la capital francesa acoge la próxima conferencia internacional sobre pesos y medidas. Hasta esa fecha se han propuesto los científicos contar con un nuevo kilo de referencia, que en el futuro no debe volver a ser un objeto. “Con los cuerpos físicos surge el problema de que no sabemos lo resistentes que son realmente”, indica Mecke. Dentro de cuatro años, los expertos quieren que constantes naturales sirvan de base para definir la masa.

    El último de su clase

    El kilogramo es la última de las unidades internacionales que se orienta por un objeto. La definición de las otras seis- el metro, el segundo, el amperio, el kelvin, el mol y la candela- hace tiempo que se extrae de una fórmula matemática. “Con estas unidades fue mucho más fácil porque no hubo que crear un cuerpo antes de definirlas”, explica Mecke.

    Los contrapesos no desaparecen

    Pero, aunque se esté planeando dotar al kilo de una constate natural que lo defina, los pequeños contrapesos de las balanzas no van a desaparecer. “Seguiremos trabajando con ellos del mismo modo que continuamos usando la cinta métrica”, cree Mecke, “recurrir al kilo teórico en la práctica no será posible”.

    Autor: Hannah Fuchs/ Luna Bolívar/ afpd
    Editora: Emilia Rojas Sasse

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