EL $IDA

  • por Lourdes Peralta

“Es peligroso tener razón cuando el gobierno está equivocado” (Voltaire)

Hoy es el Día Internacional de la lucha contra el Sida. Recientemente los medios masivos hicieron su festín con una partecita de la extensa entrevista al papa Benedicto XVI, publicada bajo el título “Luz del Mundo”, hecha por el ex comunista convertido al catolicismo Peter Seewald, periodista y escritor alemán, quien ha calificado de ridículo que los periodistas hablen solo de los condones. Como era de esperar, lo dicho por el Papa fue interpretado según ciertos intereses, ayudados por la ciencia y la tecnología sectoriales.

El tema del condón está muy relacionado al sida, enfermedad tomada seguramente por buena gente, pero lastimosamente también por grupos a los que no les interesa la vida. Las grandes farmacéuticas multinacionales están de parabienes y son las que más batallan para amoldar las palabras papales a sus cajas registradoras.

Para nosotros el tema pasa por una (otra más) batalla campal entre creencias religiosas y defensas hedonistas: si somos buenos o malos, decentes o indecentes, formados o ignorantes. Atacar la promiscuidad sexual no ayuda a ver la realidad completa. Veamos además otras aristas. Por ejemplo, la Dra. Gao Yaojie, símbolo de la lucha contra el sida en China, denunció valientemente que el comercio de la venta ilegal de sangre es una de las principales causas de propagación de la infección. En el 2007 Hillary Clinton, desde Washington (EE.UU.), la premió con el Vital Voices Global Women’s Leadership de Derechos Humanos.

¿Pero es posible erradicar el sida si por otro lado lo reproducen?

La siempre abusada Africa ha recibido las grandes ofertas de bajar la tasa de mortalidad causada, según se dice, por el sida. En aquellas tierras la enorme pobreza e incapacidad de exámenes de rigor para diagnosticar la causa viral hace que cualquier enfermedad sea diagnosticada como sida; aunque suene chistoso, hasta por accidentes de tránsito hay casos anotados como “demencia asociada al VIH”. En los países del llamado Tercer Mundo se utiliza solamente el Test de Elisa para la detección del sida.

Pero hay investigaciones que dicen que dentro de este test todos damos positivo.    Recordemos que la industria del sida (análisis, detección, tratamientos) es la que produce más dinero después de las armas y el narcotráfico. Uno de los principales nombres asociados al poder farmacéutico es el de Donald Rumsfeld, ex Srio. de Defensa del gobierno de G. W. Bush. (¿No era este hombre el mismo relacionado a la gripe porcina?).

Aquí en Paraguay, el último caso sabido de la niña (7 años) contagiada de sida fue otro crudo ejemplo de que no sabemos en manos de quiénes estamos.

La medicina tiene incluso profesionales que no comprenden –o no quieren hacerlo– las tinieblas del caso. Por fortuna en el mundo entero hay científicos que están buscando otros caminos a la “versión oficial” sobre el sida, hay médicos que quieren cortar el lazo con las empresas que se vienen beneficiando de esto hace más de 20 años. ¿De qué manera se benefician? Midiendo la eficacia y el alcance del producto de acuerdo al dinero que se paga.

Los comunes –aun los que tienen algún caso en la familia– no logramos ver el problema en profundidad. Hoy también es el Día Internacional de la Seguridad Informática, donde una de las recomendaciones es “actualizar siempre nuestro antivirus”. Muy oportuno.

Aprovechemos estas fechas para entrar sin miedo a Internet y buscar distintos puntos de vista sobre los temas globales de moda. La peor enfermedad es la indiferencia, sabiamente se dijo.

10 comentarios en “EL $IDA”

  1. SIDA. La persona, en el centro de todo tratamiento
    Monseñor Zimowski: “Hay una enfermedad social y moral”
    Más solidaridad por parte de los países ricos con respecto a los más pobres que no tienen acceso a los medicamentos, asunción de responsabilidad de cada uno en las relaciones de naturaleza sexual y mayor cercanía a los enfermos de SIDA que viven la vergüenza de la estigmatización.

    Esta era la petición de expertos, médicos y representantes eclesiales que se reunieron en Roma, el 27 y 28 de mayo, para debatir sobre el VIH, su difusión en el mundo, y las hipótesis de lucha adoptadas en los cinco continentes.
    Son sesenta millones los contagiados por el virus en los últimos treinta años, más de treinta millones de muertos por la enfermedad en el mismo periodo, 2 millones y 600.000 los infectados en 2009 y un millón y 800.000 los fallecidos.
    Son las cifras sobre la difusión de la infección, signo de una emergencia ante la que la Iglesia ha hecho, y continua haciendo, mucho por encontrar una respuesta a través de 117.000 estructuras sanitarias que comprenden desde un escaso dispensario en la jungla hasta un policlínico de vanguardia en las grandes ciudades.
    “Sería, sin embargo, ridículo limitarnos a considerar los aspectos “numéricos”, aunque importantes, de esta obra de asistencia”, explica en el transcurso de la conferencia el cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado vaticano.
    “Una parte esencial de la contribución ofrecida por la Iglesia en esta lucha, de hecho, está en el plano de construcción de aquel “capital invisible”, sin el cual quedaría privada de una eficacia duradera y de las mejores redes de asistencia sanitaria”.
    Se refiere a la importancia que reviste la educación, impartida por la Iglesia católica, en la superación de los prejuicios para que se pueda tratar a los contagiados por el virus “como a personas dotadas de una dignidad inalienable”.
    “La infección del VIH/SIDA -dijo monseñor Zygmunt Zimowski, del Consejo Pontificio para los Agentes Sanitarios- no pude ser reducida sólo a una patología somática inmunitaria, que hay que tratar con antiretrovirales. Es una enfermedad social y moral que exige un tratamiento a todos los niveles”.
    “El SIDA revela un desorden profundo, antropológico y moral, que tiene que ver no sólo con el comportamiento sexual de la persona que transmite el virus -aclaró Zimowski-, sino con el tipo de relaciones interpersonales implicadas en la difusión de la epidemia”. Un comportamiento, como el que tienen las personas que transmiten la infección, caracterizado por la “irresponsabilidad”.
    “Hasta que este desorden no reciba atención por parte de los responsables de las luchas contra la epidemia del SIDA”, sosteniendo la tesis de que la demanda era una elección privada y como tal no está sujeta a juicios de los demás, “la epidemia -recuerda el presidente del dicasterio vaticano- permanecerá en la población”.
    Al contrario, la prevención de la transmisión sexual del virus “se hace en una perspectiva y en el contexto de una lucha total y global -concluye-, no limitada, por tanto, al también importante aspecto médico-sanitario”.
    De la misma opinión es Stefano Vella, director del departamento del Fármaco en el Instituto Superior de Sanidad: “El futuro está en la integración de los tratamientos -explica- Es necesario pensar en la salud en términos globales, en la base tiene que estar la voluntad de combatir la desigualdad de los tratamientos”. Porque si es verdad, como recuerda también el responsable europeo para la Sanidad y la Política de los Consumidores John Dalli, que hoy más de seis millones de personas reciben el tratamiento con antiretrovirales para la infección de VIH y además es verdad que lucha no está terminada.
    “Hay 10 millones de personas esperando el tratamiento -aclara Michael Sidibè, Secretario general adjunto de la ONU y Director ejecutivo de UnAids- y su vida depende de un hilo”. Es verdad que hay un descenso de contagios pero “no es el momento de la autocomplacencia, y si estamos destruyendo la trayectoria de la epidemia se debe a un cambio en la propagación de la enfermedad”, ya que apunta “a la mejora de las prácticas sociales y al papel de los valores y de la familia”.
    Responsables de este cambio son sobre todo los jóvenes, capaces de “negociar su sexualidad de manera responsable”, como también la investigación científica además de una inversión mayor. “Hace menos de diez años -explica Sidibè- podíamos contar con 400 millones de dólares, hoya hablamos de 70 millones de dólares”.
    De aquí que se solicite, desde la mesa de la conferencia, a los países industrializados un renovado empuje de solidaridad hacia los estados cuyas poblaciones no consiguen acceder ni siquiera a los tratamientos primarios, necesarios para salvar la vida y no morir, por estos dólares que faltan, de malaria o de tuberculosis.
    En esta nota triste, el cardenal Bertone recuerda un fragmento del telegrama que el Beato Juan Pablo II dirigió a los participantes a la Conferencia “La Iglesia católica y el reto del VIH/SIDA” del 1999, donde Wojtyla, hablando de las víctimas de la infección, hizo un llamamiento “a la generosidad fraterna de tantos hombres y mujeres de buena voluntad movidos por el ejemplo del Buen Samaritano a socorrer, con medios adecuados, a estos enfermos, haciéndose cargo de ellos” del mejor modo y más humano posible”.
    Por Mariaelena Finessi.

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  2. COMUNICADO DE PRENSA

    El Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, describe las nuevas recomendaciones para alcanzar los objetivos de 2015 relacionados con la respuesta al Sida

    En preparación para la reunión de alto nivel de junio, el informe de progresos presenta un panorama de los esfuerzos necesarios para ayudar a los países a lograr el acceso universal a los servicios de lucha contra el VIH, así como la visión de cero nuevos casos de infección por el VIH, cero discriminaciones y cero muertes relacionadas con el sida.

    NAIROBI, 31 de marzo de 2011 — A 30 años del inicio de la epidemia de sida, las inversiones en la respuesta frente a esta enfermedad están dando resultados, según un nuevo informe dado a conocer hoy por el Secretario General de las Naciones Unidas, el Sr. Ban Ki-moon. El informe, titulado Unidos por el acceso universal: hacia el logro de cero nuevos casos de infección por el VIH, cero discriminaciones y cero muertes relacionadas con el sida, destaca que la tasa mundial de nuevos casos de infección por el VIH está disminuyendo, el acceso al tratamiento está aumentando y el mundo ha hecho progresos importantes en la reducción de la transmisión maternoinfantil del VIH.

    Entre 2001 y 2009, la tasa de nuevos casos de infección por el VIH en 33 países, incluidos 22 del África subsahariana, disminuyó en al menos 25%. A fines de 2010, más de 6 millones de personas recibían tratamiento antirretrovírico en los países de bajos y medianos ingresos; y en 2009, la cobertura mundial de servicios de prevención de la transmisión maternoinfantil del VIH superó por primera vez el 50%.
    Sin embargo, a pesar de los logros recientes, el informe subraya que los beneficios son frágiles. Por cada persona que inicia el tratamiento antirretrovírico, dos se infectan con el VIH; y todos los días, 7 000 personas se infectan, entre ellas 1 000 niños. Las infraestructuras nacionales débiles, los déficit de financiación y la discriminación contra las los grupos de población vulnerables están entre los factores que siguen obstaculizando el acceso a los servicios de prevención, tratamiento, atención y apoyo relacionados con la infección por el VIH.

    El informe del Secretario General se basa en los datos presentados por 182 países y proporciona cinco recomendaciones fundamentales que serán examinadas por los líderes mundiales en la Reunión de Alto Nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre el Sida, la cual se celebrará del 8 al 10 de junio de 2011.

    “En este momento crítico, los dirigentes del mundo tienen una oportunidad única para evaluar los logros y las deficiencias en la respuesta mundial al sida”, dijo el Secretario General de las Naciones Unidas, el Sr. Ban Ki-moon, en la rueda de prensa que tuvo lugar en la capital de Kenya. “Debemos tomar decisiones audaces que transformen radicalmente la respuesta al sida y nos ayuden a avanzar hacia una generación sin VIH.”

    “A 30 años del inicio de la epidemia, es imprescindible que hoy revitalicemos la respuesta para tener éxito en los años venideros”, dijo el Director Ejecutivo del ONUSIDA, el Sr. Michel Sidibé, quien acompañó al Sr. Ban Ki-moon en la presentación del informe. “Los avances en la
    prevención de la infección por el VIH y en el tratamiento antirretrovírico son considerables, pero tenemos que esforzarnos más para que la gente no se infecte: nunca antes había sido tan necesaria una revolución en la prevención de la infección por el VIH”.

    Rebecca Auma Awiti, una madre que vive con el VIH y que trabaja como coordinadora sobre el terreno con la organización no gubernamental Women Fighting AIDS en Kenya, relató su historia en la conferencia de prensa: “Gracias al movimiento para lograr el acceso universal, mis tres hijos nacieron sin VIH y yo puedo verlos crecer gracias a que tengo acceso al tratamiento”.
    Movilización para generar un impacto

    El informe contiene cinco recomendaciones del Secretario General de las Naciones Unidas para fortalecer la respuesta al sida:

     aprovechar la energía de los jóvenes para revolucionar la prevención de la infección por el VIH;
     reactivar los esfuerzos para lograr el acceso universal a la prevención, el tratamiento, la atención y el apoyo relacionados con la infección por el VIH para 2015;
     trabajar con los países para hacer más rentables, eficaces y sostenibles los programas de lucha contra el VIH;
     promover la salud, los derechos humanos y la dignidad de las mujeres y las niñas; y
     velar por la responsabilización mutua en la respuesta al sida para traducir los compromisos en acción.
    El Secretario General pide a todas las partes interesadas que apoyen las recomendaciones que figuran en el informe y las utilicen para cumplir seis objetivos mundiales:
     reducir a la mitad la transmisión sexual del VIH, por ejemplo, entre los grupos de población clave como los jóvenes, los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres y en el contexto del trabajo sexual; y prevenir las nuevas infecciones derivadas del consumo de drogas inyectables;
     eliminar la transmisión maternoinfantil del VIH;  reducir a la mitad las muertes por tuberculosis entre las personas que viven con
    el HIV;  asegurar el tratamiento antirretrovírico para 13 millones de personas;
     reducir a la mitad el número de países con restricciones en materia de entrada, estadía y residencia por motivos relacionados con la infección por el VIH; y
     garantizar el acceso igualitario a la educación para los niños que han quedado huérfanos y vulnerables debido al sida.
    Dado que la financiación internacional para la asistencia relacionada con la infección por el VIH disminuyó por primera vez en 2009, el informe alienta a los países a dar prioridad a la financiación de los programas de lucha contra el VIH, incluidos los países de bajos y medianos ingresos que tienen la capacidad de cubrir sus propios costos relacionados con el VIH. También subraya la importancia de la responsabilidad y rendición de cuentas compartidas para garantizar que haya suficientes recursos para la respuesta al sida en los próximos años.

    El informe y más información sobre la Reunión de Alto Nivel sobre el Sida pueden consultarse en: unaids.org/en/aboutunaids/unitednationsdeclarationsandgoals/2011highlevelmeetingonaids/

    Contactos
    ONUSIDA Ginebra | Sophie Barton-Knott | +41 22 791 1697 | bartonknotts@unaids.org ONUSIDA Nairobi | Saira Stewart | +41 79 467 2013 | stewarts@unaids.org
    ONUSIDA Nairobi | Esther Gathiri-Kimotho | +254 20 762 6718 | gathirikimothoe@unaids.org
    Departamento de Información Pública de las Naciones Unidas Nueva York | Vikram Sura | +1 212 963 8274 | sura@un.org
    Departamento de Información Pública de las Naciones Unidas Nueva York |Pragati Pascale | +1 212 963 6870 | pascale@un.org

    MENSAJES PRINCIPALES

    • El mundo está comenzando a reducir la propagación del VIH. Las inversiones en la respuesta al VIH están dando frutos.
    • Más de seis millones de personas tenían acceso al tratamiento antirretrovírico que salva vidas a fines de 2010, lo que representa un aumento respecto de los 5,2 millones a fines de 2009.
    • En 33 países, incluidos 22 del África subsahariana, la incidencia de la infección por el VIH disminuyó en al menos 25% entre 2001 y 2009.

    • Vamos en el buen camino para lograr una generación sin VIH.
    • La cobertura mundial con antirretrovíricos para prevenir la transmisión maternoinfantil del VIH superó el 50% en 2009.
    • Quince países (incluidos Botswana, Namibia, Sudáfrica y Swazilandia) han alcanzado el objetivo de al menos 80% de cobertura de los servicios de PTMI entre las embarazadas seropositivas.
    • Debemos eliminar la transmisión maternoinfantil del VIH para 2015.

    • Pese a los progresos realizados, los beneficios son frágiles. En este momento crítico —a 30 años del inicio de la epidemia y a 10 años del período extraordinario de sesiones de la Asamblea General sobre el VIH/SIDA (UNGASS)— se necesitan decisiones audaces para modificar radicalmente el futuro de la respuesta al sida. Esto significa:

    • aprovechar la energía de los jóvenes para revolucionar la prevención de la infección por el VIH;
    • reactivar los esfuerzos para lograr el acceso universal a la prevención, el tratamiento, la atención y el apoyo relacionados con la infección por el VIH;
    • trabajar con los países para hacer más rentables y eficaces los programas de lucha contra el VIH;
    • promover la salud y los derechos humanos de las mujeres y las niñas; y
    • hacer que la responsabilización mutua sea una piedra angular para lograr una generación sin VIH.

    MENSAJES AMPLIADOS

    • Tenemos que aprovechar la energía de los jóvenes para revolucionar la prevención de la infección por el VIH.
    • Hoy más que nunca es necesaria una revolución en la prevención de la infección por el VIH; los avances en el tratamiento antirretrovírico son considerables, pero ante todo tenemos que impedir que la gente se infecte.
    • Tenemos que abolir las leyes punitivas que obstaculizan el despliegue de respuestas eficaces al sida.
    • Por cada persona que inicia el tratamiento antirretrovírico hay dos casos nuevos de infección por el VIH.
    • Nuestro objetivo es reducir a la mitad, para 2015, la transmisión sexual del VIH entre los jóvenes, los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, los profesionales del sexo; y se previenen todas las nuevas infecciones por el VIH derivadas del consumo de drogas inyectables.

    • Debemos reactivar los esfuerzos para lograr el acceso universal a la prevención, el tratamiento, la atención y el apoyo relacionados con la infección por el VIH.
    • Se requiere un marco renovado para la solidaridad mundial a fin de lograr el acceso universal a la prevención, el tratamiento, la atención y el apoyo relacionados con la infección por el VIH para 2015; esto requerirá nuevas formas de pensar, dirigir y actuar.
    • Los avances del último decenio demuestran que los países pueden alcanzar sus objetivos en materia de acceso universal para 2015.
    • El número de defunciones por tuberculosis entre las personas que viven con el VIH deberá haberse reducido en 50% para 2015.

    • Debemos trabajar con los países para hacer más rentables y eficaces los programas de lucha contra el VIH.
    • Esto significa detener la trayectoria ascendente de los costos para producir programas más eficaces, eficientes y sostenibles.
    • Las respuestas nacionales al sida deben pasar de la gestión de crisis a la gestión del cambio, destinando recursos a medidas fundamentadas en pruebas científicas.
    • La financiación de la respuesta al sida es una responsabilidad compartida: las inversiones tanto de los países como de los donantes internacionales deben aumentar.

    • Las respuestas frente al VIH deben funcionar de manera concertada para fomentar la salud, los derechos humanos, la seguridad y la dignidad de las mujeres y niñas.
    • Los países deben prestar un paquete amplio e integrado de servicios para la infección por el VIH, la tuberculosis y la salud sexual y reproductiva, a fin de abordar las necesidades más amplias de las mujeres y niñas en materia de salud.
    • Menos de la mitad de los países proporcionan una partida presupuestaria específica para financiar los programas relacionados con el VIH dirigidos a las mujeres y niñas.

    • Tenemos que asegurar la responsabilización mutua en la respuesta al sida para traducir los compromisos en acción.
    • Los sistemas para vigilar la epidemia en los países deben actualizarse de modo que tengan en cuenta los nuevos compromisos y objetivos mundiales.

    Preguntas y respuestas

    • ¿Cuáles son las recomendaciones principales del informe?
    • El informe contiene cinco recomendaciones fundamentales para dar nuevo ímpetu a la respuesta mundial frente al sida, a saber, aprovechar la energía de los jóvenes para revolucionar la prevención de la infección por el VIH; reactivar los esfuerzos para lograr el acceso universal; trabajar con los países para hacer más rentables y eficaces los programas de lucha contra el VIH; promover la salud y los derechos humanos de las mujeres y niñas; y hacer que la responsabilización mutua sea una piedra angular para lograr una generación sin VIH.

    • ¿Cómo se determinará si estas cinco recomendaciones se aplican con éxito?
    La aplicación exitosa significará que en 2015:
    • se habrá reducido en 50% la transmisión sexual del VIH entre los jóvenes, los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, los profesionales del sexo; y se previenen todas las nuevas infecciones por el VIH derivadas del consumo de drogas inyectables;
    • se suministra tratamiento antirretrovírico a 13 millones de personas;
    • se habrán reducido en 50% el número de defunciones por tuberculosis entre las personas que viven con el VIH;
    • se habrá eliminado la transmisión maternoinfantil del VIH;
    • garantizamos el acceso igualitario a la educación para los niños que han quedado huérfanos o vulnerables debido al sida; y
    • se habrá reducido a la mitad el número de países con restricciones en materia de entrada, estadía y residencia por motivos relacionados con la infección por el VIH.

    • El ONUSIDA publicó su informe mundial en noviembre de 2010, ¿qué hay de nuevo en el presente informe?
    • El presente informe proporciona para 2010 una nueva cifra para el acceso al tratamiento antirretrovírico en los países de bajos y medianos ingresos. A fines de 2010, más de seis millones de personas tenían acceso al tratamiento antirretrovírico que salva vidas, lo que representa un aumento respecto de los 5,2 millones a fines de 2009.
    • El informe se basa en la edición de 2010 del Informe de ONUSIDA sobre la epidemia mundial de sida y proporcionar recomendaciones concretas para revitalizar la respuesta al sida, de cara a la próxima reunión de alto nivel sobre el sida de las Naciones Unidas, que se celebrará en junio.
    • El informe proporciona un marco para alentar a los Estados Miembros a abordar los componentes específicos de sus respuestas nacionales al sida para ayudar a cumplir los objetivos de acceso universal y apoyar el cumplimiento de los ODM.

    • ¿Se está pidiendo a los Estados Miembros que aumenten los recursos que destinan a la respuesta al sida, a pesar de que muchos no están en la situación económica para hacerlo?
    • La financiación de la respuesta al sida es una responsabilidad mutua; este informe hace un llamamiento a los Estados Miembros y a todos los asociados que participan en la lucha contra el VIH para que forjen una nueva estrategia de cooperación y establezcan un sentido de propiedad y una responsabilización mutua más amplios.
    • Los compromisos de financiación de los donantes internacionales deber ser previsibles y las inversiones nacionales en los programas de lucha contra el VIH en los países de bajos y medianos ingresos deben aumentarse.
    • Los nuevos poderes económicos y políticos tienen que asumir la parte que les corresponde de la responsabilidad en el liderazgo internacional y regional para la respuesta al sida.

    • ¿De qué manera este informe respalda la estrategia mundial del Secretario General para las mujeres y niñas?
    • Se pide a los Estados Miembros que presten paquetes amplios e integrados de servicios para la infección por el VIH, la tuberculosis y la salud sexual y reproductiva que van más allá del VIH, a fin de abordar las necesidades sanitarias más amplias de las mujeres y niñas. Esto se sustenta en las medidas fundamentales descritas en la Estrategia Mundial para las Mujeres y Niñas.
    • El informe de progresos reitera la importancia de velar por que las respuestas nacionales atiendan las necesidades de las mujeres y niñas específicamente relacionadas con la infección por el VIH.

    • ¿En qué punto están los países en cuanto al cumplimiento de sus objetivos de acceso universal?
    • Aunque es poco probable que la mayoría de los países hayan cumplido sus objetivos de acceso universal para 2010, los avances del último decenio demuestran que el acceso universal es posible y que es fundamental para lograr una generación sin VIH.
    • Tenemos que insistir en la responsabilización mutua para lograr el acceso universal mediante el mejoramiento de los métodos y las herramientas que los países tienen a su disposición para vigilar y medir sus avances en el cumplimiento de los objetivos de acceso universal; esta es una de las recomendaciones que figuran en el informe de progresos.

    • ¿Qué sería deseable conseguir en la reunión de alto nivel?
    • En este momento crítico de la respuesta al sida —a 30 años del inicio de la epidemia y a 10 años del UNGASS— tenemos una oportunidad única para reconfigurar la respuesta al sida y así alcanzar la visión de ONUSIDA de cero nuevos casos de infección por el VIH, cero discriminaciones y cero muertes relacionadas con el sida.
    • Nos gustaría que los Estados Miembros se comprometieran en una nueva declaración sobre el VIH que establezca las estrategias que los países adoptarán para cumplir los objetivos descritos en este informe de progresos.

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  3. SOBRE EL RIESGO DE LA CRIMINALIZACIÓN DEL VIH
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    Ante el caso inédito en la Justicia paraguaya, que publicaran durante la semana pasada, y en el cual una joven mujer denunció ante la Fiscalía a su marido porque este le ocultó que “tenía sida” (sic) al casarse y la “contagió” (sic) y un agente del Ministerio Público presentó imputación por el hecho de lesión grave, se abre la puerta al hecho de la criminalización del VIH y sida.

    Cuando una persona se contagia de una enfermedad, lo hace sin poder evitarlo. Por citar un ejemplo muy sencillo, tenemos la gripe. Subimos a un colectivo, alguna de las personas tiene gripe y esta, ingresa sola a nuestro organismo sin poder hacer nada para evitarlo. La gripe es contagiosa.

    El VIH, a diferencia del ejemplo citado, se transmite. No puede viajar por el aire e ingresar a un organismo humano, debe ser arrastrado hacia el interior del mismo, se debe generar un intercambio de fluidos entre dos personas. Es necesario conocer qué fluidos del cuerpo humano pueden transmitir este virus y cuáles no. Fluidos tales como: saliva, sudor, orina o lágrimas no transmiten la infección, en cambio los fluidos transmisores son: los sexuales, la sangre y la leche materna.

    En el caso expuesto a la opinión pública, la demandante alega que el demandado tenía conocimiento desde antes de casarse en el año 2004 de ser una persona que vive con VIH/sida y que intencionalmente y de manera voluntaria “contagió” a la demandada de VIH. Motivo por el cual se lo imputa entonces por lesión grave. Más allá de la discusión al respecto de que si realmente el agente fiscal pudo comprobar que fue huésped original del virus su marido y no ella, o de demostrar que no adquirió en virus de otra forma, ya sea por otra relación sexual, por utilización de drogas (legales o ilegales) intravenosas compartiendo jeringas, o por algún hecho fortuito, lo que se debe discutir y analizar al respecto de la penalización de la transmisión voluntaria del VIH/sida va mucho más allá de lo jurídico; lo justo o injusto de algunos supuestos de penalización va a depender de matices sobre cómo se interpreta el contenido penal.

    Si observamos la discusión que se ha planteado en otros países al respecto, el debate se ha focalizado entre posturas que abogan por la criminalización de todo tipo de conducta que exponga a una persona al VIH/sida, por un lado, y posturas radicalmente opuestas a cualquier tipo de penalización, por el otro.

    Quienes apoyan la criminalización, lo hacen porque penalizan conductas que generalmente consideran amorales o impropias excluyendo algunos supuestos de transmisión involuntaria. Por otro lado, los que se oponen a la criminalización lo hacen más guiándose por reacciones pasionales que racionales, dejando de lado algunos supuestos que deben ser a todas luces constitutivos de delito, como la transmisión hospitalaria del VIH o aquellos escasos en donde hubiera una clara intencionalidad de causar el daño por parte del sujeto activo.

    Analizando nuestro Código Penal paraguayo, señala claramente como constitutiva del delito de lesión o lesión grave el daño a la salud del otro. La gravedad se constituye específicamente por la intencionalidad o la exposición voluntaria a la persona víctima en realizarle un daño.

    Considerar a la transmisión voluntaria de VIH como hecho que constituya una lesión grave sin un pormenorizado análisis nos expone innecesariamente al riesgo de promover el estigma y la discriminación de las personas que viven con VIH y sida, y a la evasión de la responsabilidad estatal frente a su compromiso social de sensibilizar y capacitar en educación para la salud, y en una efectiva y eficiente salud sexual y reproductiva.

    El análisis social que se debería promover respecto a este caso, debe resolver qué se entendería por exposición voluntaria, cómo medirían el riesgo, dónde queda el concepto de la corresponsabilidad en la prevención, dónde quedan las libertades individuales de compartir o no el diagnóstico, y de qué manera se mide la responsabilidad estatal de promover los tests preventivos de VIH y el acceso universal de la salud para toda la población.

    Andrés Vázquez

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  4. México: Más mujeres con VIH, menos atención para ellas

    Gladis Torres Ruiz (CIMAC)

    Las mujeres y niñas siguen siendo invisibilizadas en las políticas de prevención de VIH/Sida, ya que no consideran las necesidades reales de la población femenina, advirtió Alessandra Nilo, secretaria regional del Consejo Latinoamericano de Organizaciones que brindan servicios en SIDA (LACCASO).

    En entrevista con CIMACNOTICIAS durante la Consulta Regional y Reunión de Alto Nivel sobre Acceso Universal a la Prevención, Tratamiento, Atención y Apoyo Relacionados con el VIH, que se realiza en la Ciudad de México, la especialista afirmó que hay poblaciones especificas de mujeres que viven o son propensas a adquirir el virus y que no están siendo contempladas en las políticas de salud de la región.

    Esos grupos de mujeres son invisibilizadas cuando se les coloca en políticas públicas generales, por ejemplo en los programas de atención para personas usuarias de drogas, apuntó.

    “Ahí hay mujeres” con necesidades especificas pero se habla de personas en general, criticó y abundó que de igual manera sucede con las trabajadoras sexuales, las transgénero, quienes tienen necesidades especificas y de eso no se habla.

    Alessandra Nilo agregó que en América Latina las mujeres sólo tienen acceso a los tratamientos contra VIH/Sida “cuando son madres”, es decir se les brinda la atención a las embrazadas cuando llegan a los servicios de salud pública, pero qué pasa con las mujeres que no son madres, cuestionó.

    “Hace falta poner atención a esos grupos; hay cuestiones muy estructurales cuando pensamos en las discusiones de género que no se están contemplando en las políticas de salud, tal es el caso de la violencia sexual”, enfatizó.

    Agregó que “después de una gran lucha”, para esta reunión se logró que uno de los ejes fuera la situación de las mujeres y las niñas.

    En este sentido César Núñez, director regional del Programa Conjunto de Naciones Unidas sobre VIH/Sida (ONUSIDA) para América Latina (AL), señaló en entrevista que en este encuentro se abordará la problemática que enfrentan las mujeres y las niñas, así como sus necesidades específicas.

    Para el funcionario, “el tema de género es un tema transversal en la respuesta al Sida; cuando se habla de género se habla de hombres y de personas de la diversidad sexual, quienes presentan las tasas más altas de prevalencia”, expuso.

    Precisó que alrededor del mundo las mujeres siguen siendo las más afectadas, por la cantidad de africanas que tienen el virus. Advirtió que en AL hay un incremento de mujeres con VIH, lo que hemos llamado “feminización de la pandemia”, la cual se da por que los hombres con el virus se convierten en “puentes” de infección.

    El representante de la ONU consideró que en AL debe promoverse el uso del condón femenino.

    Mexicanas y VIH

    Antonio Izazola, director general del Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH/Sida (Censida), insistió que en el caso de México el porcentaje de mujeres que viven con el virus “es baja” y aseguró que se les está dando atención.

    Precisó que hasta diciembre del 2010 se registraron 225 mil personas viviendo con el virus, de las cuales 50 mil son mujeres.

    De acuerdo con datos oficiales, de las 220 mil personas portadoras de VIH en 2009 en México, 22.3 por ciento eran mujeres heterosexuales, la mayoría de entre 25 y 34 años de edad y su infección fue por transmisión sexual.

    En el informe nacional sobre VIH elaborado por la Secretaría de Salud (Ssa), el Censida, diversos sectores del gobierno, instituciones, sociedad civil y centros de estudios, se señala que la epidemia en el país es predominantemente sexual.

    La Consulta Regional y Reunión de Alto Nivel sobre Acceso Universal a la Prevención, Atención, Tratamiento, Apoyo y Cuidado en VIH/Sida es un encuentro técnico y político que tiene por objeto analizar la situación de la epidemia y la respuesta en relación al acceso universal en materia de VIH en AL, para desarrollar recomendaciones regionales y una ruta crítica sobre cómo alcanzar los objetivos de acceso universal para el año 2015.

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  5. La Universidad de Harvard da razón al Papa en la lucha contra el sida

    Estudio realizado tomando el caso de Zimbabue

    ROMA.- Un estudio de la Universidad de Harvard ha dado razón a la posición de Benedicto XVI sobre el sida, afirmando que un comportamiento sexual responsable y la fidelidad al propio cónyuge han sido factores que han determinado un drástico descenso de la epidemia del sida en Zimbabue.

    Lo explica en su última investigación Daniel Halperin, investigador del Departamento para la Salud Global y la Población de la Población de esa universidad estadounidense, que desde 1998 estudia las dinámicas sociales que provocan la difusión de las enfermedades de transmisión sexual en los países en vías de desarrollo, es decir, lo que más están golpeados por el flagelo del sida.

    Halperin ha utilizado datos estadísticos y análisis sobre el terreno, como entrevistas y focus group, que le han permitido recoger testimonios entre personas que pertenecen a los grupos sociales más pobres.

    La tendencia de diez años es evidente: desde 1997 a 2007 el índice de infección entre la población adulta ha descendido del 29 al 16 por ciento. Tras su investigación, Halperin no tiene dudas: la repentina y clara disminución de la incidencia del sida ha avanzado con “la reducción de comportamientos arriesgados, como las relaciones fuera del matrimonio, con prostitutas y esporádicas”.

    El estudio, publicado en PloSMedicine.org, ha sido financiado por la Agencia estadounidense para el Desarrollo Internacional, de la que ha sido consejero Halperin, y por el Fondo de las Naciones Unidas para la Población y el Desarrollo.

    “Con este estudio Halperin promueve una seria y honesta reflexión sobre las políticas hasta ahora adoptadas por las principales agencias de lucha contra el sida en los países en vías de desarrollo”, afirma el diario L’Osservatore Romano, al dar la noticia en su edición italiana del 26 de febrero.

    Según el estudio, es evidente que el drástico cambio de comportamientos sexuales de la población de Zimbabue “ha recibido ayuda de programas de prevención en los medios de comunicación y de proyectos formativos promovidos por iglesias”.

    Hace ya unos años Halperin se había preguntado cómo es posible que las políticas de prevención “más significativas hayan sido realizadas hasta ahora basándose en evidencias que resultan sumamente débiles”, es decir, la ineficacia de los preservativos.

    En definitiva, según el estudio de Halperin, es necesario “enseñar a evitar la promiscuidad y promover la fidelidad”, apoyando iniciativas que busquen construir en la sociedad afectada por el sida una nueva cultura. Como ha dicho Benedicto XVI, es necesario promover una “humanización de la sexualidad”.

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  6. Mirar al VIH a largo plazo*
    La Jornada
    Diário mexicano
    Por Peter Piot, Heidi Larson y Stefano Bertozzi**
    México DF, febrero 18 de 2011.
    En 2011, la epidemia de sida entrará a su tercera década. La respuesta global ha tenido grandes fallas pero también logros importantes. A pesar del progreso, el sida no se ha ido.

    Las últimas estimaciones de Onusida contaron 2.6 millones de nuevas infecciones el último año y 1.8 millones de muertes, y la enfermedad permanece como la principal causa de muerte en África Subsahariana. Las tasas globales también ocultan problemas locales, como nuevas olas de infección de VIH en Uganda y otros lugares de África, entre hombres gay de Europa Occidental, transmisión continua entre usuarios de drogas inyectables en la Ex Unión Soviética, y epidemias explosivas entre hombres que tienen sexo con hombres en toda Asia.

    En muchas sociedades la infección por VIH es ahora endémica. Gracias a la creciente disponibilidad de la terapia antirretroviral, el sida se ha convertido en una enfermedad crónica para quienes tienen la fortuna de acceder al tratamiento. Pero en 2009, sólo 36 por ciento de quienes lo necesitaban tuvieron acceso a esas drogas que salvan vidas.

    En ausencia de una cura y de una vacuna, es cada vez más obvio que el sida estará con nosotros por muchas décadas. Esto implica que necesitamos reemplazar la respuesta reactiva a corto plazo, por medidas proactivas a largo plazo. Especialmente en esta prolongada crisis, es importante considerar las implicaciones a largo plazo de las decisiones presupuestales a corto plazo.

    El reporte Sida: una perspectiva a largo plazo, publicado por la iniciativa aids2031 –un grupo de trabajo multidisciplinario-, hace una serie de recomendaciones.

    Primero, adaptar la estrategia. La prevención debe enfocarse a reducir nuevas infecciones. Los recursos deben concentrarse en las intervenciones más efectivas donde tienen mayor impacto, que es donde la mayoría de nuevas infecciones ocurren.

    Al mismo tiempo, la prevención no puede ser efectiva si los obstáculos legales y sociales evitan que alcance a quienes están en riesgo. Esto implica que campañas contra la discriminación, despenalizar las relaciones entre personas del mismo sexo o estrategias de reducción de daño para prevenir el VIH entre quienes se inyectan drogas debe ser una parte integral de los esfuerzos contra el sida.

    Segundo, incrementar la eficiencia. Necesitamos ser más efectivos con los recursos disponibles –desde optimizar el tratamiento hasta asegurar un manejo de programas más eficiente. Las prácticas empresariales deben emplearse para una retroalimentación rápida a nivel local, de forma que cada esfuerzo de prevención o de tratamiento sea mejor que el anterior.

    Tercero, prolongar los ciclos de financiamiento. No podemos seguir queriendo atacar un problema de largo plazo y un tratamiento de por vida con ciclos anuales de financiamiento. Los ciclos deben cambiar a 10 o 15 años, mientras los indicadores del programa cambian para medir el impacto a largo plazo, como nuevas infecciones y muertes, en vez de sólo ganancias de corto plazo.

    Cuarto, continuar innovando. Es crítico invertir en ciencia y tecnología. Además, mientras se mantiene el foco en la innovación, el cumplimiento de las metas necesita igual atención –evaluando qué funciona, qué no y por qué.

    Por último, renovar el liderazgo. Estamos consternados por que el liderazgo en sida está languideciendo. Éste ha hecho una diferencia crítica en múltiples niveles y todavía es necesario.

    Es crucial recordar que el sida sigue siendo una de las más grandes crisis de nuestro tiempo, habiendo matado cerca de 30 millones de personas desde 1981. Existe una urgente necesidad de tomar una perspectiva a largo plazo y hacer cambios firmes para que millones de personas más no mueran innecesariamente.

    [*Publicado en el número 175 del Suplemento Letra S del periódico La Jornada el jueves 3 de febrero de 2011. Enviado por Notiese.
    **Peter Piot es director y Heidi Larson es catedrática de la London School of Hygiene & Tropical Medicine. Stefano Bertozzi es director de VIH y TB de la Fundación Bill & Melinda Gates. Traducción y edición del artículo publicado en The Financial Times Limited 2010].

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  7. La búsqueda de una solución al sida Se pide un cambio de estrategia
    Por el padre John Flynn, L. C.

    ROMA. – La Iglesia católica es denostada con regularidad por su rechazo a respaldar el uso de condones en las lucha contra el aumento del VIH y el Sida. Esta no aceptación no es sólo una sabia enseñanza moral, sino que tiene también sólidos fundamentos científicos.

    Esta es la tesis de un libro publicado recientemente por el National Catholic Bioethics Center, con sede en Filadelfia. En Affirming Love, Avoiding AIDS: What Africa Can Teach the West (Afirmar el Amor, evitar el Sida: Lo que África puede enseñar a Occidente), Matthew Hanley y Jokin de Irala consideran por qué los esfuerzos para parar el virus VIH en África han tenido tan poco éxito y cómo esto está relacionado al haber confiado en los condones.

    Hanley ha sido consejero técnico de VIH/Sida para Catholic Relief Services hasta el 2008 y está especializado en la prevención del VIH. De Irala es vicedirector del Departamento de Medicina Preventiva y Sanidad Pública en la Universidad de Navarra, España.

    Los autores comienzan por observar que casi todas las instituciones occidentales que trabajan en esta área comparten la firme opinión de que deben ser una prioridad las estrategias de reducción del riesgo, como la promoción del uso del condón. Lo que denominan el AIDS Establishment se ha concentrado en los medios técnicos en vez de en un cambio de comportamiento.

    La excepción a esto ha sido el cambio en la política de Estados Unidos al adoptar la estrategia del ABC, siguiendo el éxito de Uganda al utilizar este sistema para tratar el Sida. La “A” es abstinencia, la “B” ser fieles, y la “C” el uso del condón.

    El libro defiende que son las dos primeras partes de esta estrategia las que son cruciales. De hecho, en cualquier lugar de África en que han bajado los índices de VIH ha sido el resultado de cambios fundamentales en el comportamiento sexual.

    Prevención

    Intentar que la gente modifique su comportamiento no sólo tiene más éxito sino que, añaden los autores, es un volver con sentido común al principio de la prevención primaria de la medicina. La prevención de la transmisión del VIH es urgente en zonas del mundo como África, donde hay graves dificultades a la hora de proporcionar un tratamiento médico adecuado.

    Hanley y de Irala hacen una comparación con el consumo de tabaco. Quizá una vez pareció poco realista cambiar una situación en la que el 75% de la gente fumaba, pero las autoridades sanitarias se embarcaron en campañas que cambiaran sus estilos de vida, con éxito.

    ¿Por qué entonces, se preguntan, cuando se trata de tabaco, colesterol, vida sedentaria y consumo excesivo de alcohol, las autoridades los consideran comportamientos que requieren un cambio pero el comportamiento sexual asociado con la enfermedad no?

    Un problema, asociado a la confianza en la reducción del riesgo a través de medio técnicos en vez de en cambios de comportamiento, es que puede llevar a lo que se denomina riesgo de compensación. Esto significa que los beneficios obtenidos a través de algo pensado para reducir el riesgo pueden verse anulados cuando la gente se vuelve descuidada en su comportamiento.

    Los autores apuntan a que sólo el cinturón de seguridad no es garantía de salvarse si alguien cree que puede conducir a más velocidad de la normal porque esté protegido por él; de igual forma, la promoción del condón puede llevar a que la gente piense que es seguro implicarse en una mayor actividad sexual.

    Esto es especialmente relevante en África, donde los estudios muestran que cuando un número importante de personas se implican en relaciones sexuales concurrentes, las oportunidades de infección son mucho más altas comparadas con las de comunidades donde la gente reduce sus relaciones múltiples. Un descenso en las relaciones sexuales múltiples es crucial para lograr una disminución del índice de VIH, afirman los autores.

    El mejor ejemplo de esto es Uganda, donde las tasas de infección con VIH han caído desde el 15% en 1991 hasta el 5% en 2001. Lo que ha traído esta radical variación ha sido un importante cambio en el comportamiento sexual, observa el libro.

    “Esta decisión enteramente racional de evitar el riesgo de una enfermedad fatal y traumática alterando el comportamiento ha salvado en última instancia millones de vidas”, añadían los autores.

    Uso del condón

    Aunque el índice de uso del condón en Uganda ha sido similar al de Zambia, Kenia y Malawi, el número de compañeros sexuales “no regulares” en Uganda ha descendido de modo significativo. Y aunque el porcentaje de VIH ha bajado en Uganda, no ha disminuido en los demás países.

    Uno de las razones detrás del éxito de la modificación de la conducta en Uganda, apuntan los autores, ha sido la labor de las monjas y doctores católicos. Un obispo anglicano y un obispo católico han estado también entre los primeros presidentes de la comisión del Sida del país.

    Desgraciadamente, en los últimos años el AIDS establishment ha ganado influencia en Uganda y el énfasis ha cambiado hacia la promoción del uso de condones. Esto ha sido acompañado de un incremento de la transmisión del VIH.

    Kenia, Tailandia y Haití son otros países a los que los autores hacen referencia para citar las evidencias de estudios que muestran cómo el cambio de comportamiento lleva a una reducción en los índices de transmisión del VIH.

    Por el contrario, en Sudáfrica, donde la promoción del uso del condón ha sido la prioridad principal, la persistencia de altos índices de parejas múltiples ha ayudado a mantener el nivel de infecciones de VIH en lo que los autores describen como una “incidencia alarmantemente alta”.

    La idea de la abstinencia no casa con facilidad con la cultura contemporánea, pero Hanley y de Irala apuntan que, aunque la fidelidad ha sido el factor más importante de éxito en África, la abstinencia también es importante.

    La abstinencia influye en el comportamiento futuro, sostienen, y cuanto más pronto inicia una persona la actividad sexual más parejas sexuales es probable que tenga a lo largo de su vida, aumentando así el riesgo de contraer VIH.

    El libro hace referencia a un estudio, llevado a cabo por la Agency of International Development de Estados Unidos, que consideraba las variables asociadas con el predomino del VIH en Benín, Camerún, Kenia y Zambia.

    Concluía que los únicos factores asociados con un menor predominio del VIH fueron un número reducido de parejas a lo largo de la vida (fidelidad), una iniciación sexual a mayor edad (abstinencia), y la circuncisión masculina. El estudio también descubrió que el estatus económico social y la utilización de condones no se asociaban a un menor predominio del VIH.

    A pesar de esta y otras evidencias presentadas en el libro, los autores señalan que los documentos sobre el Sida publicados por las Naciones Unidas describen el uso de condones como la tecnología más eficaz para la prevención del Sida.

    Sexualidad humana

    Aunque este debate sobre cómo tratar el VIH suele hacerse en lenguaje científico, Hanley y de Irala sostienen que es más una oposición entre dos posturas morales y filosóficas ante la sexualidad humana. De un lado está la tradición judeo-cristiana, que ve la sexualidad dentro de la institución del matrimonio. Esta tradición ha reconocido límites morales y la práctica del dominio de uno mismo como una forma de lograr la plenitud humana.

    En el otro lado está la cultura occidental moderna que exalta la libertad absoluta en la búsqueda del placer. Esto explica el porqué este posicionamiento conceptual busca medios técnicos para tratar las consecuencias indeseables de la actividad sexual.

    El 9 de junio el arzobispo Celestino Migliore, el observador permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas, dirigió un discurso a la Asamblea General sobre el tema del VIH/Sida.

    “Si se va a combatir el Sida de forma realista enfrentando sus causas más profundas y se va a dar a los enfermos el cuidado amoroso que necesitan, es necesario que proporcionemos a la gente algo más que conocimiento, capacidad, competencia técnica y herramientas”, afirmaba.

    Recomendaba que se dedicara más atención y recursos a apoyar una postura basada en valores en línea con la dimensión humana de la sexualidad.

    Lo que necesitamos, continuó, es una “evaluación honesta de las posturas pasadas que pueden haber estado basadas más en ideología que en ciencia y valores, y una acción decidida que respete la dignidad humana y promueva el desarrollo integral de todas y cada una de las personas de toda la sociedad”.

    Un llamamiento a que todos dejen a un lado sus prejuicios y nociones preconcebidas al afrontar este grave problema.

    [Traducción del inglés por Justo Amado]

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  8. Dios llora en la tierra
    Una visión africana de la Iglesia y el VIH Entrevista con el fundador de “AIDS Network” de Nairobi
    ROMA. – La Iglesia católica es quien más cuida en África a las víctimas del sida, y para los hombres, mujeres y niños africanos que sufren la enfermedad, la Iglesia no es sólo un organismo que presta servicios: es una Madre.
    Ésta es la impresión que comparte el padre jesuita Michael Czerny, fundador de African Jesuit AIDS Network.

    El sacerdote jesuita estableció esta red en el 2002 como un medio para ayudar a los jesuitas de África a afrontar el tema del VIH/Sida. Ahora el padre Czerny está en Roma, trabajando como asistente de uno de los africanos más importantes del Vaticano: el cardenal Peter Turkson, presidente del Consejo Pontificio Justicia y Paz.

    En esta entrevista, el padre Czerny habla sobre la forma como la Iglesia cuida a las víctimas del sida y por qué su labor es tan poco reconocida.

    – ¿Qué le llevó a comenzar esta labor con el VIH?

    Padre Czerny: Trabajaba como secretario de Justicia Social en la casa general jesuita de Roma y algunos jesuitas de África alertaron sobre la pandemia de sida de final del milenio. Y por eso, aquí en Roma, trabajamos durante dos años con colegas de África para proponer medidas, y estas medidas fueron incluir una red de apoyo y respaldo y comunicación. Así fue como se fundó la African Jesuit AIDS Network a mediados del 2002 y dejé mi trabajo en Roma para ir a Nairobi para dirigir dicha red.

    – ¿En quién piensa usted cuando piensa en el VIH/Sida?

    Padre Czerny: Algunas veces pienso en la gente a la que primero escuché hablar en Canadá que sufrían tanto con tanto miedo y confusión durante los últimos ochenta y principios de los noventa, pero ahora pienso en personas diversas de África. Quizá mencionaría sobre todo a Rosana, una joven mujer seropositiva, que primero dio a luz a un niño no seropositivo, luego a una hija que sí lo era, a la que perdió, luego fue abandonada por su marido, fue expulsada de su familia y luchó por criar a su hijo. Vive de modo tan positivo como puede, con el compromiso firme de vivir tanto como pueda para poder ver a su hijo en la escuela y lograr comenzar bien en la vida. La admiro y siento que ella es la clase de persona a quien quisiéramos – en cierto sentido – promover. Tenemos la esperanza de que todos aquellos con VIH tengan la actitud positiva que tiene Rosana.

    – A la Iglesia católica se la suele denigrar públicamente por su postura ante el VIH/Sida y pocos se dan cuenta de su importante labor al proporcionar cuidados a las víctimas del VIH/Sida. ¿Puede hablarnos de esto?

    Padre Czerny: Claro. La Iglesia universal es la primera institución en cuidar a quienes son seropositivos y sufren de sida, además de cuidar también a quienes se ven afectados – sobre todo a las viudas, huérfanos y otros que soportan esta carga. Así que es muy amplia la gama de tareas que lleva a cabo la Iglesia.

    Si usted mira a nivel médico, quizá a nivel mundial, la Iglesia ofrece el 25% de los servicios de sida. Mi opinión es que la media en África está cercana al 40%, quizá incluso al 50%. Cuanto más lejos se esté de las grandes ciudades, más cerca del 100% se estará. Con frecuencia, los únicos servicios contra el sida en las zonas remotas son las clínicas de la Iglesia.

    – ¿De qué hablamos cuando nos referimos a proporcionar cuidados?

    Padre Czerny: Puesto que el VIH y el sida no son sólo una infección o enfermedad sino también un enorme problema cultural, personal, familiar, social y espiritual, lo que la Iglesia logra hacer, y aquello por lo que creo que debemos estar orgullosos como Iglesia, es tratar a la persona entera y no sólo la infección – no sólo la parte médica. Así una persona seropositiva puede acudir a la Iglesia por una amplia gama de cuidados y apoyos que se pueden resumir en ser aceptado como persona y animado a seguir viviendo de modo tan pleno como le sea posible, y a no permitir que el VIH/Sida sea una sentencia de muerte.

    -¿Cómo es la visión africana de la labor de la Iglesia en esta área de los cuidados?

    Padre Czerny: Creo que muchos africanos dirían: “La Iglesia estaba con nosotros antes del sida. La Iglesia está ahora de modo generoso durante el sida y la Iglesia estará con nosotros después del sida”. En este sentido la Iglesia no es vista tanto como un organismo que proporciona proyectos o servicios sino como esa realidad a la que llamamos “Madre”: la madre que está ahí y que siempre estará ahí, y lo estará mientras sea necesaria.

    Usted sabe que la Iglesia en África se llama a sí misma la familia de Dios en África; ésa es la definición que viene del primer sínodo de África y es así como diría que la Iglesia afronta el VIH y el sida, como una familia. Intentamos hacer que todos sientan que son parte de una familia, ya tengan necesidad de cuidados o estén en posición de ofrecer alguna clase de cuidados.

    – Usted usó una vez Mateo 8,3 –“Él extendió la mano, le tocó, y dijo: ‘Quiero. Queda limpio’. Y al instante quedó limpio de su lepra”– como un ejemplo de la postura de la Iglesia ante la infección del VIH y de su apoyo. ¿Puede decirnos por qué escogió este ejemplo en concreto?

    Padre Czerny: Con gusto. Allí estaba aquel leproso que, en primer lugar, se atrevió a acercarse a Jesús –lo cual iba contra de la ley– y le desafía, diciendo: “Si quieres puedes curarme”. Y Jesús hizo dos cosas. Dijo: “Quiero”, y se acercó y le tocó y le curó.

    En esta escena muy breve tenemos muchas dimensiones del cuidado del sida, del verdadero ministerio pastoral. El primero: “Claro que quiero” es la disponibilidad a ayudar. Alguien que está en graves problemas y muy afectado, y quizá rechazado de modo muy cruel por todos aquellos con los que siempre había contado, puede volverse hacia la Iglesia y sabe que allí encontrará una respuesta positiva. No habrá ningún juicio. No habrá ningún cálculo y la respuesta será: “Claro que quiero”. En segundo lugar, nos acercamos y tocamos. Creo que es el gesto más fundamental en la respuesta al sida.

    – ¿De este modo, a través de la Iglesia, Cristo toca a la gente?

    Padre Czerny: Una persona que ha escuchado, sobre todo hace poco, que tiene un diagnóstico positivo de VIH se siente como muerto – se siente no humana, y, desgraciadamente, la sociedad, la cultura, y en ocasiones incluso la familia, le tratarán como una persona muerta. Dirán: “Tú ya no existes para nosotros. Estás muerto. Vete. No vuelvas a mostrarnos tu rostro otra vez”. Así que la persona se siente muerta y no humana y no hay nada que pueda convencer de lo contrario a una persona en esta situación. Luego hay que pensar en un niño que sufre y tiene problemas y en el efecto en su humanidad, en su dignidad, al ser tocado, al ser abrazado. Además había un fuerte tabú cultural y médico en contra de tocar a un leproso. Jesús lo rompe, sin preocuparse por el peligro de infección y se preocupa más de acercarse a la persona para tocarla, aquel toque sanador. Y eso es lo que dirá la gente: “Cuando me encontré que era seropositivo, estaba muerto y ahora me siento vivo”. Y algunos incluso irán más allá para decir: “Antes de ser seropositivo perdía mi vida. Estaba despilfarrando mi vida por mi comportamiento. Ahora, desgraciadamente soy seropositivo, pero ahora vivo de verdad y vivo mi vida de modo responsable por mi familia –si la tiene– y por los demás”.

    – El Papa Benedicto XVI desató una controversia cuando sugirió que los condones no son la solución para el problema del sida en África. ¿Por qué la controversia? ¿Qué ocurrió?

    Padre Czerny: Hay una “verdad” que la gente se ha aprendido, que si una pareja decide utilizar un condón y uno de ellos está infectado, y usan el condón de forma constante y correcta, esto reducirá las posibilidades de infección. Esto con una pareja. Pero luego la gente piensa: “Bien, si un condón iba bien para una pareja entonces un millón de condones debe ir bien para la población de un pueblo o de una ciudad”, y esto no es verdad.

    Las estadísticas confirman el hecho de que la distribución masiva de condones como una estrategia de prevención no tiene éxito. No baja la proporción de afectados, y esto es lo que ha dicho el Santo Padre. No ha negado que el condón sea útil en ocasiones. Lo que ha negado es que la promoción de condones como estrategia primaria de prevención no tiene éxito. No logra su objetivo. No baja la tasa de VIH de la población. Pero la gente se ha alterado mucho porque no han estudiado ni escuchado con cuidado lo que ha dicho y porque no están bien informados, y porque hay un montón de ideología y de emoción y de intereses detrás de todo este tema, y por eso ha habido tanta controversia.

    – El Dr. Edward Green, director del Proyecto de Investigación de Prevención del Sida, del Centro de Estudios de Población y Desarrollo de Harvard, ha afirmado que como científico, estaba sorprendido al ver lo cercano que está lo que dijo el Papa en Camerún y los resultados de los descubrimientos científicos más recientes. Él afirmaba que el condón no previene el sida; sólo el comportamiento sexual responsable puede afrontar la pandemia.

    Ahora usted ha mencionado la cuestión de la ideología. ¿Estamos hablando también de la discrepancia de valores entre nuestra sexualidad –el estilo de vida que hemos escogido en la civilización occidental– y los valores culturales en continentes como África? ¿Se está creando una brecha cultural?

    Padre Czerny: Sí, hay una brecha entre lo que ahora se considera normal o aceptable en la cultura globalizada: la cultura de los medios, de la publicidad, del marketing. Esos valores están en fuerte tensión con los valores católicos tradicionales y con los valores africanos tradicionales.

    Quizás podríamos resumir el valor cultural de la cultura globalizada en cuanto a la sexualidad como la confianza –yo diría la promoción– en la idea del consentimiento mutuo. Es decir, la norma del comportamiento sexual es el consentimiento de los dos participantes y, siempre que los participantes tengan la edad mínima y consientan libremente, no hay otras normas que aplicar. Esto es lo que la cultura globalizada promueve en cuanto a la sexualidad. Así que, siempre que tú y otra persona estéis de acuerdo, todo está bien y nadie puede cuestionarlo.

    La idea que tenemos en la Iglesia y la idea que tenemos en África es que hay otras normas y que esas normas no dependen sólo de ti y de mí: dependen de nuestra familia, dependen de nuestra comunidad, dependen de nuestra parroquia, dependen de nuestra nación, quizá incluso de nuestra tribu. Esta idea está en oposición a lo anterior porque en África, y en la moral católica tradicional, no sólo está lo que tú y yo acordemos para que algo esté bien; hay otras normas y esas normas de hecho orientan lo que tú y yo haremos, o no haremos, en ciertos momentos de nuestras vidas con ciertas personas. Así que las diferencias son muy acusadas.

    No se habló de esto en la controversia, pero estoy completamente seguro de que es el verdadero tema; que el Papa representa una serie de normas sobre la sexualidad que no queremos aceptar porque son más exigentes. Están también más abiertas a la vida y, al final, dan más felicidad. Pero a corto plazo parecen ser más exigentes que simplemente dos de nosotros nos pongamos de acuerdo en lo que queremos hacer.

    – Así que abstinencia, fidelidad. Esto es de hecho lo que señalan los obispos africanos: éste es el camino a una mayor felicidad, a un mayor bien.

    Padre Czerny: Así es. Decimos esto no porque lo pensáramos ayer, sino porque ésta ha sido nuestra experiencia y ésta ha sido la experiencia de toda cultura seria; que la sexualidad es un gran don, una cosa maravillosa que, para apreciarla y usarla de modo apropiado, requiere disciplina, requiere normas, requiere el reconocimiento de que no todo es posible; y es está, como digo, una sabiduría humana de hace mucho, pero que va contra los principios del entretenimiento y del marketing. Por eso tenemos un conflicto.

    – ¿Se ha enfadado usted o se ha sentido frustrado quizás con lo que podría considerar una postura terca, si hemos comprendido que el condón no es la solución, sino un montón de dinero y un montón de tiempo y un montón de esfuerzo dirigido en una dirección que no parece proporcionar las respuestas?

    Padre Czerny: Es verdad, es demasiado malo, pero no hay nada de verdad por lo que uno se tenga que enfadar. El hecho es que el VIH es un desafío para todos y en África es un desafío prácticamente en cada comunidad y, en algunos lugares, en cada familia. Creo que va a llevar tiempo hacerle frente y, sí, la promoción masiva de los condones es una destrucción. No es salir al paso del problema y no ayuda, sino que desgraciadamente no es el único ejemplo de postura terca impuesta a África y África ha sobrevivido a otras políticas equivocadas, y también sobrevivirá a ésta.

    Pero mi esperanza es que con el tipo de enseñanzas que el Santo Padre ha dado haremos progresos, y el progreso consiste, en última instancia, en mejorar las estadísticas. El verdadero éxito está en que los jóvenes sean capaces de vivir su sexualidad más responsablemente. Cuando las parejas casadas viven su sexualidad de modo más responsable, y cuando, como dije al principio, la familia de Dios se enfrenta al sida como una familia, esto, creo, es una señal de que Dios trabaja en África.

    Esta entrevista fue realizada por Mark Riedemann para “Dios llora en la Tierra”, un programa semanal radiotelevisivo producido por la Catholic Radio and Television Network en colaboración con la organización católica Ayuda a la Iglesia Necesitada.

    Más información en http://www.ain-es.org, http://www.aischile.cl

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  9. OMS propone respuesta mundial al VIH con perspectiva de DDHH
    La Organización Mundial de la Salud afirma que en el Día Mundial de lucha contra el SIDA 2010, la comunidad mundial centra su atención en la protección de los derechos humanos de todas las personas afectadas por el VIH.

    La salud, el VIH y los derechos humanos están inextricablemente interconectados. En las respuestas al VIH hay que velar por que se protejan y se promuevan los derechos humanos. A su vez, la promoción y la protección de los derechos humanos reduce el riesgo y la vulnerabilidad ante la infección por el VIH y mejora la eficacia de los programas contra el VIH. Esas poblaciones más vulnerables y expuestas al VIH son a menudo también las que más riesgo corren que se violen sus derechos humanos. Las políticas y programas sobre el VIH del sector de la salud deben promover los derechos humanos y emancipar a los individuos para que puedan ejercer sus derechos.

    El derecho a la salud es esencial en la respuesta al VIH. A la vez que recibimos noticias alentadoras de que la epidemia de VIH se está estabilizando en la mayoría de las regiones del mundo, está claro que son demasiado numerosas las personas que todavía no tienen acceso a unos servicios esenciales que pueden prevenir la infección por el VIH y salvarles la vida. El tratamiento antirretroviral sigue estando al alcance solo de un tercio de las personas que lo necesitan. Aun con la ampliación de los programas para prevenir la transmisión materno-infantil del VIH, en 2009 solo el 53% de las embarazadas infectadas por el VIH pudieron recibir tratamiento para impedir que se infectaran también sus hijos lactantes.

    Las poblaciones más expuestas a la infección por el VIH, incluidos los consumidores de drogas inyectables, profesionales del sexo, hombres que tienen relaciones con otros hombres y personas transexuales, son también las que tienen menos acceso a unos servicios de prevención, tratamiento y atención de la infección por el VIH que tanto necesitan. Por ejemplo, la cobertura de los programas de reducción de daños seguía siendo escasa en 2009. De los 92 países que proporcionaron información, 36 tenían programas de distribución de agujas y jeringas y 33 ofrecían terapia de sustitución con opioides.

    Las personas que viven con el VIH no solo deben gozar de su derecho a la salud sino también de su derecho a acceder a servicios sociales cruciales tales como los de educación, empleo, vivienda, seguridad social e incluso de asilo, en algunos casos. Velar por los derechos de las personas con VIH es una buena práctica de salud pública, pues mejora la salud y el bienestar de los afectados y hace más eficaces las actividades de prevención. Muchos y diversos países han aprobado legislaciones encaminadas a prevenir la discriminación de las personas con VIH. Sin embargo, en muchos casos esas leyes no se cumplen adecuadamente y persiste la estigmatización de las personas con VIH y de las poblaciones más expuestas.

    La estigmatización y la discriminación siguen socavando las respuestas al VIH. El temor a que sus familias y amigos los eviten, sus comunidades los marginen o se les niegue el empleo y otros servicios es a menudo la razón por la cual muchos no se presentan a las pruebas de detección del VIH o a los servicios de VIH. Demasiado a menudo, son las actitudes y los comportamientos negativos del personal de salud lo que hace inaccesibles e inadmisibles los servicios de salud a las personas que más expuestas están a la infección por el VIH, y que más necesitan los servicios de prevención, tratamiento y atención. Las personas con VIH, los consumidores de drogas, los profesionales del sexo y los hombres que tienen relaciones con otros hombres deben poder recurrir a unos servicios de salud donde se sientan seguros y donde se les preste la mejor atención posible y exenta de prejuicios.

    La incapacidad de proteger los derechos humanos aumenta la vulnerabilidad y puede impulsar las epidemias de infección por el VIH. En el África subsahariana, las mujeres y las niñas son especialmente vulnerables al VIH; el 80% de las mujeres con VIH se encuentran en esa Región. En Europa oriental, más del 50% de los casos de infección por el VIH se registran entre personas que se inyectan drogas. En Francia, los Países Bajos y España, entre un tercio y las tres cuartas partes de las nuevas infecciones por el VIH se concentran entre los migrantes.

    En vísperas de un nuevo decenio, hemos de corregir las leyes, políticas y reglamentos que aumentan la vulnerabilidad y el riesgo al VIH, impiden el acceso a los servicios de salud o vulneran los derechos humanos, en particular para las poblaciones vulnerables y más expuestas. En casi 80 países, las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo constituyen un delito, y en seis países se castigan con pena de muerte. En más de 50 países y territorios, las personas con VIH soportan restricciones a los viajes y a la elección de lugar de residencia. En muchos países los consumidores de drogas se mandan a prisión o se los somete a programas de rehabilitación obligatorios, en lugar de proporcionarles un tratamiento eficaz. El sector de la salud tiene que desempeñar un papel crucial en la promoción de planteamientos y argumentos de salud pública cuando se elaboran las leyes y cuando otros sectores desarrollan estrategias.

    En el día de hoy, exhorto a todos los sectores a que protejan los derechos humanos, incluido el derecho a la salud, y que combatan la discriminación. La colaboración con las personas con VIH es fundamental para dar una respuesta eficaz al VIH, y los Estados Miembros deben ser conscientes de los compromisos contraídos en la Declaración Política de 2006 sobre el VIH/Sida para promover la mejoría de los entornos jurídicos y sociales con el fin de que la población pueda acceder a las pruebas de detección del VIH, a la prevención y al tratamiento.

    La OMS está firmemente comprometida con el objetivo de lograr el acceso universal a los servicios de VIH más neurálgicos. Sin embargo, ello no será posible a menos que nos aseguremos de que se protegen y se promueven los derechos humanos de todos, en todas partes.

    Para más información contactar:
    Tunga Namjilsuren
    Jefa de Equipo, Comunicación
    Departamento de VIH/Sida
    Teléfono: +41 22 791 1073
    E-mail: namjilsurent@who.int

    Fuente: http://bit.ly/huxfFw

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  10. EN PERSPECTIVA | EDICION IMPRESA
    Un baño de condones

    Por Gustavo A. Olmedo B.

    En el Día Mundial del Sida hemos recibido un buen baño de preservativos en la zona céntrica, especialmente en calle Palma, sitio elegido para recordar oficialmente esta fecha.

    En los últimos años, prácticamente hemos reducido los planes de educación sexual y lucha contra el VIH-Sida a la entrega masiva e indiscriminada de condones, pensando que lo único que puede salvar a los jóvenes y adultos es el hacerlos “expertos” en su utilización, evitando hablar de “otros temas vinculados”, aunque éstos sean esenciales.

    Por qué nadie se anima a decir las cosas con claridad y sin medias verdades, para luego dejar a cada uno ejercer su libertad. Por qué no se invierten montos millonarios -al igual que en proyectos para la difusión de los preservativos- en la educación de padres y jóvenes sobre el valor de una sexualidad humanizada, no abandonada al ritmo de la promiscuidad, y dentro de un marco de responsabilidad y estabilidad afectivas, que luego se transforman en herramientas de realización y madurez personal.

    Con la excusa de que de “esas cosas no se hablan” porque huelen mucho a moral o “tema religioso”, las instituciones que trabajan en el sector -entre ellas, las que reciben miles de dólares anuales- optan por el camino más fácil: ‘usá condón y estás protegido, ahora y siempre’. Qué gran falacia. Sabemos que cada noche o fin de semana, cientos de jóvenes terminan en moteles -o en cualquier otro sitio- con parejas sentimentales o casuales, trivializando las relaciones íntimas, sin que nadie les haya educado sobre lo bello y sagrado de aquel acto.

    No, ellos solo recibieron su paquete de condón -quizás en una charla o la calle-, el que les fue presentado como la carta verde para “vivir su sexualidad libremente”. Nada más inefectivo. El resultado: chicos insatisfechos deseosos de llenar ese vacío con algún producto, práctica o consumo, y un alto riesgo de infección; se trata solo de una cuestión matemática, de estadística.

    Las relaciones sexuales promiscuas e irresponsables se producen en las situaciones más diversas y sin ningún tipo de control o consciencia, incluso con violencia de por medio. Entonces, ni el condón más cien por ciento seguro -que de hecho, materialmente no existe- será la solución. Afirmar y promover la abstinencia y la fidelidad, e invertir dinero en ello, no es algo irracional ni una locura. Ese es un prejuicio que debe superarse.

    Los adolescentes y jóvenes pueden entender el valor de vivir una sexualidad humanizada, tienen capacidad intelectual y raciocinio necesarios para ello. El proceso es más lento, claro que sí, pero mucho más efectivo, si consideramos la formación de una generación capaz de entender que la razón también debe guiar la bella y potente instintividad humana. La campaña en Uganda es una prueba contundente.

    Toda persona desea la felicidad, y ella coincide con el ser amado verdadera y gratuitamente -lo que nunca corresponde con el tener sexo a la ligera-, coincide con la estabilidad emocional y afectiva -que no encaja con la promiscuidad-, con ese marco de seguridad que permite la correspondencia de sentimientos y del afecto que tanto necesitamos. Ante esta pandemia no hay secretos y creo que tampoco alternativas. Salvando las diferencias, a los fumadores no les decimos, fume pero con filtro. No, les decimos la verdad directamente: no fume porque ello puede producir cáncer. Es cuestión de proponer, luego cada uno tendrá que elegir. Pero no le neguemos a esta generación de jóvenes la oportunidad de vivir plena y humanamente su sexualidad.

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