EL HIJO ÚNICO NO SOSTIENE A DOS PADRES

En una sociedad con preferencia por el varón, los abortos en función del sexo son corrientes. Los hijos únicos, además de ser obligados por la ley a cuidar de sus padres, se enfrentan a otro gran problema, el de buscar consorte.

La imposición en China de la política del hijo único ha llevado al país asiático a una situación muy difícil de sostener demográficamente. El empeño por controlar la natalidad en las últimas décadas se da ahora de bruces con una realidad que no puede sortear sin dar marcha atrás: la multitud de “hijos únicos” que han crecido en la sociedad china de los últimos años no es ahora suficiente para atender el volumen de ancianos que proviene de generaciones anteriores. Más de 107 millones de chinos –en una población de 1.338 millones– tienen más de 65 años, una cifra que podría doblarse antes de 2030.

 

En 2008, en el pleno anual de la Asamblea Nacional Popular, hubo un amago –aunque sin éxito- de derogar esta ley de control de la natalidad debido al envejecimiento de la población (cfr. Aceprensa, 13/03/2008). En los dos últimos años algunas medidas y sucesos hacen pensar que el Gobierno chino se replantee un cambio de rumbo en esta cuestión, después de tomar conciencia de los resultados que ha producido con esta política.

En 2009, la ciudad de Shanghái se convirtió en el epicentro de la cuestión cuando se hizo público que la Administración alentaba a las parejas formadas por hijos únicos a tener un segundo hijo. Las autoridades de la ciudad negaron cualquier novedad respecto a la política nacional del hijo único, pero poco más tarde se hizo oficial el proyecto de levantar la restricción en cinco provincias con bajas tasas de natalidad. Los proyectos piloto, que están a punto de empezar en 2011, permiten un segundo hijo por familia si al menos un cónyuge es hijo único. Pekín, Shanghái y otras cuatro provincias harán lo mismo en 2012. La adopción a nivel nacional de la nueva política se espera para el año 2013 o 2014.

A estas medidas se sumó además en junio de 2010 el caso del profesor universitario, Yang Zhizu, y su mujer Chen Hong, que se atrevieron a desafiar a las autoridades negándose a pagar la multa prevista para las parejas que tienen un segundo hijo. El desafío le costó a Zhizu la plaza en la universidad, pero provocó una rebelión cívica en Internet e hizo que sus colegas de la universidad enviaran una carta al gobierno, pidiéndole que le devolviera la plaza. En el texto de la misiva recalcaban que ya era hora de que el país se replanteara la política demográfica.

Obligados por ley a cuidar de sus padres

La flexibilidad que ya se atisba en ningún caso tendrá efectos inmediatos por lo que lo primero que ha decidido el Gobierno es hacer uso de la ley para recuperar a la fuerza la costumbre del cuidado de los mayores. Los ancianos que se sientan abandonados podrán acudir a los tribunales para exigir que sus hijos vayan a visitarles más a menudo.

En China no queda otro remedio, porque en caso contrario muchos ancianos estarían avocados al abandono familiar. Una situación real puesto que, por razones de diferente índole, muchos ciudadanos se ven obligados a cambiar de ciudad sin poder llevarse con ellos a sus progenitores ya mayores. El abandono es una consecuencia de la política del hijo único que los Gobiernos chinos no supieron prever cuando la implantaron y cuya solución quieren hacer recaer sobre los hombros de aquellos que no son más que el fruto de su gestión: los hijos únicos.

La situación demográfica actual del país también pone en peligro la creación de un sistema universal de seguridad social y de pensiones de jubilación, y un desequilibrio de sexos cada vez mayor. En una sociedad con preferencia por el varón, los abortos en función del sexo son corrientes. Los hijos únicos, además de ser obligados por la ley a cuidar de sus padres, se enfrentan a otro gran problema, el de buscar consorte. A comienzos de este año, uno de los think tanks más conocidos, la Academia China de Ciencias Sociales (CASS), reconoció que la política del hijo único impuesta a la población desde 1979 había creado un enorme desequilibrio entre hombres y mujeres, con implicaciones significativas para la estabilidad social del futuro. El informe de la institución gubernamental indica que en 2020 habrá 24 millones de varones en edad de casarse que no podrán hacerlo debido a la falta de mujeres. Según el mismo informe la relación hombres-mujeres es de 119/100 actualmente y puede llegar hasta un 130/100 en zonas rurales, donde los hijos varones son todavía más apreciados.

La evolución y consecuencias de la política demográfica en China sirven de aviso a Occidente donde el envejecimiento de la población también es notable. Aunque la política del hijo único no se ha implantado de una manera explícita, sí se ha impuesto de un modo indirecto en los últimos años penalizando económica, social y culturalmente a aquellas familias que tenían varios hijos y en especial a las madres.

fuente: Aceprensa

 

6 comentarios en “EL HIJO ÚNICO NO SOSTIENE A DOS PADRES”

  1. La educación sexual ¿favorece o limita los abortos y las enfermedades?

    Por Renzo Puccetti*

    ROMA.- “Continuando mi reflexión, no puedo dejar de mencionar otra amenaza a la libertad religiosa de las familias en algunos países europeos, allí donde se ha impuesto la participación a cursos de educación sexual o cívica que transmiten una concepción de la persona y de la vida pretendidamente neutra, pero que en realidad reflejan una antropología contraria a la fe y a la justa razón”.

    Este es el pasaje del discurso del Santo Padre dirigido al cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede – pronunciado en la Sala Regia el pasado lunes 10 de enero de 2011 – que ha suscitado críticas entre una parte de la sociedad y del mundo mediático.

    Una vez más, el Pontífice Benedicto XVI desafió a la cultura dominante y al circuito propagandístico que pretende reducir el amor a sexualidad y la sexualidad a genitalidad.

    Como su venerado predecesor, cuando toca estos temas, el Papa Benedicto XVI se encuentra frente a reacciones descompuestas y casi histéricas.

    En este contexto, algunos medios de comunicación acusaron al Pontífice de oponerse a la educación sexual en las escuelas, afirmando que las instituciones civiles italianas son demasiado sumisas al poder religioso.

    Se afirma de hecho que la educación sexual en las escuelas es un progreso y se pone como ejemplo lo que ha sucedido en Francia, Holanda o Suecia, señalando a esas experiencias como verdaderos modelos de civilización, de pluralismo y de cientificidad.

    ¿Pero eso es así?

    ¿Cuáles deberían ser los objetivos de este supuesto progreso educativo? Desde el momento en que se pide la opinión de representantes del mundo de la medicina, la educación enseñada a los niños y a los jóvenes en las escuelas debería servir para reducir las enfermedades de transmisión sexual, los embarazos no deseados y los abortos entre los jóvenes. ¿Para qué otra cosa debería el Estado pedir a los ciudadanos, ya asfixiados por los impuestos, más sacrificios económicos? ¿O se preferiría un simple reparto que transfiriera parte de los fondos escolares a favor de la “buena educación” sexual?

    En Inglaterra, hace algún tiempo, ya no sabiendo qué hacer ante el aumento de los embarazos y de los abortos entre menores de edad, se imprimió un folleto cuyo título era todo un programa: “Un orgasmo al día el médico te ahorraría”.

    El prestigioso British Medical Journal, con todo, había publicado en 2009 un estudio cuyos resultados no eran precisamente los esperados: analizando un grupo de 446 jóvenes en riesgo, los investigadores comprobaron que las chicas a las que se les había proporcionado un programa que contenía informaciones sobre la contracepción mostraban una tasa de embarazos tres veces y medio superior respecto a las coetáneas que no habían recibido las lecciones. Con una tasa de abortividad entre las jóvenes hasta los 19 años igual a 23, en Inglaterra la entidad correspondiente ha dado vía libre a la publicidad televisiva de las clínicas abortistas.

    En Francia, el país en el que el número de píldoras del día después vendidas el pasado año fue de 1.100.000 cajas, la nación en la que el 95% de las mujeres sexualmente activas que no desea un embarazo utiliza la contracepción, en su mayor parte a base de píldoras y DIUs, el país en el que hay 40 horas obligatorias al año de educación sexual, se practicaron 213.382 abortos en 2007, con una tasa de abortividad entre las chicas de 15-19 años igual al 15,6.

    En Suecia, país en el que la asociación para la educación sexual fue fundada en 1933 por la feminista Elise Ottesen-Jensen, donde en 1945 apareció el primer manual para la educación sexual dirigido a los profesores, donde en 1955 la educación sexual en las escuelas se hizo obligatoria, en el país de los vikingos donde desde la más tierna edad se enseña a practicar con el látex vulcanizado en los condom’s days, ¿cuál es la tasa de abortos entre los jóvenes?
    “Sólo”, se dice por decir, 22,5, tres veces más alto respecto al registrado entre las mismas edades en Italia, para las que en el último informe se comprobó un 7,2, a pesar de que los “pobres” jóvenes italianos se ven obligados a informarse por los amigos, por Internet y, pensad qué oprobio, incluso por sus padres. Los datos de Holanda, donde en la escuela existe el programa Long Live Love para los chicos de al menos 13 años, no se alejarían mucho de los suecos.

    ¿Y en el plano de las enfermedades de transmisión sexual?

    Aquí los datos son más confusos y más difícilmente comparables, pero puede ser indicativo lo que recogía la Organización Mundial de la Salud respecto a la clamidia, un germen muy malicioso, causa a veces de esterilidad por infecciones no curadas, refiriendo la prevalencia en los años 90: Italia 2,7%, Francia 3,9%, Holanda 4,9%, Reino Unido 6,2%.

    ¿Entonces? Si estos son los resultados de la educación sexual en la escuela, quiero ser optimista y esperar que en Italia no se dé siquiera un céntimo a estas iniciativas, dejando que cada uno, según su propio grado de maduración, comience su propio recorrido de acercamiento al descubrimiento de una dimensión de lo humano grandiosa y poderosa.

    Al periodista Peter Seewald, Joseph Ratzinger en pocas líneas le indicó un error que al hombre post moderno le cuesta comprender: “Queremos apropiarnos incluso de la existencia humana por medio de la técnica, y hemos olvidado que hay problemas humanos originarios que no pueden resolverse a través de ella, sino que requieren un estilo y unas decisiones de vida”.

    Antes que de fe, es cuestión de realidad, de responsabilidad y, en el ámbito público, de inversiones apropiadas.

    * Renzo Puccetti es especialista en Medicina Interna y Secretario de la asociación “Scienza & Vita” de Pisa y Livorno (Italia).

    [Traducción del italiano por Inma Álvarez]

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  2. “Twiblings”, la última “novedad” en procreación artificial Mellizos nacidos de vientres diferentes con cinco días de diferencia
    PORTLAND
    Los pequeños Violet y Kieran son un par de mellizos que hoy tienen 15 meses. Nacieron con cinco días de diferencia. Con el mismo material genético pero gestados en vientres diferentes.

    Como el caso es tan extraño, no hay palabras para llamarlo. Por ello se ha acuñado el término twiblings, una combinación de las palabras twin (mellizos) y sibling (hermano). La historia de estos hermanos fue difundida recientemente en la revista dominical del periódico The New York Times.

    Melanie Thernstrom contrajo matrimonio a los 41 años con Michael Callahan, cinco años menor que ella, en la ciudad de Portland (Oregón, Estados Unidos), luego de haberse graduado en Harvard y haber tenido una carrera exitosa.

    Pese a su avanzada edad no quería dejar de vivir la experiencia de ser madre. Intentó concebir de manera natural pero no pudo. Luego trató por seis veces de hacerse una fertilización in vitro, pero los embriones morían prematuramente.

    El tema de la adopción lo descartó porque este procedimiento resulta cada vez más complicado en las mujeres mayores de 40 años: “cuando los padres Michael adoptaron a su hermana en 1970 había abundancia de bebés en Estados Unidos que necesitaban familias, pero el uso generalizado de métodos anticonceptivos, el aborto entre otros factores, han causado una baja de la oferta para los niños en adopción”, dice Melaine en el artículo de The New York Times.

    Fue así como decidió buscar una donante de óvulos. Insistían en tener mellizos pero sabían que el 60 % de ellos nacen de forma prematura y con riesgo de contraer más enfermedades. Por eso pensaron en tener dos hijos con dos años de diferencia pero al ver en la edad avanzada de Melanie para criarlos, concluyeron que lo mejor sería alquilar dos vientres para embarazar a las mujeres de manera simultánea con los óvulos de la donante y el esperma del Michael.

    Sobre el tema ZENIT consultó con el médico ginecólogo español Esteban Rodíguez Martín, portavoz de la asociación Ginecólogos por el derecho a vivir, quien asegura que estos procedimientos: “forman parte de las consecuencias de la ideología de género que se asumen como dogmas de fe de un progreso laicista”.

    “En estos casos todos”, prosiguió Rodíguez, “los agentes implicados buscan lo mismo; los técnicos encuentran el placer al satisfacer su deseo de reconocimiento y de negocio; los arredandores obtienen el placer con la excusa de un falso altruismo por el que serán pagados y; los arrendatarios obtiene el placer al satisfacer su deseo de descendencia creyendo que están contribuyendo a un progreso del que son pioneros que redundará en un bien social gracias a lo que ellos creen que es un sacrifico”.

    Esteban insistió en que los únicos sacrificados son “los seres humanos inocentes que han sido fabricados, seleccionados y manipulados comprados y vendidos, en función del interés de los que tienen el poder para utilizarlos como medio de satisfacer el instinto animal de placer-deseo”.

    “Donante” y “arrendatarias”

    Melanie Thernstrom y Michael encontraron a las implicadas en este procedimiento: la donante de los óvulos, (se le llama donante, aunque con el dinero que recibió compró un coche último modelo), una recién egresada residente en Califorina y, por medio de una agencia y una entrevista, a dos mujeres jóvenes que alquilaran sus vientres para gestar a las nuevas criaturas.

    Y fue así como eligió a Melissa Fowler, una enfermera entonces de 30 años, casada y con dos hijos y a Fie McWilliams, de 34, también casada y con tres niños. Sus respectivos esposos aprobaron el procedimiento y ellas les explicaron a sus pequeños hijos que el bebé que esperarían deberían entregarlo a otra familia una vez naciera. Melanie siguió de cerca los embarazos y les hizo algunas recomendaciones. Al nacer los niños, las arrendatarias se comprometieron a amamantarlos con su leche.

    A diferencia de muchas parejas que prefieren romper el vínculo con las mujeres que alquilan los vientres o donan los óvulos, ellos han querido conservar el lazo con todas las que han intervenido en el nacimiento de Violet y Kieran “Solo así es posible desmitificar el tema”, dicen los esposos.

    Esta decisión ha desatado una gran polémica por los lazos afectivos y la crisis de identidad que puede generar en los niños el llevar el material genético de una mujer, el haber sido gestado por otras dos y pero el haber sido ideados por una más, quien dice ser su madre y quien es la encargada de su crianza.

    Un hecho que según el doctor Rodíguez, anula la “especificidad y la individualidad” del ser humano, quien se diferencia de otro ser vivo “por una cualidad propia, exclusiva e inmaterial, y por tanto no genómica, que lo dota de capacidad racional, moral y espiritual, hasta Sócrates sabia esto”, afirma.

    Melanie cree que en la medida en que la tendencia se vuelva común los interrogantes se irán resolviendo. E insiste, en el artículo “En 20 años nadie va a decir que tuvo una hija gracias a una donación de óvulos. El escándalo ahora es porque la situación es novedosa”.

    Sobre el tema, la instrucción Dignitas Personae asegura que la Iglesia “considera que es éticamente inaceptable la disociación de la procreación del contexto integralmente personal del acto conyugal”, debido a que la procreación humana “es un acto personal de la pareja hombre-mujer, que no admite ningún tipo de delegación sustitutiva”.

    La fecundación in vitro trae un gran número de pérdidas de embriones “además de no estar en conformidad con el respeto debido a la procreación, que no se reduce a la dimensión reproductiva– contribuye a debilitar la conciencia del respeto que se le debe a cada ser humano”.

    La Dignitas Personae insiste en la legitimidad del deseo de la pareja de tener un hijo y comprende los sufrimientos que trae el problema de la infertilidad, pero señala en que este deseo “no puede ser antepuesto a la dignidad que posee cada vida humana, hasta el punto de someterla a un dominio absoluto” y enfatiza en que “el deseo de un hijo no puede justificar la “producción” del mismo, así como el deseo de no tener un hijo ya concebido no puede justificar su abandono o destrucción”.

    Por Carmen Elena Villa

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  3. Aunque las mujeres prefieren el parto natural aumentan los casos de cesáreas
    AGENCIA CYTA – INSTITUTO LELOIR

    A pesar de que en las últimas tres décadas se ha registrado un marcado aumento de la práctica de cesáreas, un estudio que evaluó la preferencia de casi 20 mil mujeres de diferentes países concluye que sólo el 16 por ciento preferiría la cesárea al parto natural. Los resultados del trabajo, realizado por investigadores argentinos, fueron publicados en el British Journal of Obstetrics and Gynaecology.

    Una investigación en la que se resumió la preferencia de 19.403 mujeres incluidas en 38 estudios de investigación, estima que sólo un 16 por ciento de ellas preferiría una cesárea antes que un parto vaginal. El trabajo -cuyos resultados fueron publicados en la edición de diciembre de British Journal of Obstetrics and Gynaecology, una revista internacional de Obstetricia y Ginecología- fue realizado por profesionales del Departamento de Investigación en Salud de la Madre y el Niño del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS).

    “Nuestro objetivo principal fue hacer un análisis de todos los estudios publicados en revistas científicas que evaluaran la preferencia de las mujeres por la cesárea como vía de parto. Se recurrió a un método que se denomina ‘revisión sistemática’”, explicó a la Agencia CyTA una de las autoras del estudio, la doctora Agustina Mazzoni, médica gineco-obstetra e investigadora del Departamento de Investigación en Salud de la Madre y el Niño del IECS. Y agregó: “Esta metodología consiste en identificar y seleccionar todas las investigaciones publicadas sobre un tema determinado (que en este caso era la preferencia de las mujeres por la cesárea) y evaluar críticamente el material.”

    En la revisión se incluyeron 38 estudios: 10 de América Latina, 16 de América del Norte, 12 de Europa, 7 de Asia, 1 de África y 2 de Australia. Los países de América Latina que tenían estudios publicados sobre la preferencia de las mujeres por la cesárea fueron Brasil y Chile (con 8 y 2 estudios respectivamente). “No se hallaron estudios publicados sobre el tema en Argentina. Los estudios incluidos fueron llevados a cabo entre 1987 y 2009”, indicó Mazzoni.

    En la mayoría de los estudios – cuyo análisis fue publicado en la mencionada revista científica – se emplearon encuestas, que con distinta metodología evaluaban en forma cuantitativa la preferencia por la cesárea. De los 38 estudios, 23 utilizaron encuestas denominadas auto-administradas, es decir, se entregaron a mujeres para que ellas las respondieran por escrito sin la intervención de ninguna otra persona. Otros estudios evaluaron la preferencia a través de encuestas telefónicas o encuestas realizadas por un entrevistador. “El total de mujeres incluidas en estos 38 estudios fue de 19.403. Cabe mencionar que dicha población incluyó a mujeres en distintas situaciones: algunos estudios encuestaron a mujeres embarazadas, otros a mujeres luego del parto y otros a mujeres no embarazadas”, explicó Mazzoni.

    El análisis final del total de estudios arrojó como conclusión que sólo un 16 por ciento de las mujeres prefiere una cesárea antes que un parto vaginal. “Dos factores resultaron significativos en la preferencia de las encuestadas: los ingresos económicos y el antecedente de una cesárea. En este sentido, la preferencia por cesárea en las mujeres que viven en países de medianos ingresos es de 22 por ciento versus el 12 por ciento en las mujeres de países de altos ingresos. Por otro lado, las mujeres que ya tenían una cesárea anterior mostraron una preferencia por este tipo de intervención del 29 por ciento, versus el 10 por ciento en las mujeres sin antecedentes de cesárea”, destacó Mazzoni.

    Alta tasa de cesáreas en la región

    No se conocen las causas de las diferencias en las preferencias de mujeres de países de medianos y altos ingresos. “Existen distintas hipótesis, pero ninguna de ellas ha sido probada”, afirmó Mazzoni. Y continuó: “En relación con las mujeres con cesárea anterior, en mi opinión, es probable que al ser mujeres que ya pasaron por la experiencia de una cesárea (y sobre todo si el resultado fue bueno) tiene una mayor preferencia por este tipo de parto. También al tener ya una cesárea muchas mujeres creen que no pueden tener un parto vaginal y por este motivo ante la pregunta responden que prefieren cesárea.”

    Si se toma en consideración que la conclusión de la revisión es que sólo una minoría de las mujeres prefiere una cesárea como vía de parto, “se deduce que las creciente tasa de cesárea que tienen los países de ingresos medianos y altos están vinculadas a otros factores y no a la preferencia de las mujeres”, subrayó Mazzoni. Y agregó: “América Latina tiene una tasa de cesáreas del 29 por ciento, siendo la región con tasa más elevada del mundo. La tasa de cesáreas en la Argentina es del 35 por ciento, pero con grandes diferencias entre el sector público (entre 25-30 por ciento) y el sector privado (entre 45-50 por ciento) según un estudio realizado por la Organización Mundial de la Salud en ocho países de América Latina en el 2005. En la actualidad no hay evidencia de ninguna intervención que haya sido efectiva para disminuir la tasa de cesáreas.”

    Si bien hay indicaciones médicas para la realización de una cesárea, un significativo porcentaje de los procedimientos de ese tipo que se realizan son innecesarios. “Existen múltiples motivos que influyen en el incremento de la tasa de cesáreas, por ejemplo, cambios en la actitud de los proveedores de salud y cambios de las mujeres hacia la toma de riesgos percibidos asociados al parto vaginal, menor entrenamiento de los obstetras en la atención de partos complicados, la posibilidad de ligar las trompas (en algunos casos se aprovecha la intervención quirúrgica para realizar una ligadura), menos partos vaginales luego de una cesárea (porque en algunos casos implica más riesgos) y la preocupación por las demandas legales que puedan originarse a raíz de complicaciones del parto”, destacó Mazzoni.

    ¿Y por casa…?

    Ante la falta de información sobre el tema en la Argentina, Mazzoni y sus colegas diseñaron un trabajo de recolección de información que en la actualidad se lleva a cabo en cuatro hospitales de Buenos Aires, dos públicos y dos privados. “Se evalúa la preferencia por la cesárea en mujeres en el tercer trimestre del embarazo, las razones de esta preferencia, las fuentes de información que las mujeres utilizan para formar su opinión sobre el tema, y los conocimientos que ellas tienen acerca de cuándo es necesario efectuar una cesárea. Se encuestarán a 400 mujeres que serán seguidas hasta el parto, donde se registrará la vía real de parto (vaginal versus cesárea). Los resultados estarán disponibles recién a fines de 2011”, puntualizó la especialista.

    No obstante, los autores del artículo publicado en el British Journal of Obstetrics and Gynaecology creen que una de las causas de la elevada tasa de cesáreas en la Argentina “es la actual organización del sistema de salud, basado en la atención de los partos normales por médicos obstetras, en lugar de parteras como en otros países”. Sobre este punto Mazzoni explica “que los países desarrollados occidentales que tiene la menor tasa de cesáreas y muy buenos resultados en salud (tal el caso de Suecia o Noruega, con un 17 por ciento de cesáreas ambos países, y el Reino Unido con 22 por ciento de cesáreas), tienen sistemas de atención públicos y basado en parteras. Por otro lado los gineco-obstetras están entrenados como cirujanos para la resolución rápida de problemas y complicaciones. Esto contrasta con lo que debiera ser la atención de los trabajos de parto, que en su gran mayoría evolucionan lentamente pero sin complicaciones.”

    Si bien no se hallaron estudios realizados en países de bajos ingresos económicos, los autores del trabajo encontraron que en los países de medianos ingresos (en su mayoría latinoamericanos) la preferencia por cesáreas es más alta que en los países de ingresos altos.

    “En las últimas tres décadas ha habido un marcado aumento del número de cesáreas en los países con ingresos medios y altos. Este dato no es menor porque gracias a nuestro estudio ahora sabemos que la cesárea no es precisamente el tipo de parto que prefiere la mayoría las mujeres”, concluye Mazzoni.

    Mazzoni y otros investigadores que realizaron el estudio -Nancy Liu, Ana María Bonotti, Alejandro Sánchez- fueron financiados por la Organización Fogarty, dependiente de los Institutos Nacionales de la Salud de los Estados Unidos. También participaron el doctor José Belizán, médico obstetra, del Departamento de Investigación en Salud de la Madre y el Niño del IECS y el doctor Fernando Althabe, médico obstetra y director del dicho departamento.

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  4. El cuarto género

    Alcanzada la proporción suficiente, se llega al quórum para proclamar sobre los géneros conocidos uno de nueva y populosa composición. Al femenino, masculino y el otro habría que incorporar el que, provisionalmente, podemos apellidar género provecto, el que reúne a la gente vieja, numerosa legión que consume, piensa y vota, aunque sea en ambulancia. Ahí los tenéis, por todos los rincones de Madrid.

    Formo parte de esa patética tropa, de la que nunca puede excluirse el empleo de la imaginación, que, aunque mortecina, sigue siendo refugio mental y teorema de nostalgias. Hemos retrocedido a la primera parte de las ansias del salaz trotaconventos y de forma vergonzante: la mantenencia. El afán de sobrevivir tasa el decaído apetito y raros son los viejos que todavía se anudan al cuello la servilleta con gula, remoto pecado capital que se ha ido retirando del gusto, degradado por la dentadura postiza.

    Me estoy refiriendo a los avanzados octogenarios, los que caminan por los 90 recibiendo, cada mañana, la incomparable recompensa de un sol que puede ser el último. Es terrible y un punto obscena la terquedad con que nos aferramos a la vida, cada vez con menos exigencias, con mayor conformidad, donde lo más temible es el dolor, ya que la decrepitud, en general, es despaciosa y la memoria describe un amplio arco que borra los años inmediatos. Suele instalarse en los tiempos gloriosos, donde nos vemos como extraños seres capaces de heroicas empresas que barajan y confunden la realidad y la fantasía.

    Muchos vivimos solos desde hace tiempo, ligados a los más hondos afectos familiares por las vías rápidas del teléfono o de Internet. Amamos de otra manera a los prójimos cercanos, con el doble temor de disgustarles y de que rompan la rutina que nos mantiene. Peinamos canas escasas, siguen creciendo las uñas y, si podemos, es preciso el concurso del pedicuro, porque la cintura ya no da para que podamos recortarlas por nosotros mismos. Nos gusta el verano, quizás porque libera de la obligación y necesidad de ponernos los calcetines. Los jóvenes que esto lean, si el disgusto no les ha hecho desviar la vista, quizás encuentran chocante que se vendan varios tipos de máquinas precisamente para ponerse los calcetines, algo sencillo, nunca fácil de manejar, pero que nos manumite de la humillación para solicitar ayuda. El aseo personal plantea nuevas cuestiones, resueltas con adminículos específicos que confiamos unos a otros en voz baja. Nos vamos pareciendo cada vez más, como los bebés son prácticamente iguales en el paritorio, con una incómoda diferencia: el compañero superviviente, el amigo del colegio, el vecino de los últimos tiempos, si es tonto será un viejo tonto, a veces temible, porque hay que soportarle, para que, en correspondencia, nos puedan aguantar a nosotros. Podría ser cierto el chiste del que refiere a la esposa el encuentro con un compañero de instituto: “He visto hoy a Fulano: gordo, calvo, decrépito, arrastrando los pies. Fíjate si estará estropeado que no me ha reconocido”. Vamos a sus entierros y asistimos a los monótonos funerales con la remota esperanza de que asistan a los que nos deparen, si es que algo hemos maquinado al respecto y pudiera importarnos un ardite.

    El egoísmo y la necesidad de la liberada gente joven ha rescatado a los abueletes como guardianes y cuidadores de los hijos pequeños. Antaño los mayores tenían su silla baja al sol, la escudilla en la mesa y una cama en el cuarto interior, pero continuaba el hilo afectuoso que venía de lejos. Ahora, según las posibilidades económicas, la elección se encuentra entre la residencia, a veces inhumana, y la explotación en las faenas domésticas. Hay un soterrado drama entre las antiguas costumbres heredadas y la permisividad y descuido actual en la educación y comportamiento de las criaturas, algo que no se trasluce cuando la cámara de televisión enfoca a una persona anciana que interrumpe la partida de mus o la tertulia de amigas para buscar a la gente menuda al cole o a la clase de taekwondo.

    Un sindicalista andaluz arriesgó la propuesta de que los abuelos cooperaran a la inminente huelga del 29 negándose a llevar a los nietos a la escuela. Propuesta tan estúpida que nos hace pensar que ahí se esconde un prometedor político al uso, pero que encierra cierto deliberado desprecio hacia quienes desempeñan una tarea las más de las veces ingrata y forzosa. Solo una arraigada costumbre y el concepto de obligatoriedad y amor al prójimo más cercano -sin hablar de la cortedad de las jubilaciones- han creado ese oficio no remunerado y de gran responsabilidad.

    A título personal, que imagino compartido, algo nos machaca a los apuntados a este cuarto género: “¡Hay que ver lo bien que anda usted de cabeza! Ya me gustaría encontrarme así a su edad”, cuando lo que a uno le encantaría es estar cuidado, mimado, soportado y medio inconsciente. Para eso, en términos generales, hay que tener bastante dinero. Como para todo bien y regocijo, caramba.

    Eugenio Suárez

    Periodista

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  5. Descenso de los nacimientos en EE.UU.

    La tasa de natalidad entre los adolescentes cae al nivel más bajo desde 1940

    En los Estados Unidos, los nacimientos han bajado en el curso de 2009. Lo demuestra un análisis preliminar publicado el 21 de diciembre pasado por el Centres for Disease Control and Prevention (CDC) [1] basado casi en su totalidad en los datos provenientes de los 50 Estados y del Distrito de Columbia (Whasington D.C)

    El informe revela que en el curso de 2009 nacieron 4.131.019 niños en los Estados Unidos, esto significa un descenso del 3% respecto al año anterior, que fueron 4.247.694. El dato supone el segundo descenso consecutivo de la tasa de fecundidad general (GFR en acronimo inglés), de 68,6 a 66,7 nacimientos cada 1.000 mujeres en el grupo de edad comprendido entre los 15 a los 44 años. La bajada ha afectado, sin embargo, a todos los grupos étnicos o raciales, incluso los ciudadanos de origen hispano. En este último grupo, en el que se registra un cuarto del total de nacimientos, la bajada ha sido de un 4%, es decir de 1.041.239 a 999.632 nacimientos.

    Como refiere Rob Stein en el Whasington Post (21 de diciembre de 2010), con una tasa de fertilidad igual a cerca de 2,01 hijos por mujer, en el 2009 la fecundidad americana ha sido, por segundo año consecutivo, inferior a la llamada tasa de reemplazo (2,1 hijos por mujer). Por primera vez en 35 años, sólo en 2006 y 2007 los nacimientos han superado al otro lado del océano esta fatídica tasa.

    Entre las mujeres del grupo de edad de los 20 a los 24 años, la tasa de natalidad registró en el curso de 2009 un declive del 7%, descendiendo de 103,0 nacimientos por cada mil mujeres a 96,3, es decir que supone el descenso más importante desde el 1973. Menos importante fue la disminución de la tasa de natalidad entre las mujeres del grupo de los 25 a los 29 años, de 115,1 en el 2008 a 110,5 el año pasado.

    También entre las mujeres de treinta años la tasa ha bajado: de 99,3 nacimientos cada mil mujeres en 2008 a 97,7 en el 2009; la tasa en las mujeres de entre 30 a 34 años es de 46,9 y de 46,6 entre las mujeres de 35 a 39 años.

    La tendencia es distinta entre las mujeres de 40 a 44 años. Aunque si se registra en esta categoría un ligero descenso del número de nacimientos (de 105,973 a 105,813), la tasa de natalidad aumentó de 9,8 nacimientos cada mil a 10,1, o sea el nivel más alto desde el 1967 (10,6). Se mantiene igual la tasa de nacimientos entre las mujeres de 45 a 49 años (que incluye también a las mujeres de 50 años en adelante): 0,7 nacimientos cada 1.000 mujeres, no obstante un aumento del numero de nacimientos (+4%) entre las mujeres de 50 años o más.

    Del informe se entiende también, que por primera vez desde el 1996 al 1997 el número de nacimientos entre las mujeres no casadas descendió en el transcurso de 2009, casi un 2% (de 1.726.566 a 1.693.850), aunque el porcentaje de nacimientos entre las mujeres solteras continúa aumentando, del 40,6% al 41%. Más de una quinta parte (el 21%) de niños nacidos fuera del matrimonio, en el 2009, corresponde a madres adolescentes, un dato que confirma la tendencia a la baja registrada en los últimos diez años (en el 1975 era más de la mitad, un 52%).

    El dato que hasta ahora ha suscitado un mayor debate es la fuerte disminución de la tasa de nacimientos entre las adolescentes: del 6%, el nivel más bajo desde 1940. Entre las jóvenes de 15 a 19 años la tasa ha descendido de 41,5 cada mil adolescentes durante 2008 a 39,1 el año pasado. El dato confirma la tendencia a la baja iniciada después del año récord que fue 1991, interrumpido sólo en el 2006 y en el 2007. Entre las menores del grupo de edad comprendido entre los 10 a los14 años, la tasa bajó sólo ligeramente, de un 0,6 a 0,5 cada mil, con todo es el nivel más bajo registrado.

    La pregunta que se formulan ahora los expertos es la siguiente: ¿qué ha provocado este declive? Según Sarah Brown, de la Campaign to Prevent Teen and Unplanned Pregnancies, la explicación reside en la crisis económica. “Muchas adolescentes viven con adultos con problemas económicos y ven a amigos y vecinos más mayores perder el trabajo y la casa” afirma Brown, entrevistada en el Washington Post. Una posición parecida asume Samuel Preston, profesor de Demografía en la Universidad de Pensilvania. “No habría pensado nunca- admitió- que los adolescentes se concienciaran del problema económico, pero quizás debemos cambiar nuestros estereotipos”.

    Otros están convencidos de que el motivo oculto de este descenso es la influencia que ejercen sobre los jóvenes programas de televisión como “16 and Pregnant”, retransmitido por primera vez por la importante MTV en el 2009, y también el acceso a medidas anticonceptivas.

    “Aunque son datos preliminares, parece que un uso mejorado de los anticonceptivos está fomentando el descenso de nacimientos entre las adolescentes”, sostiene John Santelli, de la Mailman School of Public Health de la Universidad de Columbia de Nueva York.

    Hay otro posible factor o elemento explicativo, que según Michael J. New, profesor asistente de Ciencias Políticas de la Universidad de Alabama e investigador en el Witherspoon Institute de Princeton, en Nueva Jersey, ha reciido “como siempre” una “escasa” atención de parte de casi todos los medios en sus análisis del descenso: el impacto de programas de educación sexual basados en la “abstinencia” y en la moderación en el comportamiento sexual (National Review Online, 28 de diciembre de 2010).

    De los beneficios de los llamados programas “abstinence only” está convencida Valerie Huber, de la National Abstinence Education Association, que habla de la capacidad de adhesión que tiene el mensaje de la abstinencia entre los jóvenes. Según Huber, entrevistada en el Whasington Post, el informe “demuestra que los comportamientos de los jóvenes reflejan cada vez más lo enseñado en un buen programa de educación para la abstinencia”. De la misma opinión es Jeanne Monahan, del Family Research Council. Hablando siempre con el Whasington Post, Monahan teme que el gobierno deje de dar fondos a este tipo de programas, como hace la administración Obama-, y ésto podría revertir la tendencia en los años venideros.

    Al final, queda una pregunta clave: ¿el aborto ha jugado un papel crucial y este descenso de la natalidad?

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  6. China castigará a los hijos adultos que no visiten a sus padres ancianos

    Debido a la política del hijo único, el porcentaje de personas de la tercera edad es cada vez mayor,

    China, un país donde durante milenios los más mayores en las familias eran venerados por tradiciones religiosas, prepara una reforma legal que podría castigar a los hijos adultos que no visiten a sus padres ancianos, según informa el oficial ‘China Daily’.
    La introducción de este delito se estudiará en la reforma de la Ley de Protección de los Derechos e Intereses de los Ancianos, creada en 1996, señalaron fuentes del ministerio de Asuntos Civiles, uno de los encargados en redactar la propuesta de enmienda.
    La reforma de la ley, de aprobarse, señala en uno de sus epígrafes que “los familiares no han de ignorar o aislar a los mayores, y deben visitarlos frecuentemente si no viven bajo el mismo techo”, ofreciendo la posibilidad de llevar casos ante los tribunales si no se respeta esta obligación.
    El cambio legal es importante en un país donde, debido a la política del hijo único, el porcentaje de personas de la tercera edad es cada vez mayor, un envejecimiento demográfico que amenaza con causar problemas económicos al gigante asiático.
    Según cifras de 2009, en China hay 167 millones de personas mayores de 60 años, muchas de ellas viviendo solas, en un país donde los asilos para ancianos son escasos.
    En China, donde el sistema de seguridad social cubre a sólo una pequeña parte de la población y no hay una red de asistencia social, la reforma de la ley podría intentar cubrir estas carencias, según ‘China Daily’.
    No obstante, señala el rotativo, también simbolizará un esfuerzo para restaurar los valores familiares en la sociedad china, que ha pasado de una tradicional veneración de los más mayores, por la herencia del confucionismo, al olvido a muchos de ellos, debido a una sociedad más individualista y materialista.

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