Un millón de suicidios al año

La OMS alerta de un grave problema sanitario con 1 millón de suicidas en el mundo. Cada hora, ciento veinticinco personas ponen fin a su vida, más de dos personas por minuto.

Hablamos de suicidios verificados, no de los camuflados como “accidentes”, previa ingestión de drogas, de alcohol o de broncas emocionales insoportables que conducen a pisar el acelerador sin freno.

Está entre las tres primeras causas mundiales de muerte en personas de entre 15 y 44 años, pero el sector que presenta mayor riesgo es el de los adolescentes. Entre poblaciones rurales, son las personas de edad que ya no se sienten útiles, ni necesitadas, ni queridas.

También existen “suicidios” enmascarados en el abandono de tratamientos médicos, para “hacer pagar culpas a la familia”.

Muchos ancianos que viven solos en las ciudades grandes y que aparecen muertos, no se han pegado un tiro, ni se han tirado por la ventana ni ingerido venenos. Se han dejado morir abandonándose en la comida y en la higiene, debilitándose, perdiendo fuerzas, y hasta intuyendo un descanso y una liberación en dejar de llevar un vivir sin sentido; para ellos, luego, para el universo entero.

¿Se sabe cuántos soldados se han dejado morir por no poder soportar la tensión de una confrontación absurda? ¿Hay suicidio más eficaz que dejarse matar por el “enemigo”, y sin “deshonor” ante la familia pues te los rinden militares? ¿Acaso en la guerra de Vietnam, las drogas no se distribuían desde la propia intendencia?

Para el año 2020, la OMS prevé que el número de muertes por suicidio en el mundo superará el millón y medio. Por ello urge tratarla como corresponde. Con una aproximación psicológicamente cálida, acogedora, tranquilizadora. Con el arsenal terapéutico, realmente efectivo, del que disponemos y con tiempo, paciencia, con ese sumergirse en el drama del enfermo.

Los suicidios en España duplican a los muertos en accidentes de tráfico y es la primera causa de muerte violenta.

Recordemos que ‘asistir’ (assistere) es, “estar al lado del otro”.

Los profesionales que trabajan en la prevención de los suicidios, insisten en que se trata de muertes evitables que, en algunos países, alcanzan 10,4 por cada cien mil habitantes y, entre los adolescentes, el riesgo es del 30% por la misma proporción.

Sabemos que el suicidio se ha convertido en un tabú tan fuerte como el incesto o, hasta hace poco, las denominadas “desviaciones” sexuales. Como fue tabú durante siglos tratar de la pedofilia, pederastia o, como ahora denomina el Vaticano para las experiencias de sus clérigos, “efebofilia”, atracción por jóvenes de 11 a 17 años.

En algunos Libros de estilo de medios de comunicación se reglamenta la publicación de estas noticias, “porque pueden provocar estímulo de imitación”.

La OMS pide mejorar la educación en el tema, reducir la estigmatización y aumentar la conciencia de que el suicidio es prevenible. Todavía, en muchas legislaciones, el intento de suicidio se castiga como delito. Y a un enfermo no se le lleva al paredón, se le cura y después se le fusila. La Iglesia católica y otras religiones, castigaban al suicida con la prohibición de ser enterrado en “tierra sagrada”. Con el progreso en la conciencia de una mayor libertad y responsabilidad, se han avenido con el subterfugio de que “no sabían lo que hacían”, “locura transitoria”, “fuera de sí, “enajenados”.

No hay más que ver las dificultades que tiene un enfermo terminal para tener una muerte digna, mediante suicidio asistido, o mediante eutanasia positiva, por compasión y por justicia. ¿Tanto cuesta reconocer el derecho a disponer de la propia vida? ¿Alguien nos ha pedido permiso para nacer? Algunos expertos piden más planes de prevención para intentar reducir el número de muertes y más información, algo que demandan también muchos familiares.

¿Pueden imponerse ideologías que parten de falsas premisas y de un fanatismo que condena a vivir, como durante siglos bendijeron las condenas a morir?

Partiendo del reconocimiento de este derecho inalienable, es necesario prevenir las decisiones fatales que podrían evitarse mediante atención médica y psicológica, comprensión y tratamiento, información adecuada y medios eficaces para enfermos depresivos, alcoholismo, drogadicción y esquizofrenia. Adolescentes que no asumen su cambiante realidad, o de ancianos sin medios para vivir con la dignidad que la sociedad les debe siempre ya que “las cosas no son de su dueño sino del que las necesita”. Y aunque la vida no tuviera sentido tiene que tener sentido vivir, pero con dignidad y sin padecimientos insoportables. No vamos de la vida hacia la muerte, sino hacia la felicidad de saberse uno mismo, libre y responsable.

José Carlos García Fajardo

Profesor Emérito de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) Director del Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS)

fajardoccs@solidarios.org.es

Twitter: @CCS_Solidarios

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16 pensamientos en “Un millón de suicidios al año”

  1. Más suicidios que asesinatos

    El próximo 10 de septiembre la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP) copatrocinan la celebración del Día Mundial de la Prevención del Suicidio, este año con el lema “El prejuicio: una barrera importante para la prevención del suicidio”.

    Los expertos en salud mental conocen muy bien que los trastornos afectivos, y sobre todo la depresión, son los que tienen una vinculación más estrecha con este fenómeno. Así, la depresión aumenta 20 veces el riesgo de que se produzca, de manera que, según los estudios de Guze y Robins, y Goodwin y Jamison, hasta un 15% de los pacientes con un trastorno depresivo mayor pueden llegar a suicidarse. Asimismo, se estima que el trastorno bipolar aumenta 15 veces el riesgo, mientras que la distimia es un factor que multiplica el riesgo por 12 respecto a la población general.

    Los expertos también saben de otros trastornos mentales que tienen una fuerte correlación con el suicidio. En sus trabajos, Harris y Barraclouh comprobaron que existe 8,5 veces más peligro en enfermos con esquizofrenia, y entre 6 y 10 veces, en los pacientes con ansiedad.

    De igual modo, el alcoholismo, y en menor medida otras drogodependencias, es también un factor que multiplica hasta por 6 el riesgo y que actúa como precipitante de las conductas suicidas. De hecho, se estima que el abuso del alcohol es un elemento presente en, al menos, uno de cada tres casos.

    Por tanto, una gran proporción de las personas que se quitan la vida padecen enfermedades mentales. Sin embargo, la OMS llama la atención sobre el hecho de que muchos de estos enfermos no reciben la atención psiquiátrica adecuada debido al estigma social asociado con la enfermedad mental y con la ideación y la conducta suicidas. Este estigma, que es un modo de discriminación y que está profundamente arraigado en la mayoría de las sociedades y en muchas familias por diversos prejuicios o por ignorancia, dificulta en gran medida el tratamiento que necesitarían recibir personas con enfermedades mentales y/o pensamientos o impulsos suicidas.

    Sin embargo, supone un problema de salud pública de primer orden en todos los países. Según las cifras que ofrece la OMS, el suicidio es la primera causa de muerte violenta en el mundo.

    Aunque cueste creerlo, el número de vidas que se pierden cada año en el mundo por suicidio supera el número de muertes por homicidios y el número causado por las guerras, sumados juntos. Por cada dos personas asesinadas, tres mueren por suicidio. Cada año se quitan la vida un millón de personas en el mundo, lo que equivale a un suicidio cada 40 segundos. Y, para el año 2020, las estimaciones de la OMS prevén que la cifra mundial alcanzará el millón y medio. Además se calcula que, cada año, otros 20 millones de seres humanos intentan quitarse la vida. Esto sin contar los accidentes mortales inexplicables y los parasuicidios (conductas de riesgo al volante, autolesiones, sobredosis de drogas, no prevención en el contagio de enfermedades infecciosas…).

    Estas cifras ponen de manifiesto la magnitud de este problema de salud pública mundial que demanda ya una respuesta decidida en la que tenemos que estar involucrados todos porque a todos nos afecta.

    Lo importante es saber también que en la mayoría de las ocasiones el suicidio se puede prevenir si se establecen los medios de ayuda adecuados, porque casi todas las personas con ideación suicida dan avisos de sus intenciones.

    Fernando Alberca Vicente

    Director de Comunicación del Teléfono de la Esperanza

    http://www.cuidatusaludemocional.com

  2. “Acompañantes virtuales” dan compañía a personas solitarias

    La humanización de las interfaces informáticas figura desde hace tiempo entre los temas de interés científico y ahora un equipo de investigadores ha desarrollado prototipos interesantes que suponen un progreso en este sentido. El sistema “acompañantes virtuales de conversación” (virtual-companions-for-conversation), desarrollado por el proyecto financiado con fondos europeos Companions (Companions: persistent multi-modal interfaces to the Internet), se decanta por la interacción social en detrimento de la centrada en tareas.
    Iniciado en el 2006, Companions se propuso adaptar a Internet una interfaz de conversación a medida del usuario con capacidad para reconocerlo. Un componente clave de la investigación fue el aprendizaje automático, base de un programa con capacidad para aprender sin necesidad de programar de forma explícita su comportamiento, informa Cordis.

    Esta tecnología será especialmente útil para quienes viven solos. Más de un tercio de los ciudadanos de sociedades avanzadas vivirá en soledad a mediados o finales de la década del 2020, la mitad de ellos jubilados. Resultará especialmente importante para este grupo tener acceso a una compañía interactiva virtual que les proporcione conversación y asueto.

    CONTRA LA DEPRESIÓN

    Esta interacción contribuirá a reducir la incidencia de la depresión (la falta de compañía se considera un inductor clave de la depresión entre los más mayores) y ejercerá como vía de acceso alternativa a los recursos disponibles en Internet.

    El Acompañante inglés desarrollado por el equipo del proyecto es capaz de escuchar mensajes largos o comentarios en esa lengua y responder de manera adecuada a lo que le transmite el usuario. Además, es capaz de despertar el interés del usuario con sus respuestas o expresando él mismo interés y empatía, una capacidad frecuentemente necesaria para los usuarios. Esta capacidad para mostrar interés y empatía resulta novedosa y reviste especial atractivo.

  3. Cuatro preguntas revelan si usted sufre una depresión
    ¿Se siente triste, desanimado(a), cansado(a) y pesimista? Si la respuesta es “si” a estas cuatro preguntas, lo mejor que puede hacer es consultar a un psicoterapeuta.
    Científicos alemanes han desarrollado un examen “exprés” para identificar la depresión, un mal que parece extenderse en las sociedades modernas. En Alemania, la depresión es una de las enfermedades más populares. Según el Instituto Robert Koch, con sede en Berlín, una de cada cuatro mujeres ha tenido una depresión; una cifra que dobla los casos de depresión en hombres.
    Pero la depresión es mucho más que un difuso sentimiento de frustración. En Alemania el mal termina cada año en el suicidio de, por lo menos, nueve mil personas. Una cantidad que dobla con creces el número de personas que mueren víctimas del tráfico en las autopistas germanas.
    En personas entre los 15 y los 35 años de edad, el suicidio es la segunda causa de muerte, de acuerdo con datos de la Agencia Federal de Estadística. Unas 9.000 personas se suicidan anualmente en Alemania y la cifra de las que lo intentan “sin éxito” es diez veces mayor.

    Diversos test en Internet
    Muchas veces se puede ayudar a estas personas identificando a tiempo su mal. En la red hay numerosos cuestionarios que, en su mayoría, se componen de 20 preguntas sobre el estado psíquico. Estos test están basados en el llamado Inventario Beck de las Depresiones (BDI). Con la ayuda de estas preguntas se busca establecer el grado de depresión de personas a partir de los 13 años de edad.
    Dichos cuestionarios se centran, sobre todo, en los síntomas manifestados durante las dos últimas semanas: tristeza, pesimismo, sentimiento de fracaso, pérdida de la capacidad de alegrarse, sentimientos de culpabilidad, autonegación, deseos de quitarse la vida, desasosiego, excitabilidad, pérdida del interés por las cosas cotidianas, falta de decisión, fatiga y ausencia de deseo sexual. Veinte preguntas que dificultan determinar si en verdad se trata de una depresión.
    Cuando las mujeres lloran…
    Por ello, los científicos del Instituto Max Planck de Berlín desarrollaron “un test rápido que facilita la compresión entre pacientes y personal médico”, dice a DW Mirjam Jenny, directora del proyecto. Las preguntas son las siguientes y se refieren al estado personal durante la última semana:
    1. ¿Ha llorado más de lo usual?
    2. ¿Se siente decepcionado(a) o se odia a si mismo?
    3. ¿Ve el futuro sin perspectivas?
    4. ¿Ha tenido la sensación de ser un(a) fracasado(a)?
    Uno de los motivos por los que este test rápido fue desarrollado es el hecho de que “los médicos tienen cada vez menos tiempo y en situaciones de emergencia es muy importante hacer las preguntas indicadas al paciente”, concluye Jenny.
    El test rápido para identificar la depresión fue desarrollado en base a las experiencias de mujeres entre los 18 y los 25 años. Ahora falta ajustarlo a los hombres, que entre otras cosas lloran menos. Lo que no quiere decir que sean insensibles.

  4. http://www.belelu.com/2013/07/modelos-interpretan-a-escritoras-suicidas-en-el-instante-de-su-muerte/?utm_source=buffer&utm_campaign=Buffer&utm_content=buffere6ba8&utm_medium=twitter

    Modelos interpretan a escritoras suicidas en el instante de su muerte

    Una bellísima producción fotográfica retratada por modelos que interpretaban el momento final de diversas escritoras que encontraron en el suicidio un escape, se transformó para muchos en un banal catálogo de moda, despertando así la molestia de gran parte del público.

  5. La familia del suicida

    La persona que se suicida, dice Caín, deposita todos sus secretos en el corazón del sobreviviente, le condena a afrontar multitud de sentimientos negativos y, aún peor, a obsesionarse con pensamientos relacionados con su papel real o posible a la hora de haber precipitado el acto suicida o de haber fracasado en evitarlo.

    Las muertes violentas, en particular el suicidio, son las más difíciles de aceptar. Todos los estudios al respecto certifican que son las que tienen más riesgos de presentar complicaciones a largo plazo. En el periodo que sigue a una pérdida traumática, no es infrecuente que los componentes de la familia pierdan la perspectiva y acaben creyendo que sus reacciones son patológicas. Por eso adquiere una especial relevancia trabajar por “normalizar” sus respuestas de ira y de pena, su incapacidad para “dejar de lamentarse”, a la vez que ayudarles a que acepten con respeto las formas a las que recurre cada uno para hacer frente a la situación.

    El dolor que experimenta una familia tras la muerte de uno de sus miembros se incrementa hasta niveles casi insoportables cuando ésta se ha producido por decisión del fallecido. Las mentes de los sobrevivientes (del inglés “survivor”) se llenan de fantasmas y sus corazones de sombras y de dudas. Se buscan explicaciones, se pretende encontrar culpables, no se sabe cómo mitigar una angustia que se muestra invasiva, aturdidora.

    En la primera fase de shock predomina un fuerte sentimiento de tristeza que coexiste con síntomas físicos, dolores precordiales, hipersensibilidad, sentimientos de irrealidad, trastornos de apetito y sueño… Luego aparecerá una fase de rabia que puede ir dirigida hacia uno mismo por no haber sabido o podido evitarlo, hacia los médicos por no haber sido capaces de impedir la decisión del ser querido, hacia el suicida por haberse dado por vencido y haber rechazado la ayuda que se le prestó o se hubiera estado en disposición de prestarle. No faltará la angustia y el desconcierto por no haber previsto el fatal desenlace, la frustración por no haber tenido oportunidad para saldar las diferencias con el difunto, las fantasías acerca de los motivos que le llevaron a su autodestrucción, la invasión de pensamientos obsesivos y de recuerdos del fallecido.

    La culpabilidad pesa como una auténtica losa en la familia del suicida. Se explicaría por la sensación de fracaso que se experimenta por no haber podido evitar la muerte del ser querido.

    Unido al sentimiento de culpa, el suicidio produce una frustrante vivencia de fracaso de rol, sobre todo en las madres que, al tener más interiorizado su papel nutricio de cuidadoras encuentran muchas dificultades para entender que sus desvelos, sus cuidados, sus intentos de protección y sus esfuerzos de contención hayan sido ineficaces a la hora de evitar la tragedia.

    El miedo es también una emoción muy presente en casi todos los familiares del suicida y tiene que ver con una especie de vivencia que les hace sentirse vulnerables y en riesgo de repetir la conducta suicida o de padecer una enfermedad mental que les empuje a ello. Este sentimiento que afecta sobre todo a los más jóvenes queda reforzado cuando cada uno entra en contacto con los propios sentimientos autodestructivos. Aparece un vago temor al destino o a una cierta predestinación.

    La mayoría de las familias viven el suicidio como un verdadero estigma que les llena de vergüenza y que no les es fácil sobrellevar. Luego existe la necesidad de enmascarar una realidad extremadamente dolorosa. Se fabrica así un verdadero tabú respecto a lo que en verdad le ocurrió a la víctima. No deja de ser una forma de protección de algo que no se quiere aceptar porque resulta más amenazante de lo que uno está dispuesto o capacitado para soportar.

    El conocimiento de todas estas expresiones es fundamental para manejar correctamente el duelo por un suicida, facilitar la evolución de sus diversas etapas y evitar así la aparición de duelos patológicos.

    José María Jiménez

    Catedrático de Filosofía, terapeuta familiar y vicepresidente del Teléfono de la Esperanza

  6. El terrible incremento de los suicidios en Irlanda

    El lunes pasado la organización 3Ts (Turn the Tide of Suicide) anunció en Dublín la publicación del informe “El suicidio en Irlanda, 2003-2008″. No es una lectura fácil.

    Esta organización se fundó en el 2003 con el objetivo de modificar las actitudes de la opinión pública hacia el suicidio, concienciar a la población y presionar al gobierno irlandés para que tome cartas en este asunto, establezca fondos para la investigación y para aquellos grupos que trabajan en las áreas de suicidio y autolesiones, así como para poner en marcha una línea de ayuda telefónica. El informe es muy crítico con el fracaso del gobierno a la hora de desarrollar y financiar estrategias de salud mental y concretamente para la prevención del suicidio y la autolesión, a pesar del incremento en las cifras de fallecidos por suicidio.

    El informe estudia el suicidio en el Sur de Irlanda, pero muchas de sus conclusiones son igualmente aplicables en el Norte. Según el informe, el número real de ciudadanos que mueren por suicidio cada año es significativamente mayor el de las cifras oficiales. En el 2011, según las estadísticas oficiales 525 personas habían muerto por suicidio. El informe de 3Ts eleva la cifra a 722.

    El informe de 3Ts también revela el alarmante hecho de que un menor de 18 años muere por suicidio cada 18 días. Una de cada seis personas menores de 21 años que murió por suicidio lo hizo como consecuencia del “matonismo” (bullying). Los jóvenes menores de 21 años tienen cuatro veces más probabilidades de morir por suicidio. La República de Irlanda ocupa el cuarto lugar en el índice de suicidios en Europa, una tendencia sin freno.

    El estudio también encontró que casi la mitad de suicidios ocurren “en núcleos”, esto es, una serie de suicidios sucede en un mismo lugar durante un breve período de tiempo. El informe también identifica el papel dañino, y en no pocas ocasiones fatal, que juega el alcohol en los casos de suicidio. El alcohol se encuentra en un 50% de todos los casos.

    “El suicidio en Irlanda, 2003-2008″ también describe el abandono de las familias, que han de enfrentarse solas con el trauma del suicidio. Muchas de ellas informaron de una experiencia negativa con la Gardaí [policía irlandesa, N.T.] y las primeras respuestas del personal de sanidad y educativo. Una familia declaró que su hijo “recibió varios puntos de sutura en urgencias, una prescripción médica por un mes y fue enviado después a casa.“ Otra familia explicó cómo la persona que encontró a su mejor amigo muerto en casa por suicidio fue retenido por la policía durante seis horas.

    Las estrategias del gobierno irlandés por atajar el suicidio no están funcionando, de manera muy evidente. La prevención contra el suicidio carece de recursos, la formación del personal de sanidad y educativo, así como de la Gardaí, es insuficiente, a pesar de ser quienes tienen que ayudar a los que se encuentran en riesgo o a quienes están desconsolados tras el suceso.

    El informe hace una serie de recomendaciones importantes. Llama a una alfabetización en materia de salud mental, esto es, a crear programas intensivos de intervención contra el suicidio en las escuelas y en las comunidades para los jóvenes en sus primeros años de adolescencia. Defiende una “detección temprana del suicidio juvenil, y particularmente una mejor comprensión de los suicidios ‘en núcleo’ entre los jóvenes para encontrar la mejor manera de prevenirlos”.

    El informe también llama a “mejorar la formación y supervisión de todos los trabajadores en las instituciones que trabajan con jóvenes para eliminar la posibilidad de matonismo, victimización o humillación de estos jóvenes por parte de las autoridades… un estudio más profundo del papel y de la cultura del alcohol y su consumo entre los adolescentes y jóvenes…”

    El impacto del suicidio en toda la isla es espantoso. En el Norte, en el 2011, 289 personas murieron por suicidio. En los seis condados hemos visto duplicarse los suicidios desde que comenzó el siglo, convirtiéndose la región en una de las primeras en la tabla internacional de tasa de suicidios. Si sumamos las cifras de 2011, vemos que 1.000 personas fallecieron como consecuencia del suicidio en esta isla.

    La cifra de muertes por accidente de tráfico en ese mismo período fue de 186 en el Sur y 59 en el Norte: un total de 245 muertes, aproximadamente una cuarta parte de los muertos por suicidios. A pesar de la enorme diferencia con respecto a las muertes por suicidio, no está garantizado el mismo nivel de fondos y recursos que se destina a la seguridad en nuestras carreteras.

    Las autolesiones son también una cuestión importante. Miles de pacientes llegan a los hospitales todos los años como resultado de lesiones autoinducidas que en muchos casos ni siquiera se recogen como tales. En el 2008, 11.700 personas se presentaron en urgencias en el Sur presentando este cuadro.

    Aunque el suicidio y las autolesiones se comprenden mejor ahora que hace año, y está comúnmente aceptado que víctimas y supervivientes del suicidio deben tratarse con compasión y cuidados médicos, la realidad es que sólo una proporción relativamente pequeña de nuestro presupuesto se destina a la salud mental.

    La salud mental sigue siendo la Cenicienta de los servicios de salud. Hemos de poner fin a esta situación. La realidad es que existe una isla en estado de emergencia nacional con respecto al suicidio, y es una situación que requiere una respuesta nacional para toda la isla.

    En mi opinión, tendría que existir una agencia independiente para la prevención del suicidio para toda la isla, construida sobre las mismas premisas que la autoridad para la seguridad de carreteras en el Sur, mancomunando los recursos de cada estado en una agencia general para desarrollar y supervisar una estrategia que pudiera reducir el número de suicidios en Irlanda.

    Gerry Adams es presidente del Sinn Fein y representante de la circunscripción de Louth/Meath East en el parlamento irlandés.

  7. Nuevos ritos funerarios en Suiza

    En Suiza no está prohibido dispersar las cenizas en la naturaleza, una alternativa que aprovechan muchas familias. Pero la llegada de nuevas creencias diversifica los ritos, y no todos son adecuados, según los expertos.

    “En la actualidad, casi se ha vuelto original elegir un entierro y acudir a un cementerio después de un servicio funerario”, expresa Claire Clivaz, una broma que lo es solo a medias, porque señala claramente las innumerables formas que existen de despedirse de un ser querido y la búsqueda -a veces encarnizada- de la originalidad.

    El cementerio ha dejado de ser el sitio de la última morada. Hoy, las cenizas se dispersan en la naturaleza o en algún destino turístico, se entierran en el bosque o se transforman en diamante: la lista de posibilidades es casi infinita.

    “En alrededor del 20% de los casos de incineración, las cenizas son dispersadas en la naturaleza”, precisa Edmond Pittet, director de Pompas Fúnebres Generales de Lausana, “lo que no representa problema alguno para el medioambiente porque son (partículas) muy finas”.

    Suiza es uno de los pocos países europeos que permite una gran libertad de decisión a las familias en duelo. Y es, junto con la República Checa, la nación que posee la más alta tasa de cremación del continente -80%-, afirma Andreas Tunger-Zanetti, coordinador del Centro de Investigación sobre las Religiones (ZRF) de la Universidad de Lucerna.

    Nuevas creencias

    Esta libertad explica quizás la relativa benevolencia con la que Suiza observa todos los ritos asociados a las espiritualidades no tradicionales.

    “La sociedad evoluciona gracias a sus inmigrantes”, asegura Julie Montandon, colaboradora del Centro Intercantonal de Creencias (CIC) de Ginebra. El resultado: las creencias cambian constantemente y nuevos ritos aparecen con regularidad.

    La socióloga especializada en religiones cita como ejemplo al grupo de origen japonés llamado Sûkyô Mahikari, que pertenece a la tradición sintoísta y cuyo culto a la muerte se basa en ritos vinculados a la luz. De los 800.000 miembros que tiene esta agrupación en el mundo, 350 residen en Suiza.

    De forma excepcional, algunos ritos ligados a religiones no conocidas en Suiza reciben una autorización oficial. Por ejemplo, la ciudad de Lucerna acaba de aceptar una versión modificada del rito funerario hindú. Desde junio, los hindúes pueden arrojar las cenizas de sus muertos al río Reuss. Una práctica que ya estaba permitida en Berna y Zúrich.

    “Pero muchos hindúes que practican sus ritos tradicionales en Suiza temen estar haciendo algo ilegal, o realizando una práctica que será mal interpretada”, explica el sacerdote hinduista de Lucerna, Sasetharen Ramakrishna Sarma. Por ello, en la actualidad, muchos hindúes deciden regresar a su patria a realizar el ritual íntegro, lo cual no es fácil y que cuesta caro”.

    “Traumatizado por las cenizas”

    Claire Clivaz insiste en “lo importante es permitir que cada habitante de estos países haga lo que le parezca necesario para que su difunto descanse en paz. Por ello, es importante dejar a los hindúes seguir la sepultura que marca su tradición”.

    En opinión de las entrevistadas, las cosas pueden estropearse cuando la gente olvida que también “somos ciudadanos de una cultura: una que va más allá de nuestras ideas individuales, que llevamos con nosotros una herencia cultural colectiva, y que ésta es susceptible de hacerse patente en momentos de crisis, como un duelo”. Y olvidarla -por ejemplo, la importancia que tienen los cuerpos en la tradición judeocristiana-, puede desencadenar dramas.

    “Como pastora, me he topado con numerosos traumatizados a causa de las cenizas, y este término no es suficientemente fuerte”. Clivaz piensa “en esa chica de 16 años que no quería regresar al chalé familiar de la montaña, porque en el jardín habían sido esparcidas las cenizas de su abuelo y de su tío, y ella se sentía acechada por ellos. También hay numerosos casos en los que la gente guarda la urna con las cenizas de un familiar arriba de la chimenea o en el armario, y con ello el proceso de duelo no logra concluirse…”.

    La búsqueda de ceremonias fuera de lo convencional tiene como corolario el rechazo de las iglesias tradicionales a este tipo de prácticas, aunque este hecho deba inscribirse en un contexto más amplio derivado del distanciamiento contemporáneo que existe con respecto a la religión.

    “Hoy, más de un tercio de las personas no desea ni un pastor ni un sacerdote, prefiere un servicio laico pronunciado por un amigo o un tercero”, confirma Edmond Pittet. “Una pequeña minoría no quiere ningún tipo de ceremonia”, añade.

    Rechazo de las iglesias

    Las iglesias tradicionales perdieron, pues, el “monopolio” de los ritos de transición, explica Julien Abegglen Verazzi, celebrante, nombre que recibe la nueva profesión venida del mundo anglosajón que describe a las personas que acompañan a otros seres humanos en momentos clave de sus vidas.

    “Las iglesias aún responden a las necesidades de mucha gente, pero también han quedado fuera del interés de muchos otros”.

    Julien Abegglen cita los casos en los que a causa de un divorcio, o como parte de una búsqueda personal, con el paso de los años las personas encontraron nuevos caminos hacia la espiritualidad o se casaron de nuevo con personas de otras culturas. Al morir, sus familiares no imaginan para ellos ceremonias clásicas, sean católicas o protestantes.

    Francois-Xavier Amherdt, profesor de Teología Pastoral, Pedagogía Religiosa y Homilética en la Universidad de Friburgo, admite una “erosión en la demanda”, pero relativiza la visión anterior:

    “De las celebraciones que ofrecen actualmente las Iglesias históricas para acompañar los momentos importantes de una persona, las ceremonias funerarias se cuentan sin duda entre las más solicitadas”.

    “Pero las iglesias son imploradas a renovar su lenguaje y su manera de hacer las cosas, sin dejar de aprovechar la riqueza de su tradición cristiana y sus símbolos. Hoy, los sacerdotes y pastores están abiertos a formas diversas”, especialmente porque “el ritual católico o protestante permite un gran margen de maniobra, si se despliega como se debe”.

    En todo caso, sea celebrada por una iglesia o por laicos, los celebrantes dan cada vez más peso a los deseos de la familia y la incluyen activamente en la concepción de la ceremonia que se realizará para despedir a un ser querido.

    Para Claire Clivaz, “los gestos conocidos y más antiguos, como poner una flor en la tumba o arrojar un puñado de tierra sobre el ataúd, nos dan seguridad. Las otras culturas lo saben bien, a veces mejor que nosotros mismos”.

    Ariane Gigon, swissinfo.ch

    (Traducción: Andrea Ornelas)

  8. El ex director de France Telecom fue inculpado por acoso moral en caso de ola de suicidios

    Didier Lombard, ex director de France Telecom, una de las mayores empresas de Francia, fue inculpado este miércoles 4 de julio por acoso moral en la investigación por la ola de suicidios de empleados en 2008 y 2009. Lombard abandonó el cargo en 2010 tras una treintena de suicidios en medio de una profunda restructuración.

    Según el sindicato SUD, “es la primera vez en Francia que el ex dirigente de una gran empresa, una de las más importantes de Francia ya que está presente en el CAC 40 (la bolsa de París), es inculpado por acoso moral e institucional”.

    Ese sindicato fue el primero en haber entablado una demanda contra Lombard en 2009. En 2008 y 2009, el número de suicidios de empleados de France Telecom fue establecido en 35, según la dirección y los sindicatos.

    La empresa pública líder de las telecomunicaciones en Francia se lanzó en un vasto programa de restructuración que incluyó la supresión de 22.000 puestos de trabajo entre 2006 y 2008 así como 10.000 cambios de oficio en el mismo lapso.

    Además de haber sido inculpado por acoso moral, Lombard es objeto de controles judiciales con una fianza de 100.000 euros.

    Durante la audiencia, el ex director de France Telecom “se limitó a dar explicaciones sobre el contexto económico, tecnológico y reglamentario en el cual evolucionaba la empresa France Telecom. Evocó reglas de competencia particularmente desfavorables que los poderes públicos impusieron a la empresa”, declaró Jean Veil, abogado de Lombard.

    La apertura de una investigación judicial por acoso moral en abril de 2010 se produjo luego de un informe de la inspección del Trabajo que cuestionó la política de gestión del personal y de la demanda que entabló el sindicato SUD a finales de 2009.

    “Soy consciente de que las transformaciones que vivió la empresa pudieron provocar conmoción o perturbaciones. Pero cuestiono de manera tajante que los planes indispensables para la sobrevivencia de la empresa hayan podido ser la causa de los dramas humanos citados en las demandas”, había escrito Lombard en un artículo en el vespertino Le Monde.

  9. Liberarse de esta tensión

    La crisis, las prisas, la hipoteca… Son muchas las cosas y circunstancias que ponen a mucha gente al borde de un ataque de nervios. Hay quien decide dejarlo todo y escapar del bullicio que destruye su armonía. Otros optan por tomárselo con tranquilidad y paliar los efectos negativos de la tensión que provoca una ajetreada vida.
    El 44% de la población española sufre más estrés y tensión que hace dos años debido a la crisis económica, según un estudio de la Fundación Pfizer. Este informe, que analiza cómo afecta la situación económica a la salud de los ciudadanos y a su calidad de vida, señala que para el 48% de los encuestados, su situación personal y familiar era, cuando se hizo el informe, igual que la de dos años antes.
    Un 24% reconocía que era peor, debido a haberse quedado en paro y a que los ingresos personales eran menores. Un 26% de los entrevistados consideraba que su preocupación primordial era el trabajo, seguido de la salud, el empleo de un familiar y la crisis económica en general.
    Más de la mitad de las personas encuestadas afirmó que ha tenido que cambiar de costumbres o renunciar a algo a consecuencia de la crisis. De ellos, la mitad había modificado sus actividades relacionadas con el ocio, y el 24%, en los viajes. La tensión que provoca esta dura crisis acaba con la salud y la armonía de cualquiera.
    No sólo la situación general pone de los nervios a muchos. La vida cotidiana, las relaciones con compañeros y compañeras de trabajo, o con la propia familia también sacan de sus casillas a más de uno.
    A María, experta en protocolo, le saca de quicio la falta de orden en el trabajo: “No soporto que la gente no comente con los demás los temas con los que trabajan día a día. Con lo fácil que es enviar un correo electrónico a todos los interesados en un asunto para que estén informados, hay personas que no son capaces de hacerlo y se guardan la información”. Cuando eso ocurre, hay veces que María desea “tirar la toalla, dejarlo todo”.
    Debido a su trabajo debe coordinarse con muchas personas, tanto de su empresa como de otras, lo que supone “estar pendiente del teléfono y del correo electrónico constantemente, porque en cualquier momento puede haber algún cambio de última hora, o algún problema que solucionar”. Cuando la jornada, en casa y en el trabajo, ha sido muy dura, María quema sus tensiones “haciendo aerobic”.
    Deporte, meditación, balnearios, spa, lectura… Todo vale para rebajar la tensión de días y meses de trabajo, de horas y horas de gran actividad, llenas de prisas que lo único que hacen es consumir la salud de quienes no saben -o no pueden- controlar el estrés de la vida diaria.
    Los turistas europeos realizan cerca de 9,4 millones de viajes al extranjero cada año para disfrutar de unas vacaciones de reposo o para someterse a tratamientos médicos, según los datos del informe World Travel Monitor. Las estancias en balnearios y spas se han incrementado un 38% en los últimos cinco años. Estos viajes tienen cada vez más seguidores en Europa, ya que ayudan a prevenir enfermedades relacionadas con la sociedad moderna.
    Muchos se preguntarán cuáles son las profesiones que más estresan a quienes los realizan. El portal de búsqueda de empleo Career Cast ha elaborado una clasificación con los trabajos más estresantes. Taxista, fotoperiodista, director corporativo, relaciones públicas, policía, general del ejército, o bombero, son algunos de los trabajos que se incluyen en esta clasificación.
    Seguro que cualquier lector considerará que su trabajo es el más estresante. Debe consolarse con pensar que los estudios no incluyen todas las profesiones. Pero, sobre todo, debe hacer lo posible para quitar tensión a sus tareas.

    Antonio Saugar
    Periodista
    http://www.telefonodelaesperanza.org

  10. Crisis económica está generando ola de suicidios en Italia y Grecia
    Son sobre todo pequeños empresarios del próspero norte de la 3a economía europea quienes no encuentran otra salida. Algo parecido ocurre en Grecia, donde la tasa de suicidios aumentó dramáticamente en los últimos años.
    Desempleado desde hace meses, un albañil de 56 años padre de cuatro hijos se quitó la vida ahorcándose con un cable en Nápoles. En Cerdeña, un pequeño empresario de la construcción puso fin a su miseria de un tiro después de haber tenido que despedir a sus propios hijos. Y es que en Italia apenas pasa un día sin que se conozca un suicidio que tenga como trasfondo el endeudamiento y la crisis económica.
    En ninguno de los dos países mediterráneos hay estadísticas concretas sobre las causas de los suicidios. Pero incluso cuando no hay cartas de despedida, está claro que el aumento de este tipo de muertes -de cerca del 20 por ciento en ambos países- es un barómetro de la crisis.
    Cuentas no pagadas + presión fiscal

    Los empresarios se ven obligados a menudo a esperar durante mucho tiempo hasta que las endeudadas administraciones les pagan por sus servicios o mercancías. Como consecuencia, no pueden pagar sus créditos. En Grecia, la presión fiscal aumentó considerablemente, al igual que el desempleo en medio de la recesión. Y son muchos quienes se ven sometidos ahora a la presión del gobierno para que paguen los impuestos que deben.
    En Italia, la asociación de contribuyentes Federcontribuenti ha recurrido a la Fiscalía ante esta “masacre social”: quieren que se investiguen las causas sociales de decenas de casos de suicidio desde principios de año. Tan sólo en Génova se registraron un cinco por ciento más de suicidios en los últimos cuatro meses que en el mismo periodo de 2011.
    El presidente de la asociación, Carmelo Fincchiaro, acusa al gobierno tecnócrata de Mario Monti de “no haber introducido nada más que nuevos impuestos en estos meses”. Además, las autoridades fiscales no distinguen entre los evasores fiscales y quienes sencillamente no pueden pagar más.
    Solidaridad con los pequeños empresarios

    Mientras el ex profesor de economía Monti reclama más ayudas a la Unión Europea para salir de la recesión, entre el pueblo italiano surgen la resistencia y la solidaridad. Miles de personas se manifestaron recientemente en Roma para mostrar su apoyo a los pequeños empresarios y autónomos que ven peligrar su existencia a causa de una crisis que se prolonga desde hace años.
    Por su parte, el obispo de Padua, Antonio Mattiazzo, creó un fondo para ayudar a los más necesitados. Y los familiares de los empresarios que se suicidaron crearon una asociación: su objetivo es que nadie más llegue al punto de tener que prenderse fuego, como hizo a finales de marzo un empresario ante la oficina de Hacienda de Bolonia.
    También en Grecia aumentó considerablemente el número de personas que se quitaron la vida desde el inicio de la crisis financiera, en 2009. “Según los datos que tenemos, la cifra de suicidios creció aproximadamente un 20 por ciento en los últimos tres años”, apuntó el psiquiatra Vassilis Kontaxakis. El ministro de Sanidad, Andreas Loverdos, habló hace pocas semanas de un aumento de hasta el 40 por ciento, aunque no es fácil determinar si ese incremento se debe únicamente a la crisis financiera.
    La muerte llegó con la crisis
    Antes de la crisis, Grecia ostentaba una de las tasas de suicidios más bajas del mundo. Ahora, según el líder del partido conservador Nea Dimokratia, Antonis Samaras, sus conciudadanos sufren una “depresión nacional”.
    En el último trienio, los salarios se redujeron cerca de un 20 por ciento y el desempleo aumentó hasta la tasa récord del 22 por ciento. En Italia el desempleo llega al 10 por ciento e incluso al 36 por ciento entre los jóvenes. Ambos países necesitan no sólo ahorro y aumento de impuestos, sino también recetas políticas que generen crecimiento y puestos de trabajo.
    Fuente: dpa
    Editor: José Ospina-Valencia

  11. El buen pastor. Amor al Papa

    Ha resucitado el buen pastor que dio la vida por sus ovejas, y se dignó morir por su grey. Aleluya.

    La figura del buen pastor determina la liturgia de este domingo. Su sacrificio ha dado la vida a las ovejas y las ha devuelto al redil. Años más tarde, San Pedro afianzaba a los cristianos en la fe recordándoles en medio de la persecución lo que Cristo había hecho y sufrido por ellos: por sus heridas habéis sido curados. Erais como ovejas descarriadas; ahora habéis vuelto al pastor y guardián de vuestras almas. Por eso la Iglesia entera se llena de gozo inmenso de la resurrección de Jesucristo y le pide al Padre que el débil rebaño de tu Hijo tenga parte en la admirable victoria de su Pastor.

    La liturgia de este domingo nos invita a meditar en la misericordiosa ternura de nuestro Salvador, para que reconozcamos los derechos que con su muerte ha adquirido sobre cada uno de nosotros. También es una buena ocasión para llevar a nuestra oración nuestro amor a los buenos pastores que Él dejó para guiarnos y guardarnos.

    En su última aparición, poco antes de la Ascensión, Cristo resucitado constituye a Pedro pastor de su rebaño, guía de la Iglesia. Se cumple entonces la promesa que le hiciera poco antes de la Pasión: pero yo he rogado por ti para que no desfallezca tu fe, y tú, una vez convertido, confirma a tus hermanos. A continuación le profetiza que, como buen pastor, también morirá por su rebaño.

    Cristo confía en Pedro, a pesar de las negaciones. Solo le pregunta si le ama, tantas veces cuantas habían sido las negaciones. El Señor no tiene inconveniente en confiar su Iglesia a un hombre con flaquezas, pero que se arrepiente y ama con obras.

    Pedro se entristeció porque le preguntó por tercera vez si le amaba, y le respondió: Señor, tú lo sabes todo. Tú sabes que te amo. Le dijo Jesús: Apacienta mis ovejas.

    La imagen del pastor que Jesús se había aplicado a sí mismo pasa a Pedro: él ha de continuar la misión del Señor, ser su representante en la tierra.

    Las palabras de Jesús a Pedro -apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas- indican que la misión de Pedro será la de guardar todo el rebaño del Señor, sin excepción. Y «apacentar» equivale a dirigir y gobernar.

    No habría respeto y amor verdadero al Papa si no hubiera una obediencia fiel, interna y externa, a sus enseñanzas y a su doctrina. Los buenos hijos escuchan con veneración aun los simples consejos del Padre común y procuran ponerlos sinceramente en práctica.

    En el Papa debemos ver a quien está en lugar de Cristo en el mundo: al «dulce Cristo en la tierra», como solía decir Santa Catalina de Siena; y amarle y escucharle, porque en su voz está la verdad.

    Haremos que sus palabras lleguen a todos los rincones del mundo, sin deformaciones, para que, lo mismo que cuando Cristo andaba sobre la tierra, muchos desorientados por la ignorancia y el error descubran la verdad y muchos afligidos recobren la esperanza.

    Al Papa pueden aplicarse aquellas mismas palabras de Jesús: Si alguno está unido a mí, ese lleva mucho fruto, porque sin mí no podéis hacer nada. Sin esa unión todos los frutos serían aparentes y vacíos y, en muchos casos, amargos y dañosos para todo el Cuerpo Místico de Cristo. Por el contrario, si estamos muy unidos al Papa, no nos faltarán motivos, ante la tarea que nos espera, para el optimismo que reflejan estas palabras del Santo San José María Escrivá de Balaguer: «Gozosamente te bendigo, hijo, por esa fe en tu misión de apóstol que te llevó a escribir: “No cabe duda: el porvenir es seguro, quizá a pesar de nosotros. Pero es menester que seamos una sola cosa con la Cabeza -«ut omnes unum sint!»- por la oración y por el sacrificio”».

    (Extractadas del Libro Hablar con Dios de Francisco Fernandez Carvajal – Tiempo de Cuaresma)

  12. Ola de suicidios en Grecia

    El lunes pasado, un catedrático de geología de 38 años se ahorcó desde un poste de luz en Atenas. El mismo día un sacerdote se lanzó al vacío desde su balcón. Y el miércoles, un estudiante se pegó un tiro en la cabeza.

    Para un país que tiene la tasa de suicidios más baja en el mundo, el aumento en el número de estos casos en medio de la aguda crisis económica tiene impactada y consternada a la nación editerránea – y a los medios – antes de las elecciones del 6 de mayo.

    Pero la muerte -particularmente macabra- del farmacéutico Dimitris Christoulas, que se pegó un tiro en la cabeza en una esquina del centro de Atenas por causa de la pobreza generada por la crisis que ha dejado a millones de griegos sin empleo, fue por lejos la más dramática. Antes de dispararse -a la hora más ajetreada de la mañana del 4 de abril en la Plaza Syntagma y frente al edificio del Parlamento griego- el jubilado de 77 años se dio el tiempo de escribir una nota. “No veo otra solución que este final dignificado para mi vida para no encontrarme buscando en latas de basura para subsistir”, escribió Christoulas, que desde entonces se ha convertido en símbolo nacional del sufrimiento provocado por la austeridad, que está afligiendo a millones.

    Sensación general de pesadumbre

    Desde entonces, los medios griegos han reportado suicidios similares casi a diario, empeorando una sensación de pesadumbre poco antes de la elección de la semana próxima. La elección fue convocada después de que el Gobierno del primer ministro interino Lucas Papademos completase su mandato de asegurar un nuevo acuerdo de rescate de sus acreedores extranjeros por medio de nuevos recortes del gasto. Algunos expertos médicos afirman que esta forma de suicidio político es reflejo de la creciente desesperación y sensación de desamparo que muchos sienten. Pero otros advierten que los medios podrían estar amplificando el ánimo de la crisis con sus coberturas y que las cifras podrían haberse incrementado sólo ligeramente.

    “La crisis ha desencadenado una sensación creciente de culpa, de pérdida de autoestima y humillación para muchos griegos”, dijo a Reuters Nikos Sideris, connotado psicoanalista y autor en Atenas. “El pueblo griego no quiere ser una carga para nadie y existe esta sensación cada vez mayor de desamparo. Algunos desarrollan una actitud de odio hacia sí mismos y eso lleva a la autodestrucción. Eso es lo que está detrás de la subida en los suicidios y en los intentos de suicidios. Estamos viendo una categoría completamente nueva: suicidios políticos”, dijo.

    La policía dijo que el catedrático de geología, Nikos Polyvos, que se ahorcó, estaba angustiado porque una oferta para un puesto de profesor había sido bloqueada por el congelamiento en las contrataciones en el sector público.

    Nación en estado de shock

    Expertos afirman que las cifras son relativamente bajas: menos de 600 suicidios al año. Pero el incremento en los casos y en los intentos de suicidios, el uso de medicamentos para la depresión y la necesidad de ayuda psiquiátrica están generando alarma en una nación desacostumbrada a los problemas. Antes que la crisis financiera empezara a causar estragos, el 2009, Grecia tenía una de las tasas de suicidios más bajas del mundo: un 2,8 por ciento por cada 100.000 habitantes. Hubo un aumento de un 40 por ciento en los suicidios durante el primer semestre del 2010, según el Ministerio de Salud.

    Expertos afirman que la tasa de suicidios en Grecia se ha duplicado a cerca de 5 por 100.000 habitantes. El porcentaje sigue lejos del nivel de un 34 por 100.000 habitantes visto en Finlandia o de los 9 suicidios por 100.000 personas en Alemania. Los intentos de suicidio y la demanda por ayuda psiquiátrica se han elevado mientras Grecia intenta lidiar con su peor crisis económica desde la Segunda Guerra Mundial.

    Nikiforos Angelopoulos, profesor de psiquiatría, tiene una concurrida práctica de psicoterapia en un vecindario lujoso en Atenas. Afirma que la crisis ha exacerbado los problemas para algunas personas que ya eran menos estables y estima que cerca de un 5 por ciento de sus pacientes han desarrollado problemas debido a la crisis.

    “Somos una nación en shock”, aseveró, aun cuando el especialista sospecha que fue la cobertura de los medios sobre los suicidios la que había aumentado drásticamente, más que la cifra real de muertes. Afirmó, no obstante, que la crisis estaba detrás de un incremento notable en los problemas de salud mental en Grecia. “Tuve un paciente que vino con una depresión severa: es dueño de una compañía que fabrica muebles que tuvo problemas financieros y tuvo que despedir a 200 de sus 100 trabajadores”, dijo. “No podía dormir por eso. Dijo que su negocio estaba siendo arruinado y que no podía soportarlo más”, sostuvo.

    El empresario pasó cuatro meses en terapia y además tuvo la ayuda de antidepresivos, dijo Angelopoulos. “Ahora está mejor. Entendió que lo que pasó sencillamente pasó. Pero hay muchos otros que para empezar son inestables o psicóticos y la crisis está elevando su ansiedad e inseguridad”, explicó. Angelopoulos, de 60 años, también se ha visto afectado porque cerca de un 20 por ciento de sus pacientes ya no puede pagar su tarifa de 100 euros (130 dólares) por hora de sesión. Algunos le han pedido un descuento de la mitad del precio, mientras que otros le dicen que sencillamente no pueden darse el lujo de pagar nada. “Nunca le doy vuelta la espalda a las personas”, dijo. “Si un paciente me dice ‘no tengo dinero’, no podría decirle que se fuera. Les digo ‘bueno, no tiene que pagarme ahora pero acuérdese de mí después”, comentó.

    Iglesia Ortodoxa Griega se rehúsa a oficiar sepelios para suicidas

    Existen muchas posibles explicaciones para la baja tasa de suicidios de Grecia que van más allá del hecho de que el país sea abundantemente soleado y tenga un clima agradable. Para evitar estigmatizar a sus familias, algunos griegos suicidas se estrellan deliberadamente en sus autos y la policía reporta los casos como accidentes. Familias a menudo intentan encubrir los suicidios para que sus seres queridos puedan ser enterrados, puesto que la Iglesia Ortodoxa Griega se rehúsa a oficiar sepelios para personas que se quitaron la vida.

    Otro factor importante detrás de la baja tasa de suicidios es que los griegos sostienen relaciones extremadamente cercanas con sus familias y tienen una cultura altamente comunicadora y expresiva. “Grecia es un país en donde todo el mundo conversará contigo”, dijo Sideris, el psicoanalista de Atenas. “Siempre encontrarás a alguien para que comparta tu sufrimiento y siempre hay alguien dispuesto a ayudar”, sostuvo. “No es por el buen clima. Es la red de apoyo de las personas lo que ha hecho la tasa de suicidios de Grecia tan baja. Todavía está ahí, pero esta crisis es demasiado para algunas personas”, explicó.

    Enfrentar la realidad

    Muchos griegos tampoco han perdido su sentido del humor. Dimitris Nikolopoulos, un vendedor de 37 años, se rió ante la idea de que la tasa de suicidios fuera baja porque los griegos estén bien adaptados y sean en general un pueblo optimista. “Los griegos solían ser personas sumamente felices porque vivían de un dinero que no nos pertenecía”, declaró con una sonrisa. “Pero a veces tienes que enfrentar la realidad. No era tu dinero”, agregó.

    Fuente: reuters/dpa/afp

    Editor: José Ospina-Valencia

  13. Sobre la muerte

    “Y bueno… la muerte sería… sería un viaje, desde luego superior a los siete viajes de Simbad; sería un viaje mucho más grande, ¿no?

    Bueno, hay el tema de la muerte ahora. Porque siempre… ahora siento cierta impaciencia; me parece que debo morirme, y debo morirme pronto.

    Que ya he vivido demasiado. Y, además, tengo una gran curiosidad. Creo, pero no estoy seguro, que la muerte tiene que tener cierto sabor; tiene que ser algo peculiar que uno no ha sentido nunca.

    La prueba está… yo he visto muchas agonías, y las personas sabían que iban a morir. Y hace poco me dijeron, me dijo Alberto Girri, que había estado con Mujica Láinez un mes antes de su muerte; y Mujica Láinez le dijo que estaba por morir, que no sentía temor, pero que tenía esa certidumbre.

    Ahora, esa certidumbre no puede haber sido basada en razones, sino en ese sabor peculiar de la muerte, que uno lo sentirá y que sabe que es algo que no ha sentido nunca antes. Que no puede comunicarse, desde luego, ya que uno solo puede comunicar lo compartido por el otro. Las palabras presuponen experiencias compartidas; en el caso de la muerte todavía no. (…).

    “Esa aproximación llega de cualquier modo; y además, yo no hablo de aproximación inmediata. Hablo de cierta impaciencia. Pero, quizá, cuando llegue el momento de la muerte, me mostraré muy cobarde. Aunque, en general, yo habré visto varias agonías “uno ve muchas agonías al cabo de ochenta y cuatro años”, y siempre el que estaba muriéndose sentía una gran impaciencia; estaba deseando morirse de una buen vez. (…)

    “Y bueno… la muerte sería… sería un viaje, desde luego superior a los siete viajes de Simbad; sería un viaje mucho más grande, ¿no?

    Jorge Luis Borges

    Autor: Solidaridad.net- Fecha: 2004-06-29

  14. Armonía y equilibrio en nuestro mundo interior

    La salud mental positiva se manifiesta cuando existe un equilibrio entre nuestros deseos y realidades, vivimos armónicamente con nuestro entorno y con nuestras posibilidades psíquicas, físicas y económicas. Es decir, hemos aceptado que tenemos limitaciones (de salud, de integración social, etc.) y hemos logrado una adaptación sana a nuestra realidad. Esto no supone una acomodación a nuestras deficiencias, sino más bien un intentar crecer, pero desde la propia realidad de cada uno. Este es el camino para llegar a la salud mental, que es una realidad dinámica, no estática, y, por esto, debemos cultivarla todos los días para no caer en el malestar o en la locura, propiamente dicha.
    La salud mental como objetivo no es un proceso lineal y ascendente sino más bien se representa por una línea quebrada, con sus más y sus menos, que convierte la biografía de cada uno de nosotros en una historia de avances y retrocesos, de estar sanos mentalmente y estar menos sanos, donde lo que cuenta es el final, pero también los pequeños y grandes logros cotidianos. Por esto podemos afirmar que la salud mental es un “equilibrio inestable”, que se puede perder y recuperar de forma transitoria o de forma definitiva, como ocurre con las grandes patologías psíquicas que se cronifican (esquizofrenia, depresiones psicóticas, etc.)
    Una persona sana mentalmente, no es la que no tiene problemas, ni angustias, sino aquella que ha sabido mantener un equilibrio entre sus deseos y realidad, entre sus proyectos y sus capacidades, entre sus necesidades y sus posibilidades, entre su dependencia y la relación con los demás. Sabremos, pues, si una persona tiene un alto nivel de salud mental por su estabilidad en su vida cotidiana y por su capacidad para afrontar los grandes y pequeños contratiempos diarios.
    Podríamos decir que el mundo exterior está identificar por el Tener, y el mundo interior por el Ser. Lo primero está representado por el poseer la casa más grande, el coche más rápido, casarse con el hombre/mujer más guapo/a, comprar la ropa de marca, etc. Lo segundo se refiere a los sentimientos de paz, solidaridad, bondad, fortaleza, esperanza y también los sentimientos de ira, rabia, impulsividad rencor, etc., que es preciso encauzar para que el equilibrio no se rompa.
    La salud mental, y por tanto la felicidad, consiste en lograr armonía entre el mundo externo y el mundo interno. El desequilibrio produce alteraciones del ánimo y de la conducta que conduce a la infelicidad. Si la balanza, como la romana de mi abuelo, se inclina hacia el mundo externo en exclusividad el ser humano evolucionara hacia una persona insaciable e infeliz; si por el contrario, lo que predomina es en mundo interno negativo, el resultado también es la angustia y el sufrimiento.
    K. Horney señala que los rasgos neuróticos de nuestro tiempo son: la dificultad de dar y recibir cariño, la falta de valoración de sí mismo y la agresividad. Son, por otra parte, las caras invertidas del “ser”. Para compensar esas deficiencias el hombre moderno tiene una salida: “poseer”. “Cuánto más tenga más me querrá la gente, más seguro me encontraré y no tendré que destruir al otro”. De esta forma el “tener” es un antídoto contra la infelicidad. Aunque luego la realidad es otra: la seguridad que provoca la posesión es ficticia, pues no se cimienta en uno mismo sino en circunstancias externas; cuando éstas fallan, y pueden fallar, todo se viene a pique.
    Lo sano estaría en la línea de saber “tener” para posibilitar el desarrollo de nuestras potencialidades. Así: el deportista incrementa sus cualidades físicas, el intelectual crece en su capacidad de saber y el obrero se perfecciona en su profesión. Podemos concluir que el afán normal de “tener” se vincula siempre al bienestar personal, familiar o a una idea científica o religiosa; en cambio, el afán neurótico se cimienta sobre la propia inseguridad, el sentimiento de inferioridad o la angustia de la envidia. En palabras de K. Horney podemos afirmar que “el afán normal de poderío nace de la fuerza; el neurótico de la debilidad”.

    Alejandro Rocamora Bonilla
    Psiquiatra y miembro fundador del Teléfono de la Esperanza
    http://www.telefonodelaesperanza.org

    1. Se puede prevenir el suicidio

      La Organización Mundial de la Salud mantiene que el suicidio no es una enfermedad ni necesariamente la manifestación de una enfermedad, pero considera los trastornos mentales un factor importante asociado con el suicidio.

      Las estadísticas muestran que cada año se suicidan un millón de personas en el mundo, mientras que más de 20 millones lo intentan; y, en España, desde 2008, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el suicidio se ha convertido en la primera causa de muerte no natural. La mayoría de los suicidios se pueden prevenir, aunque no es fácil valorar la posibilidad de que una persona se suicide. Cada persona es única y tiene su particular manera de vivenciar las situaciones y de interpretar la realidad, convirtiéndola de manera subjetiva en su realidad.

      La mayoría de personas con ideas suicidas dan avisos de sus intenciones. Por eso es importante prestar atención y tomar en serio las amenazas. También hay que tener en consideración el “cómo” son expresadas. ¿Aparecen solo en situaciones estresantes?: “esto no lo soporto, si me muriera me quedaría tranquila”. ¿Son fluctuantes o martillean de forma continua y obsesiva? ¿Son ideas activas del tipo “voy a quitarme la vida, quiero desaparecer”, o son pasivas: “ojalá me pase algo y me muera de una vez”?

      El tratamiento psicológico es necesario en todos los casos, tanto en personas con trastornos como la depresión, el alcoholismo y la esquizofrenia como en personas que han cometido intentos de suicidio o mantienen una ideación suicida recurrente ante situaciones estresantes.

      La vinculación y el sentimiento de pertenencia en un sistema a partir del cual desarrollamos nuestra identidad personal alimentan nuestro deseo de vivir. Cuando la desvinculación o el desarraigo domina la relación con el entorno personal, aparece el aislamiento manifestado por la falta de interés por los demás, la comunicación escasa, el encerramiento en sí mismo favorecido por el fortalecimiento de mecanismos de defensa que acrecientan el muro ante la vida.

      Los modelos aprendidos suponen un referente poderoso. La imitación de respuestas ante el estrés puede dar como resultado la muerte en los casos en los que personas significativas optaron por el suicidio. Recuerdo una adolescente de 16 años que hasta en dos ocasiones se lanzó por el mismo balcón de su casa del que se había lanzado su madre apenas unos años antes. En una de esas ocasiones, por un desengaño amoroso; en la otra, por un suspenso y el temor a decepcionar a su padre.

      La desestructuración familiar supone otro riesgo por cómo alteran la personalidad la falta de amor, de comunicación abierta y las carencias de cuidado y afecto.

      Las ideas suicidas se gestan en el tiempo. La persona da forma a la salida de la angustia, la desorientación, la frustración y la desesperación en la que vive.

      Algunos tipos de personalidad son especialmente vulnerables sobre todo cuando existe una tendencia a vivir anclados en el pasado traumático. El presente no tiene posibilidad de ser vivido y, el futuro es tan solo una anticipación de nuevas situaciones dolorosas y traumáticas que alimentan el resentimiento y actitudes victimistas.

      En la depresión grave es donde aparecen con más frecuencia las ideas suicidas ya que afecta a la persona a vivir en un estado de angustia y malestar permanente, en la que dominan sentimientos de tristeza profunda, irritabilidad, decaimiento, ausencia de entusiasmo, desgana por todo o casi todo. La sensación más frecuente es la vivencia de estar en un “pozo negro” que no tiene salida.

      La relación con los otros disminuye, los ritmos circadianos se alteran y afectan los estados de sueño y alimentación; el nivel energético es muy bajo, por lo que la vivencia es de cansancio; como dicen algunas personas, “no puedo con mi alma”.

      Desde este estado de alteración, la persona deprimida siente un dolor en el alma que vive como insoportable y se constituye en un círculo cerrado, una vivencia sin salida en la que la angustia impide el contacto con la experiencia real y anula las posibilidades de afrontamiento de las que dispone.

      El paso al acto suicida está relacionado con el grado de esta vivencia de desesperación. El suicidio tiene lugar cuando la persona traspasa el límite de tolerancia al dolor psíquico.

      El suicidio no es un defecto del carácter ni de la moral, es un desequilibrio entre el dolor y los recursos para vencerlo. Por tanto, una manera de enfrentar la situación es fomentar y potenciar los recursos personales y orientarlos de forma que nos permitan reducir el sufrimiento.

      María Guerrero

      Psicóloga, profesora de la Universidad de Murcia y colaboradora del Teléfono de la Esperanza

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