CRIMINAL BLOQUEO A LOS PALESTINOS DE GAZA

El lenguaje no es inocente. Las palabras no matan pero ayudan a justificar el crimen. En Gaza se está perpetrando un crimen ante los ojos del mundo. Y quizás  alguien diga, como en otro tiempo se dijo en Europa, que “no sabíamos lo que hacían los nazis con los judíos”. Hoy si sabemos los crímenes, el expolio, la tortura, el destierro y confinamientos de civiles inocentes perpetrados por los nuevos nazis del Gobierno de Netanyahu.

No se puede confundir israelí con israelita. Israelíes son los ciudadanos del Estado de Israel, judíos, cristianos, musulmanes o ateos. Israelita es sinónimo de hebreo y de judío, sea o no creyente. Tiene que ver con una etnia, una cultura y unas tradiciones, pero ser judío no es una opción política. Ser sionista sí lo es porque promueve un Estado con políticas que pueden diferir en los medios pero que coinciden en una idea de sí mismos que desvirtúa la realidad que parte de la razón, de la igualdad de derechos y de deberes, del reconocimiento de unos derechos fundamentales y de una concepción de la vida humana sin intervención de dioses iracundos, ni de pretensiones de ser “pueblo elegido” o raza superior.

A principios del siglo pasado se reconoció el deseo de los judíos a tener un hogar, que luego convirtieron en un Estado y después en una potencia nuclear que actúa contra las resoluciones de la ONU y contra el ordenamiento jurídico internacional presentándose  como víctimas con patente de corso para toda acción militar, social, económica o de presión preventivas.

Del victimismo al orgullo y a la soberbia, de la humillación padecida al ansia de venganza y de repetición en otros pueblos de su experiencia de persecución y de exterminio no había más que un paso. Y las autoridades más conservadoras, derechistas y fundamentalistas en el Estado de Israel lo han dado. A pesar de la oposición de muchos ciudadanos israelíes judíos no extremistas y de muchísimos judíos de la diáspora, en donde se encuentran disfrutando de sus derechos y cumpliendo sus deberes ciudadanos sin ansia por instalarse en el Estado que encarna delirantes sionismos.

O hacen lo que yo quiero o que se hunda el mundo pues, en palabras de Golda Meier, “¿pueblo palestino? Qué desatino, ¡no hay más pueblo que el judío!”

Por eso promovieron un aberrante tabú: todo el que critica la política o los negocios o la obra de cualquier judío es execrado como antisemita. Somos tantos los admiradores de la cultura del pueblo judío, que entre cristianos y musulmanes que reconocemos culturalmente a los profetas y a Jesús de Nazareth somos más que los judíos del mundo e infinitamente más que los delirantes ultra ortodoxos que fuerzan una política enloquecida.

El Estado de Israel, a pesar de haber sido promovido por los terroristas de Irgún y  Stern, que dieron lugar a la Hagana, está reconocido por la comunidad de naciones. Pero los palestinos no pueden vivir en un Estado de Palestina. ¿Por qué no se han cumplido las resoluciones del Consejo de Seguridad que obligan a Israel a retirarse a las fronteras de 1967? ¿Por qué la construcción del Muro sobre tierras palestinas? ¿Por qué se han apoderado de las aguas y no permiten la libre circulación de palestinos despojados y exiliados en campos desde hace cuarenta años? Siguen construyendo colonias ilegales en tierras que no les pertenecen, y apoderándose de Jerusalén.

Dicen que por seguridad, pero ese es el criterio de tiranos que aplican la teoría del espacio vital y de la guerra preventiva, en espera de proclamar la teoría de las fronteras naturales.

Por eso nos declaramos semitas, mestizos descendientes de judíos, de musulmanes y de cristianos, y exigimos el fin del bloqueo a Gaza sin condiciones, porque las víctimas civiles son nuestras. Este bloqueo es injusto y contra todo derecho internacional.

Estamos ante un fracaso de la ONU. No se trata  sólo de Estados Unidos, que no es referencia  moral ni política sino parte, la parte israelí, en el conflicto; se trata de  Europa, de la decepcionante debilidad, ambigüedad e hipocresía de la Unión Europea.

Lo más escandaloso de lo que está pasando en Gaza es que puede pasar sin responsabilidades. La impunidad de Israel no se cuestiona pues los poderosos lobbies judíos actúan, chantajeados y extorsionados, por la fanática extrema derecha que gobierna Israel.

La violación continuada de la legalidad internacional, los términos de la Convención de Ginebra y las mínimas normas de humanidad, no tienen consecuencias. Más bien parece que se premia con abastecimiento de armas, acuerdos comerciales preferentes o  propuestas para el ingreso de Israel en la OSCE.

José Carlos García Fajardo

Profesor Emérito de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Director del CCS

fajardoccs@solidarios.org.es

9 comentarios en “CRIMINAL BLOQUEO A LOS PALESTINOS DE GAZA”

  1. Israel y las flotillas
    por Carlos Alberto Montaner.

    El segundo episodio de la llamada Flotilla de la Libertad está en camino. Es el barco Rachel Corrie. Intenta llegar a Gaza. No fue detenido junto con los otros porque se retrasó. Los israelíes también lo impedirán. No pueden hacer otra cosa. Luego vendrán otros, y otros, hasta que se produzca una verdadera catástrofe.

    Dentro de la torcida lógica de los extremistas islámicos no hay acto éticamente más valioso que el martirio. El propósito no es abastecer a los habitantes de Gaza sino generar un conflicto, llamar la atención, subrayar la imagen de un Israel perverso que acogota a los pobres palestinos y, si se puede, ascender al cielo a reunirse con las hurís de cejas negras para gozar mil años de la incombustible virginidad de estas complacientes muchachas prometidas por el Corán.

    Lula da Silva aseguró que Israel no tenía derecho a hacer lo que hizo y habló de un “bombardeo” israelí a la flotilla. Ecuador llamó a consultas a su embajador. Nicaragua rompió relaciones con Israel. Hugo Chávez, que ya lo había hecho, al igual que Evo Morales, lo maldijo en un tono airado y aseguró que un comando de la Mosad intentaba matarlo. (¿No será un comando de la Organización Contra la Estupidez Humana?). El gobierno de Raúl Castro se apresuró a condenar enérgicamente al Estado hebreo.

    Israel tiene un gravísimo problema de comunicación. Para mucha gente, haga lo que haga: es culpable aunque demuestre su inocencia. Es el único Estado del planeta que no tiene derecho a defenderse. Sus enemigos siempre esperan que se deje aplastar dócilmente. ¿Por qué? Porque los elementos antidemocráticos, especialmente a la izquierda del espectro político, mezclando antisemitismo, antisionismo y antieconomía libre en el mismo odio profundo y visceral, lo han convertido en el enemigo perfecto.

    No ven el asombroso desarrollo técnico y científico del país ni sus libertades, ni sus instituciones democráticas. Para ellos, Israel solo es la punta de lanza de Estados Unidos y del capitalismo en el Medio Oriente. Por eso quieren destruirlo.

    Y lo intentan. Desde el santuario de Gaza, Hamás ha lanzado cientos de obuses, cohetes y misiles contra las poblaciones israelíes. No son acciones realizadas por palestinos incontrolables, sino actos planeados por la jefatura del grupo terrorista. Por eso era muy importante inspeccionar las mercancías que entran en el país: podrían traer pertrechos de guerra.

    El Derecho Internacional Humanitario, de acuerdo con lo que establece el epígrafe 98 del Manual de San Remo –documento que regula este tipo de conflicto marítimo–, justifica claramente la acción israelí: “Podrán ser capturadas las naves mercantes de las que se tengan motivos razonables para creer que violan el bloqueo. Las naves mercantes que, tras previa intimación, ofrezcan manifiestamente resistencia a su captura podrán ser atacadas”.

    Exactamente lo que temía el Gobierno israelí: muchos de los activistas humanitarios (no todos) eran, realmente, un instrumento de desestabilización y un brazo de apoyo de Hamás, la siniestra organización terrorista que controla la franja de Gaza. Por eso los jefes de la operación se negaban a utilizar el transporte terrestre ofrecido por Israel.

    Por eso, y porque se trataba, en verdad, de una operación de propaganda basada en la presunción de que los israelíes, presionados por la opinión pública, no se atreverían a utilizar la violencia para detenerlos, lo que les permitió abrigar la fantasía de imaginarse el arribo de la flotilla a algún puerto de Gaza en medio de los vítores de la población palestina.

    ¿Cuáles son las opciones de Israel? No hay muchas. Mientras Gaza sea un feudo de Hamás, a Israel no le queda más remedio que aceptar que se trata de un enemigo empeñado en destruirlo. A partir de esa melancólica realidad tiene que forjar su estrategia defensiva hasta que otros palestinos moderados consigan desplazar del poder a los extremistas, estén dispuestos a convivir en paz con sus vecinos judíos y construyan un Estado sosegado y pacífico.

    Es cuestión de perseverancia. Afortunadamente, esa es una virtud que abunda en el pueblo hebreo. Les tomó dos mil años regresar a Jerusalén. Y ahí están.

    [©FIRMAS PRESS]
    *www.firmaspress.
    5 de Junio de 2010

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  2. Crédito dilapidado
    por Jesús Ruiz Nestosa

    SALAMANCA.- Al día siguiente del asalto a la Flotilla de la Libertad por parte de barcos militares israelíes, en medio de la enorme confusión de información que llegaba de un lado y de otro, la mayoría de las veces contradictorias, el diario “El País”, de Madrid, publicó dos viñetas generalmente humorísticas y en ocasiones nos hacen reflexionar. Esta vez sus autores optaron por la segunda posibilidad. En la viñeta de Forges van dos hombres caminando por la calle y uno le dice al otro: “¿Estás ya al tanto de lo que ha sucedido?”. “Sí –le responde el segundo– pero recuerda que Israel no es todo el pueblo judío”. En la página de enfrente, El Roto, que no tiene una visión muy optimista de la realidad, presenta a un hombre con una escalera a punto de subirse a un muro: “Qué pena –dice– tanto crédito logrado con el Holocausto ahora dilapidado en construir muros y comprar armas”.

    A medida que van pasando los días y los ánimos van analizando los acontecimientos con mayor tranquilidad, el tema, contradictoriamente, se va volviendo más visible y por eso mismo mucho más complejo.

    Hay cosas objetivas: la actitud asumida por Netanyahu y su gabinete, lejos de favorecer a la causa judía, atenta contra ella. Un comentarista español decía un par de días atrás que el primer ministro israelí le ha servido en bandeja a los antisemitas y a los “negacionistas” argumentos con los cuales alimentar y reafirmarse en su posición.

    Netanyahu alegó que si Israel levanta el bloqueo que mantiene sobre la franja de Gaza, en pocos días se instalarán allí los iraníes con sus bases de misiles apuntando a Europa y a la propia Israel, sumándole el hecho de que la franja de Gaza está en manos de Hamás, un movimiento considerado terrorista no solo por Israel, sino también por los Estados Unidos de Norteamérica y la Unión Europea.

    Los propios periódicos israelíes han asumido una posición crítica. El principal titular del diario “Haaretz”, de centro izquierda, fue: “Siete idiotas en el gobierno” refiriéndose a Netanyahu y sus seis ministros por tomar una decisión: apresurada, desordenada y sin medir los posibles alcances. Israel hubiera podido negociar con la Flotilla de la Libertad sin querer reconocer que, dejando pasar la ayuda humanitaria hacia Gaza, renunciaba al bloqueo. La ayuda humanitaria no se puede negar a nadie.

    Ahora ha trascendido la noticia que la Fundación para los Derechos Humanos, Libertades y Ayuda Humanitaria, una de las ONG responsables de la organización de la flotilla, es un grupo que mantiene relaciones con Hamás y los “yihadistas” iraníes. Pero ello no justifica la violencia.

    Ninguna violencia posterior justifica la anterior. El escritor judío David Grossman, después de criticar al actual gobierno israelí, recuerda los primeros años de la creación de Israel, cuando sus gobernantes mostraban “frescura, originalidad y creatividad”, como lo hizo Ben Gurión y sus seguidores. Grossman también se refiere al bloqueo que ya lleva cuatro años y no ha surtido efecto alguno. En lugar de debilitar a Hamás, que es su principal objetivo, ha logrado fortalecerlo aun más, ya que los palestinos ven en ese movimiento el interés de enfrentar a Israel que les ha condenado al hambre, la miseria, la falta de atención médica y el cierre de las escuelas. Solo nos queda a todos, judíos y no judíos, esperar (contra toda esperanza) que se recupere aquella “frescura, originalidad y creatividad” de los orígenes.
    7 de Junio de 2010

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  3. EL CONSEJO DE SEGURIDAD DE LA ONU

    Jorge Gómez Barata (especial para ARGENPRESS.info)

    No recuerdo ningún momento anterior en el cual el Consejo de Seguridad de la ONU haya tenido una agenda, no sólo tan sobrecargada y compleja, sino también urgente. Además de asuntos inconclusos, como es el caso de las amenazas de proliferación nuclear, la explosiva situación en el Medio Oriente, las guerras en Irak y Afganistán. Como suele ocurrir, el órgano está obligado a ventilar contra reloj asuntos tan peligrosos como: las sanciones a Teherán, la crisis entre las dos coreas y el ataque israelí a la flotilla humanitaria en ruta a Gaza.

    Si bien para Bush el Consejo de Seguridad era un estorbo y en ocasiones un instrumento, ese perfil pudiera cambiar con Obama, que aunque no ha tenido oportunidad de probarlo, en concordancia con su doctrina de Seguridad Nacional pudiera privilegiar un multilateralismo de elevado estándar que es para lo que fue creado ese órgano, que como parte de la ONU tuvo dos antecedentes: la Sociedad de Naciones y la Carta del Atlántico.

    La Sociedad de Naciones formó parte del intento del presidente norteamericano Woodrow Wilson de reestructurar las relaciones internacionales propósito resumido en sus famosos 14 puntos para, entre otras cosas, evitar la repetición de conflictos como la Primera Guerra Mundial; por su parte, la carta del Atlántico, suscrita el 14 de agosto de 1941, virtual borrador de la Carta de la ONU fue idea de otro presidente norteamericano, Roosevelt y a la misma se adhirieron Gran Bretaña y la Unión Soviética, que junto a otros 25 estados fundaron la coalición aliada en la II Guerra mundial.

    La Sociedad de Naciones, fundada en 1919 por 32 países entre ellos 17 de América Latina, fracasó porque Estados Unidos no ingresó y la Rusia Soviética no fue admitida, tampoco lo fueron Alemania ni Turquía y porque sus acuerdos no eran vinculantes. La organización creada para asegurar la paz, no pudo evitar la II Guerra Mundial.

    Con aquellos antecedentes, en la década de los cuarenta, Roosevelt, Stalin y Churchill se empeñaron en diseñar un sistema de Seguridad Internacional en el cual la paz fuera garantizada por una organización internacional regida por ellos. En 1944, con la victoria sobre Hitler a la vista, encomendaron a un grupo de expertos la redacción de los documentos fundacionales. En Dumbarton Oaks, Washington, los plenipotenciarios crearon la Carta de la ONU aunque no lograron acuerdo respecto al funcionamiento del Consejo de Seguridad, detalle que fue resuelto por los líderes de las cuatro grandes potencias (para entonces se había incluido a China)

    Con vista a suprimir el obstáculo que había hecho fracasar a la Sociedad de Naciones, en la Carta de la ONU se incluyeron tres elementos básicos. (1) Los Cuatro Grandes, (más tarde se incluyó a Francia) serían miembros permanentes del Consejo de Seguridad. (2) Se adicionó el Capítulo VII de la Carta que faculta al Consejo de Seguridad para usar la fuerza militar para imponer la paz y (3) se estableció la cláusula de “Unanimidad”, según la cual, la fuerza sólo puede ser utilizada cuando todos los miembros permanentes del Consejo de Seguridad estuvieran de acuerdo. Así nacieron el Big Five y el veto.

    De ese modo los líderes de las democracias de entonces, Stalin y Chiang Kai-shek incluidos, aseguraron tres elementos. (1) Que la fuerza jamás pudiera ser utilizada contra uno de ellos y (2) que no fuera empleada contra ninguno de sus aliados y (3) que no se apelara a las armas sin su expreso consentimiento.

    Todavía se discute si el acuerdo que en 1950 envió contra Corea del Norte un fuerza de paz sin el voto soviético fue o no legal. El argumento de entonces es que la URSS fue convocada y su ausencia fue voluntaria y como suele decirse: “Quien calla otorga”.

    Desde la fundación de la ONU en la agenda del Consejo de Seguridad se incluyen sólo asuntos urgentes y que requieran acuerdos vinculantes y que pudieran demandar el uso de la fuerza. Afortunadamente en múltiples ocasiones, el Consejo de Seguridad con la autoridad que implica la representación de las grandes potencias, logra mediar y solucionar los conflictos sin empleo de la fuerza.

    Lo que actualmente ocurre es en parte resultado de un proceso que incluye el desarrollo de estados independientes cuya presencia y vigencia alteran la correlación de fuerzas y el status quo existente en 1945 cuando fue creada la ONU. Para muchos estados la ONU debe ser reformada, el número de miembros permanentes ampliado y el veto suprimido. En este último caso nunca he escuchado una explicación de cómo sería acordado entonces el uso de la fuerza.

    Lo más curioso del momento es que sesenta años después, Corea implica nuevamente al Consejo de Seguridad y que, respecto a Irán, a las tradicionales reservas de Rusia y China, se suman ahora la posición de Brasil y Turquía, miembros no permanentes que mantienen diferencias de opinión con Estados Unidos y otros miembros permanentes. En el caso de Israel se descarta una condena que sería vetada por Washington.

    En cualquier caso debe tenerse en cuenta que la ONU y naturalmente el Consejo de Seguridad fueron resultados de una coyuntura histórica irrepetible y de una situación geopolítica que ha experimentado importantes modificaciones. Además de por la carta fundacional, la organización se rige por algunos acuerdos de caballeros adoptados entre las grandes potencias, no llevados nunca al papel y que circunstancialmente influyen en su funcionamiento. Otro día les cuento.

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  4. Los piratas israelíes sangraron la “Flotilla Libertad” en Gaza

    Palestinian Information Post (PIP)

    La promesa de la potencia ocupante se cumplió. En la madrugada de hoy 31/5, naves de guerra israelí atacaron criminalmente a la ‘Flotilla Libertad’, compuesta por 6 embarcaciones solidarias con casi 800 personas de 40 nacionalidades, mayoritariamente turcos. Entre ellos, 12 parlamentarios, 2 de Alemania y el resto de Noruega, Suecia, Bulgaria e Irlanda, además, de decenas de activistas helenos y 2 españoles que transportaban a la bloqueada Gaza, 10 mil toneladas de alimentos y suministros de ayuda humanitaria a los hambreados palestinos de la Franja.

    La Flotilla dirigida por la Fundación humanitaria turca IHH (Insani Yardim Vakfi), coordinaron la más importante acción solidaria para romper el bloqueo israelí-egipcio a Gaza, desde el 2007 y luego de la criminal operación ‘Plomo Fundido’ 2008/09.

    Las embarcaciones, bajo el liderazgo del antiguo barco de pasajeros Mavi Mármara, partieron el fin de semana desde diversos puertos del Mediterráneo, con el objetivo de llegar a Gaza e introducir suministros médicos y educativos, materiales de construcción, el cargamento de 500 vehículos eléctricos para discapacitados, además de 100 casas prefabricadas destinadas a las familias que perdieron sus viviendas durante la invasión sionista.

    Entre los navíos, uno fue bautizado como ‘Barco 8000’, en homenaje a los más de 8000 prisioneros palestinos en cárceles israelíes y otro llamado ‘Rachel Corie’, en recuerdo de la mártir activista estadounidense de derechos humanos de 24 años, aplastada por un buldozer israelí en marzo de 2003, cuando intentaba junto con otros colaboradores del Movimiento de Solidaridad Internacional, impedir la demolición de viviendas palestinas en la localidad de Rafah, en el sur de Gaza.

    Muertos: Las autoridades israelíes que levantaron un piquete naval de freno a la flotillas en el puerto de Ashdod en las ocupadas aguas del palestino Mar Mediterráneo, una de sus unidades elites disparó misiles contra las indefensas flotillas, mientras comandos israelíes desde helicopteros se arrojaban sobre la nave turca asesinando a 14 personas civiles de la flota, dejando decenas de heridos y algunos secuestrados, abortando y expropiando la carga de la ayuda humanitaria.

    Turquía: El Gobierno turco repudió enérgicamente el ataque y exigió hoy a Israel a liberar de inmediato a los activistas heridos en el asalto a la ‘Flota de la Libertad’, demandando un informe exhaustivo sobre lo sucedido.

    Manifestaciones: Centenares de turcos se manifestaron de inmediato contra el consulado de la potencia ocupante en Estambul, intentando tomarlo, en tanto, miles de manifestantes se concentraron frente a la residencia del embajador de Tel Aviv, Gaby Levi, con fuertes consignas antiisraelíes, pidiendo la rotura de las relaciones diplomáticas.

    Europa: Berlín dijo que por el ataque Israel deberá pagar un alto precio, mientras la comunidad europea rechazó la criminal actitud Israel de atacar a civiles.
    Hamas: El primer ministro del gobierno de Hamas, Ismael Haniyeh, que había advertido del ataque, condenó enérgicamente el “crimen sionista” y la “actitud pirata israelí” y agregó: “Responsabilizamos totalmente a Israel de la brutal agresión contra el convoy de la libertad y los civiles, y consideramos que este asalto es un nuevo Crimen contra la Humanidad y contra el desarmado pueblo palestino”.

    Estados Unidos: El presidente Barack Obama, inspirador del dilatador plan de ‘conversaciones indirectas’ asociado con Israel y la Autoridad Palestina, no condenó la criminal actitud de su socio israelí t solo se lamentó de lo ocurrido.
    Responsables: Los autores directos e implicados en el crimen de lesa humanidad, que les vale ser juzgados por una Corte Internacional, son el premier israelí Benjamín Netanyahu, el presidente Shimon Peres, el ministro de Defensa Ehud Barack y el canciller Avigdor Lieberman, como así mismo, los jefes de las fuerzas israelíes.

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  5. Otro crimen de lesa humanidad del Estado de Israel

    Jorge Altamira

    La crónica de los medios, unos con menos distorsiones que la mayoría de ellos, ya han dado cuenta de las características del operativo que desarrollaron los comandos de las fuerzas armadas de Israel, que concluyó en el asesinato de un número aún no determinado de activistas humanitarios que transportaban provisiones para el asediado pueblo de Gaza. En el convoy de naves viajaban distintas personalidades de Europa, Estados Unidos y Asia -incluida una sobreviviente de la Shoa (término que alude a la tentativa de exterminación de los judíos de Europa por parte del nazismo). La presencia de esta mujer es una fuerte expresión del distanciamiento de miles de judíos del mundo entero con un Estado que pretende justificar su existencia en la necesidad de una protección estatal contra el antisemitismo.

    Fracaso

    La calificación de crimen para lo ocurrido es rigurosamente adecuada. Aunque la intención de los comandos no haya sido la de asesinar a los activistas humanitarios, no hay duda de que se trataba del “plan B”. Así lo dijo en forma descarada Tzipi Livni, ex canciller, ex Mossad y ex candidata a Primera Ministra, que se encuentra ahora en la oposición al gobierno que ordenó el operativo: “(…) en el Medio Oriente la elección es entre opciones malas. La otra (opción) era aceptar que Gaza sea controlada por Hamas y la de no ser capaces de parar la nave” (Corriere della Sera, 1/6). La entrevista lleva el título encomillado siguiente: “Daño político, pero se ha elegido el mal menor”. Es claro que por ‘menor’ entiende a los asesinatos, pues una operación ‘limpia’ no hubiera sido cuestionada por ningún gobierno. Esta mujer, sin embargo, representa, en la política israelí, a la tendencia que apoya las “conversaciones de paz” con la Autoridad Palestina y hasta el congelamiento de los asentamientos en Cisjordania -claro que después de haber desatado la agresión al Líbano y apoyar la masacre contra Gaza. Se la considera la partidaria de ‘la línea Obama’.

    Es obvio que los comandos israelíes fracasaron en desviar el convoy de su dirección en forma indolora. Pocos han notado que se trata de un fracaso más de quienes tienen la reputación de ser los más eficaces del planeta: no pudieron derrotar a Hizbollah en la guerra del Libano; no pudieron obtener la rendición de Gaza, el año pasado, luego de un bombardeo tan criminal como implacable; no lograron ahora reducir a una tripulación desarmada sin provocar una masacre. Tres fracasos al hilo desnudan que el régimen político de Israel está socavado por una crisis descomunal. El gobierno sionista sigue convencido de que puede superar mediante las armas sus insuperables limitaciones, no ya políticas, sino históricas. Cuando el imperialismo enfrenta como problema sobresaliente la acción dislocadora de su propia bancarrota mundial y la tendencia a la rebelión de la clase obrera de cada uno de sus países, el ‘establishment’ sionista y los colonos fascistizantes, dirigidos por una mafia de delincuentes rusos (a la cual pertenece su ministro de Relaciones Exteriores) y evangélicos norteamericanos (históricamente antisemitas) actúan convencidos de que están protegidos por el escudo de las armas y un arsenal atómico. Los Netanhayu y compañía no quieren tomar nota de que los yanquis siguen empantanados en Irak, están perdiendo en Afganistán, enfrentan una crisis francamente decisiva con Pakistán -o incluso que el Presidente de Alemania se ha visto obligado a renunciar por haber justificado los crímenes de las tropas alemanas en Afganistán.

    Lógica

    El acto de piratería cometido en el Mediterráneo (porque lo ocurrido responde en buena parte a una estrategia deliberada) tiene, sin embargo, una lógica. La caravana humanitaria se había puesto en marcha sin enfrentar contratiempos de parte de los gobiernos de Estados Unidos, Europa y, en la región, de Turquía. Netanhayu enfrentaba una acción ‘destituyente’. Permitir que la caravana perforara el bloqueo de Gaza equivalía a una sentencia política de muerte. En lugar de esto, el gobierno israelí ha llevado la crisis a los Estados Unidos, donde el incidente deberá polarizar aún más las divergencias dentro del ‘establishment’ capitalista acerca del manejo de la crisis capitalista mundial y las guerras en Asia. El crimen del Mediterráneo ha pulverizado la posibilidad de las “negociaciones por proximidad” entre Israel y la Autoridad Palestina. De este modo, la banda de Netanhayu torpedea con cargas de profundidad la sobrevivencia de un gobierno palestino cuyas fuerzas de seguridad, sin embargo, están organizadas y dirigidas por la CIA y cuyo gabinete sigue las orientaciones de Washington. Con este apoyo, la AP se había comprometido a proclamar el Estado Palestino, en forma unilateral, en 2011, y reclamar un descontado reconocimiento internacional. Todo esto ha volado por los aires; el ‘establishment’ norteamericano deberá resolver su propio impasse antes de rearmar su posición en Medio Oriente. Para las elecciones de noviembre próximo en Estados Unidos, se ha formado ya una fracción fascistizante en el partido Republicano, que ha tenido avances en las primarias y que ha logrado votar una ley racista en Arizona -aunque lo más probable sea que, a corto plazo, estos avances disloquen aún más a los republicanos antes que reestructurar a este partido alrededor de una política nueva. Obama, sin embargo, aún domina el centro del escenario porque la crisis económica no ha desatado aún el inevitable estallido social. Sin embargo, una muestra incuestionable de la pérdida de comando de Obama es su desautorización del acuerdo logrado por Turquía y Brasil con Irán sobre el enriquecimiento de uranio, a pesar de que sus términos son una copia fiel de las instrucciones que le envió por escrito a Lula. Obama tuvo que recular por la presión del llamado ‘lobby sionista’.

    El ‘daño colateral’ mayor que ha provocado este crimen de lesa humanidad tiene que ver con la ruptura que se ha producido entre Israel y Turquía -un país clave en la estructura de la OTAN y un aliado político y militar de Israel. El gobierno turco fue el único que condenó como ¨terrorismo de Estado¨ la acción israelí -el resto, incluidos los K, se limitaron a ¨lamentar¨ lo ocurrido y reclamar ¨una investigación¨. La mayor parte de los asesinados son ciudadanos turcos. Aunque desde hace tiempo se viene desarrollando un distanciamiento entre los dos gobiernos, provocado por la cuestión palestina, en las vísperas del acto criminal estaban previstas operaciones conjuntas de entrenamiento militar, las que tuvieron que ser suspendidas. El gobierno islámico de Turquía le está ganando la partida en las fuerzas armadas al ala kemalista que tiene vínculos estrechos con Israel. Orientado hacia los negocios en Medio Oriente y el Asia turcómana (en especial, la ex soviética), el gobierno turco ha ido realineando su política, pero sin nunca romper con Israel. Se trata de un realineamiento obligado, que cuenta con el apoyo de Estados Unidos, ante el fracaso de su ingreso a la Unión Europea. Pero al gobierno de Obama, todo esto le ha creado un problema fenomenal por la vecindad geográfica y política de Turquía con Irak. Queda flotando el interrogante de si Netanhayu y sus secuaces, junto a un sector del ‘establisment’ norteamericano, no están apostando a un golpe militar en Turquía -que, creemos, sería una acción de desesperación y traería como consecuencia un desastre para el imperialismo y la creación de una situación revolucionaria.

    Homenaje

    Queremos rendir nuestro homenaje a todos los voluntarios del convoy humanitario a Gaza y a sus mártires, y asociarnos a su decisión de armar otra caravana similar. Solamente una minoría terriblemente pequeña de personalidades y activistas de la izquierda sionista ha condenado el crimen y se ha solidarizado, desde el comienzo, con la caravana. La próxima vez deberán estar arriba de los buques.

    * Levantamiento incondicional del bloqueo de Gaza.

    * Retiro de las fuerzas de ocupación de Cisjordania.

    * Libertad a los miles de presos palestinos en las cárceles sionistas.

    * Que el Congreso rechace el acuerdo de libre comercio Israel-Mercosur.

    * Derecho al retorno de todos los palestinos expulsados de sus tierras.

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  6. Carta abierta al pueblo de Israel: Lo que siembras recoges

    Adolfo Pérez Esquivel

    A través de su historia el Pueblo de Israel preservó su memoria, espiritualidad, cultura e identidad. A pesar de la diáspora supo preservar sus valores. No voy a mencionar porque lo conocemos, su largo caminar que vive en la mente y el corazón del pueblo de Israel, el dolor y la resistencia a través de los tiempos, de las persecuciones y el holocausto bajo el nazismo.

    Israel tiene el derecho a su existencia, y el mismo derecho tiene el pueblo palestino, víctima de las persecuciones, de las torturas, bombardeos y marginalidad que les impone Israel, generando la pobreza, la violencia social y estructural, arrebatándole las tierras, imponiéndole asentamientos de colonias judías por la fuerza y construyendo el “muro de la infamia”, que divide al pueblo palestino.

    Israel, que cuenta con el apoyo de los Estados Unidos, son ambos responsables de crímenes de lesa humanidad contra el pueblo palestino.

    Rechazamos y denunciamos los daños provocados contra los tripulantes en misión humanitaria de la Flotilla de la Libertad, compuesta por el crucero Mavia Marmara y otros cinco navíos, que llevaban 700 activistas y 10 mil toneladas de provisiones. El ataque de Israel provocó 19 muertes; heridos y fueron detenidos los participantes por las fuerzas israelitas. Es infame que Israel trate de justificar su accionar argumentando “autodefensa”, frente a quienes no buscaban confrontación alguna, sino llevar la solidaridad a un pueblo oprimido.

    Israel se ha transformado en un país agresor, violando las convenciones internacionales y la vigencia de los derechos humanos y derechos de los pueblos. Como bien lo señala José Saramago, Israel se ha transformado en el Goliat del Medio Oriente.

    Hay que reaccionar frente a la situación actual que vive el Medio Oriente. No es a través de la violencia la manera de resolver los conflictos; es urgente restablecer el diálogo y negociaciones para aprender a respetarse unos a otros y encontrar los caminos de paz y entendimiento entre las personas y los pueblos. Las Naciones Unidas debe sacarse el polvo y actuar concretamente y no con simples declaraciones frente a la barbarie contra el pueblo palestino, que lleva adelante el gobierno de Israel

    Sabemos que sectores del pueblo de Israel no están de acuerdo con las políticas del gobierno y quieren llegar a una solución justa para los pueblos y terminar con largas décadas de violencia, sufrimiento y muerte. Es necesario reaccionar contra la escalada de violencia y encontrar nuevos caminos y alternativas para construir la paz.

    Adolfo Pérez Esquivel
    Premio Nóbel de la Paz

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  7. El asfixiante bloqueo de Gaza

    El ataque a la flotilla que protestaba por el bloqueo israelí de la franja de Gaza se cobró la vida de varios activistas, e hirió a muchos más. Un brutal acontecimiento que muestra hasta qué punto es asfixiante el bloqueo que Israel ejerce sobre ese territorio desde junio de 2007 y que, como forma de castigo colectivo, constituye una violación del derecho internacional humanitario.

    Amnistía Internacional se dirigió ayer al ministro de Defensa de Israel para pedir una investigación inmediata, independiente y creíble sobre este ataque letal de sus Fuerzas Armadas y sobre las afirmaciones de que fueron agredidas con armas. Para ello, Israel debe invitar a expertos de la ONU a que participen en dicha investigación. También ha solicitado a las autoridades israelíes que hagan públicas las reglas de intervención dictadas a las tropas, porque según todos los indicios, respondieron de manera desproporcionada al avance de la flotilla hacia las costas de Gaza. Israel asegura que sus fuerzas han actuado en legítima defensa frente a un ataque de los activistas, pero no resulta creíble que los medios letales que han empleado estuvieran justificados, entre otras cosas porque los activistas ya habían explicado previamente que su objetivo principal era protestar de manera pacífica contra la persistencia del bloqueo Israelí.

    Como potencia ocupante, Israel tiene el deber de garantizar el bienestar de la población de Gaza sin discriminación, respetando los derechos humanos de toda la población, como por ejemplo el derecho a la salud, a la educación, al trabajo o a un nivel de vida adecuado, lo cual incluye el derecho a la alimentación y a una vivienda adecuada. Desde que entró en vigor el bloqueo, los cinco pasos fronterizos bajo control israelí entre Gaza e Israel o Cisjordania han permanecido cerrados. El otro paso fronterizo terrestre, el de Rafah, en la frontera entre Gaza y Egipto, está controlado por las autoridades egipcias y se mantiene cerrado la mayor parte del tiempo.

    Las autoridades israelíes afirman que el bloqueo que mantiene sobre Gaza es una respuesta a los ataques con cohetes de efectos indiscriminados que palestinos armados lanzan desde allí contra el sur de Israel. Pero el bloqueo no afecta específicamente a los grupos armados, sino que castiga a la población de Gaza en su conjunto, al restringir la entrada de alimentos, medicamentos, material educativo y materiales de construcción. Sus efectos se hacen sentir especialmente entre los más vulnerables de los 1,5 millones de habitantes del territorio: los niños y las niñas y las personas ancianas o enfermas. Esta situación ha producido una crisis humanitaria en toda regla, cuyo responsable es el Gobierno de Israel.

    Al comenzar el curso escolar 2009-2010, muchos alumnos de Gaza tuvieron que estudiar sin libros de texto ni material de escritura, mientras los camiones cargados de material escolar eran retenidos por Israel. Más de la mitad de los habitantes de Gaza son menores de 18 años, y la interrupción de su educación, debido a los daños causados durante la operación y a la persistencia del boicoteo israelí, está teniendo un efecto devastador.

    Los hospitales también se han visto muy afectados por la ofensiva militar y el bloqueo. Las autoridades israelíes han negado reiteradamente la entrada en Gaza a los camiones de ayuda médica de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sin ofrecer ninguna explicación. La OMS ha señalado los riesgos que corren las personas que necesitan con urgencia tratamiento médico debido a las demoras, y ha indicado que en 2009 murieron 28 pacientes mientras esperaban sus permisos, 14 de los cuales esperaban cruzar a Israel por el paso fronterizo de Erez.

    El desempleo aumenta vertiginosamente en Gaza, pues los negocios que quedan sobreviven a duras penas con el bloqueo. En diciembre de 2009, la ONU informó de que era superior al 40%.

    El bloqueo está sofocando prácticamente todos los aspectos de la vida de los habitantes de Gaza, dejando a su población en un aislamiento y sufrimiento crecientes. Debido al desempleo masivo, la pobreza extrema, la inseguridad alimentaria y el aumento del precio de los alimentos causado por la escasez, cuatro de cada cinco habitantes de Gaza ya dependen de la ayuda humanitaria. El Gobierno de Israel sigue agravando con total impunidad el sufrimiento de la población civil de Gaza y violando los compromisos adquiridos con la comunidad internacional en el ámbito de los derechos humanos. El bloqueo sobre Gaza debe acabar.

    Esteban Beltrán

    Director de Amnistía Internacional

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    1. “El lobby israelí”

      Ante la desmesurada y criminal acción del ejército israelí contra la ayuda humanitaria que pretendía romper el bloqueo de Israel en Gaza, considero de la mayor actualidad la obra de los profesores norteamericanos, John J. Mearsheimer, de la universidad de Chicago, y Stephen M. Walt, de la de Harvard.

      En este interesante estudio describen el extraordinario nivel de apoyo material y diplomático que Estados Unidos proporciona a Israel y sostiene que este apoyo no puede justificarse desde un punto de vista estratégico o moral, sino que se debe a la influencia política de un lobby que trabaja activamente para moldear la política exterior estadounidense en un sentido favorable a Israel.

      Este lobby, integrado por algunos judíos americanos y grupos cristianos fundamentalistas, no está determinado por cuestiones de identidad religiosa o étnica, sino por una facción extremista que ha implicado a múltiples organizaciones, fundaciones y medios de comunicación con los cuales no están de acuerdo muchos ciudadanos del Estado de Israel, ni una gran parte de los judíos de la diáspora.

      Este estudio es riguroso, lejos de todo antisemitismo y que ahonda en las tácticas y maniobras del lobby, pero que también amplía la reflexión a los más recientes acontecimientos en Gaza, Iraq, Líbano, Palestina, Siria, o en el inconmensurable mundo de intereses en torno al petróleo y al gas.

      Sus tesis: el respaldo incondicional norteamericano en las últimas décadas al Estado de Israel no ha beneficiado ni a los Estados Unidos ni al pueblo judío; las decisiones de la política exterior estadounidense en Oriente Medio están claramente influidas por el lobby israelí y la tercera que no garantiza ni la seguridad de Israel ni la paz en Oriente Medio.

      Cuando uno termina de leer este libro apasionante comprende el rechazo del mundo árabe y de otras sociedades a ese trato de favor a Israel como si fuera el Estado 51 de la Unión.

      Creo sinceramente que la lectura de este ameno e importante libro es imprescindible para estudiosos, académicos y profesionales de la comunicación para poder acercarnos sin orejeras ni tabúes a un problema que va más allá del conflicto israelí-palestino y que afecta a la seguridad del mundo.

      J. C. Gª Fajardo

      fajardoccs@solidarios.org.es

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